domingo, noviembre 27

EL MISMO MOLDE

La gallina de los huevos de oro ha puesto un nuevo huevo. Dentro de la tercera fase Marvel ya quedan pocos pesos pesados para inaugurar franquicias. Ms. Marvel, Pantera Negra no van a estar a la altura de los Thor o Iron Man que abrieron sus franquicias. Como nombre propio se alza el de Doctor Extraño, que tampoco tendrá el peso de los primeros espadas pero sí es un secundario de talla importante dentro de Marvel, además de dar la oportunidad de abrir nuevas puertas inexploradas en el universo Marvel. La dimensión de la película aumentará cuando aparezca el nombre de Benedict Cumberbatch, el actor del momento, vinculado al proyecto. De nuevo Marvel lo tenía todo calculado para triunfar, incluso demasiado.
Llevamos viendo película Marvel desde 2008. Catorce películas en ocho años habla a las claras del éxito del método Marvel. Pero se corre el riesgo de repetirse, y es algo en lo que ya está cayendo la Casa de las Ideas. Doctor Extraño va a seguir la arquetípica estructura de todas las películas marvel: Un correcto origen, buscando fidelidad al cómic, una trama simple salpicada por escenas de acción resultonas, mucho humor amable y la necesidad de que el protagonista te caiga simpático, villanos de pacotilla que nunca son amenaza y el final que nunca pone toda la carne en el asador.  Con esa estructura podemos describir a iron Man, Thor, El Capitan América, Antman… y sí, también la película de Stephen Strange.
Asi que siguiendo de pe a pa el esquema nos encontramos con un inicio inmaculado, donde nos presenta al primer Stephen Extraño, haciendo las veces de un Doctor House. Engreído y pagado de sí mismo hasta que un accidente acaba con toda su carrera y sin posibilidad de curación. Caído en la desesperación viaja a Oriente siguiendo los rumores de una Anciano curandero que le enseñará los nuevos mundos que están ocultos. Toda la presentación funciona de manera fácil y dinámica, aunque ya dejan pistas de por donde va a ir la película. La relación de colegas profesionales con el personaje de McAdmas está bastante bien, pero los momentos dramáticos se quedan a medias tintas, la tragedia de Extraño no parece nunca lo suficientemente importante como para tomar la decisión que toma. El anciano es un personaje bastante manido como mentor, aún con el cambio de sexo a una andrógina Tilda Swilton (que se esfuerza en darle un registro amable) y la abertura de mente a Extraño va a ser lo más cercano que estemos nunca de las fantásticas dimensiones que solía dibujar Ditko.
Será en la fase de aprendizaje donde las costuras van a a salir a la luz de manera rotunda. Dotan a la película en general y a Extraño en particular de un sentido del humor made in Marvel, que la verdad era del todo innecesario para el personaje, que queda como un remedo de Toni Stark.  Ahí lo tenemos, lanzando pullitas constantemente, haciéndose el más gracioso de la sala y bromas fuera de sitio para que el espectador se reconcilie con él. Además que la Anciana le recluta y apuesta por su aprendizaje cuando no hace ni un ápice por ser merecedor de esto. Para darle réplica  al graciosillo Extraño nos encontramos elementos pueriles como el papel de Wong, reconvertido en bibliotecario, o aspectos demasiado infantiles como la capa de Extraño, más parecida a la alfombra de Aladdin que a otra cosa. Al final se consigue que elementos que deberían ser imponentes del personaje como el ojo de Agamotto  o la llegada a Grenwich Village estén matizados por un aura cómica que le resta transcendencia.
El gran baluarte de la película está siendo evidentemen Benedict Cumberbatch. Es el actor del momento y va sobrado de carisma y de presencia. Realmente la cámara le quiere y la verda es que la plasmación es impecable. Su imagen icónica con la capa levitando ante la ventana de su Sancta Sanctorum es la plasmación ideal del Doctor Extraño. Dicho todo esto también es verdad que parece que está actuando con el piloto automático todo el tiempo. Solo su gracia le basta para llenar la pantalla, pero ni cuando nos debería caer antipático nos cae del todo antipático, ni cuando resulta trágico termina de ser del todo trágico, ni cuando da el paso heróico nos imbuye de heroísmo. En el plano irónico sí que está para lucirse, pero eso a Benedict le sale como el respirar. quizás más que echarle las culpas al actor deberíamos volver a focalizar  en la película en sí, que nunca da el paso de poner toda la carne en el asador.
Si nos ponemos a hablar de actores pues m consejo para Marvel es claro. Dejen de gastar presupuesto en fichar actores de lujo para interpretar villanos. Si ya tenemos asumido que por muy Mad Mikkelsen que seas tu personaje va a ser tirando a lamentable. Obviamente no es una excepción de todas las películas Marvel. Su Kai Cilius cumple todas los estereotipos de malvado Marvel: buena presencia, un objetivo algo etéreo y  tiene más de amenaza que de peligro real, pues un inexperto Extraño le consigue poner freno y hacer prisionero. Además hay que sumarle que no deja de ser un esbirro de un poder mayor, Dormmammu, o la cara todopoderosa gigante de turno, lo que le quita más empaque aún a su personaje.
Hay que hacer mención a la dirección  en las escenas de acción que hace que el director sobresalga algo de la media de las películas Marvel.  Se ha trabajado el aspecto visual del filme de manera importante y teniendo en cuenta la temática la manipulación de la realidad va a ser una constante muy atrayente. Ciudades que se plegan en sí mismas, dimensiones espejos, o alteraciones sistemáticas de la gravedad y demás recursos sacados de Inception van a dar mucho juego y dotar a la película de una originalidad visual muy atractiva. Cierto es que con el paso de los minutos uno se familiariza con este tipo de recursos y pierden algo  de fuerza en los enfrentamientos finales, que acaban siendo personajes corriendo de un lado a otro haciendo portales con las manos.  Basta decir que en el final en Hong Kong hay un desglose temporal de toda la ciudad al que asistimos con la mayor indiferencia.
Antes de llegar al clímax final asistimos a la muerte del Anciano, en una escena que parecía más de relleno de acción que si iba a pasar algo importante. Así que para el último enfrentamiento contaremos con Extraño, Wong y Mordo. Quería pararme en la figura de éste último porque la verdad es que es una contradicción importante. Durante toda la película no deja de ser el pepito grillo tanto del Anciano como del Doctor, reclamando la manera correcta de hacer las cosas, no salirse de los cauces de la naturaleza y buscando el valor para hacer el bien y luchar contra el mal… para llegado un punto decidir que no, que todo lo que él ha defendido durante toda la película no era así y, como se muestra en los postcréditos, ahora va a ir cargándose a los demás hechiceros. Pues sí que tenías razones para combatir con Kai Cilius, sí…
Bueno, a lo que íbamos que llegamos a la típica resolución épica con ciudades destruyéndose entre combate finales (en este caso reconstruyéndose) y ya sabemos cómo va esto… pues no. Porque harto el director también de estos clímax pseudoépicos sin épica se saca de la manga una manera diferente que vencer a la gran amenaza de la Dimensión Oscura. Un inteligente juego con un bucle temporal que dejaría a Dormammu sin poder entra en nuestra dimensión. Se agradece la intención de no repetir el enésimo enfrentamiento inevitable, se agradece  el requiebro y se agradece que el Doctor Extraño no quiera matar a nadie más, y es la única vez que hace un acto de heroicidad… pero a mí no me funciona para nada este final. No deja de tirar otro trazo cómico y desenfadado de una manera un pelín estúpida y sin sentido (no mates a Extraño, déjalo prisionero y cruza el portal) y que le resta la épica que ya no esperamos. Porque es obvio que a Marvel le asusta la épica en sus películas.

Así acaba la esperada Doctor Extraño. Uno de los (escasos) baluartes que quedan a Marvel por explotar y, que es difícil ponerle peros a la cinta. Al fin y al cabo termina siendo simpática, con buen ritmo, fiel al personaje y agradable al neófito. Poco que objetar salvo que a la postre ha derivado en más de lo mismo. Una ambiciosa apuesta visual y el incontestable acierto de casting y caracterización  no han sido suficientes para esconder lo que es visible para todos: que el molde Marvel empieza a estar agotado. La fórmula que tan bien funcionó en el pasado ya huele a caduca y se necesita nuevos ingredientes o mejores cocineros  para que la mezcla no sepa a precocinado.