sábado, diciembre 26

STAR WARS EPISODIO VII: EL DESPERTAR DE LA FUERZA

Llegó el día. Llegó la hora. La película más esperada del año, de la década y, con permiso de la Amenaza Fantasma, quien sabe de la historia. La franquicia de Star Wars volvía  a pantalla grande 38 años después de la guerra de las galaxias y 31 desde que el retorno del jedi cerró la trilogía más famosa de la historia del cine. Todo tendrían que ser parabienes pero no podemos obviar la decepción que supuso la trilogía de las precuelas,  donde George Lucas dinamitó todo el crédito que tenía con unas películas que desencantaron  a todo el mundo. hasta el punto que una circunstancia crítica como que el creador de Lucasfilm decidiese vender todo su imperio a una productora se vio como esperanzador  para el futuro.
Aun así Disney era consciente que le había caído la gallina de los huevos de oro y la trató con un mimo especial .  La búsqueda de un director que estuviese a la altura fue dura hasta la llegada de J.J. Abrams. Ni más ni menos que el director que había cogido una franquicia destruída como  Star Trek y la había “Starwarizado”. ¿Qué mejor opción? 
Lo primero y principal es que Abrams parece saber lo que quiere. Su fijación prioritaria va a ser conseguir bajo cualquier precio el espíritu de la primera trilogía, y yo ya me mojo: lo ha conseguido. EL despertar de la Fuerza ES STAR WARS. Consigue conectar con aquello tan etéreo que hizo de las películas antiguas un clásico: personajes que aunque estén dibujados con un simple trazo se te hacen carismáticos en seguida, un ritmo non stop en todo el metraje que hace que se te pase volando y unos diálogos ágiles y un humor socarrón que acompaña a la historia de manera amable. En definitiva Star Wars ha de ser por encima de todo divertida. y el Amanecer de la Fuerza va a tener problemas, muchos, y algunas decisiones directamente equivocadas. Pero todos salimos pasando un gran rato en el cine, con la película pasando en un suspiro. Y ése es el mejor elogio
Al contrario de lo que alguno podría esperar los protagonistas de esta nueva película no van a ser los emblemáticos personajes de hace dos décadas. La opción fácil hubiese sido centrarnos en los personajes ya conocidos, por muy machacados que estén y seguir sus derroteros. Pero han decidido poner el peso en nuevos personajes  con la dificultad que supone presentarlos desde cero. Es el mayor acierto de la película. Consigue que los nuevos personajes nos gusten desde el principio y se nos hagan interesantes y ocurrentes.
Rey va a llevar el peso de la película y es excelente. El rol de huérfana hecha a sí misma puede ser un poco estereotipado pero sabe dotarle de fuerza y carácter cuando conviene, además de dotar de una presencia física atlética que ayuda a creérsela.  No solo eso, la chica es algo más de una cara palo. Demuestra ser una muy buena actriz a la hora de ser expresiva, y aparece divertida  y emocionada cuando debe. Y por supuesto tiene un feeling muy bueno tanto con Han Solo como con Finn. El stormtrooper podía ser el que más miedo daba, porque no estaba muy claro que su papel de desertor pudiese dar el juego deseado. De nuevo está muy bien surgiendo como alivio cómico en momentos determinados, sin excederse  y mostrando el paso hacia una heroicidad que la verdad es que no se esperaba.  De nuevo la química con sus partenaires es perfecta. Uno de los aciertos va a resultar contratar a actores prácticamente desconocidos, por lo que no estás viendo a un actor al uso, si no una cara totalmente nueva que hace más fácil identificarlo con sus roles.  Incluso Poe Dameron hace un curso de molonidad en apenas cinco minutos. Misteriosamente se lo quitan de en medio durante buena parte del metraje, pero tengo muchas esperanzas puestas en Oscar Isaak para futuras películas.
Ya que estamos seguiré con el reparto en este caso de los malos. Hay que pararse en Kylo Ren principalmente. El nuevo gran villano de la saga, se supone. Y bueno, el resultado es controvertido.. Era difícil alejarse de Darth Vader. No hay villano más icónico en la historia del cine, así que ya sabemos que estar a la altura para Kylo va a ser casi imposible.  Visualmente tiene bastante fuerza. Su levita negra y su máscara, aunque difieren de la de Anakin le da un aspecto poderoso (también ayuda su corpulencia) Otra cosa es cuando se quita la máscara, y lo hará demasiado, y vemos pues a un chavalín queriendo ser Darth Vader, lo que le quita bastante gracia. Y su construcción como personaje también es muy interesante. Él pretende ser un Sith, pero aún no ha llegado a eso.  Le está tentando la luz y su parte buena aún le supone una debilidad, que deberá arrancar para dar el paso definitivo. Es un elemento ambicioso y con considerable potencial. Lo que no le ayuda nada a Ren es que… es un panoli. Entiendo que me estás diciendo que éste no es todavía Vader, y que es normal que no lo tenga todo previsto… pero el problema es que no le sale una bien. Todas las decisiones que toma en la película son inapropiadas y tampoco sale demasiado victorioso en sus enfrentamientos. A la postre lo que n os va a costar es que nos lo tomemos en serio como gran amenaza para futuras películas.
Junto a  Ren aparece primero el general Hux, que es seguramente la peor elección de casting de la película. El actor es demasiado joven para el papel que le pertoca. Si pretende ser un nuevo Tarkin, pues busca a alguien que tenga ese empaque, porque desde luego este chaval no lo es. Y tampoco es que esté escrito con demasiada sutileza, teniendo el discurso filonazi a sus tropas uno de los momentos bajos de la cinta. En definitiva es un personaje que termina haciendo daño a Ren también. Puedes hacer que Vader ser el perro faldero de Tarkin si Tarkin impresiona tanto. Que Kylo lo sea de este Hux… pues no deja en buen lugar a Ren. Junto a ellos el malvado líder en la sombra, el líder Snoke,  que nos pilla un poco de improviso y que más adelante veremos si esconde algo interesante. Por ahora es solo un enorme holograma que esconde un horroroso e innecesario CGI y mucha frase ominosa. No sé yo si va  a ser buena idea para la saga.
Volviendo a la película es cierto que estar tan pendiente de gustar a los antiguos fans termina siendo controvertido.  El inicio de la cinta es excelente. Tanto el preludio con la primera orden atacando de manera sangrienta a una aldea como la presentación de Rey en Yaku tiene el ritmo vertiginoso apropiado y los diálogos ágiles para ponernos en situación sin tener que ser farragoso. Además Abrams cumple sobradamente. Imágenes como la que empieza la película, con la sombra de un destructor sobre una luna o las naves y destructores estrelladas y desguazadas son muy poderosas. Además J.J. toma una decisión muy importante para estas películas: intentar evitar el CGI lo máximo posible. La mayoría de criaturas y escenarios van a ser recreadas  de manera física, y a fe que eso se nota en el resultado final de la cinta. EL caso más evidente es el de BB8, el robot que sale airoso de pretender emular a R2D2. Daba muchísimo miedo en los trailers pero al final se ha convertido en un personaje más, pareciendo gracioso y tierno cuando debe serlo. Aunque siendo su mcguffin con unos planos algo demasiado reiterativo, y no va a ser la única vez.
Con la llegada de Finn y la buena química entre ellos, la película sigue sosteniéndose. Tienen el mejor momento de la cinta, con la aparición del Halcón Milenario. Y obviamente esto nos lleva a la esperadísima presentación de Han Solo. Ahora parece fácil, pero se suponía muy complicado retomar a Solo. Lo primero es que su posición en la trilogía no era demasiado halagüeña. Ya en el retorno del Jedi se vio que un Solo metido en la rebelión queda demasiado mitigado, pierde  mucha personalidad. Así que esperar que en estos años se haya convertido en un senador burócrata, o en un funcionario  florero a las órdenes de Leia, hubiese sido lo más lógico, pero también lo más aburrido para el personaje. Abrams decidió volver con él a sus raíces, separarlo de Leia y tenerlo de nuevo como contrabandista. Es un acierto, es la manera de que Han mantenga todo su carisma intacto y explica de manera coherente su decisión debido a la tragedia que asoló  a su familia. Tenemos a Han de vuelta. Por supuesto para que siga funcionando necesitamos que Harrison Ford se vuelva a creer al personaje, dejar de ser el tipo recto  y taciturno que lleva interpretando desde Jack Ryan, y hace un buen trabajo al respecto. Ayudado evidentemente por unos diálogos acertados que le sacan la vena socarrona al personaje y su muy buena química con el resto del reparto. La irrupción de una escena “made in Solo” podría haber estado bien, pero la elección de unos horrorosos alienígenas  estropean la escena de manera evidente.
De aquí nos vamos a ir al planeta de Mas Kanata, en un templo/tugurio (¿?) parece algo claro que Abrams tuvo la posibilidad de homenajear de nuevo  a la saga clásica y nos hacen un remedo de Mos Eisley, aunque no pegue mucho  con el personaje de Mas Kanata, que parece un guía espiritual en el peor sitio de la galaxia. Además surge de manera algo precipitada el tema de la Fuerza, que llevamos media película y aún no tenemos jedi, ni aunque sea en ciernes. Así que sin saber cómo ni por qué Rey va a recibir una llamada de la fuerza, encontrar ni más ni menos que el sable de Luke Skywalker (que Kanata ya se lo podía haber dado a su amigo Han cada vez que ha ido por ahí) y la hasta hace poco escéptica  Rey se convertirá en una alumna Jedi. Su decisión la podemos tomar por buena, pero el desarrollo de la misma va  a ser demasiado vertiginosa, hasta el punto que en apenas veinte minutos consigue hacer trucos que a Luke le llevó tres películas.  Podríamos torcer el gesto en todo lo que pasa en este planeta, pero la salva la secuencia de acción entre  cazas TIE y Alas X, al rescate, con diferencia la mejor escena naval de toda la película. Uno de los grandes hallazgos de Abrams en este film es traer las naves espaciales a espacios atmosféricos. Teniendo unas referencias  visuales aportan mayor impacto a la escala de éstas y a su maniobrabilidad. el plano secuencia en que siguen desde tierra las maniobras de un reaparecido Poe Dameron es para guardarlo en la retina.
El secuestro de Rey y la aparición de una ajada Leia para recordarnos el conflicto con su hijo parece que van a desembocar en el desenlace de la cinta. Pero Abrams tendría miedo de que todavía algún irredento fan no estuviese comprometido con la causa y toma su peor decisión: se saca de la manga una nueva estrella de la muerte. Solo que hay que hacerla más grande para que sea más peligrosa, claro.  Así asistimos estupefactos como en apenas tres minutos nos presentan la Starkiller, un planeta absorbesoles y revientasistemas y se carga a todo un sistema planetario (¿Coruscant entre ellos?) Toma ya. Como es evidente la resistencia se v aa juntar en Yavin (o donde sea) y descubrir que tiene un punto débil donde puede entrar un Ala X. ¿me lo estás diciendo en serio? ¿Un grupo de Ala X atacando una gran estación mientras otro grupo terrestre tiene que anular los escudos?  Pues sí. Esto sobrepasa el homenaje. Ya quien acuse al Despertar de la Fuerza  de querer ser Una Nueva Esperanza tienen toda la razón.
Y es obvio que la pseudoestrella de la Muerte es una malísima idea. Pero podría ser una copia como tantas otras cosas y terminar funcionando. También Yakoo es una copia de Tattoine y no le hemos puesto ningún pero.  Pero lo malo es que  no funciona porque está mal resuelto. Principalmente la batalla aérea, que está a años luz del Retorno del Jedi.  Rodada de manera aceptable, sin demasiados vaivenes  y todo con buena claridad. Pero sin un ápice de épica. El combate apenas resulta espectacular y la resolución no deja de ser terrible. SE llega al punto indicado con una facilidad pasmosa y el disparo clave parece lo más rutinario del mundo. Venga, para casa que ya hemos ganado. Obviamente es un fracaso absoluto.
La parte terrestre de la misma está mejor, también porque están implicados los personajes que hemos seguido hasta ahora. Pero sí es cierto que la sensación de declive de la cinta también prevalece aquí, y da la sensación que la manera en que Rey se escapa en la Star Killer o la llegada del halcón  y la entrada a la base está rodada sin la energía ni chispa del principio.  Por supuesto esto desemboca en la escena más intensa de la película. La esperada confrontación entre Kylo REn y su padre. Yo he de reconocer que la escena me parece buena. Creo que la manera en que Solo pretende llegar al corazón de su hijo es acertada e intensa. Y sobretodo el  conflicto interior de Kylo está muy bien tratado, deambulando entre la luz y la oscuridad y necesitando dar un paso necesario para el lado oscuro. Es una gran escena de muerte, y de parricidio… para cualquiera que no sea Han Solo. Es una escena que está creada para el personaje de Kylo, pero en cierta medida pasa de soslayo sobre la importancia de un personaje como Han, que no va a morir ni sacrificándose, ni en el Halcón Milenario. Va a caer  para que otro personaje se alce. Han Solo merecía más.
Sobre todo porque el parricidio no ha convertido a Kylo Ren en un villano terrible. Ni siquiera decente. En el enfrentamiento final va a perder toda la credibilidad, cuando le toca enfrentarse a una novata y a un soldado de asalto y éstos le aguantan el tipo con solvencia. No se puede justificar ni siquiera por la herida que un desolado Chewbacca le hizo, porque no es de recibo que Finn blande un sable láser y le aguante un par de mandobles a un aprendiz de Sith. No es la manera de parecer amenazante. Pero es que seguidamente a Rey le va a bastar con concentrarse en la fuerza para propinarle una paliza en el duelo (notables duelos de espadas, por cierto. Muy bien coreografiados y creibles) y derrotarlo directamente. Solo una casualidad evita que Kylo Ren acabe muerto, porque humillado lo ha estado bastante.
Así que solo queda el epílogo para acordarnos que la película iba sobre la búsqueda de Luke y de manera algo chusca R2  y BB8 completan el mapa y llevan a Rey hasta el paradero de Skywalker. Escenón con Williams recordándonos sus mejores sintonías por todo lo alto y todos los caminos abiertos para las siguientes películas.

Asi las cosas es difícil sacar una conclusión. Es evidente que la película tiene errores, especialmente en su sableo indiscriminado de Episodio IV hasta niveles  injustificables. También es evidente que a pesar de eso hay que valorar muy positivamente el trabajo de dirección, actores, diálogos producción… sin poner apenas ningún pero. Quizás lo que para mi decanta la balanza es la sensación (que apenas sentí en la precuelas) de volver a estar en esas películas que me hacía vibrar de niño como ninguna lo ha hecho. Y evidentemente aquéllas tenía también muchos fallos, igual que ésta. Pero solo por reconocer el espíritu de entonces ahora El despertar de la Fuerza habrá merecido la pena