viernes, junio 30

POCA EVOLUCIÓN

Llegó el año 2014 y Los guardianes de la galaxia lo petó. Un para mi desconocido James Gunn invirtió en un grupo radicalmente diferente de los Vengadores, con unos secundarios del universo cósmico Marvel que nadie había pedido y, seguramente también por la libertad creativa que le otorgaba no tener los pesos pesados de la casa de las ideas, demostró que si había vida detrás de los Vengadores. los guardianes resultaron un experimento fresco, divertido, irreverente dentro lo irreverente que puede ser Marvel y transformó  a unos outsiders en un éxito arrollador para la compañía.

Tanto es asi que en poco tiempo nos trajeron una segunda película, que aunque funciona un poco peor mantiene parte de los mimbres de la franquicia. Buenos personajes, momentos divertidos, nostalgia ochentera. La aventura de los guardianes contra ego se disfruta, pero si existe ess sensación de ser un más de lo mismo. Eso es algo con lo que tendrá que luchar este tercer volumen.

El volumen 3 de los guardianes va a suponer la salida de James Gunn de la franquicia, dirección a la Distinguida Competencia, que le han dado plenos poderes para resucitar el Universo DC. Asi que si tenemos durante todo la película la sensación de cierre de etapa, de fin de la trilogía y que van a cerrar el chiringuito por un tiempo.

Dicho esto si el problema al que se debía de enfrentar Gunn es darle un centrifugado a sus héroes espaciales, un lavado de cara para que la gente los pille con ganas... Pues he de reconocer que ha fallado. Porque a la franquicia le persigue un aroma de estancamiento que tira para atrás.  Volvemos a explotar la fórmula Gunn. Ser comedia, desdramatizar las acciones y poner el peso en sus personajes carismáticos.

Yo creo que ahí parte el principio del fin de los guardianes: en sus personajes carismáticos. Todos hemos amado al grupo inicial de lo guardianes de la galaxia en su primera película, cuando eran novedosos y parecían frescos. Pero si es verdad que una de sus características, incluso virtudes en sus inicios, es que la mayoría no dejaban de ser personajes unidimensionales. Personajes de un solo chiste, por decirlo de alguna manera. ¿Y cuantas veces te pueden contar el mismo chiste sin que pierda la gracia? Tras tres películas, un especial, y sus apariciones en los Vengadores de los Russo, pues ya sabemos de la literalidad de adrad, ya sabemos que Groot solo sabe decir “yo soy Groot”, ya sabemos de las referencias a la cultura pop de Peter. Esto contribuye a ese más de lo mismo del que nos vamos quejando.

Súmenle además, que esta franquicia parece un cajón desastre donde todo el mundo que tuvo un momento gracioso se queda. Mantis tuvo su película importante en la secuela, pero ya se incorporó al equipo sin aportar nada. Pero casos como el sustituto de Yondu, o convertir en un gag con el perro Cosmo en otros personajes protagonistas deberían hacer reflexionar. Si hasta el grupo liderado por Stallone hace acto de presencia sin que nadie les haya invitado a la fiesta, de nuevo para quedarse.

Así que esto se ha llenado de personaje que han perdido frescura, con otros a los que les tienes que dar sus momentos de gloria, y con situaciones repetidas. Nos lleva a una película mastodóntica, con un metraje que se le va a Gunn de las manos y personajes pululando arriba y abajo sin mucho sentido. Yo cada vez que veía a Mantis y a Drax como equipo recordaba el especial de Navidad, y como ambos personajes de una sola línea, la verdad era incapaz de encontrar la diferencia. 

Las excepciones que sí funcionan porque traen matices interesantes es esta Nebula, que también es un caso de añadido de personaje si, pero que ha ido configurando una personalidad dual entre villana y héroe que le hacen escalar puestos dentro del grupo, y esta nueva Gamora surgida de Endgame, que está más cerca de Thanos que de la encarnación que murió en Infinity War lo que tiene bastante gracia sobre todo en su relación con Starlord. El bueno de Peter Quill también parece estancado, pero el carisma d  Chris Prat lo consigue mantener a flote a pesar de perder protagonismo respecto a peliculas anteriores.

Porque uno de las novedades de esta tercera entrega que aporta Gunn para remover el avispero es que Starlord no sea esta vez  el personaje vehicular de la saga. Ese papel recaerá en Mapache Cohete, seguramente el personaje más molón del elenco. Y si, yo compro toda la historia del pasado de Mapache. ¿Es tramposa emocionalmente? Todo lo que quieras, pero funciona para que te importe el destino del grupo de freaks/amigos que había alrededor del roedor, y es desesperanzador como terminan siendo simplemente desechados por este experimento en fase inicial. Conectar a Mapache cohete con los experimentos del Alto Evolucionador me parece una idea fantástica (creo que no es su origen en los cómics) aunque haya que hacer un poco de trampa y pongan a Racoon como un genio creativo que yo al menos no había conocido hasta ahora.

Y abrimos el melón del Alto evolucionador y ha salido poco gustoso. Lo siento mucho pero este va al saco de los villanos malos de Marvel. Y caerá al fondo del saco. A mi me ha desencantado mucho. Es posible que la esencia de genetista loco que se ha buscado tenga algo de arraigo con el personaje del cómic, pero la manera de trasladarlo a pantalla ha sido atroz. Un personaje desagradable en todo momento, que se pasa el metraje histérico, gritando y sin ningún control de la situación. Además que no se da nunca una explicación válida de donde ha salido ni por qué es tan poderoso. Por momentos hasta sus subalternos parece que le quieren dar una bofetada en la cara para que se tranquilice el histriónico este.

Así que el Alto evolucionador acaba en la carpeta de cosas desaprovechadas, de la que en esta película hay para elegir. El primero y más doloroso es Adam Warlock. Acababa la segunda película prometiéndonos a éste como personaje relevante para la siguiente y... bufff. Es que apenas ha servido de recurso cómico y poco más. Utilizar un peso pesado como Warlock así parece más una waitikiada que una buena decisión. Jim Starlin debe estar arrancándose los ojos.

Y en el debe también pongo la idea de la Contratierra. Quizás la única idea interesante que plasma la película, pero que pasa de puntillas por ella. Podría haberse desarrollado como funciona esa sociedad de anihombres, pero se queda en refrito de la Tierra de los años ochenta sin demasiado sentido, más que lanzar otro guiño nostálgico en la Saga.

Así que ya han adivinado que la nota de Guardianes de la Galaxia  Volumen 3 no va a ser muy positiva. No voy a hablar de suspenso, porque sabe ser divertida y espectacular solo con el piloto automático. Pero eso es toda la película: un piloto automático puesto en que nada innova, impacta o te genera algún estímulo. No ayuda nada tampoco un metraje sobredimensionado para la historia que cuenta, y sobre todo una legión de personajes que tienen él aura de gastados sobre ellos. Ya en el epílogo se muestran los que se bajan del carro (el mismo Gunn, sobre todo) y una revolución dentro del grupo. Pero son ya tantas películas Marvel que prometen un cambio del status quo para volver a lo mismo que ya estamos sobre aviso. Y volver a lo mismo puede que ya no valga para los Guardianes de la Galaxia.