jueves, noviembre 28

CUATRO DE CUATRO

Sebastian Vettel no tiene rival. Ni él ni por supuesto Red Bull, escudería dominante prácticamente en el último lustro y que sigue siendo hegemónica por más que cada año venden cambios en la reglamentación destinados en teoría para mitigar el poderío de la escudería austríaca. Pero no hay manera en que los corredores del toro no terminen paseándose por los circuitos como este año, donde el alemán imparable ha empatado el record de victorias en un campeonato.
Evidentemente hace mucho que no ha habido historia en este campeonato viendo los números. Pero es justo decir que el inicio del mismo fue muy diferente a lo que hemos terminado viendo. Ferrari, vendehúmos oficial del paddock auguraba que este año sí, que este año estaba dispuesto a luchar de tú a tú contra Vettel y compañía y que habían conseguido un coche fiable de verdad y competitivo. Y a decir verdad las primeras carreras prometían que iba a haber guerra. Aunque la punta de velocidad seguía del lado austríaco, en estas primeras carreras Ferrari y Alonso no se quedaban atrás, y sobretodo tenían una mejor gestión de neumáticos, por lo que todas las carreras acababan mejor que sus rivales, consiguiendo remontadas importantes y poniendo en entredicho en las últimas vueltas la superioridad de Red Bull ¿era posible pues, que este año teníamos mundial?
Los que me conoces y estiman saben que yo aún así mantenía la ceja escéptica. Tenía muy claro que el coche campeón no estaba al 100% de prestaciones, y que llegados a Europa darían el salto cualitativo que solemos vivir en el campeonato (todos los años las carreras en Asia son una toma de contacto, y las escuderías hacen los arreglos necesarios para que a partir de la quinta carrera los resultados sean más reales de lo que nos espera el resto del año) Y desde mi punto de vista el hecho que Vettel saliese aún líder del campeonato mientras tenían las vacas flacas, teniendo mucho más margen de mejora que sus rivales, auguraba lo que luego veríamos. Alonso había tenido sus chances y debería haber puesto más tierra de por medio de ser posible.
Porque como estaba cantado Red Bull dio el salto cualitativo y se acabó el suspense. No creo engañar a nadie si digo que hoy día se juega el 50% de la carrera en sábado. Si no más. Alcanzar la pole en la Fórmula 1 actual es una ventaja indiscutible, de la que Vettel ha hecho su marca de fábrica. Arrancar primero, abrir hueco en cuatro vueltas y a partir de ahí gestionar desde la más absoluta superioridad. Es la hoja de ruta que ha escrito todos las carreras el tetracampeón del mundo. Y es precisamente el déficit más grande de Ferrari. No es serio aspirar al campeonato cuando tus clasificaciones te relegan a la quinta o sexta posición todas las carreras.
A partir de ahí el guión siempre era el mismo. Alonso demostraba que sigue siendo un Dios en las salidas, hacía una carrera espectacular, la buena gestión de Ferrari de la que hablábamos le aseguraba acabar las últimas vueltas siendo el mejor coche y todos alabamos su espíritu de remontada quedando segundo o tercero… pero perdiendo puntos con Vettel. El goteo incesante que el austríaco iba sacando día sí, día también convertía la remontada en utopía, porque lejanos quedan los tiempos en que Vettel no era fiable a los mandos y su Red Bull era un interrogante. Hoy día ambos son una máquina perfecta y, salvo un abandono, solo tenía delante una autopista hasta el circuito. Hasta el insultante punto que Ferrari ya anunció cuatro carreras antes que no iban a perder el tiempo en intentar mejorar el coche este año. Pues ya podeís empezar para el año que viene, teniendo en las poles un déficit que les quita toda la competitividad posible.
Como cada año el resto de pilotos está muy lejos de los dos mejores del circuito. El compañero de Vettel sigue siendo una isla desierta dentro de Red Bull. Después de ser ninguneado una vez más en su equipo, y no callarse delante las cámaras ante el niño bonito isotónico, ya hizo la guerra por su cuenta y ofreció más o menos lo de siempre. Excelentes clasificaciones, lo mínimo que le debemos pedir a un red bull, y pésimas salidas que le alejaban continuamente de la lucha por las victorias. No creemos que siga el año que viene. Hemos recuperado a Kimi Raikkonen como piloto de verdad, sacando jugo de su Renault y haciendo carreras verdaderamente meritorias cuando ha estado centrado. Porque fue anunciar su fichaje por Ferrari (nótese que Felipao no aparece en el análisis, aunque ha hecho mejor temporada que la pasada) y olvidarse de toda carrera que quedaba, hasta el punto que su compañero Grossjean ha terminado adelantándole por la derecha. El piloto francés, calamitoso e incluso peligroso otros años, ha demostrado madurez y se perfila como un piloto para seguir de cara al futuro. Pero lo mismo decíamos de Perez el año pasado y su año en McClaren ha sido para olvidar. La escudería británica ha sido la gran decepción del año, ya que ni Button, experto en exprimir hasta una piedra ha tenido algún momento de brillantez. Al menos así se darán cuenta de la pérdida que supone un pilotazo como Lewis Hamilton, que motivado por el cambio de escudería ha sido uno de los agitadores del paddock. Los Williams eran la antítesis de los Ferrari. No tenían ningún ritmo de carrera, pero se la jugaron a hacer unas poles espectaculares y durante la primera parte del campeonato era usual verlos salir en primera línea.
Pero mejores o peores pilotos si hay un rey indiscutible es Sebastian Vettel. Me gustaría que se quitasen encima la losa (que seguro solo existe en este país) que es un piloto mediocre en un coche omnipotente. Y este año no va a servir para ello porque sus carreras, en la mayoría de ocasiones han sido sin rival por delante. Pero Vettel está hoy día por encima de todos los pilotos de la parrilla. Hay que admirar lo que ha aumentado su fiabilidad con el coche, que prácticamente no falla nunca, y su conjunción es perfecta (es fácil verle marcar vueltas rápidas en los últimos tramos de las carreras, lo que habla del dominio y confianza que tiene en el mismo) Aunque no haya bajado al barro este año los momentos en que ha tenido que ensuciarse y luchar de tú a tú con otros rivales sigue demostrando que no se achanta ante nadie y que asume los riesgos (controlados) que la situación requiere.
Ahora ya sabemos lo que viene. Que si van a cambiar cosas para el año que viene. Que mirarán los coches de los Red Bull a conciencia para buscar ilegalidades que expliquen su dominio, se postularán nuevas reglamentaciones para mitigar a la escudería campeona y Ferrari no parará de anunciar durante todo el invierno que su coche en 2014 será el mejor Ferrari de la historia y que ahora sí va a competir… Vamos, lo que llevamos viendo los últimos tres años y que hasta ahora solo han dado como resultado convertir a Red Bull y a Sebastian Vettel en ya leyenda presente de este deporte.