lunes, marzo 30

ORIGINAL SIN

Era 2013 y Marvel, que veía como su principal rival se emponzoñaba con crossovers infinitos y de dudosa calidad, daba un inteligente giro y se inventaba Marvel Now, evento que consistía en lo que debería consistir esto de los cómics: poner buenos autores en las buenas series. Incluso “sospechosos habituales” como Bendis o Hickman daban aire nuevo a las más clásicas franquicias. Por supuesto, como termina pasando, no todo lo que salió de Marvel Now terminó siendo de primera calidad (ejem, 4F, ejem Fraction…) pero al menos la política de la empresa era más interesante que la de la Marvel de los eventos. Pero el ser humano nunca aprende.
Un año después nos topamos con el primer crossover tras Marvel Now, y toca ver si los buenos propósitos de este último año se pueden prolongar en el tiempo y en escenarios tan  peligrosos. Es buena señal que el cerebro detrás será Jason Aaron, que parece el más talentoso de la nueva camada de nuevos guionistas que han dado pasos en Marvel (Remender, Fraction…) y los números que estaba haciendo en Thor estaban resultando realmente espectaculares. Así empieza Original Sin, con una premisa impactante y sugerente: en un número 0 (escrito por Mark Waid) y con un protagonismo de Nova que no va a volver a aparecer en la serie, descubrimos que alguien ha asesinado a Uatu. ¿Quién tiene el poder  de sorprender y ejecutar a un Vigilante?
En seguida van a hacer acto de presencia los Vengadores, junto a Nick Furia,  para reconocer el Cadáver, descubrir que le han arrancado los ojos y empezar a hacer pesquisas sobre quién puede ser el asesino, obteniendo la bala homicida como eje para la investigación. Ya aparecen aquí ideas peligrosas. La armería del Vigilante está llena de múltiples objetos que también han sido robados y que aparezca un bichejo sin mente con, ni más ni menos, que el Nulificador Supremo en medio de Manhattan no, no es buena idea. Además de demostrar que no tienes ni idea de cómo funciona el arma más poderosa del Universo.
Junto a esto un misterioso personaje, que no es muy difícil discernir quien es a poco que se pone atención, está afiliando personajes para hacer una investigación alternativa. Y la verdad es que la plantilla no tiene ni pies ni cabeza. ¿El Castigador o el Soldado de invierno para investigar un asesinato cósmico? ¿Ant Man y Emma Frost haciendo equipo? ¿EL Caballero luna teniendo una nave espacial? No sé, la elección de personajes es bastante chocante, tirando por personajes oscuros y  de dudosa moralidad. Quitando alguna interacción divertida entre el Doctor Extraño y el Castigador la verdad es que es un grupito que no querrías ver juntos ni en pintura.  Y menos en una historia de la escala cósmica que estamos tratando.
Alternativamente los Vengadores siguen su investigación que sin demasiada sofisticación les lleva hasta los sospechosos principales (ir a la Luna en una nave de oro no es la mejor manera de pasar desapercibido): El tal Doctor Midas y su  (sádica) hija. Que supongo que serán personajes de segunda creados en la etapa de Bendis, y cuya evidente función es  rellenar como falsos culpables hasta que aparezca el verdadero asesino.  Eso a pesar de que un personaje tan mindundi como el Orbe, aparece con el ojo del Vigilante. Quieres creer que el guionista es suficientemente inteligente para darse cuenta que utilizar a un personaje con un ojo gigante por cara, con un ojo gigante en la mano es una extravagancia que se le escapa de las manos. Eso mejor que confirmar que es una estupidez.
Estupidez también parece que el ojo del Vigilante sea un “bomba de secretos”. Sí, todo lo que había visto el Vigilante estaba en sus ojos. No en su memoria, en su cerebro. En sus ojos. Aaron, anatomía justita ¿eh?  Así que el tipo éste utiliza  el ojo de Uatu para revelar un sinfín de secretos de los personajes, que nos enteramos en off, porque en la propia Serie Limitada ni siquiera queda claro. Es la excusa perfecta para que esta historia se convierta en evento para todas las series Marvel, que deberán verse  impactadas por la revelaciones más o menos potentes. Entre las que destacan, que Thor tiene una hermana, que Stark estuvo detrás de la bomba Gamma o que Johnny quebró un intento de recuperar a Ben de ser la Cosa.  De todas maneras esto tendrá un efecto residual en la serie principal. No, aquí es más importante seguir las peripecias de esos elegidos Dios sabe por qué están investigando asesinatos con las mismas balas que el del Vigilante, en mundos subterráneos, espaciales o  interdimensionales. Vamos, que pegan como un huevo a una castaña con los héroes urbanos y oscuros  elegidos para la ocasión. Pero vamos, quizás es que yo soy el único que esperaba que esta historia fuese cósmica y de gran escala, en lugar de lo ominosa y secreta que se está convirtiendo. Hasta niveles ridículos, en que estos héroes se refieren a “nuestro jefe” o “el hombre que nos ha contratado” sin  revelar su nombre. O el momento en que Bucky descubre la verdad y en lugar de explicar de manera sosegada a sus aliados sus intenciones prefiere hacerles volar por los aires. Que así queda mucho más impactante y molón. Tan molón como matar y decapitar a Nick Furia
La elección del dibujante de la miniserie ya nos tendría que haber puesto en aviso de hacia qué tono iba a tirar Aaron. Mike Deodato está en entredicho. La verdad es que el tipo empezó siendo muy malo, en la peor época de los noventa y cayó en desgracia. Luego volvió y siendo “solo malo”, parecía que había mejorado un montón. Y sí, mejoró pero no lo suficiente. Se pasa a la referencia fotográfica y a un estilo semirrealista, pero como no le da para ser suficientemente bueno, siempre termina impregnando sus historias de oscuridad, de muchas sombras y de un dramatismo facilón donde sus dientes apretados y sus mandíbulas rectas no desentonen en demasía.  Hay historias en las que funciona y otorga el ambiente  necesario. Pero en cuanto tiene que hacer algo más que callejones y lugares sombríos su escasa imaginación y su nulo sentido de la maravilla hacen acto de presencia.
Porque aunque la historia nos lleva de nuevo al espacio Deodato se sigue empeñando en dibujarlo todo sucio  y oscuro. Allí veremos que el Soldado de Invierno no es que se había vuelto loco, ni su comportamiento era una excusa para tener escenas de acción (no, que va..) si no que había descubierto, no me pregunten cómo, que Nick Furia es un simulacro de vida. Que tampoco es que sea la primera vez que Furia utiliza un robot en su lugar, así que no es una revelación demasiado impactante. Más lo debería ser la aparición del verdadero Furia, viejo y moribundo, que nos puede hacer pensar que todos los Furia que hemos conocido eran robots (aunque queda convenientemente ambiguo)
Al final llegamos a lo que de verdad nos querían contar Original Sin, que no tenía nada que ver con Vigilantes y cosas así. El verdadero protagonista va a ser Nick Furia, al que se le va a retconear de manera muy peligrosa.  Resulta que Furia estaba actuando desde los años 50 como una especie de agente secreto intergaláctico. Como una línea de defensa secreta ajusticiando y ejecutando a amenazas planetarias por su cuenta. Vamos, que el amigo Nick solo había acabado con intentos de conquistas extraterrestres, con monstruos de las profundidades…  cualquier ultimátum que hayan enfrentado los 4f o los Vengadores en tantos años de historias, los despachaba Furia antes de desayunar con sus balas verdes. Pues muy bien. Ya no es que el concepto sea ridículo, es que deja a Furia como un juez, jurado y verdugo  que nunca ha sido la caracterización del personaje. Furia se ha enfrentado a la corrupción de Shield y ha combatido espalda con espalda con el Capitán América. No es el tipo de hombre que se supone acepta este tipo de trabajo.
Con la gran revelación de la miniserie y tres capítulos aún por contar nos demuestra que la serie está más estirada de lo deseado. Así que volvemos a recoger a los Vengadores, cuya presencia e importancia en el núcleo de la saga ha pasado por ser testimonial. Ahora vamos a recoger el argumento del Vigilante, a buena hora, pero sin comernos demasiado la cabeza. ¿se acuerdan de los pollos aquéllos que nos habían presentado  como sospechosos sin que le importasen a nadie? Pues resulta que sí, que el Doctor Midas tenía los bemoles de ir a robar al Vigilante y el Orbe la capacidad de disparar y dejar tuerto y tocado al Vigilante.  Pues vamos bien. Remover una de las estructuras más clásicas y establecidas del Universo Marvel a partir de esta base es terriblemente decepcionante.
Finalmente tenemos la sempiterna lucha final, con la desagradable imagen de Furia enfrentándose a los Vengadores agarrando los nervios oculares de los ojos del Vigilante, y resistiendo las embestidas de los Vengadores de manera bastante inconsistente (¿desde cuándo Furia ha ganado tanto poder o tecnología?) Y por supuesto llega la última gran revelación, que Furia dio el tiro de gracia al Vigilante, contado de manera bastante lamentable. Todo el mundo lo había entendido tres meses antes, y las motivaciones de Furia pues parece más una rabieta que tiene contra el Vigilante por quedarse callado ante sus preguntas (¡!) Semejante despropósito acaba epilogueando para cambiar diversos status. El soldado de invierno cogerá el testigo de Furia, que a la postre era lo mismo que hacía para los rusos durante cincuenta años, ahora a escala intergaláctica. De los personajes que había seleccionado era al que mejor le iba el rol, pero entiendo que Brubaker se pueda sentir ofendido después de haberse dedicado a redimir al personaje para que termine de nuevo en su rol de asesino. Y Furia pasará a ser el nuevo Vigilante, que ya me contarás. Si lo han estado mostrando como un sujeto proactivo ante todo lo que acontece ahora se va a encargar de un trabajo diametralmente opuesto.

Así que si alguien esperaba que con Marvel Now Marvel había aprendido la lección e iba por buenos derroteros, el primer crossover demuestra que en relación a eventos se sigue apostando por el impacto y las malas ideas por doquier. Jason Aaron se ha disparado un tiro al pie con una historia que parece escrita desde las altas esferas y del que apenas se puede sacar ninguna idea buena, ni unas consecuencias lógicas.