domingo, noviembre 21

EL COCHE QUE DA ALAS (¿A vosotros también os parece un anuncio de compresas?

Quinto campeón diferente y ojo, quinta escudería diferente que se hace con el título en los últimos cinco años. Este dato habla a las claras que la dicotomía McClaren-Ferrari que antaño monopolizaba el campeonato parece haber pasado a mejor vida. Red Bull es el ganador indiscutible del Campeonato de F1. Y no hay nada que objetar. Han tenido un dominio avasallador y desde la segunda carrera demostraron que han sido el mejor coche del circuito, especialmente a una vuelta, con diferencia abismal con el resto de escuderías. Lo único que se les puede objetar, claro está, es porque con este dominio insultante que deja en pañales incluso el de Brown GP de la temporada anterior no hayan sido capaces de administrarlo y realmente han campeonado de manera cuasi milagrosa.
El campeón ha sido el imberbe Sebastian Vettel, y en un trofeo de la regularidad el campeón siempre es el que lo ha merecido y blablablá… Mentira. Lo siento mucho porque soy Vettalista desde hace año y medio y estaba seguro que se iba a convertir en el próximo enfant terrible del automovilismo, pero este campeonato se lo han regalado entre todos. Sin lugar a dudas el campeonato de Red Bull lo debería hacer ganado Marc Webber, el otro piloto de Red Bull que en carrera se ha mostrado más regular y consistente que el alemán. Pero le han hecho la cama de manera tan clamorosa que en comparación Ron Dennis aparece como juez salomónico. Desde choques entre los dos compañeros de equipo (¡!) quitarle un alerón a un piloto para dárselo a tu preferido o no dar órdenes de equipo para que el australiano recortase puntos en el mundial y jugarse la carta definitiva con el niño mimado cuando uss oportunidades estaban cercanas al 2 %. Que sí, que les has salido bien y la alegría de la pole del último día, con todo Red Bull dando botes justo cuando Webber se había quedado sin opciones claras de ganar y Alonso tenía medio campeonato en el bolsillo, no se la podemos restregar por la cara, pero que el triunfo no enmascare una gestión nefasta.
A ver, que se me entienda. Yo sí considero a Vettel un piloto de la élite: Pocos abandonos por su pilotaje se le conocen, es muy bueno en lluvia y sabe aguantar la presión de tener un rival a la cola, y colecciona poles a tutiplén, justo es decirlo (aunque debería mejorar algo sus salidas) pero es de recibo el trato que se le ha dado a su compañero de equipo que se estaba ganando el liderato en la pista (caso contrario al affaire Alonso Hamilton, quiero aclarar) Así que declaraciones en plan “Si Webber necesita ayuda que llame al coche médico” o su numerito enseñado el dedo en plan soy el número 1, se los podía haber ahorrado. Solo el compadreo con los “isotónicos” ha permitido que casi tirasen una ventaja que debería ser más considerable viendo, no ya las poles, sino las primeras líneas que han copado sus pilos en la clasificación.
Viendo sus rivales, sí, aunque me cueste tengo que quitarme el sombrero ante Fernando Alonso. Este año se ha visto la diferencia entre él y mi admirado Hamilton. El inglés empezó un poco dubitativo pero en seguida se puso como un tiro, convirtiéndose a priori en la alternativa real a la escudería austríaca y solo su manifiesta incapacidad para guardar la ropa hacía que no hiciese hueco en el campeonato (vamos que acumulaba desesperantes abandonos por no conformarse con segundos puestos) Hasta el punto que saliendo de Valencia, los McClaren hacían doblete. Luego llegaron las vacas flacas, en el último tercio los McClaren no siguieron las mejoras de Red Bull y Ferrari y desde la inferioridad se vio la cara b de Hamilton. El piloto más ambicioso y agresivo del circuito, pero que eso le jugó en contra, pues cada carrera la veía el inglés como “ultima oportunidad” para seguir enganchado al campeonato, y su conducción pasaba a ser directamente temeraria, con lo cual Lewis perdía más que ganaba. Tuvo posibilidades matemáticas hasta el final, pero la verdad es que perdió la comba mucho antes.
Un caso parecido, pero una actuación muy distinta tuvo Alonso, pues por su paso por Europa los Ferrari estaban muy lejos de ser competitivos, y andaban casi un segundo por detrás de los coches punteros. Vamos, que a falta de seis carreras se hallaba a cincuenta puntos del líder. Alonso no perdió la calma en ningún momento. Cual hormiguita fue sacando lo que pudo en los circuitos que les iban peor para preparar su espectacular asalto al campeonato en las últimas siete carreras, de las que contra pronóstico ganó tres e hizo otros tres pódiums, y Alonso estaba en su salsa, sin cometer un puñetero error en la conducción. No nos vamos a sorprender a estas alturas que Alonso termine los mundiales mejor que como empieza, pues es costumbre cada año (igual que Ferrari) pero llegó un momento que parecía que el Caballino Rampante había pasado a los Red Bull.
Y cuando se vio que no era así, como en Corea, el asturiano mantiene unos nervios de acero mientras que a otros les temblaban las piernas. Las últimas carreras parecen escritas por un guionista de suspense. Webber sintió el vértigo de tener el campeonato a tocar (si tras uno hora esperando a correr, no se hubiese corrido como se especulaba, Webber habría tenido el campeonato en el bolsillo) y quedó fuera. Vettel, cuando iba directo a la victoria rompió motor (de todas la veces que han hecho primero y segundo Red Bull, creo que solo dos han conseguido llegar en la misma posición) y le daban el liderato a Alonso.
A pesar del liderato de Alonso la superioridad de Red Bull seguía poniendo a Webber como favorito, pues realmente parecía que solo dos eran los candidatos al título. Nadie hacía caso ya a Vettel aunque se fuese directo a por la victoria en Rio. Más bien se veía como un error, pues le costaba puntos a su compañero de equipo de cara al campeonato de manera clamorosa. Parece claro que el buenrollismo no reinaba en Red Bull, pero vamos que todo hacía presagiar que les podía contar el campeonato al no ser que hiciesen primero y segundo en Abu Dabi, la única opción viable para la marca del toro.
Pues la última carrera todavía nos dejó más alicientes, y eso que parecía que la cosa estaba sentenciada el día previo en que Webber hizo la peor clasificación del año y quedó por dos puestos por detrás de Alonso. Finito. Webber tenía que adelantar cinco puestos para ganar. El español lo tenía en el bolsillo. Poco seguía importando que el olvidado Vettel fuese como un tiro de nuevo a por la victoria, incluso que Button le pasase como si nada en la salida (¿es mi opinión o Alonso ha perdido bastante en las salidas este año?) Cierto es que Alonso siempre corre con la calculadora, pero esta vez tanto él como Ferrari se pasaron de conservadores. Salió a la pista más pendiente de los retrovisores que de lo que tenía por delante y ocurrió lo que no podía ocurrir. Una lamentable decisión, debida a estar única y exclusivamente pendiente de Webber, su gran rival, le dejó al asturiano por delante del australiano toda la carrera, sí, pero lo relegó a una inaudita octava posición por detrás de insospechados secundarios como Kubica o Petrov. Y Vettel sin imaginárselo siquiera volaba hacia el campeonato del mundo que se encuentra de rebote. Alonso había hecho lo más difícil, darle la vuelta al campeonato contra un coche manifiestamente mejor que el suyo, para en la última carrera mandarlo todo al carajo en un penoso error de cálculo.
Del resto de pilotos me gustaría destacar a Button, que sobretodo en la primera parte del mundial ha estado muy fino en sus decisiones y conseguía mantenerse en los primeros puestos principalmente por decisiones estratégicas más que por su coche y su pilotaje, lo cual es un placer. Luego cuando los McClaren bajaron un pistón sí que fue el primero en quedarse relegado. Y por supuesto hablar de Massa, personaje que hace méritos para dejar las escudería italiana de manera considerable. Con poco que aportar, sintiéndose psicológicamente inferior a Alonso desde la primera carrera y desde el gran premio en que le hicieron frenar para que pasase Alonso, desapareció directamente del mapa. Vale que Alonso era el jefe de filas y el coche estaría preparado por y para él, pero mientras éste luchaba mano a mano contra el coche más rápido de la historia, Massa se peleaba con Kowabashi o Rosberg. Bluff es decir poco. De la vuelta al campeonato de Schumacher, pues cuanto menos digamos mejor para la figura del káiser.
Para la siguiente campaña pues es una incógnita saber si los Red Bull mantendrán esta superioridad o se estrechará el margen, y no es que hayan tenido mucho para ganar. Dudo que Webber siga en el equipo, porque si Vettel ha contado con ese favoritismo yendo por detrás todo el campeonato no quiero saber como será tras ser campeón. Lo que parece claro después de esta temporada es que la amenaza viene vestida de rojo y con bandera asturiana