jueves, enero 29

EL HOBBIT: LA BATALLA DE LOS CINCO EJERCITOS

Peter Jackson da carpetazo a su segunda trilogía de la Tierra Media, entre la más absoluta falta de expectación. Será por la tibia aceptación de las películas anteriores, por el cansancio de una nueva trilogía, o porque la Desolación de Smaug no dejó muy buen poso, pero es llegar la Batalla de los Cinco Ejércitos… y parece que nadie la está esperando como debe. El que otrora movió cimientos  a principios de años, ganando Oscars con una tercera parte, ahora parece que pasa por la cartelera sin pena ni gloria.  La verdad, es que es algo que podía llegar a pasar por la manera que han tenido desde el principio de trasladar el cuento El Hobbit a la gran pantalla. Como hemos dicho ya en las críticas anteriores bajo ningún sentido podemos defender la manera en que se ha llevado a la gran pantalla el cuento de Tolkien. Hacer nueve horas de películas de un libro de apenas 200 páginas no se sostiene por ningún lado. Y ha pasado lo que ha pasado: que la gente ha terminado harto de esta Tierra Media.
Todo esto es extrínseco a la calidad de la cinta, pero sirve para ponernos en colación sobre las expectativas que teníamos de la misma. Sabedores que el grueso de la obra era el enfrentamiento con Smaug, ya desarrollado en la anterior película, aunque cortado abruptamente, y que Jackson habrá aprovechado un apéndice apenas para hacer la batalla más épica jamás contada, pues esta película parecía presentarse como un pegote innecesario para que el director pudiese desatar toda su megalomanía en tres horas de películas. En cambio, no sé si será porque esperábamos poco de ella, pero es posible que sea la película más entretenida de esta trilogía.
La batalla de los Cinco Ejércitos empieza teniendo que lidiar con el final de la desolación de Smaug. El dragón, en una controvertida decisión, nos dejó dirigiéndose a la ciudad del Lago para exterminarla.  Así que asi empieza la película, con Smaug destrozando como solo él puede. Las escenas son tan espectaculares y bien hechas como suelen y Smaug demuestra todo su poderío.  Pero va a durar tan poco que será chocante. A ver, que me alegro que el tal Vardo, que ya nos habían dado la paliza con él y su familia en la peli anterior, se va a cargar a Smaug en apenas cinco minutos (y cuanto menos hablemos del arco-niño, pues mejor). Y me parece bien que no se esté cuarenta minutos exhibiendo a su dragón, lo que pasa que para este viaje  pues se podían haber ahorrado el cliffhanger el año pasado. De hecho el título (y la película) de la batalla de los cinco ejércitos aparece después de la derrota de Smaug.
Aquí acabamos en Erebor de nuevo, y nos damos cuenta del cambio que han sufrido los enanos en general y Thorin en particular. El oro de la ciudad enana los ha transformado en  seres ávaros y codiciosos. Evidentemente aquí hay una diferencia sustancial con el libro, que Peter Jackson ya tenía que haber previsto en las anteriores películas. Para Tolkien los enanos siempre han sido huraños y ansiosos, pero Jackson los quiso convertir en héroes. De ahí la peor escena de la trilogía, en que los enanos entran en la fragua para salvar a su “saqueador”, cosa que en el libro no pasaría nunca. Por eso queda incongruente la personalidad de Thorin, que se ha arriesgado por un amigo, y ahora está dispuesto a matarlos a todos por su oro.  Jackson lo resuelve como si fuese una adicción, Thorin es un “yonki del oro” y ha perdido el norte por eso. Bueno, pocas soluciones le quedaban a Jackson sin haber hecho el trabajo previo de los enanos. No es la idea más sutil del mundo, pero sutileza no aparece en el diccionario de Peter Jackson.
Asisitimos pues a un incremento de las posiciones hostiles donde solo Vardo parece actuar con sentido común, aunque termina siendo un poco cargante su “nobleza plebeya” (y termina siendo buena noticia su progresiva desaparición hacia el clímax) Porque Thorin y los enanos pueden tener su excusa para autoencerrarse en Erebor, pero lo de Tranduil es difícil cogerlo ni siquiera con pinzas. Que llega para repartirse el botín, cuando ellos mismos le dieron la espalda en su día. Vaya personajillo se sacaron de la manga con el padre de Legolas, que no creo que haya dado una aparición buena en toda la saga. El pegote de meter a Legolas y Tauriel aquí demuestras su artificialidad cuando te los tienes que quitar de en medio y mandarlos en misión secreta, a hacer algo en definitiva. Es durante esta tensión previa al enfrentamiento cuando Bilbo tiene sus mejores momentos, con el  Hobbit  escondiendo la piedra del arca a Thorin, y finalmente traicionándole para ayudar a sus amigos. Freeman como viene siendo habitual  en la saga se exhibe  mostrando cada una de las expresiones  necesarias en cada momento.
Durante esta calma chicha Jackson aprovecha para dar carpetazo al asunto de la reaparición de Saurón. También de manera sorprendente no se entretiene mucho, cosa de la que me alegro, pues es una trama que no me gustaba y que me daba mucho miedo que se apoderase en importancia de toda la cinta. Pero apenas le dedican una escena con todo el concilio partiendo la pana y es gratificante ver a los poderosos Saruman, Elrond o Galadriel desatados contra el enemigo. El efecto Galadriel es un poco controvertido, y lo acerca más a Bruja que a Elfa, pero es efectivo y concuerda con el señor de los Anillos
Con la compañía de los enanos encerrados en Erebor y cada vez creyendo menos en su rey, empiezan a llegar los ejércitos de los que habla la cinta, y la verdad es que es un espectáculo de primer orden. Ver a los elfos desfilar es un disfrute, pero los enanos no les van a la zaga. Una idea peregrina es la de los orcos llegando a través de gusanos de tierra, pero bueno.  Todo está dispuesto para la más grande batalla jamás contada. Solo falta la presencia de los enanos protagonistas, que se resolverá con una contundente conversación (“entre tanto oro vale menos que nada”) y una escena onírica que tiene el suficiente peso para que traguemos con el drástico cambio de Thorin de nuevo. Allá va al rey de los enanos al rescate.
Hasta aquí el guión de la película, porque la hora que queda carece de él. Es simplemente disfrutar del buen hacer de la épica de Peter Jackson, que es garantía a día de hoy de uno de los espectáculos más intensos y físicos que te puede aportar el cine. Y nos deja imágenes grabadas en la retina, como los enanos plantando los escudos al suelo sin retroceder un paso, o las impresionantes vistas desde el puesto de mando de Azog, desde donde dirige a todo su ejército. Pero además esta vez Peter Jackson ha sido extrañamente contenido, lo que yo considero un grandísimo acierto. Aunque tenía en su mano plasmar el enfrentamiento a campo abierto de miles de atacantes (y viendo lo que le ha cantado el CGI en no pocas ocasiones no sería la mejor opción), se las ingenia para darnos un punto de vista más mundano y son las escaramuzas y pequeñas hordas las que más llaman la atención. Y ahí sí que es insuperable. La entrada de los orcos en la ciudad del Valle recuerda los enfrentamientos de antaño en Minas Thirit o en el abismo de Helm, con los protagonistas luchando hasta el último aliento en situaciones desesperadas. Eso sí, cada minuto, cada segundo dedicado a Alfrid el adulador es un segundo desperdiciado del metraje y de la vida en general.
Tanto es así que Jackson se las ingenia para que el clímax final sea alejado de la batalla principal, sino que nos traslada a la atalaya de Azog para tener un combate singular, lo que es buena noticia. Para mí Peter Jackson es tan desmedido que cuando es capaz de alzar cualquier nivel bajo mientras que cuando se mueve en lo más alto por regla general se pasa de frenada. Por eso nos impacta más los combates individuales  que las breves interrupciones de elfos y enanos masacrando orcos.
El gran pero, como en toda la película, que tendrá que lidiar con los lastres que arrastra desde la Desolación de Smaug. La relación entre  Tauriel y Khili que se cimentó el año pasado sigue vigente y les van a dar importancia en el tramo final. En honor de  la verdad a mí el personaje inventado no me molesta demasiado, e incluso me gusta la mujer guerrera elfa. Pero la historia romántica es absolutamente inconcebible, ya no por ser de razas enemistadas, sobre todo porque no han tenido momento real para sentir un amor total y trágico como se expone. Khili y su hermano van a tener presencia también en la batalla final, pero tampoco se puede considerar mala idea. La muerte de los hermanos es consecuente con lo que pasa en el libro, y la escena sí contiene esa sensación de tragedia que necesita la película en este tramo para que no parezca una lucha sin peligrosidad.
El otro problema arrastado es todavía más peliagudo y es la fijación de Peter Jackson por el bueno de Legolas. Tanto le gusta el Elfo del Señor de los Anillos que  en cuanto ha podido lo ha colado en su nueva trilogía. Y es verdad que tiene su lógica que por historia Legolas estuviese en Erebor en esta época. Pero de ahí a convertirlo en protagónico va un abismo. Y eso pasa en Los Cinco Ejércitos. Legolas, que tendría que ser el enésimo elfo intercambiable de la batalla va a verse involucrado en todo el clímax. Y podría estar junto a Tauriel, pero es que nos vamos a tener que comer a Legolas en montaje paralelo con el más esperado enfrentamiento de la saga, el de Thorin contra Azog. Pues no. Peter Jackson le da la misma importancia a Orlando Bloom, y le busca un subordinado que no le interesa a nadie.  Sin paños calientes: depende de tu tolerancia a la “legoladas” para que no te saquen por completo de la película. El ojito derecho de Peter Jackson va a tener sus múltiples momentos de lucimiento, algunos buenos, otros aberrantes. Destacan el vuelo sin motor a mano de murciélago y, sobre todo, esos escalones antigravedad que se busca en una escena tan mala que da hasta ardor de estómago.
El inevitable enfrentamiento final entre Azog y Thorin está muy por encima de su primer contacto, al final de Un Viaje de ida y Vuelta, que nos dejó a todos bastante frio. La verdad es que Azog ha ganado bastante presencia, siendo un personaje mucho más importante que en el libro y ha terminado siendo contundente. Además se nota que el enfrentamiento está bien pensado. Luchando en unas cataratas heladas, utilizando en su contra el arma de piedra de Azog, la escena en que Azog sigue la corriente por debajo del agua, y finalmente la inevitable “resurrección” y sacrificio de Thorin. La verdad es que es una escena bastante bien conseguida y que consiguen transmitirnos la fuerza y la importancia que el momento requiere.
Se habrán dado cuenta que estoy poniendo bien el clímax de la película, pero que hay un elemento desaparecido. Bilbo Bolsón apenas es una figura decorativa entre tanto combate singular y pierde bastante presencia, y como Bilbo ha sido el alma de esta trilogía pues la película siempre es un peor cuando no sale él. No en vano, suyas son todas las escenas que recordaremos con el paso del tiempo. Aquí vuelve a aparecer hacia el final para tener una muy emotiva despedida con Thorin escudo de roble (y los dos actores lo bordan) y conseguir emocionarnos en los diversos epílogos (afortunadamente más corto que en El Retorno del Rey) y despedirse de los enanos, de Gandalf y volver a la comarca. A mí siempre me gusta que dejen espacio en las películas para volver a la comarca, que recupera el espíritu de la tierra Media. De manera muy efectiva, y con el anillo como enlace, van a entrelazar las dos trilogías para dar carpetazo al Hobbit.

Echando la vista atrás y viendo la trilogía en su conjunto, la verdad es que no puedo ser muy positivo. Peter Jackson se moría por volver a la Tierra Media y eligió el vehículo del Hobbit para hacerlo, y no pareció importarle que tolkien escribiese el hobbit de manera muy diferente, y con un propósito muy diferente que el Señor de los Anillos. Jackson ha querido hacer más una precuela del Señor de los anillos que ser fiel al libro, y los excesos se han multiplicado por doquier. Por supuesto el neozelandés aporta cosas buenas, eso es innegable. Su visión de la tierra Media es perfecta y asombrosa, no falla nunca. Su imaginería visual, su dosis de espectáculo, incluso su sentido del ritmo para que las películas no se hagan tostones interminables hay que valorarlo. Pero el material no daba para tres películas de ninguna manera, algunas decisiones son muy cuestionables  y su intención de hacer otro Señor de los Anillos se queda muy lejos en cuanto a épica, a sentimiento y a alma. Hasta el punto de que el interés por la saga ha caído en picado y hemos terminado viéndola con el piloto automático. Un memorable Martin Freeman y sus escenas con Gollum y Smaug va a ser lo único que recordemos de estas películas con el paso del tiempo. Para Peter Jackson el Señor de los Anillos ya queda muy lejos. 

domingo, enero 11

RANKING PELÍCULAS 2014

Hoy es el día que presentamos el sinfín de películas que vimos el año pasado. Definitivamente se ha decidido por amalgamar todas las películas, sin importar el formato donde la hayamos visto, que tampoco pasa por ser lo mas importante, si no la calidad de las mismas. Así que vamos con cincuenta películas estrenadas este año.
1.- El Lobo de Wall Street
2.- 12 años de esclavitud
3.- Interstellar
4-. Perdida
5.- Boyhood
6.- El Capitán América. El soldado de invierno
7.- Begin Again
8.- Her
9.- Relatos Salvajes
10.- los guatdianes de la Galaxia
11.- el gran Hotel Budapest
12.- La Legopelicula
13.- 10000 Kms
14.- Al filo del mañana
15.- A propósito de Llewin Davis
16.- Nebraska
17.- El Niño
18.- Nightcrawler. primicia mortal
19.- el Hobbit. La batalla de los cinco ejércitos
20.- La vida inesperada
21.- Dallas Buyer Club
22.- Mucho .ruido y pocas Nueces
23- Agosto
24.- Coherence
25.- Xmen: Días del futuro pasado
26.- The Guest.
27.- En Búsqueda de mrs Banks.
28.- Open Windows.
29.- Locke
30.- Oldboy
31.- Jersey Boys
32.- Bajo la misma estrella
33.- Amanecer en el Planeta de los Simios.
34.- Snowpiecer.
35.- Exodus.
36.- Magia a la Luz de la Luna
37.- Ocho apellidos vascos.
38.- The Amazing Spiderman.
39.- El Hobbit. la desolación de Smaug.
40.- La gran  estafa americana
41.- Sin city. Moriría por ella.
42.- Los mercenarios 3
43.- Noé
44.- Godzilla
45.- 300. El origen de un imperio
46.- La gran revancha
47.- Mil maneras de morder el polvo.
48.- Plan de escape.
49.- Transcendence.
50.- los juegos de hambre. sinsajo, parte uno.

Ahí esta la lista completa. Los juegos del hambre se lleva la honrosa ultima posición cn una entrega que sigue empeñados en tratarnos como basura catódica. Por el final de la lista vemos también algunos intentos de Stallone de resucitar glorias con De Niro o Schwarzeneguer con escaso éxito y algunas superproducciones fallidas, como las secuelas tardías de Frank Miller , o las nuevas y equivocadas versiones de diluvios universales y monstruos atómicos.
El cine español ha tenido un inesperado año bueno, ya sea comercialmente, con la inflada ocho apellidos vascos o el Niño, mejor de lo que parecía, y películas  pequeñas sin hacer ruido, ofrecen bastante calidad como la vida inesperada o 10000 km.  Y eso que finalmente no he podido hablar de la Isla Mínima,que no ha entrado en la lista a pesar de sus muy buenas criticas.
Las películas de superhéroes siguen demostrando  que hoy por hoy Marvel studios rompe la pana. Spiderman sigue pecando en lo que debería ser mas sencillo, con unos malos de opereta que dan pena, y Xmen, siéndo la película mas esperada, se ha quedado a medio camino y Singer demuestra pocas energías. Por su parte Los Guardianes de la Galaxia ha sido el sleeper del año, siendo la película mas descacharrante de Marvel hasta la fecha y el Capitán América es una joya de lo que el buen cine de superhéroes nos puede ofrecer.
En la parte de arriba varias pelis independientes interesantes de perfil bajo, y para los puestos de honor Nolan y Fincher superan las evidentes imperfecciones que cuentan para demostrar que son los mejores directores de la actualidad, y arriba del todo un gigante que vuelve como Scorsese. Me siento contrariado pues a principio de año habría puesto doce años de esclavitud por encima de la gamberrada de Martin,  pero con el tiempo pasado El Lobo ha dejado mas y mejor poso y se instala como película del año.