La segunda fase de Marvel se está distanciando de su primera a marchas forzadas. Si el primer ciclón de películas Marvel tenía como objetivo llegar con el hype de los Vengadores en todo lo alto, pasando por lo alto las necesidades de cada película, ahora parece que con los personajes ya asentados y reconocibles, sí se atreven a conseguir tonos diferentes para cada uno de sus personajes. Iron Man III insistía en ser una comedía de acción para disfrute de Rober Downey Jr., Thor el Mundo Oscuro, era mucho más espectacular y mitológica que la primera, y en el caso del Capitán América se trata de hacer un sólido film de espias.
La verdad es que el tono para el Capitán América. El soldado de Invierno, le va perfecto al personaje. Sin miramientos abraza por completo la etapa Brubaker, ya no en el argumento del subtítulo, si no que la etapa del guionista de Criminal es precisamente potente en su trama de espionaje, de oscurecimiento, de agentes dobles y de organizaciones encubiertas. Shield va a tener una parte bastante significativa en la película del Primer Vengador.
Si una cosa ha mejorado mucho de la película anterior a ésta sin duda alguna es las escenas de acción. Ya desde la primera misión que tiene el Capitán América en el barco de Batroc (¡acertada su manera de pelear!) se demuestra que este apartado va a ser muy potente, cuando fue precisamente uno de los lastres de la primera película. Las coreografías son muy elaboradas y consiguen ser intensas y sobre todo contundentes. El Capitán América golpea con fuerza con sus puños y su escudo y eso se nota en pantalla. Lástima de la manía actual de no parar de mover la cámara de manera nerviosa, que resta claridad a lo que estamos viendo y en las ocasiones en que se acerca demasiado termina siendo incluso mareante.
Después de ese sólido inicio iniciamos lo que es la enjundia de la película, que es la trama sobre Shield. La verdad es que está bien planteada. Shield está vinculada al Capitán América, y en verdad necesitaba que le diesen un zarandeo, que como suele pasar con la organización no se sabe muy bien de qué pie cojea. Furia y la Viuda Negra hacen su acto de aparición y nos presentan también a Alexander Pierce, antiguo colega de Furia… y vamos, el que no pille que va a ser el malo desde el principio pues no ha visto muchas películas. Es salir en escena, y adivinar todas sus intenciones contra Furia y el núcleo potente de Shield.
Entramos en los mejores momentos de la película. Inesperadamente nos vamos a topar con la escena de acción con Nick Furia, y es condenadamente buena. Nos recuerda, por fin, lo chulo que es Nick Furia y el carisma que tiene Samuel L. Jackson, que hasta ahora parecía un funcionario en las películas Marvel. Basta decir que en dicha escena básicamente todo lo hace su coche, pero su presencia física y su fuerza hace que estemos continuamente tensos y pendientes. La aparición del Soldado de Invierno, igualmente es efectiva y contundente. Tanto en el enfrentamiento contra Furia en la autopista, como en el impactante momento en que “asesina” al parcheado director del Shield. (igual que con Pierce, todo el mundo sabía que no estaba muerto) El primer avistamiento entre el Soldado de Invierno y el Capitán América vuelve a ser un escena intensísima, física, aún y lo poco que dura que nos deja con ganas de más.
No contento con esto aún nos va a dejar escenas en la retina. El intento de apresar al Capitán América en el ascensor, también es una escena muy buena, con un buen alargamiento de la tensión y de nuevo unas coreografías muy bien conseguidas. Destacar también la buena manera en que hacen que el Capi utilice su escudo en todo momento, consiguiendo momentos espectaculares e increíbles. La huída del Triskelion es la escena más espectacular hasta entonces, se pasa en algunas cosillas, pero aún así mantiene el tipo. El Capitán América está siendo una notable cinta de acción.
A partir de aquí la cinta tiene un ligero bajón. Llega el momento de hilar la trama, con mcguffin un poco tonto de pendrive de Furia, y la Viuda Negra como coprotagonistas de estos momentos de la cinta. Seguramente es la cinta donde Natasha tiene más empaque que en otras apariciones suyas, pero sigue siendo el Vengador peor definido, cuyas aportaciones están bastante cogidas con pinzas. Ambos terminarán en unas instalaciones donde un Arnim Zola incrustado en un ordenador va a explicar con pelos y señales todo el plan de Hidra. ¿qué necesidad hay de esos tópicos de guión tan simplones? Son los únicos peros que se le puede poner a la cinta, esas soluciones estándars que hacen uso, como el malo de la película, o el constante machaque de flashbacks de Bucky Barnes, para que nos acordemos del personaje. Yo sabía la identidad del Soldado de Invierno, pero de no saberlo creo que las pistas dejadas estaban siendo demasiado obvias.
El revivido Furia y sobre todo el Halcón aparecen en escena para preparar la escena final, convirtiendo casi el final en una cinta grupal. No sé si termina de gustarme. Queda muy bien en la escena de la autopista, donde los tres se van enfrentando al Soldado de Invierno, de manera continua y con un in crescendo interesante, dejando la mejor aportación del Soldado de Invierno. Luego, para la escena final en que los protagonistas se tienen que repartir los distintos dispositivos aéreos, pues me gusta menos. Quiero que el Capitán América sea el protagonista indiscutible de la cinta, y el resto debe ser más o menos intrascendentes, sus aportaciones es restar metraje al vengador abanderado, aunque la Viuda dé un golpe de efecto ante Pierce y el Halcón, pues visualmente sea más chulo de lo que uno podía esperar.
El hecho de que el final se trate de una inflitración de Hidra dentro de Shield es bastante correcto, y da momentos buenos de personajes secundarios y terciarios (la agente 13 o el sicario del sicario tienen sus papelitos) aunque a mí se me queda un poquito corto. Me explico. Desde el principio que vi a Robert Redford en Washington en los trailers tenía en mente que esto sería una recreación del Imperio Secreto. Y en verdad, lo es. Una organización criminal mundial instalada hasta lo más grandes cimientos del gobierno. Peeeero… no es lo mismo la que lanzó Englehart poniendo al presidente del gobierno de Estados Unidos en la cima de la corrupción que poner a Pierce, que no deja de ser un funcionario de una organización burocrática clandestina… Algo que ya hemos visto cientos de veces. Supongo que es más fácil ser políticamente correcto que soltar las que se soltaban en los setenta.
Hay que hacer un alto en Chris Evans. La verdad es que a mí desde que lo vi en pantalla me pareció un candidato idóneo para el papel. Tanto en la primera película como en los Vengadores sí demostraba tener el empaque suficiente para ser un tipo con el carisma suficiente, y sabe dotar de firmeza el idealismo lógico del personaje. Además su pose en camiseta ceñida y barbilla cuadrada es igualita a como lo dibuja Steve Epting. Scarlet Johansson se me sigue quedando cortita cuando se tiene que poner en el plan tan duro que se le supone a Natasha Romanov. No basta con fruncir mucho el ceño como para pasar por una tipa dura. La aportación del Halcón es positiva, porque el personaje da intención de ser y parecer simpático y lo consigue, pero sin convertirse en el sidekick bufón de turno, lo que está bien. Y Sebastian Stan repite como Bucky, y se nota que es un actor muy limitado, muchísimo, pero vamos, para lo que tiene que hacer cumple sobrado. Su presencia física impone y sus coreografías son muy curradas, que es lo que tiene que hacer bien. Con los veteranos no hay sorpresas, Samuel L. Jackson aparece más carismático que nunca en los Marvel Studios y Robert Redford, no es que haga nada especial, pero su sola presencia da más consistencia a su personaje que la que le da el mismo guión.
Para finalizar el Capitán América. EL soldado de invierno es una muy buena película. Teniendo varios problemillas menores acordes con su género consigue ser independiente del resto de películas Marvel (en tono, porque termina siendo importante con la disolución de Shield) y seguramente es la película con la mejor acción física en una película de superhéroes. Grandes coreografías, personajes físicamente duros, imponentes. Golpes sólidos e impactantes. En definitiva, un buen camino por el que seguir para el Vengador de Barras y Estrellas.