Bueno, he de reconocer que he claudicado. Hace cosa de un año fui bastante disconforme con la primera entrega de la Trilogía del Hobbit, y sigo pensando que tiene bastantes problemas para convertir un cuento infantil en un espectáculo épico de primer orden. Pero entonces, con el libro demasiado reciente en mi memoria, entendí como traición la manera en que se adaptó a Tolkien allí. Doce meses después entiendo y comprendo a Peter Jackson, que más que querer ser fidedigno con las primeras aventuras de Bilbo Bolsón, lo que quiere es acercarse lo más posible a su visión de la Tierra Media, aquella por la que todos babeamos en su día. Así que hay que aceptar que esta trilogía, y por lógica la Desolación de Smaug está más cerca en tono e intenciones a la Trilogía del Anillo que al texto original. Eso es lo que nos quiere ofrecer Jackson. Una vez que entramos en ese pacto con el director, y con el libro en la lejanía, he conseguido disfrutar más esta película que la anterior, aún con fallos de aúpa que no dudaremos en relatar
Peter Jackson se ha convertido en una figura omnipotente dentro del Hollywood y dada su devoción por la desmesura no es buena idea. Se nota que él y su séquito tienen manga ancha para hacer y deshacer a su antojo y no hay nadie que le apriete las clavijas de vez en cuando. Es lógico. Sus películas han recaudado lo que nadie este siglo y si decide estirar al máximo el libreto original hasta hacer nueve horas de película no hay nadie detrás que le enseñe la palabra sintetizar. Al contrario. Si lo normal en una adaptación es tener que tirar de tijera para que quede todo resumido y encorsetado, a Jackson no solo le cabe todo en su obra, si no que se permite el lujo de sacarse de la manga nuevas tramas, y no todas son un acierto como veremos.
Algo donde de verdad nos tiene ganados es en la recreación de la Tierra Media. Simplemente por eso debemos adorar que éste director haya sido el encargado de esta trilogía y no lo haya dejado en las manos mejicanas que se presumía. Porque la exactitud, el sentido de maravilla y la perfección con lo que todos los elementos están recreados es digna de alabanza. Directamente no falla nunca. Ver el bosque Negro, la Ciudad del Lago o la maravillosa Erebor (le voy a poner un pero a la ciudad de los Silvanos, que no veo yo a los elfos viviendo en una cueva). Es un disfrute para los sentidos estar imbuídos de nuevo en la Tierra Media que conocemos de lleno. Jacskon como director ya lo hemos dicho es desmedido. Consigue escenas perturbadoras en el bosque negro, como de belleza extrema (cuando Bilbo sube a los árboles) Y el día que le regalaron un helicóptero para hacer el movimiento grúa sobre una compañía que va andando por montañas fue el más feliz de su vida. Y una huída de los enanos que en el original sería bastante anodina se convierte aquí en una mareante montaña rusa, hasta el punto de pasarse muy mucho de la ralla. Ya avisamos, a Jackson hay que aceptarlo con sus cosas buenas y sus cosas malas.
Luego, una de las cosas que a mí siempre me asombran es que sus películas no decaen nunca. No se hacen largas aún a sabiendas que se ha pasado de metraje siete pueblos. Eso es verdad en casi todas, porque aquí reconozco que la llegada a la ciudad de los hombres apaga un poco la película. Jackson ya empieza a meter material propio, seguramente necesario para profundizar más que Tolkien en hechos que serán importantes en el futuro, como el status quo de la ciudad o la (machacona) historia del padre de Bardo, que en ese momento interesa más bien poco. También es verdad que entre medias subyace momentos que se suponen importantes, como es la trama de Gandalf con el Nigromante, pero a mí es una trama que se me hace cuesta arriba. Veo claramente donde quiere ir Peter Jackson y hombre, me molesta que le quiera dar más importancia a ser precuela del señor de los Anillos que a Bilbo bolsón. Aunque seguro que a fin de cuentas era necesario explicar los vaivenes de Gandalf durante toda esta historia.
Hemos pasado de largo de uno de los aspectos más comentados de la película. La aparición de Legolas y el personaje de Tauriel, inventado para la ocasión, que no tenemos personaje femenino y eso penaliza. A mí Legolas en principio no me incomoda para nada. Tiene su sentido que ande por esos bosques, y gusta una personalidad muy tirante contra los enanos. Aunque se pasa de prepotente, por lo que cae bastante mal (Y Orlando Bloom ha ganado espaldas en los últimos diez años como para no parecer más joven, si no todo lo contrario) Hasta aquí bien. Hasta que le convierten en el Chuck Norris de la Tierra Media. Vamos, ya se ve en la escena de los barriles, pero la cosa irá a peor cuanto más nos acerquemos al final de la cinta, con el elfo cargándose a diestro y siniestro a cuanto orco viviente aparezca. Y personalmente me fastidia ver bastante a Legolas espada en mano. Su partenaire es Tauriel, que sirve más o menos para lo mismo, pero viene además con una escenita amorosa que quita el sentido. Lo de liar a una elfa con un enano nos deja bastante a cuadros, la verdad. Y tampoco es que sirva para la historia principal. A Jackson se le ocurre separar al grupo y que los elfos tengan que llegar a la Ciudad de los Hombres en busca de su herido amado. Es una idea para tener acción separada al final de la cinta, pero que no funciona, porque ver a los elfos cargarse sin apenas riesgos y haciendo cabriolas a orcos indistinguibles unos de otros no consigue ninguna emoción en ningún momento.
Mientras hemos dejado a los enanos en su camino hacia Erebor y estamos ante lo mejor de la cinta. La entrada secreta de la puerta y la entrada a la gran ciudad de los enanos nos dejan momentos realmente quitaalientos. Una recreación magnífica una vez más y luego nos encontramos con Smaug, que está literalmente perfecto. La imagen del dragón durmiendo entre montañas literales de oro es icónica y queda maravillosa. Pero si por algo estamos ante el momento de la película es por Martin Freeman. Que acierto de casting fue Bilbo bolsón, madre mía. Desde luego el mejor Hobbit que nunca ha existido. Es escandaloso lo bien que este hombre define un Hobbit. Temeroso, pero a la vez curioso. No es valiente, pero tampoco puede dejar tirado a los que confían en él. En este momento nos damos cuenta de la poca cancha que ha tenido Bilbo hasta ahora, porque cada vez que él es el protagonista se come la pantalla. Ya pasó que su escena con Gollum a solas fue lo mejor de la película y vuelve a pasar ahora. Su duelo interpretativo con Smaug es excelente. Él falsamente adulador y el dragón jugando al gato y al ratón con su víctima, mientras bailan sobre un montón de monedas. Es una escena fabulosa, hasta que aparecen los enanos.
Aquí Jackson vuelve a meter cuchara. Sabemos ya de la anterior película que Jackson tiene dudas sobre el libreto original, y busca siempre que puede colocar escenas de acción y espectaculares de cualquier manera. Para el climax de la desolación de Smaug va a ir más allá y se va a inventar el final por completo. Ya lo estaba haciendo con los elfos y Khili. Y con Gandalf quedando a las puertas de la muerte frente al nigromante. Y ahí tenemos a los enanos teniendo un papel protagónico que en el libro ni olían, entrando en la ciudad, mareando al dragón y tendiéndole una emboscada. Y la escena se pierde. Se pierde sobre todo porque la escena es mala. Thorin y su séquito buscan al dragón, le confunden, se esconden… Smaug pasa de ser un enemigo hipnótico y fascinante a ser un estúpido bicho incapaz de encontrar a trece enanos en su casa. La escena es muy muy mala, y acaba con un momento bastante estúpido en la fragua, con una imagen con un enano de oro líquido que debería ser impactante y simbólica y termina siendo el clásico amosandaya! Que te saca de la película por completo.
Y segundo, es una mala escena porque es traicionera al espíritu del libro. Te puedes inventar cosas, yo no digo que no, pero si sirven para mantener la idea original del libro. El hecho de que los enanos entren en Erebor es totalmente incongruente con la idea original. No en vano los enanos le piden a Gandalf un “saqueador” por lo que alistan a Bilbo para su causa. O sea, los enanos no se atreven a entrar a la ciudad e ir a por el dragón. Y nos vamos al leitmotiv de los mismos. Los enanos están ahí por ser avariciosos y mezquinos. El Thorin de la película (excepto una breve escena) no está ahí por avaricia. Está ahí por abrazar su destino, y ser el líder de su pueblo. Es un remedo de Aragorn que siente la necesidad honorable de socorrer al Hobbit. Algo que es totalmente contrario a lo que estaba escribiendo Tolkien. Estás haciendo lo mismo en la Ciudad del Lago. Si los elfos vienen a ayudar a la ciudad de los hombres y particularmente a los enanos (¡!) se pasa por alto la no-intervención de los elfos en ayuda a hombre y enanos, que es clave para entender la enemistad entre razas. Jackson, si vas a inventar hazlo con sentido.
Te has sacado de la manga una escena de acción de cuarenta minutos (que te quedaba cortita la película) para poder acabar por todo lo alto, cuando están consiguiendo exactamente lo contrario. Y tampoco tiene mucho sentido porque el libro te da la oportunidad de tener un clímax (cosa que no pasaba en la primera película): la salida del Dragón a la ciudad del Lago y su posterior muerte. De manera inaudita el neozelandés acaba la peli con un cliffhanger, que puede ser buena idea si quieres, pero que estás penosamente cortado. Parece el final de un capítulo seis de cualquier temporada de televisión. Uno de los finales más abruptos que he gozado yo.
Así que finalizando, he disfrutado mucho, muchísimo la película, más que la anterior seguramente porque tengo el libro menos presente, pero una media hora final está a puntito de cargarse la película. Peter Jackson tiene todo el derecho a adornar el trayecto para que se asemeje a lo que él quiere, pero cada vez que se ha salido del camino en demasía ha tropezado de más. Lo que da miedo para el colofón del año que viene por ver cómo van a cerrar esta trilogía.
miércoles, enero 22
lunes, enero 6
RANKING PELÍCULAS 2013
Como cada año inauguramos el año con el ranking sobre películas del año pasado. La mas escasa desde que hacemos estas listas, advertimos.
1.- Argo
2.- el lado bueno de las cosas
3.- Blue Jasmine
4.- La Gan Familia Española
5.- Gru 2
6.- El Cuerpo
7.- el Hobbit. Un viajes inesperado
8.- Monstruos university
9.- El Hombre de Acero
10.- Irón Man 3
Tan solo diez Películas este año vistas en pantalla grande, con calidades desiguales. Las pelis de superhéroes no han tenido su mejor año, un par de películas españolas bien resueltas, aunque el cuerpo se pasan poco e querer ser sorpresiva, el Woody Allen del año, bastante recomendable, y las pelis de los oscars del año pasado. Un comedia sobre excéntricos que es una sorpresa agradable y Argo, la peli de Ben Affleck, que recuerda al cine de los setenta. Historia no demasiado imponente, pero bien actuada y perfectamente resuelta. Con merecimiento,lo mejor del año.
1.- Argo
2.- el lado bueno de las cosas
3.- Blue Jasmine
4.- La Gan Familia Española
5.- Gru 2
6.- El Cuerpo
7.- el Hobbit. Un viajes inesperado
8.- Monstruos university
9.- El Hombre de Acero
10.- Irón Man 3
Tan solo diez Películas este año vistas en pantalla grande, con calidades desiguales. Las pelis de superhéroes no han tenido su mejor año, un par de películas españolas bien resueltas, aunque el cuerpo se pasan poco e querer ser sorpresiva, el Woody Allen del año, bastante recomendable, y las pelis de los oscars del año pasado. Un comedia sobre excéntricos que es una sorpresa agradable y Argo, la peli de Ben Affleck, que recuerda al cine de los setenta. Historia no demasiado imponente, pero bien actuada y perfectamente resuelta. Con merecimiento,lo mejor del año.
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