Como decíamos ayer, dejábamos a Hickman y sus 4F a punto de caramelo. Hasta llegar a 3 toda la etapa estaba pareciendo un larguísimo prólogo, pero ahora sí, con todos en posición y los semáforos encendidos la colección estaba a punto de arrancar. Así que no sé si se ha gripado el motor, si falló el tren de aterrizaje, si no había botes salvavidas… Elijan la metáfora que quiero pero los Cuatro Fantásticos siguen sin arrancar.
3 es la saga más comercial transcendente que nos va a presentar Hickman, y es un buen ejemplo de lo que nos dejará esta colección. Sin ninguna pasión si ninguna intensidad para agarrarnos y llevarnos donde quiera. Simplemente se les ve los hilos a Hickman por donde pasa. Es casual que dedique cuatro números para separar al grupo con excusas peregrinas como una asamblea en Nueva Atlantis ¨(y ahí teníamos que elogiar lo bien planificado que está toda, pero el papel de Sue es de mera comparsa y la reunión con Namor es irrelevante al principio y peligrosa de forma artificial al final) o la conveniente llegada de Galactus (que si sirve para cargarse a la Contratierra de los defensores la daremos por buena) Se ha notado demasiado que los acontecimientos han sucedido según los intereses del guionista, incluso el cronometrado cambio a humano de Ben, en un capítulo bastante emotivo, la verdad. Llegamos así, no lo estábamos viendo, al final donde cualquiera del grupo podía ser el que cayese. Al final el golpe viene por el eslabón débil, Ben y los niños, y el sacrificio de Jhonny se hace necesario, aunque todo sigue pasando sin atisbo de “última oportunidad” y previamente calculado (¿o es casualidad que nos quedemos sin cuerpo convenientemente, preparando así su próxima resurrección.
A partir de aquí se acaba la colección de los 4F. Pasamos al a Fundación Futuro que es lo mismo, con las mismas tramas, con las mismas características del guionista, incluso con el mismo dibujante. Pero es una excusa para introducir a Spiderman en el grupo, cuay aportación al mismo es menos que testimonial. Una excusa para un cambio de uniformes que luce más en las portadas que en el interior. Y una excusa para que entre todo el mundo en la colección. Los Cuatro Fantásticos ya no son tres sin Johnny, ni siquiera cuatro con su sustituto. Son tropecientos mil con los miembros de la Fundación Futuro pululando por ahí. Y yo siempre me he quejado de los problemas con los secundarios de los 4F, pero para tener estos secundarios es mejor no tener nada. Topoides, niños pez, cabezas flotantes que se pasean por el Baxter sin aportar nada. El Hombre Dragón inteligente, lo mejor que ha hecho hasta ahora es ponerse gafas. Alex Powers, más de lo mismo. Solo Bentley, el clon del Mago, a última hora demuestra rasgos de personalidad psicópata que le hace divertido.
Todo se supedita a Valeria, personaje cada vez más cargante y resabiado. Hickman se ha empeñado con ella, y lo que empezó con buen tino se ha ido torciendo, hasta terminar siendo una niña sabionda repelente, y bastante consentida. Que todo el jaleo de los Richards alternativos empieza por una travesura de la niña, o se dedica a pactar en secreto con Muerte y nadie le reprocha nada. Así que otra de las cosas que se le supone a Hickman se tuerce por igual: el tratamiento de personajes dista mucho de ser perfecto. Para muestra ese cónclave de supervillanos metidos en el Baxter (¡toma Ya!) en que cada uno de ellos cumple su función sin tener en cuenta la personalidad de cada uno, que termina con Muerte como un perrito encadenado por Reed Richards. Quien no vea que ahí hay un problema, no ha leído los 4F en su vida.
La entrada en acción de los Richards alternativos adelanta el climax de la tan cacareada guerra de las Cuatro ciudades, que como de costumbre, son fuegos de artificio. La importancia del Alto Evolucionador , el Hombre topo o la ciudad submarina es irrelevante a todas luces. Al final todo se centra en la vuelta de los inhumanos, que serán importantes para la resolución con los Kree de por medio, y la amenaza desde la Zona Negativa. Si alguien se había hecho expectativa a estas alturas, volvió a encontrase con un Lost. O sea, que cada vez que dan respuestas no se llega a las expectativas (Bah, ni siquiera que en Perdidos, aunque la resolución no bastase, el viaje era increíble. Aquí el viaje es tedioso y la resolución igual de tediosa)
En definitiva el guionista ingles es un mal guionista. No porque no aporte ideas o cometa atrocidades contra los personajes (que también) Es una mal guionista de base. Puede tener ideas más o menos conseguidas, pero no sabe adornarlas de manera clara y efectiva. Simplemente expone, no vende su idea. El concepto de la mente suprema, cual Herodes, matando a todos las razas alteradas genéticamente puede ser interesante y en mano de otro guionista incluso épico, pero con Hickman parece que estas leyendo una enciclopedia. Hasta el punto que el engorro que supone para otros guionistas la continuidad Hickman parece disfrutarle. Encontrarse con la participación de los Inhumanos en Guerra de Reyes, la Cosa en los Vengadores o el Doctor Muerte en Hulk para otro guionista sería un lastre, mientras que para éste es una oportunidad de demostrar sus dotes de relojero, aunque para devolver a los Inhumanos donde los necesitas te gastes tres capítulos ¡Que así no vas a despertar nuestro interés Jonhattan!
Tampoco ayuda el esperado cambio de dibujante que recibíamos como el nuevo mesías. Eaglesman estaba haciendo un trabajo mediocre y Epting venía de romperla en el Capitán América. Pues vaya chasco. El dibujante nuevo demuestra que su tono urbano y casi de género negro le iba de perlas a Brubaker pero no pega ni con cola con los 4F. Quizás no se nota tanto en 3 porque la atmósfera ominosa de la saga le pega, pero después de eso es todo un shock. Además Epting es cada vez más retro y pulp y resulta bastante aburrido dibujando personajes imaginativos y vitalistas. Un mal casting de dibujantes, y que hace que no en pocas ocasiones preferimos al suplente, un limitadillo Barry Kitson. Pero además asistimos a un baile de dibujantes constante (Kitson, Tochinni, Digomenico, Brooks…) en apenas un año que hace imposible pensar en una uniformidad gráfica.
Así que lo siento, yo ya me he bajado del barco. Si queda algún crédulo aún que espera un final de campaña donde Hickman a ser la bomba que nos están vendiendo desde hace ya tres años, que piense cuán potentes han acabado tramas como la Contratierra, el Pico o el Franklin del futuro y se hará una idea de lo que nos espera hasta el fin de la etapa Hickman
domingo, agosto 26
domingo, agosto 12
EL CABALLERO OSCURO. LA LEYENDA RENACE
A Pesar de que no me ha pedido que no lo haga lo voy a hacer. opinión personal e intransferible sobre The Amazing Spiderman a leer cosas de la peli y con múltiples spoilers y desenlaces. Advertido queda todo aquel que quiera seguir leyendo sin haber visto la película. Primero los trailers. Ah, no. Que no hay ninguno. Estarían temerosos por la duración de la películas y vamos directamente al meollo.
No creo engañar a nadie si sitúo a al Batman de Nolan en la cima del cine de superhéroes actual. Begins fue el reinicio de una franquicia herida de muerte y acertó por completo en tono y pretensiones y El Caballero oscuro resultó una película impecable en todos los sentidos, con unas pretensiones y una realización inusitada. El listón estaba tan tan alto que se levantó cierto escepticismo ante la película que cerraría la trilogía. Nolan hasta ahora nunca nos ha defraudado pero las expectativas estaban por todo lo alto. Pero este tío puede con todo.
Es complicado cuantificar el bien que ha hecho Nolan al cine de superhéroes, en cuanto a tomárselos en serio. No estoy para nada en contra de las pelis MArvel Studios, con los Vengadores como buque insignisa, cuya máxima prioridad es ser chula, divertida e intranscendente (y cuando lo consiguen es un espectáculo de primer orden) Pero Nolan dota a su saga dcmaníaca de una profundidad y pretensiones fuera de lo común en este tipo de género. Y encima tendría que aguantar que lo acusen de ególatra y pretencioso pero siempre es de destacar el interés por ofrecer películas con las intenciones y lecturas del Caballero Oscuro o esta Leyenda Renace.
La comparación con el Caballero Oscuro es obligada pues aquella es obra capital en el cine de Batman y el cine de Nolan. Y aunque lógicamente ésta es inferior lo realmente importante es que le aguanta el envite, con lo que dejamos claro que el listón está muy alto. Donde pensábamos que no iba a estar a la altura es en el villano, Bane, que parecía muy lejos del perfecto Joker del Caballero Oscuro. Y Bane se termina convirtiendo en una de las sorpresas de la cinta. Reconozco no conocer al personaje, surtido de lo más infame de los 90. Solo parecía un hipermercado monosilábico, pero una de las virtudes que tiene Nolan es de dotar de profundidad a todos sus personajes. Así Bane aparece como un terrorista más, con un grado de crueldad elevado, pero que no pasaría de ser cualquier esbirro bondiano o malos de Misión Imposible. Gana puntos con su conexión con la Liga de las Sombras de Rhas Al Ghul (en cierta manera, aunque su espíritu es deudor del Caballero Oscuro esta película es secuela directa de Batman Begins) Su salvajismo en combate le hace superar a Batman, con guiño a su momento más importante en los cómics. Pero aún le queda una vuelta de tuerca más, cuando Nolan lo convierte en el terrorista de los desamparados, dándole una voz contra las grandes corporaciones y la crisis suscitada. Es Tyler Durden en Gotham. Curiosamente su discurso da sentido y lógica a la peregrina idea de Rhas al ghul de la primera película.
Otro tanto pasa con Catwoman. Ceja escéptica desde el prinicipio, pero la vedad es que la han clavado. Recuperan su parte más chic y exótica, recordándonos sobre todo que Selina es una ladrona, y ahí es cuando más luce: divertida, amoral, escurridiza y jugando dobles juegos. Quizás no le llegue a la altura del morbo sexual de Michelle Pfeiffer en Returns, pero la Hataway cumple mucho mejor de lo esperado. Luego el personaje pierde en la segunda parte de la película, es cierto.
La Leyenda Renace se puede dividir fácilmente en dos partes. La vuelta y caída del Caballero Oscuro y su posterior ascensión. La primera de ellas nos trae todo lo bueno a lo que nos han acostumbrado: personajes complejos, tomando decisiones en situaciones difíciles. Comenzamos con un Batman retirado (al igual que Wayne en la vida pública, lo que hace mínimamente fácil adivinar su identidad) que tiene semejanzas al DK de Miller: solo, retirado del sistema que le olvida a favor de Harvey Dent, disminuido físicamente y obligado a volver por las circunstancias. Esto provoca que Batman esté cerca de una hora sin salir en pantalla, pero no me quejo si sirve para darle cancha a Gordon, a un meritorio Alfred (que bueno es Michael Caine en su discurso) y perfilar a Selina, Bane, o el nuevo agente Blake.
Todo nos lleva al enfrentamiento contra Bane en las alcantarillas, donde un Batman no preparado sucumbe al poderío físico de su rival de forma apabullante, enérgica, salvaje… Seguramente es la mejor escena de acción rodada por Nolan, que ha mejorado bastante desde Begins hasta ahora en ese aspecto.
Y así llegamos a la segunda parte, que es un poco más problemática. Batman es derrotado de manera definitiva, pero no nos lo podemos cargar, así que lo metemos en el fondo de un agujero por donde salir. Ejem. Es un poco tonto, pese al coherente intento de justificarse de Bane. Es el equivalente en el Universo Nolan a las trampas donde ataban al Batman de la serie de los sesenta.
Y luego está el ataque de Bane contra Gotham. Es contundente, y tremendo en sus motivaciones, pero para que funcione tienes que suspender la incredudidad por momentos. La manera es que se aísla a todo el cuerpo de policía durante meses es bastante cutrecilla, la idea de una bomba nuclear dando vueltas por las calles durante meses, simplemente ridícula. El porqué no reciben ayuda del exterior, ilógico en todos los sentidos. (que un tío amenaza si intervienes con hacer explotar una bomba… que va a hacer explotar igualmente en tres meses) y da lugar a momentos bastantes bochornosos como como los juicios del espantapájaros y el exilio por un río helado (¿Y por qué está helado?)
Lo que pasa es que Nolan es muy bueno. Nos lleva con mano firme hacia donde el quiere. Debió aprender mucho cuando dirigió el Truco final, porque es un predistigador. Todos somos conscientes de momentos incoherentes y rimbombantes: el prólogo es una escena de acción excesiva y sin sentido, la metáfora de la ascensión y el salto de fe para salir de la cárcel es simplona, el abuso de flashbacks es machacón (¿quién que no haya visto Origen no sabía como acababa el film después de ver el flash imaginado de Alfred?) Batman es capaz de oponerse a llevar armas y a la vez cargar con un arsenal en todos los Batvehículos, y el ataque del cuerpo de policía a pecho descubierto contra metralletas es hilarante y bochornoso.
Pero da igual, no lo tragamos todo porque Nolan previamente ha invertido lo suficiente en atraparnos con la historia y con los personajes. Con las tres horas de películas mantiene simple el ritmo en todo lo alto y casi una docena de personajes terminan teniendo su momento. Te tiene en vilo, bien explicándote la historia del descendiente de Rhas, bien sorprendiendo con su verdadera identidad (y no adivinar que Rhas Al Ghul tenía una hija me descalifica mucho) Ahí se cumple el error más significativo de la película. Con el esmero que habían puesto en Bane, es descubrir que no es el quien está moviendo los hilos y pierde toda la entidad, hasta el punto que su muerte es de esbirro de segunda. El final es demasiado grande para Batman, y no funciona tan bien como debiera, con tal de que Batman desaparezca por el horizonte, pero se mejora con un par de epílogos muy resultones y la grandeza que estás viendo el final de una historia que ha merecido la pena.
En cuanto a los actores no vamos a incidir en los clásicos Caine, Freeman, Oldman y Bale porque todos repiten sus arquetipos. Quizás Bale es la película donde está mejor, y hasta como Batman parece haber mejorado la pose y voz de tipo duro. De los nuevos, los secundarios de Inception, vamos, es difícil hablar de Tom Clancy como Bane, pues tiene toda la película la cara tapada con una máscara, que además le distorsiona la voz. Tiene mucha presencia eso sí. Gordon Lewit borda su papel, dando lecciones de coraje y determinación, y es una manera ejemplar de evolucionar el origen de Robin. Miranda Tate parecía que pintaba poco o nada, hasta la resolución final. Por tanto Marion Cottillard daba la impresión de estar desaprovechada. No me gusta que tuviese un acento forzado en el doblaje. Y Anne Hataway aparece sexy y sugerente, pero cuando le toca hacer de tipa dura le faltan quilates, creo yo.
Fin de obra. La gente que tiene ganas que Nolan se estrelles se ha vuelto a quedar con las ganas. Puede que no esté a la altura de la emblemática El Caballero Oscuro, pero sí es coherente y fiel a toda la saga que ha ido construyendo con el murciélago y termina siendo un digno colofón, cosa que muy pocas terceras partes pueden decir.
No creo engañar a nadie si sitúo a al Batman de Nolan en la cima del cine de superhéroes actual. Begins fue el reinicio de una franquicia herida de muerte y acertó por completo en tono y pretensiones y El Caballero oscuro resultó una película impecable en todos los sentidos, con unas pretensiones y una realización inusitada. El listón estaba tan tan alto que se levantó cierto escepticismo ante la película que cerraría la trilogía. Nolan hasta ahora nunca nos ha defraudado pero las expectativas estaban por todo lo alto. Pero este tío puede con todo.
Es complicado cuantificar el bien que ha hecho Nolan al cine de superhéroes, en cuanto a tomárselos en serio. No estoy para nada en contra de las pelis MArvel Studios, con los Vengadores como buque insignisa, cuya máxima prioridad es ser chula, divertida e intranscendente (y cuando lo consiguen es un espectáculo de primer orden) Pero Nolan dota a su saga dcmaníaca de una profundidad y pretensiones fuera de lo común en este tipo de género. Y encima tendría que aguantar que lo acusen de ególatra y pretencioso pero siempre es de destacar el interés por ofrecer películas con las intenciones y lecturas del Caballero Oscuro o esta Leyenda Renace.
La comparación con el Caballero Oscuro es obligada pues aquella es obra capital en el cine de Batman y el cine de Nolan. Y aunque lógicamente ésta es inferior lo realmente importante es que le aguanta el envite, con lo que dejamos claro que el listón está muy alto. Donde pensábamos que no iba a estar a la altura es en el villano, Bane, que parecía muy lejos del perfecto Joker del Caballero Oscuro. Y Bane se termina convirtiendo en una de las sorpresas de la cinta. Reconozco no conocer al personaje, surtido de lo más infame de los 90. Solo parecía un hipermercado monosilábico, pero una de las virtudes que tiene Nolan es de dotar de profundidad a todos sus personajes. Así Bane aparece como un terrorista más, con un grado de crueldad elevado, pero que no pasaría de ser cualquier esbirro bondiano o malos de Misión Imposible. Gana puntos con su conexión con la Liga de las Sombras de Rhas Al Ghul (en cierta manera, aunque su espíritu es deudor del Caballero Oscuro esta película es secuela directa de Batman Begins) Su salvajismo en combate le hace superar a Batman, con guiño a su momento más importante en los cómics. Pero aún le queda una vuelta de tuerca más, cuando Nolan lo convierte en el terrorista de los desamparados, dándole una voz contra las grandes corporaciones y la crisis suscitada. Es Tyler Durden en Gotham. Curiosamente su discurso da sentido y lógica a la peregrina idea de Rhas al ghul de la primera película.
Otro tanto pasa con Catwoman. Ceja escéptica desde el prinicipio, pero la vedad es que la han clavado. Recuperan su parte más chic y exótica, recordándonos sobre todo que Selina es una ladrona, y ahí es cuando más luce: divertida, amoral, escurridiza y jugando dobles juegos. Quizás no le llegue a la altura del morbo sexual de Michelle Pfeiffer en Returns, pero la Hataway cumple mucho mejor de lo esperado. Luego el personaje pierde en la segunda parte de la película, es cierto.
La Leyenda Renace se puede dividir fácilmente en dos partes. La vuelta y caída del Caballero Oscuro y su posterior ascensión. La primera de ellas nos trae todo lo bueno a lo que nos han acostumbrado: personajes complejos, tomando decisiones en situaciones difíciles. Comenzamos con un Batman retirado (al igual que Wayne en la vida pública, lo que hace mínimamente fácil adivinar su identidad) que tiene semejanzas al DK de Miller: solo, retirado del sistema que le olvida a favor de Harvey Dent, disminuido físicamente y obligado a volver por las circunstancias. Esto provoca que Batman esté cerca de una hora sin salir en pantalla, pero no me quejo si sirve para darle cancha a Gordon, a un meritorio Alfred (que bueno es Michael Caine en su discurso) y perfilar a Selina, Bane, o el nuevo agente Blake.
Todo nos lleva al enfrentamiento contra Bane en las alcantarillas, donde un Batman no preparado sucumbe al poderío físico de su rival de forma apabullante, enérgica, salvaje… Seguramente es la mejor escena de acción rodada por Nolan, que ha mejorado bastante desde Begins hasta ahora en ese aspecto.
Y así llegamos a la segunda parte, que es un poco más problemática. Batman es derrotado de manera definitiva, pero no nos lo podemos cargar, así que lo metemos en el fondo de un agujero por donde salir. Ejem. Es un poco tonto, pese al coherente intento de justificarse de Bane. Es el equivalente en el Universo Nolan a las trampas donde ataban al Batman de la serie de los sesenta.
Y luego está el ataque de Bane contra Gotham. Es contundente, y tremendo en sus motivaciones, pero para que funcione tienes que suspender la incredudidad por momentos. La manera es que se aísla a todo el cuerpo de policía durante meses es bastante cutrecilla, la idea de una bomba nuclear dando vueltas por las calles durante meses, simplemente ridícula. El porqué no reciben ayuda del exterior, ilógico en todos los sentidos. (que un tío amenaza si intervienes con hacer explotar una bomba… que va a hacer explotar igualmente en tres meses) y da lugar a momentos bastantes bochornosos como como los juicios del espantapájaros y el exilio por un río helado (¿Y por qué está helado?)
Lo que pasa es que Nolan es muy bueno. Nos lleva con mano firme hacia donde el quiere. Debió aprender mucho cuando dirigió el Truco final, porque es un predistigador. Todos somos conscientes de momentos incoherentes y rimbombantes: el prólogo es una escena de acción excesiva y sin sentido, la metáfora de la ascensión y el salto de fe para salir de la cárcel es simplona, el abuso de flashbacks es machacón (¿quién que no haya visto Origen no sabía como acababa el film después de ver el flash imaginado de Alfred?) Batman es capaz de oponerse a llevar armas y a la vez cargar con un arsenal en todos los Batvehículos, y el ataque del cuerpo de policía a pecho descubierto contra metralletas es hilarante y bochornoso.
Pero da igual, no lo tragamos todo porque Nolan previamente ha invertido lo suficiente en atraparnos con la historia y con los personajes. Con las tres horas de películas mantiene simple el ritmo en todo lo alto y casi una docena de personajes terminan teniendo su momento. Te tiene en vilo, bien explicándote la historia del descendiente de Rhas, bien sorprendiendo con su verdadera identidad (y no adivinar que Rhas Al Ghul tenía una hija me descalifica mucho) Ahí se cumple el error más significativo de la película. Con el esmero que habían puesto en Bane, es descubrir que no es el quien está moviendo los hilos y pierde toda la entidad, hasta el punto que su muerte es de esbirro de segunda. El final es demasiado grande para Batman, y no funciona tan bien como debiera, con tal de que Batman desaparezca por el horizonte, pero se mejora con un par de epílogos muy resultones y la grandeza que estás viendo el final de una historia que ha merecido la pena.
En cuanto a los actores no vamos a incidir en los clásicos Caine, Freeman, Oldman y Bale porque todos repiten sus arquetipos. Quizás Bale es la película donde está mejor, y hasta como Batman parece haber mejorado la pose y voz de tipo duro. De los nuevos, los secundarios de Inception, vamos, es difícil hablar de Tom Clancy como Bane, pues tiene toda la película la cara tapada con una máscara, que además le distorsiona la voz. Tiene mucha presencia eso sí. Gordon Lewit borda su papel, dando lecciones de coraje y determinación, y es una manera ejemplar de evolucionar el origen de Robin. Miranda Tate parecía que pintaba poco o nada, hasta la resolución final. Por tanto Marion Cottillard daba la impresión de estar desaprovechada. No me gusta que tuviese un acento forzado en el doblaje. Y Anne Hataway aparece sexy y sugerente, pero cuando le toca hacer de tipa dura le faltan quilates, creo yo.
Fin de obra. La gente que tiene ganas que Nolan se estrelles se ha vuelto a quedar con las ganas. Puede que no esté a la altura de la emblemática El Caballero Oscuro, pero sí es coherente y fiel a toda la saga que ha ido construyendo con el murciélago y termina siendo un digno colofón, cosa que muy pocas terceras partes pueden decir.
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