La gallina de los huevos de oro ha puesto un nuevo huevo.
Dentro de la tercera fase Marvel ya quedan pocos pesos pesados para inaugurar
franquicias. Ms. Marvel, Pantera Negra no van a estar a la altura de los Thor o
Iron Man que abrieron sus franquicias. Como nombre propio se alza el de Doctor
Extraño, que tampoco tendrá el peso de los primeros espadas pero sí es un
secundario de talla importante dentro de Marvel, además de dar la oportunidad
de abrir nuevas puertas inexploradas en el universo Marvel. La dimensión de la
película aumentará cuando aparezca el nombre de Benedict Cumberbatch, el actor
del momento, vinculado al proyecto. De nuevo Marvel lo tenía todo calculado
para triunfar, incluso demasiado.
Llevamos viendo película Marvel desde 2008. Catorce
películas en ocho años habla a las claras del éxito del método Marvel. Pero se
corre el riesgo de repetirse, y es algo en lo que ya está cayendo la Casa de
las Ideas. Doctor Extraño va a seguir la arquetípica estructura de todas las
películas marvel: Un correcto origen, buscando fidelidad al cómic, una trama
simple salpicada por escenas de acción resultonas, mucho humor amable y la
necesidad de que el protagonista te caiga simpático, villanos de pacotilla que
nunca son amenaza y el final que nunca pone toda la carne en el asador. Con esa estructura podemos describir a iron
Man, Thor, El Capitan América, Antman… y sí, también la película de Stephen
Strange.
Asi que siguiendo de pe a pa el esquema nos encontramos con
un inicio inmaculado, donde nos presenta al primer Stephen Extraño, haciendo
las veces de un Doctor House. Engreído y pagado de sí mismo hasta que un
accidente acaba con toda su carrera y sin posibilidad de curación. Caído en la
desesperación viaja a Oriente siguiendo los rumores de una Anciano curandero
que le enseñará los nuevos mundos que están ocultos. Toda la presentación
funciona de manera fácil y dinámica, aunque ya dejan pistas de por donde va a
ir la película. La relación de colegas profesionales con el personaje de
McAdmas está bastante bien, pero los momentos dramáticos se quedan a medias
tintas, la tragedia de Extraño no parece nunca lo suficientemente importante
como para tomar la decisión que toma. El anciano es un personaje bastante
manido como mentor, aún con el cambio de sexo a una andrógina Tilda Swilton
(que se esfuerza en darle un registro amable) y la abertura de mente a Extraño
va a ser lo más cercano que estemos nunca de las fantásticas dimensiones que
solía dibujar Ditko.
Será en la fase de aprendizaje donde las costuras van a a
salir a la luz de manera rotunda. Dotan a la película en general y a Extraño en
particular de un sentido del humor made in Marvel, que la verdad era del todo
innecesario para el personaje, que queda como un remedo de Toni Stark. Ahí lo tenemos, lanzando pullitas
constantemente, haciéndose el más gracioso de la sala y bromas fuera de sitio
para que el espectador se reconcilie con él. Además que la Anciana le recluta y
apuesta por su aprendizaje cuando no hace ni un ápice por ser merecedor de
esto. Para darle réplica al graciosillo
Extraño nos encontramos elementos pueriles como el papel de Wong, reconvertido
en bibliotecario, o aspectos demasiado infantiles como la capa de Extraño, más
parecida a la alfombra de Aladdin que a otra cosa. Al final se consigue que
elementos que deberían ser imponentes del personaje como el ojo de Agamotto o la llegada a Grenwich Village estén
matizados por un aura cómica que le resta transcendencia.
El gran baluarte de la película está siendo evidentemen
Benedict Cumberbatch. Es el actor del momento y va sobrado de carisma y de
presencia. Realmente la cámara le quiere y la verda es que la plasmación es
impecable. Su imagen icónica con la capa levitando ante la ventana de su Sancta
Sanctorum es la plasmación ideal del Doctor Extraño. Dicho todo esto también es
verdad que parece que está actuando con el piloto automático todo el tiempo. Solo
su gracia le basta para llenar la pantalla, pero ni cuando nos debería caer
antipático nos cae del todo antipático, ni cuando resulta trágico termina de
ser del todo trágico, ni cuando da el paso heróico nos imbuye de heroísmo. En el
plano irónico sí que está para lucirse, pero eso a Benedict le sale como el
respirar. quizás más que echarle las culpas al actor deberíamos volver a
focalizar en la película en sí, que
nunca da el paso de poner toda la carne en el asador.
Si nos ponemos a hablar de actores pues m consejo para
Marvel es claro. Dejen de gastar presupuesto en fichar actores de lujo para
interpretar villanos. Si ya tenemos asumido que por muy Mad Mikkelsen que seas
tu personaje va a ser tirando a lamentable. Obviamente no es una excepción de
todas las películas Marvel. Su Kai Cilius cumple todas los estereotipos de
malvado Marvel: buena presencia, un objetivo algo etéreo y tiene más de amenaza que de peligro real,
pues un inexperto Extraño le consigue poner freno y hacer prisionero. Además hay
que sumarle que no deja de ser un esbirro de un poder mayor, Dormmammu, o la
cara todopoderosa gigante de turno, lo que le quita más empaque aún a su
personaje.
Hay que hacer mención a la dirección en las escenas de acción que hace que el
director sobresalga algo de la media de las películas Marvel. Se ha trabajado el aspecto visual del filme
de manera importante y teniendo en cuenta la temática la manipulación de la
realidad va a ser una constante muy atrayente. Ciudades que se plegan en sí
mismas, dimensiones espejos, o alteraciones sistemáticas de la gravedad y demás
recursos sacados de Inception van a dar mucho juego y dotar a la película de
una originalidad visual muy atractiva. Cierto es que con el paso de los minutos
uno se familiariza con este tipo de recursos y pierden algo de fuerza en los enfrentamientos finales, que
acaban siendo personajes corriendo de un lado a otro haciendo portales con las
manos. Basta decir que en el final en
Hong Kong hay un desglose temporal de toda la ciudad al que asistimos con la
mayor indiferencia.
Antes de llegar al clímax final asistimos a la muerte del
Anciano, en una escena que parecía más de relleno de acción que si iba a pasar
algo importante. Así que para el último enfrentamiento contaremos con Extraño,
Wong y Mordo. Quería pararme en la figura de éste último porque la verdad es
que es una contradicción importante. Durante toda la película no deja de ser el
pepito grillo tanto del Anciano como del Doctor, reclamando la manera correcta
de hacer las cosas, no salirse de los cauces de la naturaleza y buscando el
valor para hacer el bien y luchar contra el mal… para llegado un punto decidir
que no, que todo lo que él ha defendido durante toda la película no era así y,
como se muestra en los postcréditos, ahora va a ir cargándose a los demás
hechiceros. Pues sí que tenías razones para combatir con Kai Cilius, sí…
Bueno, a lo que íbamos que llegamos a la típica resolución
épica con ciudades destruyéndose entre combate finales (en este caso reconstruyéndose)
y ya sabemos cómo va esto… pues no. Porque harto el director también de estos
clímax pseudoépicos sin épica se saca de la manga una manera diferente que
vencer a la gran amenaza de la Dimensión Oscura. Un inteligente juego con un bucle
temporal que dejaría a Dormammu sin poder entra en nuestra dimensión. Se agradece
la intención de no repetir el enésimo enfrentamiento inevitable, se
agradece el requiebro y se agradece que
el Doctor Extraño no quiera matar a nadie más, y es la única vez que hace un
acto de heroicidad… pero a mí no me funciona para nada este final. No deja de
tirar otro trazo cómico y desenfadado de una manera un pelín estúpida y sin
sentido (no mates a Extraño, déjalo prisionero y cruza el portal) y que le
resta la épica que ya no esperamos. Porque es obvio que a Marvel le asusta la
épica en sus películas.
Así acaba la esperada Doctor Extraño. Uno de los (escasos)
baluartes que quedan a Marvel por explotar y, que es difícil ponerle peros a la
cinta. Al fin y al cabo termina siendo simpática, con buen ritmo, fiel al
personaje y agradable al neófito. Poco que objetar salvo que a la postre ha
derivado en más de lo mismo. Una ambiciosa apuesta visual y el incontestable
acierto de casting y caracterización no
han sido suficientes para esconder lo que es visible para todos: que el molde
Marvel empieza a estar agotado. La fórmula que tan bien funcionó en el pasado
ya huele a caduca y se necesita nuevos ingredientes o mejores cocineros para que la mezcla no sepa a precocinado.