martes, febrero 18

EL FUTBOL NO ESPERA A NADIE

El futbol no espera a nadie. Y no es solo una frase hecha si no una realidad. Una competición que busca el máximo rendimiento constantemente hace que verdades que parecía inquebrantables hace un año, o incluso meses atrás se hayan venido abajo inesperadamente. Así que lo que podíamos vaticinar a principio de curso sobre los favoritos en estas eliminatorias, o incluso en el momento del sorteo, que hace algo más de dos meses, se ha quedado ya obsoleto dado algunos cambios radicales que han ido pasando.
A día de hoy la única certeza del continente parece ser el Liverpool. La verdad es que el equipo de Klopp se le ha puesto una pinta de inexpugnable que tira de espaldas. Su dominio de la Premier está siendo despiadado, como no se recordaba en aquella liga, y tiene a sus perseguidores a más de veinte punto de distancia. Basta decir que no ha perdido un partido en lo que va de liga (y en todo el año pasado solo perdió en el Camp Nou) Pero no solo son los números, las sensaciones que da el equipo es que es imbatible. Puede que ya no sea el Rock and klopp tan radical de sus primeros años, en que necesitaba avasallar a sus rivales y marcar cuatro goles porque iban a encajar tres. Ahora es un equipo mucha más cerebral, con los riesgos más controlados. Evidentemente las figuras de Alisson y Virgil Van Dijk fueron capitales ya el año pasado para este salto, pero es que siguen creciendo hasta la excelencia. Alisson inesperadamente se ha colado entre los mejores porteros del mundo y el central holandés ya se puede decir que está marcando época. Es abrumadora su superioridad física y táctica ante todos los rivales, a los que está subyugando directamente por intimidación. Simplemente no se atreven a acercarse a él.
Lo bueno de Klopp es que cada año parece tener un update para su equipo. Si el primer año fue el tridente de ataque y la explosión de Salah, el segundo la mejora en defensa, en este se suma el crecimiento top de Alexander-Arnold como lateral, que parece Phillip Lahm entendiendo el juego, y ojo que hay que echar un ojo a sus interiores, Wijnaldum y Oxlade Chamberlain que están a puntito de romper en algo muy gordo. Si le sumamos certezas que nunca fallan como Henderson, Fabinho o ese Sadio Mané que es una mosca cojonera que no deja de intentarlo, pues no se le encuentran fisuras, la verdad. Parten como favoritos ante rivales que, más o menos, siempre dejan alguna duda, e incluso contra un rival poderoso en octavos como el Atlético de Madrid las sensaciones son que hay poca eliminatoria.
Sensaciones a las que también ayuda el Atletico de Madrid, ojo. Porque este año puede ser el que más está desgastando el crédito de Simeone. Que si, que no vamos a repetir que el Cholo es lo mejor que le ha ocurrido al club en su historia y que gracias a él el equipo se ha codeado con la creme de la creme de Europa. Pero el futbol no espera a nadie, he dicho y los colchoneros en un caso claro. Mérito tuvo redefinir su equipo en dos años y pasar de ser el equipo de Costa al equipo de Griezmann. Dos finales le avalan como tal. Este año tocaba hacer lo mismo y el acierto no ha sido el mismo. Entiendo sí, que es un año complicado, que debería tratarse como un año de transición pues bajas capitales como Godín, Filipe Luís, Rodri, Griezzman pues se cargan la columna vertebral del equipo, y aunque hayan venido fichajes notables el proceso de Cholización necesita tiempo. Por eso mismo el equipo está dejando muchas dudas en cuanto a su plan de juego.
Simeone es un técnico conservador. No creo que sorprenda a nadie con esta afirmación. Un técnico que baja su trabajo en la defensa. Lo que no es tiene porque ser malo. El futbol se trata de aprovechar tus mimbres y minimizar lo de los otros, pero por aquí creo que su idea se esta comiendo al propio Simeone. Parece que su must perfecto se encuentra en 2014: un equipo que podía encerrarse en su área, con Courtois, Miranda y GODIN, como baluartes inexpugnables de su área y que contaba con el portentoso Diego Costa para estar cerca del gol aun estándo a setenta metros de la portería. Pero aquel equipo se acabó. Con un Godín entrado en años el equipo dejó de defender su área de manera inexpugnable. Se le hacía más daño y la idea del repliegue intensivo necesitaba a un Jan Oblak disfrazado de santo constantemente. Pero se mantenía una bestia en ataque como resultó ser Griezmann que en Atleti se convirtió en un top five y sus brutalidades técnicas inventaban contragolpes donde no debería existir. Ahora sin el francés su equipo cojea de los dos pies. Quieren seguir siendo fuertes en defensa, y al fichaje de Felipe se le está poniendo cara de Godin, pero tienen obvias debilidades como esos laterales que brillan más ofensivamente o la zona de mediocentro en el que Thomas ha dado un paso adelante pero más como constructor que destructor. Y delante se han quedado muy cortos. La vuelta de Costa ha dejado claro que el hispanobrasileño ya no está para la élite, y Morata, que se ha mostrado voluntarioso y por momentos dominante, tiene un problema en la definición que limita mucho al equipo. El Atleti necesita un delantero autosuficiente y Morata no da para tanto. La opción pasaba evidentemente por el fichaje galáctico de Joao Felix, pero pedirle liberar con 19 años al portugués es excesivo. Además que el sistema del Cholo no es lo más indicado para un segundo punta.
En definitiva que Simeone no está dando la clave en cómo ganar partidos. Si se queda encerrado en el área pilla demasiado lejos la portería contraria y no tiene recursos individuales para llegar a ella. Si quiere llevar el control del juego, se cierra a sí mismo los espacios que necesitan sus hombres ofensivos y no cuenta con jugadores para defender a campo abierto. En esta tesitura se hace difícil como competir contra el todopoderoso Liverpool. Un equipo al que no le vas a ganar por ritmo, en que no se ve como los recursos ofensivos colchoneros se pueden imponer a la imponente defensa red y que en ataque son un martillo pilón que no cesan en atacar y atacar hasta minar cualquier defensa, y no parece la rojiblanca la mejor que han tenido en los últimos años. Sabemos del carácter del cholo, y que otros equipos como el Barcelona de Luis Enrique o la Juve de Allegri tuvieron que sudar sangre contra ellos, pero para ser sincero todo lo que no sea una eliminatoria red sería una sorpresa
Sin duda alguna la eliminatoria entre Napoles y Barcelona se veía mucho más descompensada el día del sorteo que hoy día. Porque si el Napoles se inventó una crisis institucional de la nada en octubre que acabó con Ancelotti el Barcelona ha hecho lo mismo en enero. Con Valverde fuera y Setien dentro ahora el equipo está sembrado de dudas y no se sabe que esperar de ellos. La propuesta de Setien debe ser más balón, más juego de posición y más control, pero a día de hoy todavía no ha construido nada sólido. También hay que reconocerle que la plantilla que ha cogido y la que le ha dejado la inepta directiva azulgrana tiene agujeros por todos lados. Empezó jugando con tres centrales, y le vendieron al cuarto. Siguió jugando con tres delanteros y le vendieron dos más. Con la bajas de larga duración de Suarez y Dembelé el ataque parece un solar, con un Griezzmann que juega en el puesto que sobra, pero nunca potenciado. La única certeza vuelve a ser Leo Messi, aunque me da que el mister lo va a explotar en exceso. Pretende que siempre juegue por dentro en lugar de empezar en banda derecha, pero para encontrar espacios allá, necesita de una energía extra que no se si Leo con 33 años está para tanto. Yo intuyo que de falso nueve ya no le da para tanto, así que necesita gente por delante suyo, lo que termina por herir de muerte la transición defensiva, que junto a los réditos que siempre da pronunciar a este Barça concluyen en definitiva que los culés nunca tienen el control del partido. O sea, no están preparados para conseguir su principal objetivo.
Ademas hemos de sumar el aspecto mental, tan importante para la Champions. EL Barcelona ha tenido dos eliminaciones que les han quedado marcadas a fuego. Así que a poco que se le tuerza la cosa los fantasmas del pasado pueden atenazar cualquier pierna. La verdad es que este año se antojaba una obsesión la orejona en la ciudad condal, y la crisis institucional y el run run que Messi desaprovecha sus últimos años no van a ayudar mentalmente a un equipo que históricamente siempre ha necesitado ser una balsa de aceite para campeonar.
Contra ellos un Nápoles que parecía perita en dulce en diciembre por la situación catastrófica que se llevó a Ancelotti. Se descolgaba de la Liga, su fichaje estrella no funcionaba y Gattusso parecía solo un parche. Sin embargo parece que poco a poco ha conseguido enderezar al equipo y vuelve a ser competitivo. Al menos así lo ha sido en partidos importantes contra Juve o Lazio. A ver, es un equipo que evidentemente está un escalón por debajo de los equipos top de Europa, pero yo reconozco que me gusta. Tiene jugadores potentes en cada línea. Koulibalhi está entre los mejores centrales de Europa, Fabian Ruiz lo tiene todo para liderar cualquier centro del campo y le han fichado a un mediocentro para darle libertad, y delante Insigne ha dado el salto que la gente le pedía desde hace tiempo. Mas goleador, más resolutivo y sabiéndose la estrella de su equipo. Gattusso es amante de los equipos bien paridos, con buena salida de balón y gustos de lanzar una buena presión arriba. No sé si están ya preparados para enfrentarse a todo un Barcelona, pero tiene mimbres para ponérselo difícil a un equipo con demasiadas dudas. De hecho lo que considero como el hecho más determinante de la eliminatoria es que la vuelta sea en el Camp Nou. Eso puede alejar los fantasmas de Liverpool y darle la seguridad a los azulgranas que no consiguen en los campos.
Quedándonos en Italia paso a hablar de la Juve. Llevaba años la Juve de Allegri siendo un potente candidato a campeón de Europa. SE había colado en el top 5 el último lustro con un equipo que cada año mejoraba y con la llegada de Cristiano podía ser el colofón. La inesperada eliminación contra el Ajax el año pasado fue un golpe duro y la marcha de Massimiliano la consecuencia del mismo. Mauricio Sarri fue el elegido y aunque es un técnico con buena planta y que ha demostrado cosas… yo reconozco que me quedo con Allegri. Sarri ha luchado por potenciar a Dybala desde un principio. Es buena noticia porque los dos últimos años parece que estábamos perdiendo a la joya. Así que le propone un rombo donde el argentino tiene libertad o incluso jugando en punta con CR7. Porque si llega la Champions a la persona que tienes que potenciar es a Cristiano. Ya ha olido a la orejona el portugués y ha llegado en el mejor momento de forma de la temporada. Rápido, constante, goleador. Lo que siempre asegura el mejor jugador de la Champions. Pero hay que ver si el resto del equipo consigue acompañarle. La verdad es que el centro del campo de Sarri se le esta cayendo por momentos. Pjanic no tiene la jerarquía de regista que tenía con Allegri, pero es que los que le suponían un centro del campo tocón han visto como ni Ramsay ni Rabiot se han impuesto al mismo. Al final se sigue tirando de un MAtuidi que tiene que hacer esfuerzos físicos enormes o un Betancour, o Khedira. Las limitaciones del equipo son evidentes. Además se esperaba que diesen un plus en defensa, pero con la lesión del líder CHiellini y un De Ligt que está dejando a deber en su primer año terminan dando una fragilidad al equipo que no lo convierten en la máquina inexpugnable que ha dominado el calcio con mano de hierro años atrás.
Paradójicamente cuando mejor están sus estrellas es cuando más dudas está dejando el proyecto. Pero bueno, le tiene que bastar un Cristiano enchufado y una tarde competitiva para pasar por encima y sin demasiado esfuerzo a un Olimpique de Lyon que se antoja el peor equipo de estos octavos. Y más con, otra vez, Memphis Depay fuera del equipo. Tiene un par de nombres a apuntar como Aouar, y un delantero correoso con espacios como Dembelé, pero la verdad poco más a rescatar.
Nos salgamos de Francia para toparnos otro año más con las esperanzas del Paris Saint Germain. Como cada año es una moneda al aire. Porque por jugadores y resultados debería hacer saltar la banca, pero año tras año no dejan de defraudar en Europa. A mí me sale decir que hemos sido injustos con el PSG en general y con Neymar en particular. Sí los tachamos de losers porque lo han sido en la etapa de Ibra y aún más con Emery, pero creo bastante en lo que está haciendo Tuchel. Lo que pasa es que nunca ha sido refrendado en Champions básicamente porque no hemos visto a Neymar en Champions. Los dos últimos años quedó fuera de las eliminatorias a las primeras de cambio, lesión mediante, y es obvio que hay un PSg con el brasileño y otro sin él. Es lo normal, cuando hablamos de uno de los mejores jugadores del mundo. Que el ruido mediático y el hateo no os hagan olvidar cuan bueno es Neymar Jr. Porque lo es y mucho. Desequilibrio constante, intimidación, gol, fantasía, desborde. Ney estaba llamado a ser el sucesor de Messi y sigue camino de ello, lo que pasa es que en Francia no cotiza y la sensación es que lo estamos perdiendo, porque en la Champions no ha brillado. ¿por lesiones o por ser un mal profesional? Yo soy de pensar bien y quiero creer lo primero. Así que si contamos con un Neymar al 100% hasta mayo es un equipo que puede ganar a cualquiera.
Tuchel tiene más pólvora que nadie la verdad y le gusta jugar con todo. Al brasileño se le suma Mbappé con números de extraterrestre y un Dimaría que rinde a nivel espectacular y que en Champions siempre es un clutch. Junto a Icardi como nueve confluyen un cuarteto espectacular, seguramente imparable pero no sé hasta qué punto consiguen un equipo equilibrado. La apuesta física por gueye y un Marquinhos que se antoja capital en el centro del campo como escudero de Verrati son imprescindibles para que el equipo parezca sólido. Yo creo que para los partidos gordos lo normal es que se caiga Icardi y metan trivote en el centro del campo. No parece que la pérdida del potencial ofensivo sea demasiado viendo lo que queda por delante.
Su primera eliminatoria se antoja bastante divertida, porque el Dortmund es un equipo que ya conocemos sus virtudes y defectos de sobra. Son ya coyunturales. El equipo de Favre que solo sabe atacar a un ritmo superalto y tienen un tremendo peligro arriba. El desequilibrio de hombres llamados a acabar en los grandes de Europa como Jadon Sancho, Achraf o el recién llegado Haland que está pulverizando registros goleadores como no se recuerda, dictaminan que pueden hacer sufrir a THiago Silva y compañía. Pero para jugar así tienen que hacerlo sin red. Esa apuesta ultraofensiva (hasta tener a Julian Brandt en el mediocentro) expone en exceso a una defensa que siendo sinceros es anticompetitiva. Ese Hummels que no tiene cadera para girarse no puede vivir a cuarenta metros de su portería. Así que sí, golpe por golpe el Dortmund puede derribar a cualquiera pero precisamente se enfrenta a un equipo que ofensivamente puede y debe golpear más fuerte que él.
Y vamos con la eliminatoria más potente de estos octavos, y también la que más ha cambiado su favoritismo desde el sorteo. Yo me aventuré en su día y afirmé que el City se cargaba fácil a un Real Madrid que, aunque estaba recuperando la senda, había empezado esta temporada como había acabado la anterior. Un equipo roto, sin gol más allá de Benzema, con jugadores desperdigados por el campo sin sentido y una transición defensiva que convertían a Ramos, Varane y Courtois en peleles. Zidane le iba dando la razón a sus críticos que solo hablan de su flor. Pues inesperadamente el Madrid se puso a jugar, y se ha convertido en el equipo más sólido de Europa. No digo el mejor, ojo. Digo el más sólido. Porque destaca muy mucho el paso adelante que ha dado Zidane en su equipo. El Madrid tricampeón, heredero de Ancelotti, era un equipo eminentemente reactivo. Era pasivo en defensa, se dejaba dominar si el contrario así lo quería porque contaba con la velocidad de la BBC para el contragolpe. Luego se quedó sin la velocidad, pero seguía teniendo la puntualidad de Cristiano en las grandes citas. Y ya sin eso también pues se cayó por todos lados. Zidane es consciente que no puede repetir el esquema y actúa en consecuencia. Su equipo no puede regalar el campo y el juego al rival, así que su arma principal es morder arriba. Para ello fundamental resulta la ascensión de un jugador determinante como Fede Valverde. El uruguayo se ha convertido en el motor del centro del campo que ansiaba el mister en verano. Dinámico, con tres pulmones, intenso y trasmitiendo energía conduce una presión excelsa del equipo, que si no roba de primeras ensucia lo suficiente la salida contraria para que un colosal Casemiro haga el resto. Resultado: los denostados Thibaut, Rafael y Sergio de los primeros partidos ahora son un muro infranqueable. Este Madrid está siendo todo lo contrario que el primero de Zidane. En éste el Madrid siempre impone el partido que necesita.
Si no se ha transformado en algo todavía más potente es porque hay que reconocerle que arriba le falta punch. Benzema está tirando del carro desde que se fue CR7 y hay que valorarlo como tal, pero el resto se queda cortito. Evidentemente tiene que ver la caída de Gareth Bale que ni esta ni se le espera ya a estas alturas para ser determinantes, pero el resto de pipiolos del equipo (Vinicius, Rodrigo, Isco…) no aportan casi nada al marcador, y si me apuran tampoco al desequilibrio (vini sí, pero siempre decide mal en el último toque) Por supuesto el hombre a destacar debe ser Eden Hazard que cayó lesionado en noviembre y hasta ahora no ha vuelto. Y no es que el belga tenga una cuota de gol espectacular, pero su simple desequilibrio debe girar a las defensas contrarias para darle más oportunidades al resto de compañeros. Lo que pasa es que su estado de forma debe ser renqueante para este primer partido sí o sí, así que hay que ver por dónde puede llegar el gol en el equipo blanco que es lo único que se le está resistiendo en el nuevo plan de Zidane.
Por su parte el City pasa por sus peores momentos desde que lo dirige Guardiola. Tras dos ligas de 100 puntos la exigencia del Liverpool en ésta ha sido demasiado y se han terminado descolgando de la lucha por la Premier. Es un golpe duro, pues sabemos que los equipos de Pep tienen que estar compitiendo constantemente para llegar en su mejor estado. La verdad es que el City se ha caído por méritos propios. Uno de ellos es sobre todo la defensa. La verdad es que ya la temporada pasada le costó la eliminación contra el Totthenham y tampoco ha invertido en ella el míster catalán. Así a las primeras de cambio con la caída de Aymeric Laporte el equipo se vino abajo. Guardiola quiso convertir a Fernandinho en central con resultados poco convincentes. Priorizando la salida del balón con el brasileño o Zinchenko pero convirtiéndose en un equipo muy permeable. A lo que no ayuda un Ederson que da los pasos al contrario que su compatriota del Liverpool y que cada año parece un peldaño peor.
La fragilidad defensiva al final termina afectando a todo el equipo, porque la inseguridad atrás arrastra al resto. No se puede jugar siempre al ataque cuando sabes que en cada contra estás expuesto. Y repito, Guardiola no hace nada por subsanarlo. Utilizar a Rodri o en su defecto a Gungogan como pivote no es taponar heridas, más bien al contrario. Pep es así, ante las adversidades lo que hace es insistir en su idea principal. Pero para que ésta funcione los de arriba deben estar a su mejor nivel y este año algunos han dado un paso atrás. No Kevin de Bruyne, que sigue siendo el jugador más determinante del equipo, da igual a la altura a la que juegue, pero sí hay piezas que se le han caído. David Silva era de esperar, que tiene treinta y pico y éste será su último año en el Etihad, pero es en su ausencia cuando más se nota el increíble trabajo que hacía el canario en el centro del campo. Otros como Sané cayeron por lesión pero daba la impresión que Guardiola ya no contaba con su desborde y profundidad. La más sorprendente para mí ha sido la de Bernardo Silva, que me pareció capital el año pasado, pero que ha perdido la titularidad en banda derecha este año. Imagino que Guardiola esperaba de él que pasase a jugar de interior y no ha dado ese paso, pero aún así recurrir a Mahrez me parece un bajón, por calidad que tenga el nordafricano.
Así que el favoritismo que yo le di a los blues está muy cogido con pinzas. Sí es verdad que es el equipo que más y mejor puede defenderse contra la presión madridista. La salida de balón de Guardiola sigue siendo top y es posible que se hagan con el control del partido. Y su defensa es lo más frágil y sufre en los contragolpes, pero sí es donde más está dejando a deber los blancos. Pero esto es la Champions y si hay un equipo que la domina emocionalmente juega en Chanmartín. Basta que huela nervios en sus rivales para que se lancen con uñas y dientes a por ellos y los blues ya han tenido suficientes traspiés en Europa como para que no le tiemblen las piernas ante las embetidas madridistas. Sea como sea se presenta como la eliminatoria más apasionante.
Con los últimos enfrentamientos vamos un más a piñón que cuesta ver un campeón en ellos. Y no debería cuando hablamos de campeones de esta última década, pero ni Chelsea ni Bayern parecen estar en posición de campeonar contra los grandes de Europa, por una razón u otra. Los blues porque están en fase de reconstrucción después de quedarse sin fichar esta campaña y el proyecto de Lampard está en ciernes aún. El bueno de Frank dibuja un equipo mucho mas alegre y desenfadado que el plomizo equipo de estos últimos años, y los Mount, Abraham, Pulisic vienen con hambre y ganas de comerse el mundo. Pero sí es verdad que a la hora de la verdad les falta un punch de calidad diferencial, y el soufflé se ha caído un poco en este invierno. Por su parte un Bayern con rumbo errático que no sigue estancado en un proyecto que ya parece haber tocado techo. El Bayern de los Lewandoski, Muller, Thiago, Kimmich, Alaba… suena a refrito, a ya visto y que su cénit ya ha pasado. Sin ir más lejos Robert Lewandoski sigue marcando goles en la Bundesliga por decenas pero, al igual que nos pasa con Suarez, ya no lo contamos como determinante en los grandes días europeos. Con el cambio de entrenador parece una vuelta a los orígenes más bávaros, con un juego muy exterior continuamente y un Gnabri que ha dado un paso adelante esta temporada, pero aún así seguimos con demasiadas dudas para apostar por ellos a largo plazo.
Precisamente la china en el zapato de este Bayern está siendo el RB Leipzig, que le está disputando la Bundesliga en serio, y siendo honestos, jugando mejor. EL hacedor es un Julian Nagelsmann del que vamos a oír hablar durante muchos años, creo yo. Porque va para míster de los muy grandes. El Leipzig es el equipo que marca la tendencia actual de la Bundesliga. Equipos con un ritmo altísimo, con la presión como principio de juego y la verticalidad total y donde prima más la cantidad de los ataques que la calidad. Destaca de manera evidente el nombre de Timo Wermer, que ya lleva años pidiendo paso como un goleador nato, pero que entrando en diagonales desde la banda ha sabido reconvertir su velocidad y ruptura en constancia incluso en ataques posicionales. Quiero destacar también el nombre de Dani olmo, recién fichaje del equipo, por lo que quizás no sea ni titular, pero creo que el ritmo frenético y la mucha participación pueden hacer que rompa a jugador importante. Frente al frenesí de la juventud aparece la competitividad del veterano. Jose Mourinho vuelve a estar en una eliminatoria de Champions. Debería ser una buena noticia, pero Th especial one debe demostrar que sigue siendo especial. De su paso por Manchester salió escaldado, y es verdad que Old Trafford puede acabar con cualquiera hoy día, pero Mou tampoco ayudó demasiado. Y su Tottenham por ahora pues… pssss. Vuelve a dejar frío y no ha construido por ahora nada que haga olvidar al buen Pochettino, y ni siquiera al Pochettino que dejo White Hart Lane. Es cierto que una trastada ha sido la lesíon de larga duración de Kane, el hombre sistema de los hammers, y que condiciona todo los movimientos técnicos. Ha tenido que empezar de cero y una delantera con Moura y Son y las llegadas de Delle Alli suenan a poca cosa, por más que deberían ser jugador muy Mourinho. Conociendo al portugués se puede esperar un planteamiento reactivo, dedicarse a defender y que el RB no imponga su ritmo loco y pillar alguna contra.
Y para finalizar la para mí menos interesante eliminatoria. El Valencia se coló a última hora a expensas del Ajax y fue una bajona, porque los ches no han conseguido ser un equipo regular durante toda la campaña. No dejan de dar vaivenes y no tienen claro su plan de ataque. Cuando más competitivos han sido es contra los grandes, en que pueden jugar a ser ultradefensivos, a que Rodrigo active contragolpes y use a hombres como Gameiro o Ferran Torres en transición. Pero a la que les toca llevar la iniciativa no consigue imponer su juego y se vuelve permeable en las transiciones. Además su nivel defensivo está siendo notable con la pareja Garay Paulista, pero para este partido no cuenta con ninguno de los dos, por lo que se antoja un drama ver a los centrales suplentes. Contra ellos el Atalanta. No es un equipo muy estimulante, pero es buen ejemplo de la hornada de equipos de este nuevo Calcio. Más allá del tópico del catenaccio, ahora los equipos italianos juegan un futbol más alegre, donde la figura de delanteros y sobre todo mediapuntas son importantes. En el caso del Atalanta el Papo Gomez se antoja como el hombre a seguir en esta eliminatoria.