Yo creo que un problema que arrastra las películas de Avatar es de dimensión. Parece que el estreno de tanto la primera película en el lejano 2009 como de ésta su secuela que nos toca hoy, pasan por ser el evento del año y vienen destinadas a cambiar el cine. Y en esto buena parte de culpa la trasmite su creador. James Cameron habla de las películas de Avatar como si fuesen las películas que marcan a toda una generación, y está dispuesto a perder dedicar otra década de su carrera a seguir indagando en este universo. Y con esas expectativas parece que la propia industria espera con los brazos abiertos al director canadiense y le tienen reservado su lugar entre las grandes ligas. Yo voy a venir aquí a defender Avatar: el sentido del agua, pero que esta película esté nominada a mejor película del año es un chiste con escasa gracia.
Y digo que vengo a defender a Avatar porque mi manera de disfrutar de ella es diametralmente opuesta a todo lo que relato. O sea yo me siento a ver Avatar sabiendo de antemano que va a ser una película imperfecta, que sus defectos son claros, notorios y vienen marcados. De hecho van a ser en muchos sentidos los mismos que en la primera parte, y Cameron tampoco se ha comido mucho la cabeza por afrontarlos. Y con las virtudes pasa exactamente lo mismo. La clave es poner en la balanza unos y otros y ver si el resultado es satisfactorio. Pero aquí no quiero a nadie sorprendido o decepcionado que ya sabemos a qué venimos
Así que podemos empezar por lo que sabíamos nos iba a dar Cameron. Avatar: El sentido del Agua es ESPECTACULAR hasta la enésima potencia. El bueno de James lo ha vuelto a hacer. Una película que es un deleite visual en todos los sentidos. Tienes que verla y disfrutarla en pantalla en condiciones para dejarte absorber por la magnificiencia de la puesta en escena de Cameron. Ya no hablo del 3D, del que soy bastante enemigo, aunque puede ser la película donde más partido se le ha sacado a este 3D. Pero estoy al 100% seguro que en 2D disfrutaríamos de igual manera toda la grandiosidad que expone Avatar en pantalla. Técnicamente es que es insuperable. Está a años luz de otras películas de ciencia ficción del momento (Marvel te estoy mirando a ti) y la recreación del mundo de Pandora te quita el sentido. Ya reviviendo los escenarios de la primera película no se puede poner peros, pero es a partir en que los personajes principales cogen sus bártulos y viajan a otra parte del planeta donde te deja con la boca abierta. Con los Navy que viven en los arrecifes cerca del agua nos dan para presentarnos un mundo nuevo, y no engaño si es para estar todo el rato con la boca abierta. Los efectos especiales acuáticos, que siempre pueden sor problemáticos son directamente perfectos, y la imaginería de este mundo subacuático vuelve a multiplicar la espectacularidad de la puesta en escena de Cameron. Visualmente toda la película merece un diez.
Pero vamos con otra certeza que nos trae El sentido del Agua. La película va a ser una colección de clichés y topicazos. Y efectivamente señores, no falta ni uno. El guion de Cameron vuelve a estar escrito con mano tonta y nos da lo que nos da. Los protagonistas son la familia de Jake Sully haciendo especial mención a los hijos, hasta el punto que el personaje de la madre es ninguneado en buena parte del metraje. Y los hijos responden a cada uno de los estereotipos que se te pueden ocurrir. El hijo mayor responsable, el díscolo que se va a meter en problemas, la adolescente espiritual…
Más grave son algunas soluciones narrativas que toma la película para llegar donde quiere llegar. La más evidente es el por qué Sully y los suyos abandonan su tribu, con los que llevaban a cabo buenos movimientos de rebelión contra los invasores terrestres, solo por tener miedo a un comando. Por cierto a mí me gusta bastante el aspecto en esta película de los malos. Hasta cierto punto prefiero Coronel Quaritch “naivyzado” que al de la anterior película. Sigue siendo igual de tópico con patas, pero visualmente él y su grupo parecen mayor amenaza y tienen cierto carisma en pantalla. Además es el único punto en que la película se acuerda de la tecnología Avatar, que era la razón de ser de la primera película. Bueno, esto y el Avatar del personaje de Sigourney Weaver que lo tienen en stand by toda la película sin explicar qué y cómo es importante para la saga.
Pero puedo defender al grupo de los malos, pero no por eso defender la acción de Sully. Más cuando más tarde se va a encontrar en la misma disyuntiva con sus nuevos anfitriones, y aquí la decisión va a ser exactamente la contraria, que si no nos quedamos sin película. Tampoco tengo claro cómo está el mapa geopolítico de Pandora. ¿La tierra está haciendo una invasión en toda regla? Porque parece que actúan en todo momento con el freno de mano puesto. Arrasar las montañas Aleluya si fuese necesario, o darle una flota entera a Quaritch para hacerse con el control del mar en lugar de alquilar un barco civil parecerían opciones ganadoras.
Otros ejemplos donde la película resbala es en avanzar la mitología de Pandora. Y no es porque no funcione todo lo que explica de los pueblos del mar. Pero sí es verdad que todo está regado con el mensaje buenista y el ecologismo facilón de Cameron. El buen salvaje contra el industrialismo terrestre. Ya es habitula que Cameron te lo tire a la cara sin sutileza ninguna. El caso más flagrante es el de sacarse de la manga la mitología de los Tulcun, unas especie de ballenas inteligentes que mantienen un nexo emocional con los Navy de los mares. Excusa un poco pesada para que los malos del final sean unos cazadores balleneros. James Cameron guionista no es el mejor James Cameron.
La tercera certeza que yo traía de casa también parecía evidente. Con 312 minutos de metraje la película se iba a hacer un mendrugo difícil de tragar. Y aquí hay que quitarse el sombrero ante el James Cameron director. El ritmo de la película en envidiable y te has comido dos horas y media sin mirar el reloj en ningún momento. Y argumentalmente debería tener problemas. Que tarda una hora en hacer la presentación de la premisa y que la familia Sully salga por patas, pero funciona. Que la siguiente hora en un esquema argumental clásico, debería ser un taponazo del ritmo, donde lo que más se repiten son imágenes contemplativas de Pandora, pero precisamente esta saturación visual hace que disfrutes un tramo de película que debería tener problemas. James Cameron director sí es el mejor James Cameron.
Por eso da un poco de rabia que la película caiga al final. Cuando ya lo tenía todo preparado, se había trabajado a los protagonistas hasta llegar al desenlace, has preparado la mitología de la película para entender las acciones de los personajes resulta que el último tramo no está a la altura. Tampoco le puedo poner peros a la acción, en esto Cameron ya sabemos que es un maestro y todas las escenas son rotundas, físicas, técnicamente bien resueltas, con claridad narrativa y visualmente deslumbrantes. El problema es en la necesidad de tener una hora entera de clímax. Y una hora en una batalla que no es la madre de todas la guerras, como pretendía serlo en la primera película. Es una escaramuza dentro de un ballenero, y fracasa el bueno de james en hacerlo interesante. Se convierte en demasiado repetitiva, con el secuestro una vez sí y otra también de todos y cada uno de los niños de la familia. Es excesivo hasta llegar a parecer ridículo.
Y el otro punto que pierde la película es que gana importancia el peor personaje de la misma. el hijo de Quaritch es un personaje fatal escrito. En principio parece un Mogwli que siendo humano vive con la familia Navy, pero en el momento en que es atrapado por su padre tiene una especie de síndrome de estocolmo y parece que disfruta de la compañía de los marines y su manera de proceder. Pero luego llega un momento que ¡Oh Dios mio! se da cuenta que los tipos que van armados como comandos agresivos se comportan como comandos agresivos. Y vuelve a ser aliado de los nativos. Eso le hace un personaje mucho menos interesante, pero es totalmente irritante cuando en la batalla final se dedica a ayudar a Sully y el resto del equipo no le pega un par de tortazos y lo encierra abajo, si no que le dejan hacer tropelías en el combate final. Acepto la única dosis de ambiguedad, cuando padre e hijo se salvan la vida uno a otro, pero es es poca excusa para lo insoportable que ha resultado.
Y aunque él enfrentamiento final entre los antagonistas se resuelve fácil y rápido, remonta un poco con las escenas del hundimiento, poniendo el punto en el carácter más emotivo y donde nos dan el 3d más inclusivo desde Gravity. Deja cabos sueltos para poder continuar la franquicia, cosa que ya llevaba avisando Camerón desde hace años.
Evidentemente ha quedado claro que la película no aguanta un análisis sesudo, en especial en el apartado argumental. Pero Avatar ya ha dejado claro que no va de eso. Donde avatar se juega las monedas es en ser un evento cinematográfico de primer orden. Y no seamos tan engreídos para decir que Camerón está cambiando el cine con estas películas, pero que ofrece el mejor espectáculo visual del momento parece indiscutible. E igual que acabé en 2009 si te encuentras los defectos esperados, y sus virtudes superan tus espectactivas significa que la película ha triunfado. Al menos para mi.