Era 2013 y Marvel, que veía como su principal rival se
emponzoñaba con crossovers infinitos y de dudosa calidad, daba un inteligente
giro y se inventaba Marvel Now, evento que consistía en lo que debería
consistir esto de los cómics: poner buenos autores en las buenas series.
Incluso “sospechosos habituales” como Bendis o Hickman daban aire nuevo a las
más clásicas franquicias. Por supuesto, como termina pasando, no todo lo que
salió de Marvel Now terminó siendo de primera calidad (ejem, 4F, ejem
Fraction…) pero al menos la política de la empresa era más interesante que la
de la Marvel de los eventos. Pero el ser humano nunca aprende.
Un año después nos topamos con el primer crossover tras
Marvel Now, y toca ver si los buenos propósitos de este último año se pueden
prolongar en el tiempo y en escenarios tan
peligrosos. Es buena señal que el cerebro detrás será Jason Aaron, que
parece el más talentoso de la nueva camada de nuevos guionistas que han dado
pasos en Marvel (Remender, Fraction…) y los números que estaba haciendo en Thor
estaban resultando realmente espectaculares. Así empieza Original Sin, con una
premisa impactante y sugerente: en un número 0 (escrito por Mark Waid) y con un
protagonismo de Nova que no va a volver a aparecer en la serie, descubrimos que
alguien ha asesinado a Uatu. ¿Quién tiene el poder de sorprender y ejecutar a un Vigilante?
En seguida van a hacer acto de presencia los Vengadores,
junto a Nick Furia, para reconocer el
Cadáver, descubrir que le han arrancado los ojos y empezar a hacer pesquisas
sobre quién puede ser el asesino, obteniendo la bala homicida como eje para la
investigación. Ya aparecen aquí ideas peligrosas. La armería del Vigilante está
llena de múltiples objetos que también han sido robados y que aparezca un
bichejo sin mente con, ni más ni menos, que el Nulificador Supremo en medio de
Manhattan no, no es buena idea. Además de demostrar que no tienes ni idea de
cómo funciona el arma más poderosa del Universo.
Junto a esto un misterioso personaje, que no es muy difícil
discernir quien es a poco que se pone atención, está afiliando personajes para
hacer una investigación alternativa. Y la verdad es que la plantilla no tiene
ni pies ni cabeza. ¿El Castigador o el Soldado de invierno para investigar un
asesinato cósmico? ¿Ant Man y Emma Frost haciendo equipo? ¿EL Caballero luna
teniendo una nave espacial? No sé, la elección de personajes es bastante
chocante, tirando por personajes oscuros y
de dudosa moralidad. Quitando alguna interacción divertida entre el
Doctor Extraño y el Castigador la verdad es que es un grupito que no querrías
ver juntos ni en pintura. Y menos en una
historia de la escala cósmica que estamos tratando.
Alternativamente los Vengadores siguen su investigación que
sin demasiada sofisticación les lleva hasta los sospechosos principales (ir a
la Luna en una nave de oro no es la mejor manera de pasar desapercibido): El
tal Doctor Midas y su (sádica) hija. Que
supongo que serán personajes de segunda creados en la etapa de Bendis, y cuya
evidente función es rellenar como falsos
culpables hasta que aparezca el verdadero asesino. Eso a pesar de que un personaje tan mindundi
como el Orbe, aparece con el ojo del Vigilante. Quieres creer que el guionista
es suficientemente inteligente para darse cuenta que utilizar a un personaje
con un ojo gigante por cara, con un ojo gigante en la mano es una extravagancia
que se le escapa de las manos. Eso mejor que confirmar que es una estupidez.
Estupidez también parece que el ojo del Vigilante sea un
“bomba de secretos”. Sí, todo lo que había visto el Vigilante estaba en sus
ojos. No en su memoria, en su cerebro. En sus ojos. Aaron, anatomía justita
¿eh? Así que el tipo éste utiliza el ojo de Uatu para revelar un sinfín de
secretos de los personajes, que nos enteramos en off, porque en la propia Serie
Limitada ni siquiera queda claro. Es la excusa perfecta para que esta historia
se convierta en evento para todas las series Marvel, que deberán verse impactadas por la revelaciones más o menos
potentes. Entre las que destacan, que Thor tiene una hermana, que Stark estuvo
detrás de la bomba Gamma o que Johnny quebró un intento de recuperar a Ben de
ser la Cosa. De todas maneras esto
tendrá un efecto residual en la serie principal. No, aquí es más importante
seguir las peripecias de esos elegidos Dios sabe por qué están investigando
asesinatos con las mismas balas que el del Vigilante, en mundos subterráneos,
espaciales o interdimensionales. Vamos,
que pegan como un huevo a una castaña con los héroes urbanos y oscuros elegidos para la ocasión. Pero vamos, quizás
es que yo soy el único que esperaba que esta historia fuese cósmica y de gran
escala, en lugar de lo ominosa y secreta que se está convirtiendo. Hasta
niveles ridículos, en que estos héroes se refieren a “nuestro jefe” o “el
hombre que nos ha contratado” sin
revelar su nombre. O el momento en que Bucky descubre la verdad y en lugar
de explicar de manera sosegada a sus aliados sus intenciones prefiere hacerles
volar por los aires. Que así queda mucho más impactante y molón. Tan molón como
matar y decapitar a Nick Furia
La elección del dibujante de la miniserie ya nos tendría que
haber puesto en aviso de hacia qué tono iba a tirar Aaron. Mike Deodato está en
entredicho. La verdad es que el tipo empezó siendo muy malo, en la peor época
de los noventa y cayó en desgracia. Luego volvió y siendo “solo malo”, parecía
que había mejorado un montón. Y sí, mejoró pero no lo suficiente. Se pasa a la
referencia fotográfica y a un estilo semirrealista, pero como no le da para ser
suficientemente bueno, siempre termina impregnando sus historias de oscuridad,
de muchas sombras y de un dramatismo facilón donde sus dientes apretados y sus
mandíbulas rectas no desentonen en demasía.
Hay historias en las que funciona y otorga el ambiente necesario. Pero en cuanto tiene que hacer
algo más que callejones y lugares sombríos su escasa imaginación y su nulo
sentido de la maravilla hacen acto de presencia.
Porque aunque la historia nos lleva de nuevo al espacio
Deodato se sigue empeñando en dibujarlo todo sucio y oscuro. Allí veremos que el Soldado de
Invierno no es que se había vuelto loco, ni su comportamiento era una excusa
para tener escenas de acción (no, que va..) si no que había descubierto, no me
pregunten cómo, que Nick Furia es un simulacro de vida. Que tampoco es que sea
la primera vez que Furia utiliza un robot en su lugar, así que no es una revelación
demasiado impactante. Más lo debería ser la aparición del verdadero Furia,
viejo y moribundo, que nos puede hacer pensar que todos los Furia que hemos
conocido eran robots (aunque queda convenientemente ambiguo)
Al final llegamos a lo que de verdad nos querían contar
Original Sin, que no tenía nada que ver con Vigilantes y cosas así. El
verdadero protagonista va a ser Nick Furia, al que se le va a retconear de
manera muy peligrosa. Resulta que Furia
estaba actuando desde los años 50 como una especie de agente secreto
intergaláctico. Como una línea de defensa secreta ajusticiando y ejecutando a
amenazas planetarias por su cuenta. Vamos, que el amigo Nick solo había acabado
con intentos de conquistas extraterrestres, con monstruos de las profundidades… cualquier ultimátum que hayan enfrentado los
4f o los Vengadores en tantos años de historias, los despachaba Furia antes de
desayunar con sus balas verdes. Pues muy bien. Ya no es que el concepto sea
ridículo, es que deja a Furia como un juez, jurado y verdugo que nunca ha sido la caracterización del
personaje. Furia se ha enfrentado a la corrupción de Shield y ha combatido
espalda con espalda con el Capitán América. No es el tipo de hombre que se
supone acepta este tipo de trabajo.
Con la gran revelación de la miniserie y tres capítulos aún
por contar nos demuestra que la serie está más estirada de lo deseado. Así que
volvemos a recoger a los Vengadores, cuya presencia e importancia en el núcleo
de la saga ha pasado por ser testimonial. Ahora vamos a recoger el argumento
del Vigilante, a buena hora, pero sin comernos demasiado la cabeza. ¿se
acuerdan de los pollos aquéllos que nos habían presentado como sospechosos sin que le importasen a
nadie? Pues resulta que sí, que el Doctor Midas tenía los bemoles de ir a robar
al Vigilante y el Orbe la capacidad de disparar y dejar tuerto y tocado al
Vigilante. Pues vamos bien. Remover una
de las estructuras más clásicas y establecidas del Universo Marvel a partir de
esta base es terriblemente decepcionante.
Finalmente tenemos la sempiterna lucha final, con la
desagradable imagen de Furia enfrentándose a los Vengadores agarrando los
nervios oculares de los ojos del Vigilante, y resistiendo las embestidas de los
Vengadores de manera bastante inconsistente (¿desde cuándo Furia ha ganado
tanto poder o tecnología?) Y por supuesto llega la última gran revelación, que
Furia dio el tiro de gracia al Vigilante, contado de manera bastante
lamentable. Todo el mundo lo había entendido tres meses antes, y las
motivaciones de Furia pues parece más una rabieta que tiene contra el Vigilante
por quedarse callado ante sus preguntas (¡!) Semejante despropósito acaba
epilogueando para cambiar diversos status. El soldado de invierno cogerá el
testigo de Furia, que a la postre era lo mismo que hacía para los rusos durante
cincuenta años, ahora a escala intergaláctica. De los personajes que había
seleccionado era al que mejor le iba el rol, pero entiendo que Brubaker se
pueda sentir ofendido después de haberse dedicado a redimir al personaje para
que termine de nuevo en su rol de asesino. Y Furia pasará a ser el nuevo
Vigilante, que ya me contarás. Si lo han estado mostrando como un sujeto
proactivo ante todo lo que acontece ahora se va a encargar de un trabajo
diametralmente opuesto.
Así que si alguien esperaba que con Marvel Now Marvel había
aprendido la lección e iba por buenos derroteros, el primer crossover demuestra
que en relación a eventos se sigue apostando por el impacto y las malas ideas
por doquier. Jason Aaron se ha disparado un tiro al pie con una historia que
parece escrita desde las altas esferas y del que apenas se puede sacar ninguna
idea buena, ni unas consecuencias lógicas.