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miércoles, febrero 14
domingo, febrero 11
EL POSIBLE CAMBIO DE RUMBO
Parece evidente que la Liga Española ha dominado el último lustro, por no decir la última década. Estamos hablando que el fútbol español ha ganado las cuatro últimas ediciones, sumando además a dos finalistas más. Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid han llevado, junto a la Juventus, con mano de hierro el trono en Europa hasta ahora. igual de impactante es contar en el mismo tramo reluce lo ocasional que ha sido ver un equipo de la Premier competitivo en Europa. nos hemos de trasladar al 2012 para encontrar aquel Chelsea campeón de Europa (y aún hoy es difícil de asimilar) No es cuestión baladí, pues se trata de la Liga que cuenta con mas poder adquisitivo con notabílisima diferencia, y que tarde o temprano tendría que manifestarse en el campo. Pues aunque parece evidente que, con permisos de los gigantes históricos españoles, los mejores jugadores del mundo andán por las britannias, siempre se ha adolecido que la idiosincrasia del juego inglés es anticompetitiva contra el resto de Europa. quizás por eso con buen tino lo que han hecho éstos es contratar calidad manifiestas, pero en este caso en los banquillos. Guardiola, Mourinho, Klopp, Conte y Pochettino han sido los encargados de remodelar su juego para clasificarse con holgura en sus respectivos grupos y hacernos pensar que está llegando la hora del relevo, y que la pérfida Albión tiene visos suficientes para arrebatar el cetro. Mucho tendrán que remar para ello, aunque con la actual versión del Madrid y la prematura eliminación de los de Simeone parece que el Barça será el gran obstáculo a batir de nuevo.
El Barcelona pasa porg ser el mejor equipo del continente. Es una afirmación firme, quizás aventurada al haber perdido brillantez, pero que creo que se sostiene. Y es importante porque no parecía esto cuando empezó el curso. Con el pesimismo reinante tras la marcha de Neymar y la presunta hegemonía blanca cimentándose a su entrenador solo le tocó hacer una cosa: trabajar. Consciente que el equipo tendría menos calidad que el año anterior ideó a su Barça sobre un plan de mínimos: No buscaría ser brillante, buscaría ser resolutivo, no será efervescente, será práctico y no jugará para ganar siempre, pero jugará para intentar no perder nunca. La mejor forma de recuperar el ánimo está clara: la victoria. Y Valverde sabe que tiene el comodín para ello. Lejos de lo que hacía Luís Enrique volvío a colocar a Messi en la función de nueve, lo que es un arma de destrucción masiva manifiesta. Solo con tener a Messi cerca del área todo cambia, uno se puede permitir ser algo más conservador y rodear a Busquets con Rakitic e Iniesta cerca suyo, al contrario que en cursos anteriores. EL juego no empezaba a ser brillante, y es cierto que figuras como Piqué o Suarez han tardado en subirse al carro, pero le bastó aferrarse a unos baluartes competitivos como han demostrado ser TEr Stegen y Umtiti para contar partidos por victoras.
Una vez ganada la confianza el Barça ya puede volar. Suarez, del que había escepticismo si volvería a su versión crack ha vuelto a despuntar como el mejor nueve del planeta, Messi sin necesidad de bajar hasta el mediocentro vuelve a regatear como antaño (incluso en izquierda) y hasta fichajes calificados como absurdos como Paulinho o Alcacer han sumado al equipo. Es tal la confianza ahora mismo que hasta Valverde se permite pasar al 4-4-2 sin abrir debates inútiles. Un trabajo de Ernesto impecable, al que ahora suma también su característica buena presión, que en todos sus equipos ha sido un arma a resaltar y que ha trasladado a Suarez, Rakitic, Paulinho o Busquets para convertirse en una máquina demoledora de ganar partidos. No tendrán la brillantez, la circulación, la magia de antaño, pero éste es un equipo muy serio.
Su piedra de toque va a ser efectivamente un equipo inglés. El Chelsea de Antonio Conte, y tiene pinta de hueso. A Conte le tengo en gran consideración como uno de los entrenadores tácticos del continente, por lo que le veo con ganas de dar que hablar en esta eliminatoria, por más que en la Premier este año su irregularidad le haya alejado definitivamente de cualquier posibilidad del título. El momento clave de Conte en el Chelsea es cuando la temporada pasada recogió su sistema fetiche, el 5-3-2 de carrileros largos que le convirtió en un equipo imparable el año pasado. Este año ha matizado el mismo. Si al principio se jugaba con dos mediocentros y dos hombres de banda, ahora parece haber cambiado este aspecto. No solo ha entrado Cesc por Pedro, perdiendo profundidad pero ganando control en el centro del campo, si no que sus centrocampistas tienen mucha más libertad posicional. Donde Matic ejercía de mediocentro único ahora colocan a Kanté y Bakayoko, dos bestias físicas con mucho vuelo capaces de morder a cualquiera, pero también de salir con potencia y sumarse al ataque. ES algo que necesita este equipo, ya que en esencia termina atacando con solo dos hombres, por más que me causen el máximo respeto. Morata ya ha demostrado ser un goleador Champions y el esquema que le presta a él todo el frente de ataque parece idóneo. Y Eden Hazard, pues qué decir, uno de los jugadores más desequilibrantes del planeta, que tiene la libertad de jugar donde quiere. Le ha venido de fábula que lo separen de la banda y poder jugar en la mediapunta para ser ultradominante y un terror absoluto. Mas le vale estar fino porque es de imaginar que ellos dos van a tener que buscarse la vida en la más absoluta soledad contra el Barça que terminará incrustando en su área a los londinenses. Precisamente, la línea de tres centrales me parece la de menos calidad del equipo, y contra un Suarez poderoso como ha vuelto van a sufrir lo indecible.
Mucho hemos hablado de los equipos ingleses y hemos empezado por su último campeón doméstico, pero si hay alguno en el que jugaríamos todos los bitcoins que tenemos es el Manchester City. Después de una decepcionante primera campaña Guardiola se vuelve a destapar como un genio en los banquillos. Ha construido un equipo cuasi infalible, y que acompaña al Barça como candidato a mejor equipo del continente, porque en éste sí hay consolidada una brillantez en su juego absoluta. El update que ha conseguido Guardiola está en varios puntos. La salida de balón con un portero protagonista, con laterales capaces de ejercer de mediocentros, con jugadores como Otamendi tomando responsabilidades que no le pertocan. Unos extremos definidores, con ida y vuelta con Sterling y Sané destacados. Pero seguramente ha sido en sus interiores donde ha dado el vuelco más importante. Kevin de Bruyne postulaba a ser el mediapunta más condicionante del mundo por sus números de goles y asistencias. Pero Guardiola siempre quiere más y le pide al belga que sea también el organizador del juego dejando a los Silva (Bernardo pero sobre todo David) el juego entre líneas. Parece mala idea privarse del belga arriba, pero ahí está el truco que De Bruyne tiene el talento y el físico para dominar en las dos facetas. en dar el primer pase y en subir escalones mientras David Silva o los extremos le esperan para terminar ejerciendo también de mediapunta. Está siendo un movimiento ganador a todas luces y haciendo estragos en la Premier. Ya hemos dicho que la Champions se rige por otro tipo de reglas, pero ahora sí que Guardiola ha conseguido un equipo muy Guardiola y muy Premier igualmente. Sabe tanto primar el control como el desenfreno cuando es necesario, y es uno de esos equipos que dan miedo. En esta ronda tienen una teórica perita en dulce. El Basilea es un clásico de esta década y algún susto dio en su día, pero no parece que tenga jóvenes promesas como fueron Xhaqa o Shaquiri en su día para dar la sopresa, más cuando ha perdido algún bastión importante este invierno dirección a la Bundesliga, como suele.
Sus vecinos de Manchester tienen intención de volver por sus fueros y para eso contrataron a José Mourinho. El luso debe demostrar si su salida en falso del Chelsea es el inicio de su declive como mister. El año pasado dejó más sombras que luces, pero la consecución de la copa de la UEFA borró un año complicado que hubiese quedado sin clasificación europea. En honor de la verdad si es cierto que el equipo ha mejorado ostensiblemente. Hay dos figuras nuevas que ayudan mucho a poder jugar a lo que Mou quiere. Matic ejerce como pivote único y es un acierto a la hora de anclar al equipo y sobre todo la llegada de Lukaku es imprescindible para poder jugar como más le gusta a su mister: Juego directo, verticalidad pura donde Rashford, Martial y un recién fichado Alexis tienen que marcar la diferencia. En el debe de THe special One está el no acabar de hacer explotar a Pogba, que tiene un panorama espectacular para dominar transiciones mediante su físico y su técnica, pero aún así no acaba de conseguir la unanimidad ante su juego y sigue teniendo déficits en defensa, más allá de un notabílisimo De Gea. Eso es un hándicap importante, más cuando el luso radicaliza su propuesta contra los rivales grandes y juega directamente a encerrarse y a la contra.
El Barcelona pasa porg ser el mejor equipo del continente. Es una afirmación firme, quizás aventurada al haber perdido brillantez, pero que creo que se sostiene. Y es importante porque no parecía esto cuando empezó el curso. Con el pesimismo reinante tras la marcha de Neymar y la presunta hegemonía blanca cimentándose a su entrenador solo le tocó hacer una cosa: trabajar. Consciente que el equipo tendría menos calidad que el año anterior ideó a su Barça sobre un plan de mínimos: No buscaría ser brillante, buscaría ser resolutivo, no será efervescente, será práctico y no jugará para ganar siempre, pero jugará para intentar no perder nunca. La mejor forma de recuperar el ánimo está clara: la victoria. Y Valverde sabe que tiene el comodín para ello. Lejos de lo que hacía Luís Enrique volvío a colocar a Messi en la función de nueve, lo que es un arma de destrucción masiva manifiesta. Solo con tener a Messi cerca del área todo cambia, uno se puede permitir ser algo más conservador y rodear a Busquets con Rakitic e Iniesta cerca suyo, al contrario que en cursos anteriores. EL juego no empezaba a ser brillante, y es cierto que figuras como Piqué o Suarez han tardado en subirse al carro, pero le bastó aferrarse a unos baluartes competitivos como han demostrado ser TEr Stegen y Umtiti para contar partidos por victoras.
Una vez ganada la confianza el Barça ya puede volar. Suarez, del que había escepticismo si volvería a su versión crack ha vuelto a despuntar como el mejor nueve del planeta, Messi sin necesidad de bajar hasta el mediocentro vuelve a regatear como antaño (incluso en izquierda) y hasta fichajes calificados como absurdos como Paulinho o Alcacer han sumado al equipo. Es tal la confianza ahora mismo que hasta Valverde se permite pasar al 4-4-2 sin abrir debates inútiles. Un trabajo de Ernesto impecable, al que ahora suma también su característica buena presión, que en todos sus equipos ha sido un arma a resaltar y que ha trasladado a Suarez, Rakitic, Paulinho o Busquets para convertirse en una máquina demoledora de ganar partidos. No tendrán la brillantez, la circulación, la magia de antaño, pero éste es un equipo muy serio.
Su piedra de toque va a ser efectivamente un equipo inglés. El Chelsea de Antonio Conte, y tiene pinta de hueso. A Conte le tengo en gran consideración como uno de los entrenadores tácticos del continente, por lo que le veo con ganas de dar que hablar en esta eliminatoria, por más que en la Premier este año su irregularidad le haya alejado definitivamente de cualquier posibilidad del título. El momento clave de Conte en el Chelsea es cuando la temporada pasada recogió su sistema fetiche, el 5-3-2 de carrileros largos que le convirtió en un equipo imparable el año pasado. Este año ha matizado el mismo. Si al principio se jugaba con dos mediocentros y dos hombres de banda, ahora parece haber cambiado este aspecto. No solo ha entrado Cesc por Pedro, perdiendo profundidad pero ganando control en el centro del campo, si no que sus centrocampistas tienen mucha más libertad posicional. Donde Matic ejercía de mediocentro único ahora colocan a Kanté y Bakayoko, dos bestias físicas con mucho vuelo capaces de morder a cualquiera, pero también de salir con potencia y sumarse al ataque. ES algo que necesita este equipo, ya que en esencia termina atacando con solo dos hombres, por más que me causen el máximo respeto. Morata ya ha demostrado ser un goleador Champions y el esquema que le presta a él todo el frente de ataque parece idóneo. Y Eden Hazard, pues qué decir, uno de los jugadores más desequilibrantes del planeta, que tiene la libertad de jugar donde quiere. Le ha venido de fábula que lo separen de la banda y poder jugar en la mediapunta para ser ultradominante y un terror absoluto. Mas le vale estar fino porque es de imaginar que ellos dos van a tener que buscarse la vida en la más absoluta soledad contra el Barça que terminará incrustando en su área a los londinenses. Precisamente, la línea de tres centrales me parece la de menos calidad del equipo, y contra un Suarez poderoso como ha vuelto van a sufrir lo indecible.
Mucho hemos hablado de los equipos ingleses y hemos empezado por su último campeón doméstico, pero si hay alguno en el que jugaríamos todos los bitcoins que tenemos es el Manchester City. Después de una decepcionante primera campaña Guardiola se vuelve a destapar como un genio en los banquillos. Ha construido un equipo cuasi infalible, y que acompaña al Barça como candidato a mejor equipo del continente, porque en éste sí hay consolidada una brillantez en su juego absoluta. El update que ha conseguido Guardiola está en varios puntos. La salida de balón con un portero protagonista, con laterales capaces de ejercer de mediocentros, con jugadores como Otamendi tomando responsabilidades que no le pertocan. Unos extremos definidores, con ida y vuelta con Sterling y Sané destacados. Pero seguramente ha sido en sus interiores donde ha dado el vuelco más importante. Kevin de Bruyne postulaba a ser el mediapunta más condicionante del mundo por sus números de goles y asistencias. Pero Guardiola siempre quiere más y le pide al belga que sea también el organizador del juego dejando a los Silva (Bernardo pero sobre todo David) el juego entre líneas. Parece mala idea privarse del belga arriba, pero ahí está el truco que De Bruyne tiene el talento y el físico para dominar en las dos facetas. en dar el primer pase y en subir escalones mientras David Silva o los extremos le esperan para terminar ejerciendo también de mediapunta. Está siendo un movimiento ganador a todas luces y haciendo estragos en la Premier. Ya hemos dicho que la Champions se rige por otro tipo de reglas, pero ahora sí que Guardiola ha conseguido un equipo muy Guardiola y muy Premier igualmente. Sabe tanto primar el control como el desenfreno cuando es necesario, y es uno de esos equipos que dan miedo. En esta ronda tienen una teórica perita en dulce. El Basilea es un clásico de esta década y algún susto dio en su día, pero no parece que tenga jóvenes promesas como fueron Xhaqa o Shaquiri en su día para dar la sopresa, más cuando ha perdido algún bastión importante este invierno dirección a la Bundesliga, como suele.
Sus vecinos de Manchester tienen intención de volver por sus fueros y para eso contrataron a José Mourinho. El luso debe demostrar si su salida en falso del Chelsea es el inicio de su declive como mister. El año pasado dejó más sombras que luces, pero la consecución de la copa de la UEFA borró un año complicado que hubiese quedado sin clasificación europea. En honor de la verdad si es cierto que el equipo ha mejorado ostensiblemente. Hay dos figuras nuevas que ayudan mucho a poder jugar a lo que Mou quiere. Matic ejerce como pivote único y es un acierto a la hora de anclar al equipo y sobre todo la llegada de Lukaku es imprescindible para poder jugar como más le gusta a su mister: Juego directo, verticalidad pura donde Rashford, Martial y un recién fichado Alexis tienen que marcar la diferencia. En el debe de THe special One está el no acabar de hacer explotar a Pogba, que tiene un panorama espectacular para dominar transiciones mediante su físico y su técnica, pero aún así no acaba de conseguir la unanimidad ante su juego y sigue teniendo déficits en defensa, más allá de un notabílisimo De Gea. Eso es un hándicap importante, más cuando el luso radicaliza su propuesta contra los rivales grandes y juega directamente a encerrarse y a la contra.
Hasta el punto que el favoritísimo del Manchester contra el
Sevilla parece claro, pero nos atrevemos a asegurar que los hispalenses serán
los que lleven el peso. El Sevilla se ha convertido en un habitual en la
Champions en los últimos años, aunque no ha acabado de dar el paso que le haga
pasar de octavos. Y el Sevilla de este año es una montaña rusa. La contratación
de Berizzo parecía muy consecuente con lo que ha sido el Sevilla siempre:
energía, verticalidad, bandas peligrosas… pero lo cierto es que llegó en el
momento en que el club estaba en una fase de cambio (el adiós de Monchi) y
hombres como Banega, El Mudo Vázquez o Sarabia eran los nuevos bastiones. ES
decir, jugadores más de corte asociativo, ritmo lento y juego interior. El
choque no acabó de funcionar y acabó con el técnico argentino fuera del club y
con la llegada de la incógnita Montella. Salió por la puerta de atrás de Milán,
pero en la Fiorentina hizo un gran trabajo, buscando ese futbol de toque a la
española. Le ha dado las bandas a Correa y Sarabia, jugadores que tienden hacia
dentro y el nueve a Muriel, que es más Benzema que killer. Incluso la contratación
de Roque Mesa es bastante coherente con el proyecto. ¿significa que está en
posición favorita contra el Manchester? Pues ahora no, porque su transición
defensiva es bastante deficiente, a esperas que Nzonzi recupere el nivel del
año anterior, y ahí Pogba, Alexis y Lukaku pueden y deben marcar diferencias
importantes.
Puedo seguir con los equipos ingleses y no hay otro más
clásico que el Liverpool. Los reds llevan demasiado tiempo pululando como
equipo menor en su propia Liga, y sin demasiada
definición. Por eso para ellos es una bendición contar con la contratación de
Jurgen Klopp, entrenador que dota a su equipo de un particular estilo. Ritmo
non stop, Presiones altísimas y ni un minuto de respiro es la base de todos los
equipos del alemán. Y este Liverpool está cimentado en lo mismo. Es un equipo
que tiene dos caras evidentes. Atacando, es una tromba galopante que puede
aplasta a cualquiera, con jugadores como Mané, Lallana o Emre can apareciendo
explosivos y determinantes. Pero ninguno como Mohamed Sallah, que este año ha
dado un salto inesperado en su juego. Si antes era un velocista que disparaba
con balas de fogueo ahora con el equipo encontrándole ya arriba se ha
convertido en una bestia parda absoluta en cuanto a determinación. Por el
contrario ha tenido la baja importante de Coutinho, que era el único hombre que
paraba esta vorágine y que daba sentido al ataque posicional. Sin la pausa del
brasileño esto es un corre corre, que tiene el pero que pone de manifiesto el
gran déficit del equipo: su defensa es de mantequilla. Y jugando al descontrol
y a ver quien da más golpes es bastante insostenible, por más que se hayan
gastado un pastón en un central holandés.
De todas maneras su prueba de fuego parece menor, porque el
Porto está imbatible en su liga sí, pero no parece asustar más allá de eso. No
se ven visos en los lusos de tener en plantilla algún jugador deseable para
equipos top como antaño, y sí que su delantero Aboubakar ha conseguido llamar
la atención por sus buenos movimientos y su calidad, pero no precisamente por
ser un arma enfilada al gol, que parece es lo que haría daño a los reds.
Ya que estamos acabamos con el análisis de los equipos
ingleses con su proyecto más desarrollado. El Tottenham de Mauricio Pochettino
lleva ya años compitiendo a un nivel excelente, seguramente superior al que se le
supone. Y en esto hay que girar la mirada hacia el técnico argentino que ha construido
un equipo muy Premier, de ritmo alto, pero que consigue ser poderosos tanto en transiciones
como dominando el partido. Ayuda evidentemente hombres con la calidad de
Eriksen entre línes, la llegada de Delle Alli y sobre todo la explosión goleadora
de Harry Kane. Que si al principio se dudaba de si sería más que el enésimo
goleador que fuera de las islas se diluye, sí parece más dotado en casi
cualquier faceta en las que un nueve es predominante. Quizás le falte algo de
velocidad pero el sistema de Pochettino se las apaña bien para empujar al campo
contrario. El proyecto ha madurado y parece estar en el momento perfecto para
dar el paso siguiente de aposentarse entre los equipos de la Premier y al técnico
argentino entre los entrenadores a tener en cuenta para próximos proyectos top.
Su potente demostración contra el Real Madrid debe darle credibilidad
a su proyecto, pero el azar lo emparejó con el peor segundo posible, la Juventus
de Turín, flamante finalista de Champions. La verdad es que la Juve este año es
una incógnita. Este verano se acabó la BBC Juventina, seno del proyecto
bianconero los últimos cinco años. Con la salida de Bonucci, a la vez que la de
Dani Alves, Alegri tiene que construir su equipo desde otro punto de vista. La fiabilidad
defensiva, y la construcción desde atrás se hace más difícil desde Chiellini, Barzagli
o Benatia. Y toca jugar más a ida y vuelta, Allegri juega a cambiar el esquema
para meter otro jugador de toque en el centro del campo, pues parece haber perdido fiabilidad. Higuaín
parece haber empezado la cuesta abajo en su carrera, y puede que ya marque las
diferencias que marcaba en el Calcio antaño. Por supuesto Dybala sigue siendo
un jugador de clase mundial y se ha echado el equipo a las espaldas cuando ha hecho
falta, pero parece que sin Alves, con un Pjanic menor, o sin un Douglas Costa
explotando el equipo tiene un techo más bajo.
Otro clásico de la Champions con el que tampoco sabemos a qué
carta quedarnos es el Bayern de Munich. El proyecto del Bayern ya parece obsoleto
desde hace años, aunque su competitividad le sobra para dominar la Bundesliga y
para asustar a cualquiera en Champions. Ancelotti empezó el curso con poca energía,
y serios problemas en controlar las transiciones en defensa, y tuvo una de esas
despedidas extrañas de Carletto. Y el Bayern volvió a ser el Bayern más que
nunca, trayendo a Jupp Heynckess, recuperando su modelo de verticalidad por
fuera, su Muller Lewandoski, su Robben rompiéndolo todo, su Javi Martínez en centro
del campo. De repente parece volver a ser 2013, y no sé si esa base es
suficiente para ser candidato a la orejona, porque Lewan y Robben tienen cinco
años más. Aunque es cierto que cuentan con un jugador de clase mundial como
James, que en cuanto a determinación puede mirar a casi cualquiera a la cara.
Es el jodido Bayern de Munich así que nadie puede menospreciarlos. Su rival
para este enfrentamiento es el equipo turco que no ejerce como típico equipo turco
(desordenado y caótico) Se compone de viejas glorias (Sneijder, Pepe, Quaresma)
que compiten bien y saben lo que es la Copa de Europa, pero octavos debería ser
su techo.
Y para acabar (porque del Shaktar Roma no tengo nada que decir)
pues la eliminatoria que de verdad está esperando todo el mundo y que hablará a
las claras si de verdad estamos ante un cambio de rumbo en la Copa de Europa. El
bicampeón de Europa contra el aspirante más poderoso para entrar en el podio de favoritos. El Paris Sant Germain
lleva años queriendo dar el golpe sobre la mesa en el panorama futbolístico. Que
lo ha dado en el mercado desde hace tiempo sí, pero nunca futbolísticamente, donde
siempre ha tenido que doblar la rodilla, nunca de manera más angustiosa que la
remontada del año pasado en el Camp Nou. Después de eso han vuelto a tirar la
casa por la ventana, ahora de manera total. Se han traído a París al mejor
jugador que se podía acceder en el mercado y al próxima enfant terrible del
continente. Neymar y Mbappé han de suponer un salto manifiesto de cara a Europa.
El brasileño se ha jugado el todo por el todo y ha querido salir de la
protectora sombra de Messi para poder opositar a mejor jugador del mundo. A
costa de que una pronta eliminación le dejase con una decepcionante temporada
en la aburrida Ligue One. Neymar ahora puede ser todo lo que siempre ha
querido. Ser el Messi de su equipo que puede jugar donde quiera y por donde
quiera, y sus números en goles y asistencias están siendo decisivos en el
ámbito nacional. Pero será en la Champions dónde tenga que dar el do de pecho.
Lo mismo sirve para el niño Kilyan. Ha demostrado ya ser un monstruo
superdotado, y jugando con espacios es una brutalidad. Ambos junto a Cavani
pasan por ser el tridente más decisivo del continente y una amenaza real para
cualquiera.
Siendo así, ¿por qué seguimos albergando dudas al respecto?
Pues porque las sombras de tantos fracasos es alargada y ensombrece en medida a
un hombre como Unai Emery, del que tengo dudas que haya sabido construir realmente
un equipo con el potencial que atesora. Más allá de su impresionante delantera,
y podríamos discutir si Mbappé se está supeditando en banda a los números de Cavani,
no parece que se haya construido un proyecto sólido. La defensa del PSG sigue
siendo de mantequilla y fichar a un Alves con 35 años le dará más poso que competitividad
defensiva, y el centro del campo no sabe muy bien a que carta quedarse. Draxler
o Di María han pasado a ser jugadores de segundo nivel frente a los físicos Lo
Celso o Rabiot y en especial Verrati, destinado a jugarse con Kroos el cetro del balón en Europa, debe de echar
muchísimo de menos a Blanc, porque para Emery es altamente secundario.
En definitiva que midiendo la calidad a granel pueden mirarle
a cualquiera a la cara, pero el peso de sus reiterativos fracasos y no haber
aprovechado esta temporada para crear un armazón táctico fiable nos dejan
demasiadas incógnitas sobre cómo van a afrontar una eliminatoria de la que depende
todo su proyecto.
Se puede entrever que le doy mucho valor a la psicología en
esta eliminatoria, y también me vale para su rival. Porque si fuese por lo que
han demostrado futbolísticamente no habría color. EL Madrid ha hecho un máster
en gastar todo su crédito de inmediato. Un crisis goleadora al principio de año
terminó encauzada en una crisis de juego sin parangón. El 4-3-1-2 que dio la
Copa de Europa a Zidane se basaba en una cuestión clave: necesitaba una versión
bárbara de sus jugadores diferenciales, ya que el sistema de por sí no les da excesiva
ventajas a los mismos, y tienen que conseguir el desequilibrio desde le nada
más absoluta. Isco acabó la temporada en plan mejor jugador del mundo y
conseguía el desequlibrio. Ronaldo hizo una Champions mítica y anoto ocho de
los últimos doce disparos que hizo. Evidentemente es un estado de gracia que es
insostenible, y a lo que cayó un poco el nivel individual se vieron las
costuras del mismo. Con Benzema, Marcelo, Casemiro o Carvajal en un bajo estado
de forma se volvió a notar que el dominio con el que aplastaba el Madrid a sus
rivales necesitaba de esa calidad individual, y si ésta no estaba en su máxima
expresión no es tan difícil rajar su sistema, con Kroos teniendo problemas para
correr hacia atrás en transición y sin ser lo suficientemente fuertes en las
áreas o en el contragolpe como para variar la idea.
De hecho, Zidane lo único que hizo durante buena parte de la
temporada fue no hacer nada, esperando que la inspiración recupere la confianza
y ésta el modelo. Ya extremadamente perjudicado en la temporada la única vía
que ha tomada es retomar el 4-3-3, pues Gareth Bale parece ser el único
delantero capacitado para ser autosuficiente hoy por hoy. El equipo parece más
ordenado y ayuda a que se recupere versiones aceptables de Modric o Marcelo, al
tener más socios con los que jugar. Pero el hándicap de esto es cargarse del
once a Isco, uno de los nombres del año pasado y que había monopolizado el
juego cerca del área del equipo blanco. Es injusto dejar fuera a uno de los
mejores hombres del equipo (las miradas están sobre Benzema, cuyas cifras goleadoras
este año son francamente ridículas) pero es cierto que volver al 4·3-3 ha
ayudado al equipo a ganar credibilidad.
¿significa que va por el buen camino? Sí, pero falta saber si
lo suficiente ante lo que tiene delante. De hecho, algo que ha perdido mucho
este Madrid es su transición defensiva, donde Casemiro, Ramos o Carvajal eran
colosales ante equipos que estaban hundidos previamente. Ahora como el Madrid
pierde peor la pelota suelen ser rajados con excesiva facilidad. Y ahí hombres
como Mbappé, Cavani, Di Maria o Neymar son los mejores del mundo. No cuesta
imaginar a un PSG destrozando literalmente a la contra al Real Madrid. Y vamos
con el pero más significativo. Que esto es la Copa de Europa. Donde el PSg ha
fracasado con equipazos y el Madrid ha campeonado de manera inexplicable. Aquí
hablamos de grandeza, y en eso el Madrid en general y Cristiano Ronaldo en
particular le pueden dar lecciones a todo el equipo parisino. Quizás ésta sea
la prueba más importante que Neymar tenga en París. Mirar de cara a cara a los
campeones de Europa y convencer a su equipo que ellos son igual de grandes. Eso
sí que haría cambiar el rumbo de la CHampions
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