lunes, abril 18

LA PASSIÓ

Impresionado me he quedado con la interpretación de la Passió que se escenificó ayer en la localidad de Olessa de Montserrat. Como reza la publicidad desde 1540 se está escenificando la vida y muerte de Jesucristo en la localidad al pie de Montserrat y se ha convertido en uno de los principales eventos culturales de estas fechas en Cataluña. Sería una lástima que alguien se echase para atrás por el carácter religioso de la obra, cuando se trata de un espectáculo artístico de primer orden. Hacer un espectáculo de casi cuatro horas contando la muerte de Jesús corre el riesgo de ser terriblemente plomizo. Si encimas hablamos de un espectáculo no profesional llevado a cabo por los habitantes del pueblo, pues no le vamos a negar la ilusión, pero la ceja escéptica se levanta sobremanera. Vale, me dieron un zas en toda la boca y demostraron que los prejuicios hay que dejarlos en casa.
En primer lugar el guión es sensacional. Construido en tres actos, el primero se dedica a la vida y milagros de un Jesús adulto ganándose adeptos ante su filosofía y milagros y acaba con la llegada a Jesusalén. El segundo y tercero van de la mano y tratan los intentos del Sanhedrín para acabar con el nuevo mesías y finalmente el castigo y Calvario del hijo de Dios. AL tener tanto que contar la historia va por capítulos y peca de fragmentada, sobretodo en su primera parte. Pero da igual, porque se consigue que la historia se haga fluida gracias a los diálogos. Ahí mi primera sorpresa. La historia es completa en verso. Podrías ser que las rimas en catalán me echasen para atrás, pero al contrario. Hace que se valore más el nivel literario de la obra y se disfrute a lo bestia unas rimas muy conseguidas. Tras un inicio chocante por lo simbólico y lanzando tiritos sobre un movimiento independentista que te hace pensar lo peor, es llegar las bodas de Canán y la obra se te pasa en un suspiro.
Claro, además cuentan con un inesperado punto a favor. La escenografía es la cosa más espectacular que yo he visto. Un decorado enorme, que acoge en el escenario cerca de ¡100 personas! Y con unos mastodónticos escenarios espectaculares, donde lo más espectacular es ver lo velocidad con la que se cambian los mismos. En apenas diez, quince segundos se pasa de ver una cueva de leprosos a la ciudad de Jesusalén. De estar en el palacio de Pilatos a las calles de Jerusalén. Y no hablamos solo de cartón piedra de fondo, que también, sino de estructuras con total tridimensionalidad. Los personajes aparecen entre ellas o se esconde debajo de, con lo cual el mérito aún es mayor. En ocasiones, utilizando un segundo telón traslucido incluso cambian el decorado estando los actores en primer plano. Es absolutamente meritorio ese trabajo técnico.
Después los actores. Tengo que volver a recordar que hablamos de una obra amateur, donde ni organizadores ni actores son profesionales. Vale, pues quien lo iba a decir. Los actores están todos excepcionales. Además contando la dificultad de declamar en verso, cuya cadencia es más dificultosa. Pero incluso los niños actúan con una dedicación y naturalidad en el discurso tremanda. Destaca sobremanera el actor que hace de Judas, cierto que es el papel más agradecido, pero su tormento interior está perfectamente ejemplificado. También la presencia física de Caifás y la locución de Pedro, menos importante de lo que se esperaba en la trama, pero que tiene una oratoria tremenda. Sí que es cierto que en ocasiones había momentos en que costaba escuchar a determinados actores, pero creo que se debía más a deficiencias del sonido por la magnitud del escenario que a errores de dicción de los actores. En ocasiones podía parece que los movimientos de los actores eran poco naturales y excesivamente coreografiados. Es cierto, como ha de ser. Pero las veces que quedaban algo forzados creo yo que se debía expresamente porque el director quería recrear escenas pictóricas. El momento más evidente es la elección de los apóstoles o, como no podía ser de otra manera la Pietá.
Hay que reconocer que, más allá de la historia religiosa, la Pasión es un pedazo de historia Shakespeariana: Las dudas de Judas sobre el verdadero poder de su maestro, y el tormento de su traición, la ambición desmedida de Caifás y la estrategia del Sanedrín, el miedo de Pedro y la negación de Jesús el dilema de Pilatos ante la verdadera justicia y el peligro de perder su posición de poder… emociones a flor de piel, y juegos de poder manifiesto. Todo lo necesario para un drama. Precisamente en esta parte el personaje menos interesante es Jesús, que ya deja su posición de revolucionario que le ha llevado a ser enemigo de todos y simplemente se “cree” su posición de mesías. Aunque sufre físicamente es sabedor de su destino superior y se comporta de manera hierática y nunca duda de que todo el dolor es por un bien mayor y será recompensado. Cuando Jesús deja de comportarse como un hombre y pasa a comportarse como un Dios pierde importancia y también su mensaje queda mitigado, pues no tiene la misma fuerza que sea un hombre quien se deje morir que lo haga alguien que sabe que su Padre lo va a resucitar
La parte del calvario es quizás la más floja de la obra. Los momentos de Jesús con la cruz a cuestas se limitan mucho, seguramente porque son los momentos con menos guión y las flagelaciones se ven algo falsas y no lucen en pantalla. Al menos al nivel de los que vimos la Pasión de Mel Gibson, se entiende. En definitiva, poco importa cuál sea tu grado de fe o de tolerancia religiosa, es una obra capital, cuyo visionado se antoja indispensable. Una más que agradable sorpresa.