domingo, marzo 11

POR QUE NO ME GUSTA HOY NO ME PUEDO LEVANTAR

Hoy no me puedo Levantar es un musical ideado por Nacho Cano con canciones de su exgrupo, Mecano, y que se ha convertido en uno de los grandes éxitos teatrales en esta época de musicales y hay unanimidad absoluta sobre las excelencias del mismo. Es por eso que la gente me mira raro cuando yo afirmo rotundamente que a mí personalmente no me satisface. Ayer tuve oportunidad de ver por segunda vez esta función y mantengo mi misma opinión.
Vaya por delante que esto no tiene nada que ver con la interpretación y la escenografía de la obra. Ayer mismo, en una obra representación realizada íntegramente de manera amateur los resultados son magníficos. Coreografías solventes, un gran número de extras en el escenario, y el echarle los bemoles de interpretar ellos mismos las canciones del musical (vale que el resultado es irregular y algunas canciones se resienten, pero a ver quien es el guapo que se atreve a ponerse en esa empresa) hablan del enorme trabajo que ha habido detrás de este estreno. Los actores también cumplen de manera efectiva (con Mario demasiado plano, y Colate empezando fatal aunque mejora mucho con su caída a los infiernos, es Pachi el que está genial en todas y cada una de sus intervenciones) Además es muy inteligente la manera de tridimensionalizar el escenario con los actores saliendo constantemente entre las butacas del público. En definitiva, ni un pero a la representación. Mis problemas vienen de base con el libreto original.
Aclaro además que yo no soy fan de Mecano. Sí crecí cuando el grupo madrileño fue referencia durante toda una década y canciones suyas son emblema de una generación (que no la mía) Pero escuchados hoy día sí suenan con demasiada parafernalia ochentera. ´Teclados, órganos, sintetizadores que a mí al menos me alejan de su estilo (por eso mis canciones preferidas del grupo son las que aparecen más desnudas) Y luego está la bicefalia del grupo que representan los hermanos Cano. Mientras Nacho Cano representa la primera fase del grupo, que se entablan con la movida madrileña más radical, José María Cano se postula como uno de los compositores más interesantes con su intención de contar historias completas en sus canciones. Que yo no sea seguidor del grupo no me predispone en nada, pues tampoco lo soy de ABBA y disfruté enormemente de Mamma Mía, el primer musical que fui a ver.
El argumento es simple, esperado e incluso tópico, pero es un mal que todos los musicales tienen. Tiene algún acierto, como se va oscureciendo la cosa a medida que se acerca el desenlace y la historia no va a ser tan chupiguay como parecía al principio. Por el contrario uno de sus déficits es el poco carisma de su personaje principal y de su partenaire, María, que es el personaje peor perfilado de la obra y nunca se sabe lo que quiere y por donde va a salir.
Y vamos ya a lo que yo me quejo totalmente de este musical, y son las canciones. No la calidad o la elección (aunque quien decidió la última canción del musical se cubrió de gloria) si no la utilidad de las misma. Vamos, lo que debería ser el leitmotiv de cualquier musical. Que la canción te ayude en el argumento. Aquí pasa al contrario. Hoy no me puedo levantar es un musical de radiofórmula. Tiene que meter X canciones y entrarán con o sin razón de ser. Tengan coherencia y lógica interna o no. Que aquí lo importante es que la gente cante HAway-Bombay más allá de cómo quede dentro del argumento general.
De eso me quejo yo. No es cuestión baladí. Es el espíritu mismo de un musical. Si lo que quieres es un Karaoke gigante pues haz un macroconcierto, que aquí lo que se trata es de contar una historia y que las canciones sean parte intrínseca del mismo, no desligadas. Por eso canciones menores como Quiero vivir en la ciudad, o Quédate en Madrid tienen mejor funcionalidad y conectan mejor con el resto del libreto que los grandes hits del grupo que están metidos con calzador.
Así que de las canciones que tienen que estar por decreto en el repertorio podemos dividirlas en dos: las que entorpecen y las que se desaprovechan. Entre las primeras pues todos los momentos dentro de la obra que se pierde la coherencia interna y los personajes se ponen a hacer cosas raras para justificar la canción: No hay marcha en Nueva York (¿a que viene esa conversación?) Haway-Bombay, Me colé en una fiesta, Un año más (en un momento ya oscuro para los personajes por lo que esta canción banal choca bastante con el tono) o ese momento bochornoso de justificar el Dalí/Laika como un brote psicodélico (que con buen tino me ahorraron los integrantes de JA SOM ALGÚ) Las podéis justificar por lo intrascendentes de las mismas y del momento que surgen, pero no podéis defender bajo ningún concepto como colocan Hijo de la Luna si ton ni son (¿se supone que es una nana o algo asi?)
Luego están las desaprovechadas. Como decía no sé cuantos párrafos arriba se debían aprovechar de la base argumental que tienen las canciones de Mecano (sobre todo las de Jose María Cano) Es que hay canciones que explican una historia completa. ¿y qué hacen en el musical? Pues lo obvian por completo. A ver, que tienes un personaje que se llama Mario, otro que se llama María y un bar que es el 33. Que te han escrito el argumento, ya. Pues no. El Prota canta Cruz de Navajas como canción de amor a su novia (claro, porque después de ponerle los cuernos le cantas una canción que habla de la rutina de una pareja y en la que ella le engaña a él con el que será su asesino. Pues sí, chaval. Así seguro que la reconquistas) Y ésta es una constante. ¿Cómo justificas una canción tan seria como Mujer contra mujer? Con una metáfora sobre una loca saliendo del armario- Pues vale. ¿Vas a poder darle un contexto a Aire dentro de la historia? No, la metes como una balada de amor a María (¡¡¿¿!!??)
¿Tan difícil es hacer como 7 de septiembre? Sabes que vas a meter esa canción, ya procuras que sea una fecha emblemática en el guión y das pie a que se cante la canción en un determinado momento. Vale, solución fácil pero correcta y la canción no se resiente ni estropea lo que estamos viendo. Pero ejemplos como estos son mínimos y lo usual es la sensación que el argumento va por un lado y las canciones van por el otro.
Obviamente estoy dejándome la parte de la destrucción de Colate, que se nota a la legua que es la que los guionistas han planeado y es la única en que canciones y argumento fluyen a la perfección. Perdido en mi habitación ejerce su función perfectamente y Barco a Venus se alza como el mejor momento del musical, con una intensidad que hace que la canción suba muchos enteros. Nunca ha sido una canción que destaque especialmente en el repertorio de Mecano y aquí eclipsa a todas las grandes . Es un reflejo de lo que debería haber sido y no fue Aquí no me puedo levantar, con el buen material para contar una historia que tenía.
Así que ya sabéis mi problema con este musical. Sí, son canciones que todo el mundo conoce, canta o tararea y pasas un buen rato. Y se aprovecha de esto para pasar por alto la conexión música-guión. Haced un ejercicio de abstracción y pensad que nunca habéis escuchado ninguna canción de Mecano. Que para vosotros esto es un musical creado ex profeso como Cabaret, Cats o Chicago (ya dije en su día que Los miserables están en otra liga): ¿Cuántas canciones están justificadas y cuántas no le encontrarías sentido ni razón de ser? La respuesta a la pregunta te responderá lo que opinas de Hoy no me puedo levantar.