domingo, agosto 23

ALGO MAS QUE UNA DERROTA

2-8. Dos a ocho. Esta vez el Barcelona no puede hacer como si no pasara nada. Ha llegado la derrota más humillante de la historia del Barça, y no se puede decir que no sea consecuente con el desarrollo de la temporada, y de la erosion del proyecto culé. Y eso debería hacer más daño. Que más que ser un choque de realidad abrupto es en definitiva la consecuencia de años haciendo las cosas mal y muy mal. El artífice de esta goleada ha sido el Bayern de Munich y hay que reconocerle que no tuvo piedad en el campo. La verdad es que los defectos del equipo culé eran tan transparentes que los bávaros no tuvieron en ningún momento dudas de su plan. Ya que no había opción alguna que el Barcelona escapase. El Barcelona 2020 es un equipo que no tiene ninguna fase de juego que pueda dominar. No tiene la circulación de pelota para instalarse arriba. Si lo intenta sufre lo que no está escrito en transición defensiva, y si el rival no se echa atrás voluntariamente y le regala la frontal está muy lejos del gol, porque no tiene velocidad alguna arriba, con Messi y Suarez con 33 años, por lo que ir a buscar al Barcelona muy arriba, sale gratis. Que jugadores como Piqué, Lenglet, Ter Stegen o Sergi Roberto no puedan sacar la pelota es algo desquiciante para ellos, que se ven abocados a pérdida tras pérdida. Contra un rivales en la Liga el Barça sufría pero termibana ganando. Contra rivales en Champions se sufre pero con las versiones top de Pique, MATS o Messi pueden afrontarse. Pero con rivales top de Europa resistir es inútil. Y hablo de este Bayern que es voraz y acabó humillando. Pero a este barco también se puede subir el Liverpool, la Roma (aunque no fuese top) la Juve, el Psg…. EL problemas del Barcelona ya viene de largo. El análisis del partido es más rápido de lo que se podía intuir. El Barcelona es un equipo muerto en vida. Seguramente está muerto desde la noche de Liverpool. Quizás antes y no nos habíamos dado cuenta, pero seguro que desde que salió de Anfield salió sin vida. Pero inexplicablemente se prefería mirar hacia otro lado, referirse al pasado gloriosos de estos jugadores (“con lo que nos han dado”) que ser consecuente con una realidad que no cesaba de golpear. El Messisistema estaba muerto. Éste no es un artículo sobre Messi, pero hablar de los problemas del club si tocar a Leo es absurdo. Sus etapas se pueden dividir fácilmente en tres. EL Messi preguardiola, que ejercía de extremo a pierna cambiada escalando hacia crack mundial. Luego llegó Guardiola y se inventó al Messi falso nueve: la primera arma de destrucción masiva del futbol mundial. Tras la marcah de Pep Vilanova y Martino siguieron sacando provecho de este sistema hasta los últimos estertores. Fue Luies Enrique quien volvió a mover el avispero, aunque fuese de manera casual, pues no fue su primera idea. Tras una primera vuelta horrible encontró la tecla para que iniciase el Barça de la MSN. Una delantera implacable que contaba con un Messi de nuevo en banda izquierda y una energía y determinación abrumadora, qui´zas trayéndonos al mejor Messi de su carrera. Es posible que aquella MSN nos engañases a todos, y que su energía y ritmo no fuesen del todo sostenibles. Ya en esa misma temporada nacía el Messisistema. Que básicamente es que Leo juegue donde quiera y a lo que quiera. Aunque partiese del lado derecho, ejercía de diez, bajaba hasta el interior, o activaba el resto del equipo desde su omnipotenete pierna izquierda. El resto de jugadores estaban para supeditarse a él. Suarez a estirar a la defensa contraria, Alba y Neymar esperar el indefendible Alley-hoop, Busquets devolverle la pared o Rakitic ocupar los espacios que Dejaba el rosarino. Y no importaba porque Leo compensaba que el eqjuipo no tuviese un sistema logino o sostenido.. Que perdiese la esencia del centro del campo culé de posesión con sentido y juego d eposicion. Que el equipo priorizase la defensa en el área, o que los acompañantes de Leo fuesen cada vez más incompatibles con el. Con la espantada de Neymar eñ agujero se hace más grande. EL brasileño estaba cogiendo transcendencia en el equipo, acercándose a lo que hacía Messi por el otro lado. Pero consciente que no va a tener nunca ese equipo para él decide buscar salir de su sombra. Y el Messisistema se radicaliza más. Porque no se traen alternativa a ello. El centro del campo sigue siendo el mismo, y los fichajes que se buscan no tienen nada que ver con el estilo Barça. Ni andre gomes, ni Coutinho, ni Paulinho van a poder dar algo importante. Pero con los atacantes pasa igual. Se dedican a despilfarrar millones con jugadores que no aportan nada al juego y no aportan nada a Messi. Y los años van pasando. Valverde debió ser el primero que notaba el desgaste del Messisistema, pero no tenía más alternativa. Prefirió ser conservador, buscar ritmos mucho más bajos que intentase disimular lo que era una verdad a gritos: el equipo se envejecía. Lenglet era el único fichaje que había conseguido entrar en la titularidad. El resto llevaba seis u ocho años jugando los mismos, y las alternativas ni aportaban, ni estaban tirando la puerta como para plantear un cambio de rumbo. Las derrotas dolorosas de Europa llegaban y el Barcelona no encontraba más solución que seguir igual. Porque uno iba siendo consciente que se acababa esta generación pero que tenías que esperar su Last Dance. Messi llegaba a los treinta años con la sensación que estamos malgastando sus mejores años. Que debería haber ganado muchas más Champions (que encima las ganó el Madrid) y no hay tiempo de pararse a construir equipos con sentido de aquí a tres o cuatro años, porque hemos de aprovechar a este Leo, aun cuando este Leo con este equipo no está siendo suficiente. Y la bola no deja de crecer. Así que la deriva era ya irreversible. EN 2020 Messi sigue pidiendo el balón como siempre, no digamos que Leo se esconde porque eso no es verdad. Pero sus acompañantes, los de siempre, ya no aportan como antes. La movilidad de Rakitic dejó de existir, Alba con más de treinta años ya no es el lateral que Leo convirtió en el mejor del mundo solo con un pase, Busquets, cuya razón de ser debería ser estar en campo contrario, pero el Barcelona es incapaz de instalarse allá, no es ni siquiera estorbo en transición defensiva. Y Luís Suarez, que es verdad que va a tener gol en el área aunque tenga 60 años, parece una peonza que ni puede ganar en profundidad ni en apoyo ni en gesto técnico a centrales con cara y ojos. La banda derecha del equipo es un solar y nadie hace nada por arreglarlo. Y el propio Messi, que sigue con su determinación inapelable desde la frontal, pues ya no tiene la energía suficiente para lanzar los slaloms de cincuenta metros que le hacen falta si no el equipo no le lleva la pelota arriba. Así que éste el Barcelona 2020. Setién vino después de que Valverde hubiese perdido al vestuario, con promesas estériles y demagógicas que eran imposible llevar a cabo, porque los problemas del equipo son estructurales y de largo recorrido. Como digo visto lo visto la derrota era inevitable, pero si no hubiese sido tan humillante existiría la tentación de volver a taparla con algún fichaje y nuevas ilusiones. Pero tras el paso de Muller y compañía ya no engañan a nadie. Hay que quemarlo todo. Y aquí vamos con el problema capital que se va a encontrar este Barcelona. Que yo soy más de hablar de análisis futbolísticos, pero no podemos obviar la incompetencia que ha tenido esta junta directiva para llegar a donde hemos llegado. Recordamos que esta junta es heredera del rosellismo y entre ambas llevan diez años mancillando al que se convirtió en el mejor club del mundo. Desde el ninguneo que se tuvo con Guardiola, declarado Laportista, que acabó con uno de los activos mas importantes del club fuera del mismo sin mucho sentido, y la nula ineficacia de construir un equipo, reflejada en la cantidad de directores deportivos que ha tenido el club en los últimos ocho años. Sin ninguna idea de club detrás, solo estaban agarrados a la pierna izquierda de Messi. Y claro que es mucho, y les ha ganado ligas por doquier, es evidente. Pero a la hora de construir, a lo mejor tenéis que hacer algo más que fijaros en la pelotita, que mirar el teletexto o que genoflexionarse ante los jugadores que te mantienen en el carro. Porque los contratos que ha estado haciendo esta directiva son un sinsentido para cualquiera que sepa de números y que termina por meter al club en una espiral económica sin precedentes. Se da la paradoja que no hace tres años el Barcelona hizo la venta más cara de la historia, casi doblando la anterior, para encontrarse que ahora es un club sin dinero. Es la mejor manera de exponer el sindiós que ha sido la dirección deportiva de este club. Se encuentra ahora en 2020, con un equipo que pide no que le metan el bisturí, que le metan el hacha directamente, y se van a topar que tienen jugadores con contratos muymillonarios y de larga duración, que si quieres prescindir de ellos te van a costar una pasta, y que tampoco tienes cash para ir al mercado a buscar activos competitivos (más en este año) Así que la idea de quemarlo todo, al final queda en encender una cerilla y que la realidad la sople hasta apagarla. Ya todo lo hablado refleja que Bartomeu y compañía deberían estar en primera fila a la hora de hablar de responsables de la crisis en la que se ha visto abocada el Barcelona. Pero sabemos ya que van a tener la desfachatez de no dimitir ni señalarse como culpables. Porque no pueden básicamente. Volvemos unos años atrás y también poniendo la lupa sobre esta directiva para rememorar uno de los momentos más deleznables de la historia culé. Cuando con todo el odio y el revanchismo posible la Junta de Rosell denunció a Laporta y los suyos de cerrar un ejercicio con pérdidas, por lo que tuvieron que avalar personalmente las mismas. Y ganó Rosell, y la junta de Laporta sufrió lo indecible para aportar ese dinero. Esa victoria personal Rosellista pasa por ser lo peor que le puede haber pasado al Barcelona, porque significa que ningún año puede ser deficitario para el club, so pena de que te pidan ese dinero de la cuenta corriente. Y sabemos que los clubs de fútbol no funcionan así, que en pos de oportunidades que te hagan crecer deportivamente en ocasiones tienes que ahorrar dinero. Pero esta junta, presa de lo que ellos mismos abrieron, se encuentra que cada año tiene que hacer requiebros financieros para no asumir pérdidas. Y en esa estamos ahora. Bartomeu no puede salir y dimitir hasta que tenga las cuentas cuadradas, porque si no le van a pedir cuentas que no puede presentar. Se aprovecha de la connivencia de la prensa antilaportista y de la ausencia de público en los estadios que convertirían cada partido en un plebiscito para lanza su Laissez passer y llegar a fechas en que puede presentar números con cara y ojos. Así que ahora se van a dedicar a vender la moto. La mano dura, las listas negras. Llega Koeman con el aval de su gol de Wembley y la limpieza que hizo en Valencia, pero lo cierto es que están más atados de pies y manos de lo que creen. Así que se empezaran pidiendo limpieza de diez jugadores y terminarán siendo dos o tres, y a ver si alguno de los importantes. Y si, puede que el Madrid se vuelva a pegar un tiro en el pie, que no sería la primera en dinámica ganadora, y empiece el Barcelona a pasearse en la Liga y volver a encontrar tiempo para los meses finales de Champions, pero hay que ver a quien engañarían ahora. La otra opción para que todo explote es Leo Messi. Que se haya hartado de esta directiva, que harto está, y decida que su tiempo acabó. Eso no sería quemarlo todo. Sería lanzar la bomba atómica directamente