miércoles, febrero 20

THE ULTIMATES

Para entender la forma actual de hacer cómics hoy en día es necesario hacer un repaso hacia Ultimates, que ha sido el paradigma de toda una forma de hacer cómics que empezó con The Autorithy y ya anda pervertida con Civil War y engendros semejantes. Estamos hablando por supuesto del cómic entendido como gran superproducción con presupuestos ilimitados y un desarrollo de guión más cercano a las películas hollywoodienses que al cómic superheroico habitual (eso cuando no está escrito directamente para la traslación a la gran pantalla)
En medio de todas estas obras nos encontramos con el inefable Mark Millar, que parece que últimamente nos lo encontramos hasta en la sopa. De Millar ya he hablado tantas veces que me repito. Basta decir que yo simplemente le llamo el guionista blockbuster: Apoyado siempre por un dibujante estrella hace historias sin excesiva originalidad y buscando la espectacularidad y el artificio, acompañado de algún diálogo meritorio y diversión asegurada. Millar bascula entre ser un guionista bueno, un guionista que se limita a darle al público lo que quiere, o un guionista que le gusta tocarnos las narices. Durante los ultimates habrá tiempo para todo.
Si en algo es listo Millar es en buscarse dibujantes decisivos para cada proyecto. Vamos que si su carrera hubiese ido acompañado habitualmente por Ron Lim o autores similares quizás hoy no sería una estrella. Pero con Quitely en Authority, los Dodson en Spiderman, Greg Land en U4F, Romita en Lobezno o McNiven en la Civil War todo proyecto parece mejor de lo que es. Y qué decir si a estos sumamos el de Brian Hitch en Ultimates. Hitch tiene el 105% de culpa del éxito de los vengadores definitivos, pues su trabajo realmente es de un nivel difícilmente alcanzable. No nos engañemos: Hitch es actualmente el dibujante más espectacular que hay, pero no entendiendo espectacular como algo peyorativo como en los tiempos de Jim Lee. A la espectacularidad y la gran escala que dibuja Hitch hay que sumarle un más que correcto uso de la narrativa, especialmente buenas en sus coreografías de combates, un buen hacer de las expresiones, detallismo en todos sus dibujos y varios momentos de quitar el aliento. Gracias a la referencia fotográfica se ha alejado definitivamente de la alargada sombra de Alan Davis que parecía le iba a seguir siempre, pero no es esclavo de las fotografías (Greg, te estoy mirando a ti) sino que sabe llevar el dibujo al plano secuencial. Realmente es difícil encontrarle defectos a Brian Hitch, más allá de su enorme pasotismo ante los plazos de entrega. Y es justo reconocerlo, gran aportación tiene también la mejor colorista de Marvel en este momento, Laura Martin que es una gran creadora de atmósfera y que gusta de darle a cada secuencia un tono diferente.
Así empiezan los Ultimates, con la idea básica de lanzar los Vengadores en el universo Ultimate (y un probable paso a ser una franquicia hollywoodiense a medio plazo) Ya hoy en día no creo que nadie hable de que el universo ultímate es un tratamiento más realista y tal… es sencillamente un tratamiento más moderno y más peliculero. Ni uno solo de los personajes de los Ultimates se portan de manera real, o coherente, al menos tanto como lo haría Bruce Willis en una película de Michael Bay. Los personajes están convenientemente exagerados al extremo hasta hacerlos unidimensionales: Así Tony Stark no pierde oportunidad de echarse un trago en cuanto tiene oportunidad, Hank Pym hace las veces de tipo odioso y arrogante hasta niveles desmesurados, Bruce Banner es directamente un neurótico peligroso al que todo el mundo, especialmente Betty Ross, trata de manera inhumana, y Janet solo está para decir frases graciosas. Vamos que todo el grupo es una panda de tipos cínicos, descreídos, chulos con una réplica ingeniosa que decirse unos a otros. Quizás lo único relevante de todos ellos es la original idea de hacer un Thor antisistema (aunque luego el tema se desaproveche sobremanera) o la vuelta del Capitán América (el puñetero Millar cuando quiere sabe tocarnos la fibra)
Así que siguiendo los parámetros de los bombazos veraniegos todo la primera saga de Ultimates es simplemente una presentación de todos los personajes importantes, con los que que deberíamos empatizar por sus actitud o pose, cuando más bien pasa lo contrario y esperando que pase algo. Porque en los primeros números de la serie no pasa absolutamente nada, más allá de la reunión de los “Vengadores” a manos de Samuel L. Furia. Vamos que si no fuese por algunos motivos ajenos al argumento principal (momentos quitaalientos de Hitch como la escena de la segunda guerra mundial, o la primera aparición del Hombre gigante, y escenas divertidas como el casting de los ultimates) la cosa se iría haciendo tediosa. Precisamente uno de los originales leitmotivs de la serie es que ellos mismos no tienen nada que resolver y solo por eso Bruce Banner decide convertirse en Hulk. Sí, es un poco rocambolesco y más si para eso se ha tenido que tratar a Bruce de cualquier manera excepto como se haría con un ser humano. Porque aquí vienen los problemas: Cuando empiezan la acción es cuando Mark Millar se desata. Es cuando empieza a dejarse llevar por las tonterías pretendidamente divertidas que solo te hacen poner fuera de situación. Supongo que al guionista inglés le debe parecer superjocoso ver a la Masa querer aplastar a Freddie Prinze Jr. (¿Alguien se acuerda hoy día de este actor, por cierto?) gritando “Hulk Hetero” o a la Avispa enseñándole las tetas durante una batalla, pero no dejan de ser maneras ridículas de llamar la atención de la manera más vulgar, e incluso siendo directamente irreverente con un personaje como el Capitán América, al que Millar no puede dejar de maltratarlo. Esa patada que le da el Capi a Bruce Banner al final del primer volumen es significativo de lo que son estos ultimates, y lo malo es que lo que en su tiempo nos pareció injustificable ha quedado ya como simple anécdota antelo que acontecerá el personaje más adelante.
El segundo volumen de los Ultimates sigue por los mismos derroteros que el anterior, pero acentuando los aspectos negativos aún más. Es todo aún más exagerado que en la primera saga, y se pierde bastante del espíritu de la serie con una idea demasiado exagerada para los parámetros que estaba teniendo la serie: La irrupción de una invasión alienígena, los Chitauri (emparentados con los Skrulls por su metaformismo) que fueron los que estaban detrás de la II Guerra Mundial (¡!) Sí, ese es el grado de sofisticación de Millar. El holocausto solo fue cosa de unos alienígenas que eran muy malos. Si nadie se da cuenta de cuán mala es esta idea tiene un problema. Y como viene siendo habitual tras esto no hay nada debajo. Nuevos personajes, que nos retrotaen al clásico número 16 de los Vengadores, pero que no dejan de ser más gente con tiempo para hacer muestras de cinismo y chulería. ¿Eso son los héroes para ti Mark? Y como subargumento el tener al Capitán América barriendo la calle con la cara de Hank Pym porque… pues porque el Capi ultímate es un broncas simple y llanamente.
Si hay una verdad para definir los Ultimates es “Están bien hasta que empiezan los piños” Lastimosamente en el segundo volumen los piños empiezan demasiado pronto. ¿Cómo quejarse con los dibujos de Brian Hitch? Pues el problema es que no hay nada detrás. Los ultimates son una peli de acción desmedida, con Brian hitch como un director notable (aunque en las escena de las oficinas Chitauri sablee sin rubor a Matrix, otra muestra de artificio sin trasfondo) Parece claro que el mensaje es “no pienses y disfruta del espectáculo.” Lo único que nos saca de la apatía de escenas de acción y más acción es, además del dibujo de Hitch las ganas de tocarnos las narices de Millar, que no se las puede aguantar. Siempre consigue superarse el muchacho y no tiene bastante con hacer de Jarvis una “loca peligrosa” pegarle un tiro en la cabeza al malo, o que Hulk se lo termine comiendo (porque le ha llamado mariquita, además. Y luego tienen que recoger sus excrementos y mantenerlos separados, ¡qué jocoso eres Mark!) No, tenemos que aguantar al Capitán América y la frase de la década “¿Crees que esta A significa Francia?” ¿Por qué hace esto Millar? Está claro que no necesita de esas llamadas de atención burdas y sin sentido. A mí me gana el Millar sutil y de pequeños detalles, como el Capi mirando la bandera, su reunión con Bucky y Gail o el final del tercer volumen. Pero siempre se decanta por la manera más fácil de llamar la atención, provocando al personal. Si hasta él mismo se chotea de su frase en el epílogo de la saga. En fin.
Si la primera saga responde a la presentación de una saga de acción, y la segunda a una película de acción descerebrada, en el tercer volumen tenemos, por fin, el intento de hacer una película de acción inteligente. Millar por una vez tiene algo que contar con estos Ultimates: el hecho de que los Ultimates suponen un desequilibrio geopolítico en el mundo extremo, y es una crítica real a la política intervencionista de los EEUU. Además el hecho de que éste sea el último volumen de la pareja Millar/Hitch beneficia a la saga, pues se dedica a cerrar cabos sueltos como la ejecución de Banner, como causa de la primera saga, o la ambigüedad sobre la divinidad de Thor, cosa bastante difícil de lidiar teniendo en cuenta que le hemos visto teletransportar a un ejército entero contra los Chitauri. Millar sale airoso y lo hace de diez. EL hermano de Thor nos cuenta la verdad sobre él: que en verdad es un enfermo que se escapó de un psiquiátrico y se hizo con el Martillo que estaba en fase de pruebas. ¿Pero quién es el hermano de Thor? No es otro que el Dios de las mentiras, así que la veracidad sigue quedando en entredicho.
Ésta es solo una pequeña muestra de lo bien que construye Millar esta saga, donde todos los cabos sueltos durante el par de años anteriores van cayendo uno junto a otro (la ejecución de Banner, el papel de la viuda negra, la “redención” de Hank Pym) hilando, sin prisa pero sin pausa, la trama sobre un traidor en el seno de los Ultimates. Incluso las fantasmadas made in Millar no molestan tanto cuando nos está contando algo realmente interesante. La trama se perfila a un ritmo acertado que nos va acercando a un clímax importante con todos los Ultimates cayendo como fichas de domino: Primero Hulk ejecutado (se le supone), luego Thor neutralizado, el siguiente ataque es a Ojo de Halcón y la caída del Capitán América. Finalmente se descubre la identidad del traidor de los Ultimates (acertada) y… aquí se tuerce todo. Porque todo lo bien que se hizo durante los ocho primeros números solo nos lleva… a otra escena de acción espectacular. Fuera las sutilezas. Todo el buen plan llevado a cabo termina con una entrada “a saco” de unos convenientes Amos del mal, para cargarse literalmente todo Washington (¿os acordáis lo que decíamos de los piños?) y es una maldita lástima, porque estábamos viviendo con diferencia los mejores momentos de los Ultimates hasta que llega el contrataque de los héroes, todo muy bien ejecutado y tal, pero volvemos a caer en los recursos fáciles y peliculeros (¿Ojo de Halcón matando a sus captores arrancándose las uñas? ¡Venga ya! ¿Hulk vuelve de no sé donde para ayudar a los “amigos” que le drogaron y le dejaron junto a una bomba atómica?) De nuevo Millar se deja llevar por sus instintos y declina la saga hacia el final espectacular, con todos los buenos pateando el culo y barriendo el suelo con los que hasta ahora parecían invencibles amos del mal. Y nosotros debemos jalear, contentos con el resultado, pasando de cosas como el lanzamiento al alimón de Ojo de Halcón y Hulk del escudo del Capi (¡Puntería + fuerza. Dos en uno!) O ver de nuevo al Capitán América ejecutando a un enemigo, a pesar de que Millar se había empeñado en que empatizáramos con su causa. Porque todo el mensaje subyacente bajo estos Ultimate 2, lo de la crítica intervencionista de EEUU y tal, queda de nuevo ahogado por las explosiones y luchas hasta el final, incluso contra las hordas de Loki (otra sutileza descarriada) y hurras de victoria de los Ultimates, que al fin y al cabo es lo que Millar cree que le pedimos. Pues no Mark.
Y hasta aquí los Ultimates. Porque la parejita M&H ha decidido hacerse fantástica y sus substitutos son tan diametralmente opuestos que no los quiero ni en pintura. Loeb (“que me diga el dibujante que quiere dibujar y yo pongo las letras”) Y Madureira (que no habrá dibujado treinta cómics en los últimos diez años) serán los encargados de mantener la franquicia en lo más alto, aunque a mí, antes y después de ver las previas, ya me han visto la verdad. Nos quedaremos con la obra de Millar e Hitch como un tomo unitario, y no tengo dudas de que con el paso de los años estos Ultimates aparecerán como el cómic emblemático de la presente década. De en qué lugar deja eso la media de calidad de la década ya depende de cada uno.

jueves, febrero 7

COPA DEL REY 2008

El baloncesto es un deporte bipolar. Puede llegar a ser inaguantable, tedioso y repetitivo, pero también ser más intenso, estimulante y dinámico como ningún otro. Eso se debe a que es uno de los deportes donde más se nota la intensidad. Partidos sin nada que jugarse pasarán desapercibidos aunque jueguen los dos mejores equipos del mundo, y ahí están los All Stars para certificarlo, en cambio cuando llegan los partidos del todo por el todo es cuando este deporte se convierte en lo que debería ser siempre. Es la misma razón por la que nadie aguanta la liga regular pero se tragarían entero los partidos de play off.
El cénit de lo que estamos diciendo es la Copa del Rey de baloncesto, que se convierte sin duda en la más espectacular competición de baloncesto del panorama nacional. Y es precisamente por la intensidad máxima de estos partidos. Son siete partidos, tres días para jugar el todo por el todo teniendo claro que el mínimo error te envía para casa. Este año Vitoria, capital de baloncesto de la última década va a ejercer de ciudad anfitriona de la Copa, con ocho equipos bastantes diferentes entre sí.
Cuesta decidir un favorito para la Copa, pues como decimos no es una competición típica y la clasificación en la liga sirve para asegurarse la clasificación, pero no tanto para perfilar el nivel de los equipos contendientes.
Empezando por la cenicienta del grupo está el sorprendente Iurbentia Bilbao, que ya se puede dar con un canto en los dientes por estar donde está. No tiene mal equipo hecho de retales de grandes venidos a menos (Weiss, Marcelinho) y con un juego más práctico que vistoso. Para ellos ya es un éxito enorme esta clasificación y sinceramente cuesta mucho pensar que puedan dar la sorpresa contra un equipo tan grande como el Barcelona, aunque esté en la ACB por encima en la clasificación.
Los azulgranas son la mayor incógnita. Con Dusko Ivanovic perdiendo crédito cada año con el Barça y terriblemente arrepentido de haber caído en un proyecto tocado de muerte desde sus mismo despachos. Vale, echarle toda la culpa a Laporta, Savic y compañía no es serio ya que es cierto que mi admirado croata no sabe sacarle jugo a los enormes jugadores que tiene en plantilla. El rendimiento que dan para el Barça hombres como Acker, ilyasova o Fran Vázquez empieza a ser terrible. Cuando los mejores hombres del Barça son Trias o Grimau significa que el equipo tiene un problema grave. El problema real es que se han quedado sin referente ninguno. No empezaremos el debate eterno sobre cuán buen jugador es Navarro, pero es cierto que suponía un referente ofensivo incuestionable. Su sustituto parecía ser Lakovic, y no le iba mal (aunque más de escolta que de base, donde Pepe Sánchez tiene mucha más visión de juego y talento) pero últimamente parecen haberle encontrado el truco ¿quién puede dar ese paso adelante? Podría ser Kasun si se decidiesen a monopolizar el juego a su alrededor, pero sus arritmias lo han dejado fuera de juego. ¿Alguien más? Basile es la irregularidad personificada y vive de un par de partidos en su carrera contra el Barça. Seguir esperando a Acker o a Vázquez es pedir demasiado , visto lo visto. E Ilyasova , Pepe o Marconato solo son gregarios a órdenes de su dictatorial entrenador. Pero… el año pasado aún venía todavía peor el equipo, metiéndose en la Copa en la última jornada y yendo de tapado es como se alzaron con la Copa. Cuanto más cuestionado está el equipo y cuando nadie espera nada de ellos es cuando más se crece el equipo del barça: el año pasado en la copa, o contra el Tau. Este año en sus partidos contra el Madrid. Además el cruce no podía ser más favorables ya que le ha tocado la cenicienta de los cabeza de serie y será positivo para el grupo empezar con un equipo accesible e ir ganando confianza a partir de allí.
Luego están los anfitriones, que siguen con su depresión post-Dusko. El experimento Perasovic cayó precisamente por la sombra alargada que Ivanovic dejó en vitoria. Maljovich se estrelló con todo el equipo, y ahora es el turno de Spaniha. Parece que el equipo juega mejor que al final de la temporada pasada (no es difícil) y su competitivad sigue intacta, pero claro, siguen luchando contra la sombra de su leyenda. Todo hace pensar que se ha acabado una era para los de Querejeta, y el último broche de una época histórica es la inevitable salida vía NBA de Luís Scola, referente del equipo campeón y pivot dominante de la ACB el último lustro. Realmente un equipo como el Tau tiene un mérito increíble. Ha visto como se han ido/escapado de sus filas gente del talento de Bennet, Nocioni, Calderón, Scola, Macijauskas, Oberto…. La lista es interminable y siempre se ha encontrado el punto para la reconversión… al menos hasta ahora. Planinic tiene un potencial increíble. Un base de más de dos metros debería ser importante en el plano FIba… pero pasa sin pena ni gloria, y sigue apareciendo Prigioni como alguien más eficiente que el balcánico. Será por la competitivad del argentino, aunque, justo es decirlo, ha perdido algunos puntos respecto a años anteriores, y con la salida de su pareja de juego Scola más va a perder. Luego está el caso de Rakocevic, que me parece el clásico jugador yugoslavo que solo juega para él. Siempre acaba con números de crack pero ayuda poco al equipo, se juega todo lo que le llega a las manos, sea la mejor opción o no. Reconozco que nunca me ha gustado mucho, la verdad.De tres Jasaitis, que se le supone una figura pero que todavía no ha aportado lo que se esperaba de él. El reflejo de Ilyasova, vamos. El mejor jugador del equipo está en la pintura, y es posible que solo dure un año. Splitter es de los mejores cinco de la liga y uno de los pocos capaces de dominar la pintura por sí solo. Eso sí, tiene la difícil misión de suplir al cuatro argentino y ése es el único lastre que le puede caer a Tiago encima. Esta copa es la oportunidad perfecta para hacerse un nombre clave en el Tau.
A riesgo de equivocarme el Tau se verá las caras con su más acérrimo enemigo (con permiso del Madrid) el unicaja. El unicaja a día de hoy es la irregularidad manifiesta. Hace no más de tres años fue campeón de liga y se convertía por derecho propio junto al Tau en la alternativa de poder a los clubs futboleros, pero ya en el siguiente año se iba a perfilar la trayectoria de los del Calpena, capaces de meterse en una final four y quedar fuera de los playoffs en la ACB a las primeras de cambio. La estrella del unicaja hay que buscarla en el banquillo. Scariolo sigue otro año con los de Malaga, y se podrá decir muchas cosas negativas del italiano, menos su capacidad para competir. Scariolo hace bueno eso de que hay que ganar por lo civil o por lo criminal. Analiza cada partido y siempre busca la mejor vía para ganar. Tanto si es aniquilar a su enemigo desde la línea exterior como matar a un contrario a base de faltas. La base del equipo sigue siendo básicamente la misma, con una gran fortaleza física y Berni, Cabezas y Jimenez apretando defensivamente, siendo ésta la propuesta principal de sus partidos. En el juego interior han cambiado al intimidador Santiago, o anteriormente Weiss por dos pivots más móviles y dinámicos. Esta irregularidad habla mal para los de Scariolo, incapaces de mostrarse competitivos en dos competiciones simultáneas esperar que puedan realizar tres partidos sucesivos perfectos parece poco probable.
Otro equipo que podía haber surgido como alternativa de poder a los dos grandes, pero que se ha quedado por el camino es el Pamesa. Los de Valencia tienen una plantilla bastante descompensada y que como es natural en los últimos años cuenta con una sola estrella. Otros años fueron Dikoudis o Garcés . Este año es el turno de Avdalovic, que para más inri viene tocado. El resto con el irregular Shamond Williams a la cabeza los encuentro poco competitivos. Poco potencial para poder competir en condiciones contra los gallitos de la liga. En primera ronda le ha tocado el joventut, que es de los equipos que se han mostrado hasta ahora a mejor nivel de la liga.
A decir verdad la Copa llega para los de Badalona en el peor momento de la temporada, donde su juego se ve más anquilosado que a principio de campaña. Hay que hablar mucho y bien de Aíto García Reneses, que demuestra que es de verdad el mejor entrenador de la liga. Si este año había perdido a todos el juego interior, más un base de la categoría de Elmer bennet y jugadores como Marcelinho Huertas o Archibald han hecho las maletas… pues eso, que si el equipo hacía aguas por todos lados Aíto lo único que ha hecho es mejorarlo. Bajo el inmenso referente de Rudy Fernandez se junta un equipo de poco reconocimiento pero de gran calidad. Empezando por Lubos Barton, “el jugador invisible” que parece que nunca hace nada pero es decisivo para su equipo. En la pintura nos encontramos con Hernández Sonseca, la eterna promesa de la cantera blanca que nunca tuvo espacio para despuntar en el Real Madrid y ahora se reencuentra en Badalona. Y Jagla, que se puede describir como un Nowitzki de segunda división, con buena mano, grandes brazos y capaz de jugar de 3 y de 4. Para el final dejamos a las dos estrellas de este equipo. Ricky Rubio que va a ser quien mejor se aproveche de la mano de Aíto. Un chaval de 17 años que juega como todo un veterano. Con una capacidad nunca vista para dominar el balón, una gran intensidad defensiva y la demostración de que paso a paso va creciendo cada vez más como base. Basta decir que el año pasado acabé diciendo que el chaval no tiene tiro y hoy ya promedia más de diez puntos por partido. Cuando Rudy se largue tendrá que ser el referente de los verdinegros. Porque luego está Rudy, que es de otra galaxia. La verdad es que la ACB se le está quedando pequeña por momentos. Hoy por hoy es el mejor jugador de la competición. Lo tiene todo, es rápido, físicamente es un portento, un tiro estratosférico, mates alucinantes, penetraciones imposibles, esfuerzo defensivo… todos los elogios son pocos para el mallorquín. Y la Copa, reconozcámoslo supone un escaparate definitivo para Rudy, que bueno, ya lo tiene hecho con Portland el año que viene. Es el estimulante que necesita el bueno de Rudy para deslumbrarnos. Que duda cabe que es bueno, aunque la Penya ha caído últimamente en una Rudydependencia que pues ser un poco contraproducente. Burton es el termómetro real de la penya. Rudy se va a ir más allá de los 25. Si el resto está por debajo de ocho puntos es que el equipo va a tener un problema.
El otro hombre sobre el que estarán puestos los ojos es Marc Gasol. El Hermanísimo tiene unos números similares o superiories al jugador franquicia de la Penya. Pero la diferencia principal entre uno y otro es que el mallorquín hace competitivo a su equipo, mientras que Gasol no consigue que el Akasvayu dé una a derechas. SE está viendo que el Akasvayu Girona ha tocado techo y ahora solo le toca ir cuesta abajo. Si el primer año consiguieron a jugadores NBA y el segundo año contrataron a uno de los entrenadores más afamados de los últimos tiempos (pesic) ahora llegan las vacas flacas. Sin Gasol el equipo debería estar más cerca del descenso que del título. Marc ha crecido de forma inconmensurable en el Akasvayu. Lejos queda ese pivot pesado, sin movimientos que llegó al Barça por ser hermano de quien es. Con el horizonte próximo de la NBA Gasol se ha esforzado en apretar los dientes y mejorar en todo lo posible su juego. Ahora es menos pesado pero más fuerte fisicamente, más intimidador, ha ganado mucho en su juego de espaldas y sus números son realmente muy buenos. Como en el caso de Rudy está en el escaparate ideal, pero su equipo no parece poder aportar nada. no tiene a nadie que pueda servirle de ayuda. Ni Sada, ni Mcdonald ni SAn emeterio son jugadores fiables para jugar a este nivel. Será Marc contra el mundo.Encima tiene el problema de encontrarse en el primer partido contra el Madrid y la pintura más potente del campeonato.
El Madrid está en la categoría que merece. Después de llevar una década de travesía por el desierto y con equipos muy bajos al nivel que se le presupone este año es el año de afianzar la sorprendente liga del año pasado. Con un presupuesto acorde a lo que se espera con él y con la final four en Madrid este año como objetivo, Plaza aún tiene que luchar contra los que no creen en él como entrenador. El hecho de ganar una liga no le quita el estigma a Joan Plaza de venir de fuera del baloncesto, de llamarle funcionario y de dudar de su capacidad táctica en el banquillo. Plaza sabe jugar el baloncesto que su equipo requiere: el Madrid gana los partidos por el aspecto físico, pero eso no debería suponer ningún estigma para el entrenador, que parece que se examina en cada competición. El Madrid basa su juego en su superioridad en la pintura, con Reyes, Hervelle y Mumbrú como estandartes, a los que ahora hay que sumarle otro buque insignia como Papadopoulos que si bien no ha aportado tanto en ataque como sus puntos auguraban supone una intimidavción defensiva sin parangón. Parece ser que el griego y el jugador franquicia del equipo, Reyes, casan mal y el juego de uno ahora al del otro. Fuera el talento de Bullock(empezó mal pero ultimamente anda más entonado), un Smith más centrado y activo esta temporada y Raúl López, que demuestra que si las lesiones se lo permiten puede ser el mejor base de la Liga. Peros se les pueden poner pero la trayectoria del Madrid habla por sí sola. Aunque en la Copa el papel de favorito siempre es nocivo. El año pasado se creyeron que se iban a pasear contra el peor Barça de la temporada y se dieron de narices. Plaza necesita una buena actuación para sentirse legitimizado en su proyecto.
Y hasta aquí los equipos. ¿mi favorito? Elegir a un favorito en la Copa es una locura, porque pueden pasar mil y una cosas. En los que menos confío son en el Pamesa y el Unicaja. EL Bilbao viene con la ilusión del novato, al Barça no le doy por enterrado ni mucho menos, Las estrellas de DKV y Akasvayu tienen que brillar, y a priori todo haría decantar una final Madrid-Tau. Pero yo me voy a mojar y voy a decir que esta copa se la lleva la Penya, con un Rudy FErnández ejerciendo de jugador NBA como hiciera Pau en su última copa. Y no descarto que Ricky Rubio se sume también a la fiesta. Ahí queda mi pronóstico. En breve seguiremos los partidos.

viernes, febrero 1

LOST: LOS ARTISTAS DEL CLIFFHANGER

Son varias las veces que debería de haber escrito este artículo, pues ya hace un par de años que Perdidos es todo un referente en la televisión. Aprovecho el inminente estreno de la cuarta temporada en la Isla para echar la vista atrás y dar un vistazo de lo que llevamos hasta ahora.
Perdidos lleva un tiempo siendo sin duda “la serie que hay que ver”. Es cierto que tiene sus luces y sus sombras, pero también lo es que marca el estilo de televisión actual y todas las series que salieron después (Héroes, Prison Break, etc.) viven de ella. Hablar sobre el argumento de perdidos no es fácil, pues básicamente se resume en que un avión se estrella en una Isla del pacífico y a los supervivientes les empiezan a pasar cosas raras. Lost es una sucesión de misterios con difíciles soluciones y que consigue que estemos siempre pendientes del siguiente capítulo.
Perdidos, evidente es, juega la carta del misterio como su mejor baza. Pronto la cantidad de preguntas sobre lo que pasa en la Isla se multiplica y las respuestas no van a llegar pronto. Y eso es lo mejor y lo peor de la serie. Porque esos misterios son los que te aferran a la serie, lo que te incrustan en el sofá esperando el próximo requiebro de guión. Pero esta marca puede llegar a ser contraproducente para la serie cuando empieza a perder coherencia.
Durante la primera temporada el sistema funciona perfectamente. Los misterios se suceden uno tras otro pero al ser la presentación de la serie no es tan frustrante como terminará siendo. Además la sensación de que nos están escatimando información no sucede, porque se beneficia de la estructura de la serie, en que todos los capítulos están divididos entre momentos de la isla y flashbacks de los personajes, vinculados con la redención en la mayoría de los casos. Por eso el espectador ve ocioso esta primera temporada: se les ofrece toda la información que necesita de los personajes. Además como és son una tábula rasa se puede jugar con ellos de manera sorprendente: así nos sorprenderán con la identidad del fugitivo de la justicia, el engaño de Ethan o el excelente primer flashback de Locke. Auque se abusa del Descompressing Story de manera evidente, con los personajes asentados sin hacer nada durante capítulos, la serie mantiene su paso firme, porque la coherencia de la misma no se pone demasiado en entredicho. Todavía.
En cambio en la segunda temporada se empiezan a vislumbrar de manera transparente todo los problemas que tiene la serie. Ante la posibilidad de que los personajes tomen decisiones que ayuden a desvelar secretos se opta por preferir que no s tome esa decisión ¿Cuántas veces habrá de salir Rousseau con sus frases lapidarias y cortantes, sin que haya nadie que la coja en serio y le pida que explique por completo su historia?. Por supuesto eso no interesa. Lo realmente importante es seguir con el público en tensión permanente y si las respuestas no conducen a preguntas mayores no interesa responderlas. Los personajes pasan a comportarse como les interesa a los guionistas, no como harían personajes medianamente lógicos. Esto se acentúa con todo el asunto de la escotilla, que no es sí no un inmenso McGuffin, en que los personajes sin preguntarse ni siquiera por qué se ponen a dar a un botoncito cada 108 minutos durante capítulos interminables. Algo parecido pasa con los supervivientes de la cola del avión, que a fin de cuentas no van a aportar nada a la serie, por motivos ajenos al normal desarrollo de los argumentos (y dejarán cabos sueltos inconclusos de manera definitiva, como el de Lily con Hurley) Además empiezan a repetirse de manera irritante los encuentros ocasionales entre los protagonistas, que restan más que suman (la aparición de Desmond en los flashbacks sigo sin entenderla) que llegan a un punto tan exagerado que solo puedes entenderla si el Destino forma parte del plan maestro que está tras la isla.
La temporada tiene sus mejores momentos con la aparición de Ben, que alargará en demasía la incertidumbre de su procedencia pero que dejará abierto algunos giros argumentales totalmente inesperados y llevarán a una buen clímax de final de temporada.
Si la segunda temporada es la temporada de la escotilla, la tercera es la temporada de los Otros. Se pasa a profundizar en Los Otros visitantes de la Isla, lo que es de agradecer, ya que otra temporada con los otros pululando por ahí de manera ominosa/omnipresente sería insoportable. Durante los cuatro primeros capítulos el protagonismo de éstos será casi exclusivo y conocemos nuevos personajes importantes, con Juliet a la cabeza. Hay que reconocer que la tercera temporada se sigue mejor que la segunda. Al menos no tienes esa sensación molesta de que te están tomando el pelo con cosas intrascendentes. Se puede decir que empieza algo lenta otra vez, y es verdad, pero no es tanto culpa de la trama como de la estructura de la serie. Llega un momento en que los flashbacks se vuelven demasiado repetitivos ¿Cuántos ejemplos hemos de ver para saber de la relación de Jack con su padre, de lo ingenuo que es Locke o que Sawyer es todo un sinvergüenza? Si en la primera temporada el gran acierto eran los flashbacks que ayudaban a perfilar con acierto el carácter de todos los protagonistas, ahora se convierten en un lastre. Eso sí, nunca se va a abandonar la estructura de la serie.
No en vano la serie sigue con sus sombras difíciles de iluminar, como es el hecho que Juliet, una de los otros, se una al grupo y en ningún momento explica qué misión les trajo allí y por qué les hacen la vida imposible al resto de supervivientes. La incongruencia al poder. Mientras, con la excusa del todo vale, se va filtrando pequeños apuntes sobrenaturales como la nueva visión de Desmond que, como de costumbre, nos deja alucinados en la butaca pero difícilmente le encontraremos una solución. El segundo punto debe ser más importante para el futuro como es Jacob, teóricamente el líder que está tras los movimientos de los otros. Como es natural la Tercera temporada deja más preguntas que respuestas ofrece, terminando la serie con un giro de 180 grados, y dejándonos con un mono de Perdidos que va a durar un año entero.
Ver perdidos es, a día de hoy un acto de fe. Es tener fe en que de alguna manera todo lo que ha pasado en la isla terminará teniendo una explicación lógica. Algo que poco a poco, paso a paso se antoja cada vez más improbable. Por eso es tan frustrante hablar de Lost. Tiene fallos evidentes que no se deberían dejar pasar en otras series. Incongruencias lamentables, casualidades imposibles y personajes no comportándose de manera lógica. Pero siempre estás a la espera de que en un requiebro final todo termine teniendo sentido. Y eso es algo bastante complicado. No es que en la serie “saltase el tiburón” Es que viven con el tiburón continuamente fuera del agua y todos debemos hacer un acto de contrición para creernos la lógica interna de la serie. Un misterio irresoluto sirve como Deus EX Machina para todo lo que no nos tragaríamos en otras series. Un ejemplo es lo de las increíbles casualidades que conectan a personajes de la isla. Es algo que en Heroes no toleramos y machacamos constantemente en la serie, pero en cambio en Lost asumimos que forma parte de un plan mayor.
¿Es posible que así sea? Bien, esto me lleva a hablar de la serie anterior de JJABrams, hacedor de Perdidos. Estoy hablando de Alias, con Jennifer Garner interpretando a la sinpar Sidney Bristol (y mención especial para Arvin Sloane, el villano que realmente era quien salvaba la serie.) y que sirve de banco de pruebas para saber qué esperar de Perdidos. En ella el leitmotiv de la serie era el misterio Rambaldi, que era un rompecabezas durante cinco temporadas. AL final el misterio Rambaldi era tan terriblemente grande que todo valía (un renacentista que marcaba en el cielo el ADN de una persona del siglo XX. ¡Venga ya!) Es decir, a favor de mantener latente el misterio de la serie se sobrepasa por mucho la suspensión de la incredulidad. Y todo hace pensar que ése es el final que le espera a Lost.
¿Y si me he pasado párrafos enteros diciendo cosas malas sobre la serie porque estoy expectante a que empiece la cuarta temporada? Porque a pesar de todo lo que he dicho ahí arriba esta gente saben cómo atraparnos. No importa todo lo que veamos que no funciona en la serie, que los Abrams, Lindenoff, Vaughan Dini y todo el equipo tienen la capacidad de que queramos ver el siguiente capítulo. Si cuentas la capacidad de enganche que tiene Lost y la que tienen series hermanas como Prison Break, Jerichó, etc… te das cuenta por qué está serie está marcando una etapa. Cada capítulo tiene un punto de interés que te dan ganas de más. Lost es como esos libros de ciencia ficción o de aventuras, que nunca dirías que son los mejores libros que has leído, pero seguramente son los que más te han enganchado. Y no pongo en duda que el último capítulo de la tercera temporada es el mejor cliffhanger que yo haya disfrutado nunca, abriendo enormes posibilidades para el futuro, cuando parecía que ya se estaba en un callejón sin salida narrativo. El órdago jugado por Abrams es de los fuertes, y costará poder mantener las expectativas creadas. Pero ése es el sino de la serie desde su concepción. Todos sabemos/imaginamos que el final de la serie no puede más que decepcionarnos. Pero aunque eso pase, éste es uno de los casos que vale más disfrutar del camino que llegar al destino y podremos decir que hemos disfrutado incluso de un camino pedregoso como es Perdidos. El jueves volvemos a la Isla