domingo, marzo 25

PANTERA NEGRA


Pues cuando en Marvel anunciaron sus proyectos  hasta la esperada Guerra del infinito no todo parecía de color de rosa. Tras haber sacado punta a los grandes nombres de la compañía que aún seguían en su poder, era el turno de secundarios sin tanta repercusión. Películas sobre el Doctor Extraño, Antman o Los Guardianes de la Galaxia eran una incógnita absoluta. Y por supuesto en este grupito hemos de colocar el personaje de Pantera Negra. Seamos sinceros, Tchalla nunca ha sido un personaje principal del universo Marvel. Tiene sus momentos, sobre todo cuando aparece en los Vengadores, o con su relación con los Cuatro Fantásticos, pero nunca ha parecido tener el suficiente peso potencial para llevar una serie propia. No en vano es más conocido por ser el primer superhéroe negro que se sacó Stan Lee de la manga. Y de la misma forma parece que ésa es la principal razón por la que se apostó por el héroe wakandés en la gran pantalla: cumplir la cuota de la compañía con la población afroamericana y darle una película con un protagonista negro.
Pero hete aquí, que todas las suposiciones negativas sobre el proyecto explotan cuando el personaje aparece en Civil War. Los hermanos Russo aprovechan la película del Capitán América para introducir al personaje, a su familia y su primera aparición, y la verdad es que lo mola todo. La apariencia de TChalla es casi perfecta, su felinidad en la persecución con el Soldado de invierno queda en la gran pantalla de manera perfecta, y el toque de realeza y diplomacia le otorgaba la profundidad que el personaje necesita. En apenas diez minutos ya habían conquistado al público escéptico, que ya comprábamos entradas para su película.
Tampoco tenemos que obviar que en este proceso le hemos pillado el truco a las pelis Marvel. Ya han sido tantas las veces que han exprimido el molde Marvel, especialmente en las películas de presentación de personajes, que uno espera poca o ninguna sorpresa cuando  se acerca al siguiente proyecto. Es tal el tono neutro de las películas Marvel que uno ya no hace ni el esfuerzo de aprenderse el nombre de los directores de la película de turno. Así que, aunque inesperadamente se había aumentado el interés por el personaje uno no esperaba nada que se saliese del piloto automático.
La película en eso no engaña y es un producto destinado a contentar al público afroamericano. Vamos a ver una pléyade de actores de color (apenas un caucásico en toda la cinta), pero aunque sea  un condicionante de la película, y un prólogo en los Angeles te hace pensar en lo peor,  al menos no van a perder el norte, en el sentido que la película tiene a África como su centro neurálgico. Es algo que se va a hacer notar en toda la producción, en la música tribal, en la diferenciación de las diferentes tribus wakandesas, y en el propio espíritu de la cinta,  en el que el papel de Wakanda respecto a su continente va a resultar crucial e interesante. Es cierto que se puede acusar de abusar del estereotipo más africano, y entre la consagración del nuevo pantera negra y ese RAfiki Whitaker, pues por momentos va a parecer una parodia del Rey León (las conversaciones con su padre en una sabana imaginaria no ayudan tampoco)
Para que esta parte de la película te funcione como debe es importante que te hayan vendido bien el concepto de Wakanda. Una sociedad hiperavanzada en el corazón más profundo de África es una locura digna de la edad de plata, y no es fácil de asimilar. La verdad es que el trabajo visual es bastante impecable. Consigue tener una personalidad propia dentro del homogéneo universo Marvel, lo que es de agradecer. Y el conglomerado entre la alta tecnología y las tradiciones africanas funciona más bien que mal. Igual te presenta todo un sofisticado mundo subterráneo como impresionantes decorados naturales como la cascada del enfrentamiento o el territorio de los gorilas blancos.
Con la aparición de Ulises Klaw la película empieza a encontrar su tono.  En este caso, la película made in James Bond del Universo Marvel. Desde luego la escena de Tchalla con su hermana mostrándoles artilugios para su nuevo traje no puede ser más Q. El personaje de la hermana es controvertido, pues va a ser en todo momento el alivio cómico de la película, y por momentos  está a punto de despeñarse y con ella la película. Hay que valorar que han conseguido no transformar a la Pantera Negra en el prototípico héroe Marvel deseoso de mostrarse simpático y gracioso al espectador en base a los chascarrillos de turno. Y demos gracias, porque cada vez que Tchalla deja su solemnidad y se relaja se le ven las costuras al tal Chandwick boseman. Además de su carismática hermana, el protagonismo femenino de la película estará presente de manera importante, tanto en la madre de Tchalla como en la guardia pretoriana fiel a la monarquía, y en su interés romántico, algo innecesario por muy guapa que sea Lupita Nyongo.
La escena de Busan es la única que se sale del tono africano de la cinta, y tienes pros y contras. Porque está muy guay ver la escena típica de James bond, y mola siempre ver a Martin Freeman. Igualmente Klaw está muy divertido, con un Andy Serkins pasadísimo de vueltas. Pero el momento de acción es terriblemente atropellado. La idea del coche a control remoto funciona visulamente muy bien, pero sí es cierto que tanto Tchalla como sus acompañantes se marcan algunas fantasmadas difíciles de tragar, a lo que no ayuda unos efectos bastantes cantosos  en algunas ocasiones.
Así que cuando ya parecía que sabíamos por dónde iba a tirar la película nos meten un zasca definitivo. Se cargan al divertido Klaw en mitad de la película como si Andy Serkins fuese un Snoke cualquiera… oh, wait. Y asciende el verdadero villano de la cinta, el esbirro que sabáis que sería algo más por ser Michael B. Jordan y que ahora pasa a llamarse Killmonger y a rebelar sus intenciones y motivaciones, y ojo, que para ser villano hay que escucharle atentamente. Su odio contra la casa real está justificado, después de ver que el rey Tchaka no era tan benevolente como parecía y que tiene también fantasmas en su pasado.
Entramos en los mejores momentos de la película. Inesperadamente Killmonger  se convierte en un personaje muy interesante. Su política sobre la fuerza de Wakanda y cómo debe ayudar a sus congéneres  tiene mucho más sentido que la autarquía que había impuesto el régimen actual. De hecho no es difícil posicionarse a favor del “villano” después de saber cuál había sido el destino de su padre y la infancia que le supuso. Incluso gana el trono de manera lícita en combate singular (dándole una buena paliza a Tchalla de hecho) y consigue la lealtad de buena parte de Wakanda de manera consecuente.
Pero obviamente todos sabíamos que el bueno de la peli no iba a morir por una caída de 100 metros en una cascada. Así que tenemos de nuevo al Pantera Negra original reclamando un trono que ha perdido con pleno derecho. La única manera en que nos posicionemos a favor de Tchalla de nuevo es hacer trampas. Y Killmonger cambia su discurso de traer sus beneficios para el resto de la África oprimida para convertirse en un dictadorucho que quiere conquistar el mundo, a comportarse como un tirano con el resto de wakandianos y derruir todas las tradiciones del país. Vamos, que con el esfuerzo que se había hecho por construir un buen villano para acabar en el más grande de los tópicos.
Por eso la película se cae en el último tercio.  El ataque de Pantera Negra para recuperar el trono  ya pierde gran parte de fuerza, aunque la acción esté dividida en varios frentes y les den sus momentos de importancia a las partenaires femeninas o a Martin Freeman. Pero ya no nos interesa casi nada. Es la parte más plana del film, y ni ataques de rinocerontes gigantes, ni la llegada in extremis de los hombres mono, ya logran atraparnos realmente. Hasta visualmente se cae un poco, con ese enfrentamientos en los carriles del tren de Vibranium que es bastante chichinabesco y donde sin sentido aparente TChalla supera ampliamente sin poderes a quien minutos antes le había dado una paliza extraordinaria. En fin, volvemos pronto al redil, que esto es un blockbuster Marvel y está feo buscar algo diferente.
Vamos, que el final de la cinta te deja un sabor amargo ante lo que había apuntado anteriormente. No es una mala película, y se agradece que haya buscado una personalidad propia dentro del homogéneo Universo Marvel, pero sí es verdad que al final fue demasiado conservadora y tiró por el camino fácil cuando ya había mostrado cartas ganadoras. Por eso la sensación no termina de ser todo lo redonda que debería. Y ahora sí, ya estamos preparados para la próxima Infinity Wars. Ahí debe dar Marvel el do de pecho.


lunes, marzo 19

Estruendos marzo.

-Star Trek. Discovery
- Mute
-La forma del agua
-tres anuncios en las afueras
-Pantera negra. Primeras impresiones.