lunes, mayo 20

TONY STARK 3

A Pesar de que no me ha pedido que no lo haga lo voy a hacer. opinión personal e intransferible sobre Iron Man 3. Daré mi opinión antes de empezar a leer cosas de la peli y con múltiples spoilers y desenlaces. Advertido queda todo aquel que quiera seguir leyendo sin haber visto la película
Empezamos dando caña a los tráilers que hay de qué hablar. Star Trek en la Oscuridad. O Abrams siguiendo con la saga trekkie, que sí la primera película ya dio cuenta de hacer personajes con chispas y buenas escenas de acción, ahora el morbo reside en ver al próximo director de Star Wars. La película parece más oscura que la anterior y se supone que veremos a Khan por ahí. Caerá. Después el Superman de Snyder. La verdad es que los trailers de Superman molan, aunque el tono mesiánico que le ponen a Superman puede parecer excesivo. La duda es si Snyder conseguirá fuerza y épica sin caer en fantasmadas vacías. Además con los trailers ya se averigua que el ya manido y sabido origen de superman va a ocupar más de la mitad de la película. Eso sí, el casting es de órdago (ojo a Michael Sannon como Zod) Seguimos con una película de ciencia ficción para lujo de Will Smith y su hijo que pinta medio mal. No es que la premisa sea mala de por sí, pero el rollo familia y sobre todo, si los enemigos van a ser animales evolucionados hechos por ordenador no parece lo más interesante del mundo. Ahora si, el Vengador dorado.
No hace falta que vuelva contar la importancia de Iron Man dentro del plan Marvel. En 2008 Iron Man sorprendió a todos consiguiendo la película Marvel por excelencia: divertida, con chispa e ingenio, visualmente exuberante e iniciaba el ambicioso proyecto de trasladar el universo compartido de los cómics al cine. Aunque las películas posteriores de Marvel fueron bajando en calidad e interés el colofón de Vengadores (y su éxito comercial) demostró que la iniciativa ha sido un éxito total. Con Iron Man 3 se inicia lo que se ha vendido como la fase dos, que terminará con la secuela de los Vengadores.
La frescura de iron Man se vio mitigada en Iron Man 2, pendiente de establecer bases para Vengadores y difuminando demasiado la dualidad héroe/playboy de Toni Stark. Iron Man 3 presenta como principal novedad el cambio de director. John Favreau deja los bártulos hacia un tal Shane Black, cuyo mejor currículum es haber sido guionista de pelis de acción noventeras. Y en definitiva, no va a estar a la altura.
Iron Man 3 no comienza mal. Un flash back resultón de principios de siglo nos recuerda las diferencias entre el Tony Stark pre y post Iron Man, y planta las bases sobre la trama de la película (amén de un horrorosa caracterización de Guy Pearce, creador de IMA). Y, ya en el presente, el despliegue efectivo de las nuevas armaduras siempre es un recurso visual chulo. Además se nos presentan el presunto malvado de la película. El Mandarín, que de verdad impacta. No se entiende el nombre, al vincularlo con el terrorismo islámico, pero su potencia visual y sus discursos nihilistas prometen muy mucho (ni rastro de anillos mágicos, ni las referencias que había habido a otras películas) Pero empieza a haber pequeños matices que dejan una sensación agridulce. Se intenta ahondar problemas dramáticos en Stark, que funcionan mal. Primero una obsesión con sus armaduras y su trabajo, que afecta a su relación con Pepper Pots y después una especie de ansiedad posttraumática proveniente del final de los Vengadores, que la verdad, nunca acaba de funcionar. Porque Tony Stark es molón. Stark es el tipo chulo, confiado de sí mismo, que siempre tiene la réplica exacta y la última palabra. Si la intención era dramatizar, pues no funciona, porque salta de momento de supuesto pavor a chascarrillo jocoso sin ton ni son, por lo que el subargumento queda más bien artificial.
Después de un impactante ataque a la Mansión de Stark (intenso, y bien rodado, aunque se empieza a vislumbrar las ganas del director de romper muchas cosas y hacer mucho ruido. Además que… ¿Iron Man cayendo ante tres helicópteros? ¿en serio?) descubrimos el verdadero plan de la película: rendirse ante Tony Stark. Marvel se ha rendido ante el carisma de Tony Stark, que le ha valido millones de dólares y esta película es la prueba más fehaciente. Tony Stark es el Messi de Marvel y hay que explotarlo hasta las últimas consecuencias. Los guionistas se buscan las habichuelas para explotar al Tony Stark sin armadura… y bueno, deja de ser una película de Iron Man. Ojo, que Stark es molón, sus frases son ingeniosas como pocas, su carisma permanece intacto y Downey JR. Sigue siendo fantástico a la hora de ser irónico y mediático. Más cercano a Vengadores y la primera película que al exceso irresponsable de Iron Man II. Pero meter a Stark en peleas callejeras sin armaduras, ponerle un sidekick infantil (que no se hace tan horrible como parece) y enfrentarse a terroristas a manos descubiertas con artilugios caseros (¿Hay alguien que no haya hecho la broma de McGyver?) pues no es Io que uno espera de una película de Iron Man. Es un producto para la exhibición de Downey Jr., al que la armadura le molesta para ser el dueño del cotarro.
Y luego llegamos a cuando empiezan los problemas de verdad. Primero, la resolución del Mandarín. Polémica habemus. Cuando cogen a un personaje emblemático del cómic, el enemigo más reconocido y reconocible del vengador dorado, y lo convierten en un chiste. Resulta que todo el Mandarín era una farsa montado y orquestada, y el terrorista solo era un actor de segunda (y el enormísimo Ben Kingsley hace que la cosa funcione, porque clava de manera rotunda las dos personalidades) Yo me mojo y lo digo. A mí el giro argumental me gusta. Seguramente porque el Mandarín no es un personaje que como lector me haya dicho muchas cosas hasta ahora, así que su mancillación me importa menos. (algo parecido me pasa con los chascarrillos a costa de Iron Patriot. De los mejores del film) Y sobre todo porque viendo el desarrollo que llevaba la película, con Extremis como factor capital del conflicto, tener que desarrollar en el último cuarto el enfrentamiento con el Mandarín se antojaba precipitado. El único pero es que, vamos, sirve para hacer un chiste. Tampoco tiene más implicación ni el plan resulta para algo demasiado rebuscado.
Porque el problema principal radica en el malo principal. Si el villano en la Sombra hubiese tenido empaque todos podríamos aplaudir el momento en que una película Marvel nos pilla por sorpresa. Pero es que Aldrich Killian es de los villanos peores construidos que se recuerdan. Es malo porque… ¿por qué es malo? Desarrolló un notable experimento, y luego se metió a villano de opereta. Por más que pienso en las razones de Killian no sé por qué ataca a Iron Man, tiene extremistas explotando por ahí, o secuestra al presidente. No explica ni cuenta con razones de peso para hacer lo que hace. Además optar por tercera vez por el malo trajeado de turno se hace ya bastante repetitivo y aburrido.
Esto nos lleva al inevitable clímax, donde el despiporre ya va a ser inaudito. Y Black la verdad es que se había portado en las escenas de acción como la destrucción de casa Stark o el rescate aéreo, que consigue quedar espectacular y emocionante, pero el final será un absoluto descalabro. Primero, los tipejos infectados con Extremis durante la mitad de la película han parecido poco menos que invencibles, con el esbirro principal volviendo de la muerte sin contemplaciones. Como estamos en la batalla final tiene que haber tropecientos mil, pero oh, sorpresa, ahora su poder ha menguado de manera artificiosa para que puedan ser rivales de Stark. Luego está el protocolo “Fiesta en casa”, y resulta que Stark tenía una treintena de armaduras que podía mover por control remoto (¿entonces por qué llevas el trasto Mark 42 arrastrando toda la película? ¿o por qué no los has activado cuando bombardeaban tu casa con , sí, tres helicópteros?) Pues eso, que nos traen a un montón de armaduras vacías luchando contra un montón de tipos genéricos que interesa tanto como el movimiento oscilante del Flan Royal. Y si al menos estuviese bien rodado… pero todo se convierte en una orgía visual de acrobacias en el aire,de cambios de armaduras y de explosiones de fondo que nunca ayudan a posicionarte ni a sentir un mínimo interés por el desenlace. Con desastres como la presunta muerte de Pepper Pots vamos a intentar pasar de largo, o el maloso encendido con tatuajes de dragón, que así queda mucho más malo. La película pierde todo el sentido en su fase final, incluído los epílogos de destrucciones de armaduras gratuitas o la operación para sacar la metralla de su corazón (leitmotiv del resto de películas que se carga en treinta segundos) Andaba quemando puentes para cerrar la trilogías, aun sabiendo que el personaje seguirá siendo Iron Man en Vengadores.
Parece que con Iron Man 3 cerramos una etapa. Aunque ya está planificada un Iron Man 4, por los números de ésta, Downey Jr. Parece que no estará en el nuevo barco. Y se ha demostrado que Tony Stark es el alma de esta fiesta. No sé si existirá fiesta sin él.