martes, julio 2

MAN OF STEEL

Hoy voy a pasar relativamente rápido de los trailers vistos, pues los más interesantes ya se han comentado por aquí. En la oscuridad, el segundo intento de hacer un Star Trek convertido en Star Wars antes que Abrams haga el propio Star Wars, After Earth la película de ciencia ficción para lujo de Will Smith y de su hijo (que con su premisa tan simple nos hace reflexionar en lo bajo que ha caído la carrera de Night Syamalahan), Gru2, más animación no pixar, aunque la primera parte fue una película simpática y bien resuelta, y Pacific Rim, con Guillermo del Toro desatando su vena más friki-otaku: Monstruos gigantes luchando contra robots gigantes. Espectacular, sí. Pero el espectáculo no es todo como veremos cuando (después de más de veinte minutos entre anuncios y trailers) veamos el Hombre de Acero.
Hacer una película de Superman no es hacer una película más de superhéroes. Superman ha sido el primero, tanto en el cómic como en la traslación a pantalla, y desde luego no existe otro icono cultural entre los personajes de cómics que éste. Por eso uno no puede plantearse hacer una película del Hombre de Acero y que ésta quede en Tierra de nadie, como Green Lantern o los 4 Fantásticos (o Superman Returns) Se trata de un acontecimiento. Sabedor de eso DC jugó sobre seguro y encargó el proyecto a los hacedores de su mejor éxito hasta la fecha: los creadores de la trilogía de Batman. Nolan como producto y David S. Goyer como guionista. Lástimosamente Nolan no hará las veces de director y para tal se fichará a Zack Snyder, que por aquí ya conocemos con experimentos como 300 y Watchmen, con suerte desigual. Un proyecto ambicioso, un presupuesto notable, un grupo de actores envidiable, un director dado a la espectacularidad, unos trailers prometedores. Nada podía salir mal ¿verdad?
La película vuelve a ser un Reboot, pero contar el origen de Superman otra vez, un origen que todo el mundo tiene asimilado en su mente puede resultar cargante e incluso soporífero. Goyer va a conseguir evitar constantemente la comparación con la(s) película(s) de Donner, yéndose a extremos opuestos o con piruetas narrativas de éxito. Para empezar nos encontramos un prólogo en Kripton, que ya nos adelantan las diferencias que se pretenden respecto a versiones anteriores. Aunque estéticamente los kriptonianos parecen salidos de Worlds of Kripton de Byrne este mundo va a ser mucho más orgánico y vívido que el frío mundo Kriptoniano de Marlon Brando. Está conseguido, además que la revolución del General Zod desde el principio nos deja escenas de acción para lujo de un potente Russell Crowe, como Kalel. El mismo va a mandar a su hijo a un planeta desconocido, junto a la combinación del ADN del todo Kripton, el famoso códice que va a ser buena y mala idea por igual (en principio es apropiado que Kalel no solo quiera salvar a su hijo, sino que pretende salvar a toda su especie. Pero más adelante se va a utilizar de manera arbitraria y como truco de guión)
Tras el buen desenlace del prólogo llega la mejor idea de la película. Sableada directamente de Batman Begins deciden contar el origen de Superman a través de flashbacks. Es un acierto, porque estar una hora contando la historia de Smallville hubiese sido redundante y una pérdida de tiempo ante algo que todo el mundo sabía. Así que articula la película de manera paralela: un Clark Kent adulto que va en busca de sus orígenes, y unos flashbacks que resaltan su manera de conocer sus poderes y qué hacer con ellos. Esta parte de la película está bien resuelta, aunque la verdad es que no aporta nada que no hayamos visto antes. La escena de la plataforma petrolífera o el rescate del autobús carecen de la grandiosidad y capacidad de asombro que se le supone a las primeras apariciones de un superhombre. Es más, las intenciones van hacia el sentido contrario: mostrar a un Superman aislado de los humanos, alienado, y sintiéndose culpable de ser diferente. Algo que puede llegar a tener sentido en las primeras apariciones del chico, pero que va a terminar por hacer mucho daño a película y personaje.
En ese sentido lo más reseñable de este tercio de película es el papel de Johnattan Kent. Se habla mucho y bien de ello, primero por el buen hacer de Kevin Costner, y luego porque parece la única idea diferente expuesta de los guionistas respecto al cánon clásico. El padre adoptivo de Superman, temeroso de lo diferente que sea su hijo, aboga porque éste ande oculto y reprimido constantemente, aún a costa de no ayudar a nadie y convertirse en un egoísta. Se agradecen ideas nuevas, pero en serio, a poco que uno piense en ello… ¡Papi Kent es el villano de la película! Le explica a su hijo que no tiene que defenderse de los ataques, que no debe salvar a la gente de la muerte, a favor de su identidad secreta, que su secreto vale más la pena que sus seres queridos… Vamos, que tiene reprimido al chico hasta límites peligrosos. Peligrosos como la escena de la propia muerte de Costner, realmente atroz. Cuando el de Kansas va a salvar a un perro (¡!) de un tornado, a costa de perder él la vida, evitando así que Clark vaya y lo rescate sin más problemas. En serio, el chico tenía que andar traumatizado de verdad con su padre- Cuando conocemos al Clark adulto ya vemos que las lecciones de su padre las mandó al pairo, porque sí es un altruista que anda por ahí salvando gente. Y en cuanto su padre biológico le insta a ser un héroe y una inspiración para su nuevo mundo se pone el traje y se olvida de lo que quería pa Kent para él.
La irrupción de la nave alienígena del Antártico trae malas noticias para la película. El uso de Jorel primero. Está bien que haga su función motivadora para inspirar a su hijo, pero en lugar de quedarse ahí se buscan una manera de interactuar después de muerto con el resto del reparto y se convierte en un recurso de guión excesivamente facilón: pulula por ahí como un fantasma diciendo a los personajes qué es lo que tienen que hacer. Especialmente a Lois Lane, que también se hace partícipe de la película, y bueno, es el peor personaje de la película. Yo no pido que hagan un clon de Margott Kidder y su divertida vena cómica y pasada de vuelta, pero vamos, darle un poco de personalidad a la chica tampoco le vendría mal. Porque cumple uno por uno los requisitos de “chica de peli de acción”. Como es intrascendente en el apartado físico se le otorgan momentos previos a ellos, dándole un protagonismo que la lógica le hubiese negado. Descubre la identidad de Superman en cinco minutos solo haciendo preguntas, se cuela en una nave ultrasecreta protegida por el gobierno, sin dificultad, siguiendo al muchachote de Kansas solo por intuición. Gracias a Jorel descubre el códice y el uso que tiene que hacer de él, lo que termina por hacer “necesaria” de manera forzosa su presencia en el clímax de la cinta. SI añadimos el colofón del incoherente y cuasi sexista beso de película del final del film ya hemos pasado por todos los clichés para conseguir un personaje insípido y sobrante.
Bueno, llevamos hora y pico de película y no ha habido prácticamente escenas de acción (sí vimos momentos espectaculares como el aprendizaje de vuelo de Superman o escenas para mostrar musculitos de Cavill, pero ninguna amenaza real para el Hombre de Acero) así que ahí llegan los kriptonianos. El general Zod y su séquito (que habían sido convenientemente exilidados de un mundo que perecía) llegan a la Tierra siguiendo la estela de Kalel y su códice, con la intención primero de encontrar al hijo de su enemigo y segundo de convertir la Tierra en un nuevo Kripton. Que como premisa para un malo pues no está mal, pero entre el planísimo discurso protofascista de Zod, que le deja sin ningún tipo de ambigüedad moral, y los esperpénticos planes para conseguirlo (la plataforma planetaria, la nave fantasma, la terraformación de la Tierra (¡!)) que es imposible atender mínimamente con interés lo que pretenden . En definitiva, que es la hora de las tortas.
Y aquí es donde va a suspender por completo la película en general y Snyder en particular. Si hasta ahora ya la dirección “parkinson” estaba siendo relativamente mala, en las escenas de acción se va a convertir en algo insoportable. Escenas con zooms imprevistos, con la cámara demasiado cerca de la acción, y con extraños giros a toda velocidad, que suponene vendrían a darnos cuenta de lo frenético e impetuoso que está siendo el enfrentamiento, cuando solo queda caótico y desordenado. Saco a colación Los Vengadores, con la que el planteamiento del final tiene no pocas similitudes y en aquella Joss Whedon hizo un trabajo inmejorable. Escenas para lucimiento de todos los personajes, fotografía nítida (no este filtro amarillo sucio en todo el film) y distancia para conseguir narrar con total nítidez todo lo que pasó en la película. Snyder se coloca en el extremo opuesto y acaba por conseguir la desconexión total que los motivos de los personajes ya anunciaban. A partir de aquí no te interesa NADA de lo que estás viendo.
¿Y es espectacular? Pues sí, claro que es espectacular. El nivel de poder mostrado por los kriptonianos es apoteósico, como pocas veces se ha visto en el cine, y si lo acompañamos con un nivel de destrucción desmedido pues en ese apartado poco se puede añadir. Pero a Superman no le basta con ser espectacular, épico o grandilocuente. Superman no es eso (que también) Superman es Grandioso, un Dios en la Tierra. Y un Dios en la Tierra debe hacer algo más que darse piños. El burdo y obvio símil religioso-mesiánico que adorna toda la película le da a Kalel una relevancia que luego no se ve en la misma. Rescatemos las frases de Jorel en Kripton (y en el tráiler) “Le adorarán como un Dios, les hará caer pero les servirá de inspiración para alcanzar cotas inimaginables” ¿qué inspiración representa aquí Superman para la humanidad? Aparte de que la única vez que le ven es derribando rascacielos uno tras otro. Pero para ilustra ese “más grande que la vida” necesitas enseñarnos la capacidad de asombrar. Es más identificativo de lo que es Superman la cara de un niño al que Superman le acaba de rescatar su gato que el duodécimo edificio que cae al suelo por el poder desmedido. ¿si quitas eso? ¿Si el enfrentamiento entre un fuerza imparable y una fuerza inamovible no lo consiguen vender como algo extraordinario para lo que los rodea ¿Qué queda? Pues queda Matrix Revolution que es lo que parece el enfrentamiento final (encima con un CGI que canta sobre manera donde ya no ves a los actores, si no a muñequitos creado por ordenador) sin un ápice de interés en el desenlace por muy grandilocuente que lo quieran hacer.
Henry Cavill tenía un papelón, como todos aquellos que se pongan en la piel de Cristopher Reeves. Cavill tiene una presencia física imponente, bestial incluso, y el traje le queda perfecto… pero ya está. Quizás su poco parecido con Reeves (cosa que Brandon Routh tenía) me descolocaba demasiado, pero en ningún momento consigue transmitir toda la grandeza y épica del personaje. Cortito de carisma lo veo yo. Michael Sannon intepreta a Zod y en verdad el actor me encanta… pero no había manera de defender a un personaje tan plano. Dado que no tiene otra función más que de hacer de malo, pues básicamente se limita a tener cara de loco (y ya sabemos lo bien que se le da poner cara de loco) y hablar a gritos y con los ojos abiertos. Otro malo histriónico más para la galería. De los padres ya hemos hablado y quizás son los mejores de la película. Kevin Costner ejerce igual de bien siendo paternal y autoritario, y Crowe dibuja un Kalel mucho más enérgico que antaño, y la verdad es que el actor tiene una presencia imponente en pantalla, aunque me sobra mucho su papel fantasma. Amy Adams es sosa, y convierte en más soso a su personaje soso.
Así que cuando hablábamos de ¿qué podía salir mal? La respuesta parece ser “casi todo” Aunque se partió de buenas ideas para hacer un reboot diferenciado de la película del 78 (garrafal error que tuvo Singer en 2006) en seguida se ha demostrado que la dirección torpe, las ideas malas, la indefinición del mensaje del personaje y el espectáculo vacuo no son las mejores herramientas para que volvamos a creer, como antaño, que “un hombre puede volar”