lunes, julio 31

NO DEBERIAN HABER MATADO A SU PERRO

 ¿Que estaba haciendo Keanu Reeves allá por el 2014? Pues seguramente no estaba en su mejor momento. Ya había pasado una década desde el pelotazo de Matrix y nunca había vuelto a las sendas del éxito. Multitud de películas sin pena ni gloria, algún remake aburrido como el de Ultimátum a la Tierra o un conato de dirigir en 47 Ronin del que no se acordará ni el. Poco a poco se le estaba poniendo cara de veneno para la taquilla. Tal es así que la película que estrena ese año, una cinta de acción al uso con un director desconocido ni siquiera llega a estrenarse en cine. Va directo al mercado DVD ( que viejo suena). Esa película se llama John Wick.

Con este perfil bajo se presentó la que se ha convertido por méritos propios en una de las sagas referenciales del cine de acción de los últimos tipos. Diez años después, y con cuatro películas de la saga ya podemos hablar del tipo de cine “a lo John Wick” donde se hace esmero en coreografías potentes, bien rodadas, claras y con los actores entregándose en ellas. 

El hacedor de esta saga es el desconocido Chad Stahelski. Se da la circunstancia, que no creo que sea casual, que el bueno de Stahelski empezó en el cine siendo doble de acción. Es más, su comunión con Reeves parte de que aquél trabajó como doble en la saga de Matrix. Y de aquellos barros llegaron estos lodos. Porque la visión de las escenas de acción del director va a ser el elemento diferenciador para que esta saga pase al siguiente nivel. La marca de fábrica de las películas de John Wick es evidentemente las escenas de acción, que están rodadas de manera impecable. El cuidado por las coreografías tanto de combates cuerpo a cuerpo, como de persecuciones, como en especial de duelos con pistolas es un salto cualitativo a lo que habíamos visto hasta ahora. Pero no se limitan a que las piezas de acción sean claras narrativamente y trepidantes. En John Wick hay una búsqueda del virtuosismo en estas piezas que para mí sí las hace únicas. Se pretende una belleza en la puesta de escena y un cuidado por la fotografía, las localizaciones que convierten tiroteos en momentos cinematográficos de primer nivel. Y esta me parece una virtud que solo corresponde a la saga de John Wick.

La pata formal y visual de la mesa resulta ser la que tiene mejor sostén, pero no la única que llama la atención en la tetralogia. Amparado para en el buen cine de acción se construye una mitología sobre asesinos en sueldo la mar de sugerente. Lo que en un principio parece un simple ajuste de cuentas, con algún elemento original de transfondo crece en las siguientes películas hasta crear un universo propio, con sus reglas establecidas, sus marcos de poder y sus jerarquías. Ayuda mucho a que John Wick sea algo más que una ensalada de tiros y de acción descerebrada.

Todas estas virtudes que cementan la calidad de la saga parecen con cuentagotas en la primera película. John Wick. Otro día para matar nace como un subproducto de acción, sin más ambición que presentar una película simple y entretenida. Vale mucho la pena volver a revisitarla hoy día, porque ves que las bases desde las que se construyó la mitología del personaje eran bastantes difusas en su momento. La película de 2014 no dejaba de ser una película bastante básica de venganza. Su argumento en otras décadas serían lo esperado para Charles Bronson o Steven Seagal. Un protagonista desconocido hasta entonces, y deprimido por la muerte de su esposa, tiene que aguantar como unos niñatos (insufrible Theon Greijoy) le arrebatan su coche y su perro, y a partir de ahí comienza una espiral de violencia para vengarse de ellos.

 No debería dar mucho más de sí de no ser por esos detalles que crecerán en las siguientes películas: las escenas de acción ya entran por el ojo debido a su complejidad y buena puesta en escena, por lo que siendo una película mucho más física y "realista" que las siguientes el trabajo de Stahelki ya demuestra su buen hacer. Segundo, un sorprendente elenco de secundarios que dan lustre a la serie. Algunos se quedarán en esta película (yo ni recordaba a Willem Dafoe o Leguizamo) pero otros verán crecer sus personajes exponencialmente (caso de Wiston y el conserje del continental) Y ahí vamos al tercer elemento diferenciador, que es como se empieza a tejer la mitología en este capítulo. Apenas son apuntes que no interfieren en demasía en el desarrollo natural de la película. y sí ésta se hubiese quedado en una película pues tampoco da la sensación que el universo creado era tan complejo. Wick en esta película es un asesino implacable, pero poco se dice sobre el gremio de asesinos, apenas se vislumbra el Continental como lugar de neutralidad, y las liturgias que luego van a ser tan importantes pasan de soslayo. Soy además muy partidario de cómo se presenta toda la mitología. Se dejan caer pildoritas para quien quiera recogerlas, pero sin necesidad de pararse a sobreexplicar la función y el modus operandi de todo lo que rodea.

Siendo la primera una película cercana al notable en su género, es a partir de la segunda pelicula: John Wick. Pacto de sangre donde la saga se asienta en el nivel de la excelencia. Todo ha crecido de manera exponencial. Ahora sí se dedica a explicarnos la mitología de la saga, y es muy sugerente. Pactos de sangre, contratos, asesinos secretos, liturgias secretas en la forma de proceder. Todo lo que rodea al Continental, a la Alta Mesa de asesinos funciona perfecto. Se explica con sencillez y es fácil introducirse en este mundo, entender el dilema al que se enfrenta el protagonista y las conexiones con otros personajes son auténticas. Y además son ideas muy chulas. Los pactos entre asesinos, salvoconductos, contratos, ideas como el sommelier de armas, los trajes armadura, teleoperadoras poniendo apuestas en el mercado... todos sirve para expandir un universo con coherencia.

Por supuesto siendo John Wick va a ir acompañado de un nivel superlativo en las escenas de acción. Si ya había dejado buenos mimbres en la primera película, aquí nos situamos directamente en la excelencia. En todos los apartados lucen sobremanera. Se consiguen Nemesis carismáticas y que ofrecen más que ser simple Carne de cañón. Aquí la figura de la asesina sordomuda y sobretodo de Cassian como nemesis de Wick llenan la pantalla. De hecho el villano físico funciona mejor en esta película que el Villamo intelectual, que es bastante mediocre. Por supuestos las coreografías de esta películas son espectaculares, son muy intensas y son grabadas de manera clara y sin movimientos de cámara mareantes.  Y luego a partir de aquí se tiene un cuidado por la estética en estas escenas que las convierten en pequeñas piezas de arte.  Toda la escena en las catacumbas de Roma aspira a ser la mejor de la saga, por cómo luce el escenario, como luce la fotografía en el lugar y como lucen los momentos de acción. Igualmente el climax en la sala de espejos es técnicamente y estéticamente una salvajada.

Podemos definir la saga de John Wick  como una lucha de presentar acción entre la estética y la narrativa  Por eso esta segunda película para mí resulta la mejor, o al menos la más compensada. Las escenas de acción lucen muchísimo, pero son consecuentes a la historia que esta contando y nunca el argumento se ve interrumpido en favor de las piezas de acción. Todo la película conduce al desenlace que deja todas las cartas sobre la mesa, con la excomunión de John Wick y la futura caza del asesino. Esto si es acabar por todo lo alto.

No podemos seguir sin parar a hablar de Keanu Reeves, alma de la serie. Y la verdad es que el actor está entregadisimo con su personaje. Se nota en como se curra cada coreografía, cada movimiento, cada escena de acción. Que esto también es ser buen actor, ojo. Que al bueno de Keanu le sigue la cantinela de “ya sabemos que buen actor no es” y vale que es limitado gestualmente y no es el mejor actor dramático del mundo. Pero tener presencia en la pantalla, lucir en la coreografías y parecer creíble en las escenas físicas también es un trabajo actoral. Y ahí Reeves está impecable en su papel. Y el traje le queda siempre como un pincel al puñetero.

La esperada tercera película John Wick. parabellum va a seguir subiendo la escala de la franquicia. Pero si es verdad que a lo mejor quiere abarcar demasiado. No siempre más es mejor. Me explico: las escenas de acción de Parabellum son abrumadoras a más no poder. Más cantidad, más grandes, más espectaculares. Es de valorar como después de tres peliculas y multitud de escenas de acción siguen siendo vistosas y originales. Lo que quizás no son tan orgánicas como deberían. El equilibrio que valorábamos en Pacto de Sangre entre preparar ser pieces alucinantes y que estas respondan a lo que pide el guion aquí está más difuminado. ¿Realmente tiene sentido las escenas en las caballerizas o la persecución co  John Wick a caballo o su razón de ser es que mola mucho?

No quiero que se me malinterprete. Haciendo escenas de acción siguen siendo los mejores. Pero con amplia diferencia.  Es de valorar como después de tres peliculas y multitud de escenas de acción siguen siendo vistosas y originales. Aquí hay escenas que visualmente te quitan el sentido. Los perros de Hale aberré o la persecución en moto donde vas a ver cosas inimaginables son de disfrutar. Pero se ha sobrepasado el nivel de verosimilitud . Evidentemente no le pido realismo a John Wick, pero hasta ahora si era verosímil y física. Vuelvo a sacar a colación la escena con Cassian en las catatumbas y posterior persecución donde tiene  Un combate de poder a poder y las escenas destaca por su coreografía, su  espectacular puesta en escena y el nivel de amenaza contra el héroe. Aquí la idea es hacerlo todo más espectacular (que se consigue aunque a veces el Cgi termina cantando algo) y el nivel de amenaza forzosamente baja. John Wick va a tener que enfrentarse a una multitud de asesinos de su “mismo nivel”. Indefectiblemente acaban siendo muchos peores que los vistos hasta ahora, y Wick pasa a ser directamente un superhéroe invencible.

La otra pata de la saga sufre un caso similar. La necesidad de crecer en la mitología y aportar conceptos nuevos hace que la cohesión de la misma termina resquebrajándose. Adiciones como el tema de las bailarinas rusas funcionan y son estimulantes. Mi gran problema es con la Alta Mesa y sobre todo la necesidad de añadir por encima de ello. El Ilustre, que se supone está por encima de la Alta Mesa para mí es un concepto equivocado. Le resta poder (y por tanto importancia) a los que se han presentado como los malos principales de la saga y es una salida de emergencia que le colocan a John Wick.

O no. Porque aquí ya no es un problemas de encajar conceptos, es problema de encajar el guion. No tiene demasiado sentido que el Ilustre y La Alta mesa busquen cosas diferentes, y mientras unos están confabulando con Wistone el otro quiere matarlo. Si la misión de Wick es llegar hasta el Continental no es coherente que decenas de asesinos quieran impedírselo. En la lucha entre ser molón o coherente gana lo primero. Igual pasará en el climax de la película, estéticamente maravilloso, con coreografías muy curradas, pero con un malo físico con el que tengo problemas y como amenaza se queda corta. Por supuesto, el final vuelve a estar por todo lo alto y nos deja de nuevo con los dientes largos para la siguiente entrega.

La cuarta entrega de John Wick lleva hasta el paroxismo las señas de identidad de la saga. Las set pieces de acción se han convertido en el alfa y omega de la película y el relato construido ha terminado en segundo plano para que aquellas luzcan. Pero misteriosamente funciona a mejor que la tercera, porque acepta su simplificación y no tiene más ínfulas. es tal la simplificación de la línea argumental que se le puede achacar la falta de continuidad con el final anterior. Parece pasar muy de soslayo por la traición de Wistone y el rey del Bowery pues vuelve a no aportar lo que se esperaba de él.

Se complacen en darle al público lo que quiere: Un Villano intelectual que funciona (y si su función era dar grima el actor lo hace de fábula) un villano físico que funciona, con una estrecha relación con el protagonista, y una tronco argumental lineal y sencillo de mantener. Me encanta como introducen los nuevos personajes en John Wick. La mafiosa italiana en la segunda, Sofía en la tercera, este Caine... Cómo si llegasen a mitad de su historia, con un pasado comun con el protagonista pero sin pararse a dar más explicaciones de las que requiere su aportación.

Y a partir de ahí las escenas de acción de nuevo rallando la excelencia. Siguen teniendo marcos fantásticos (Osaka, el centro de París) sigue primando una belleza estética que marca la diferencia con el resto, y las coreografías siguen siendo majestuosas. Que después de cuatro películas no nos hayamos cansado de ver pelear a John Wick es meritorio, que las piezas de acción de vayan a treinta minutos y no nos aburran en prácticamente un milagro. También hay que suspender cada vez más la credibilidad al ser las escenas cada vez más imposibles. Caine es un ciego que parece directamente Daredevil, o el uso del traje armadura de Wick le convierte prácticamente en invencible. Y definitivamente el realismo deja de ser algo buscado. El culmen es la escena de la discoteca berlinesa donde deciden hacer una performance de lucha a muerte entre gente que no deja de bailar. Y funciona porque lo mola todo. No hay que darle más vueltas.

La simplificación de la que hablo hace gala especialmente en la segunda parte de la película, que parece abrazar el formato videojuego. Con la excusa de un duelo al amanecer el personaje tiene que ir del punto A al punto B y parece que va pasando pantallas. Conducir por el centro de París (imposible no comparar con Fallout en el Arco del Triunfo) escenas tan alucinantes como el plano cenital en el piso franco o la subida por las escaleras en el Sacre Coeur donde parece que cada tramos de Escalera es una nueva fase.

Finalmente como no podía ser de otra manera John Wick culmina su venganza contra la Alta Mesa a costa de su propia vida. Supuso una sorpresa para mi, pues contaba que Keanu Reeves iba a seguir con el personaje. Y aunque hay especulación de Cars al futuro (que en verdad no está muerto, hacer spinofff con los secindaros de esta película..) si parece un final coherente para el personaje. A fin de cuentas todo lo que le ha movido ha sido consecuencia de la venganza de la primera película, y este arco parece habwrlo cerrado. 

Por mi parte si la cosa se queda aquí me parecerá un cierre perfecto para el personaje, y una saga que ha mantenido un nivel notable, un rara avis hoy día que gracias al boca oreja ha pasado de ser una serie b a peliculas esperadas por el público, hasta el punto que a su manera ha influenciado en todo el cine de acción actual y que ha ofrecido un espectáculo muy por encima de la media del cine. Larga vida a John Wick.