martes, noviembre 21

Los cuatro fantásticos de Slott. Toma dos

 La última vez que trajimos a Dan Slott y sus cuatro fantásticos cumplía dos años en que el guionista llevaba las riendas de la primera familia y nos parecía suficiente espacio para hacer un primer examen de cómo le estaba yendo en su aventura. Y la conclusión fue que se trataba de un trabajo bastante irregular, y que aunque tenía intención de tratar a los 4F desde un punto de vista muy clásico, o precisamente por eso, no acababa de arrancar y dejar historias que dejasen verdadero poso.

Bueno, pues tengo dos buenas noticias desde al retomar estos capítulos. La primera es la llegada de un dibujante “regular” muy a tener en cuenta. Silva es un dibujante brasileño que se quedará los siguientes capítulos, y la verdad es que es una muy agradable sorpresa. Es terriblemente detallista, tiene un diseño de página muy cinematográfico y sabe ser espectacular a la par que clásico cuando toca. La verdad es que es de los dibujantes que más me ha gustado en los últimos años en la colección, que parecía que había tomado el dibujo semicaricaturesco como definitorio de la misma. 

Y dos es que parece que Slott se va soltando poco a poco. Al menos deja al fin manga ancha a su imaginación y empieza a buscar sagas más imponentes y con sensación de aventuras “más grandes que la vida”. Pasa con la llegada del tal Cormoran, que parece enemigo formidable, destruye de un plumazo el edificio Baxter y se nos antoja imparable para el equipo. Soy conscientes que artistas se retroalimentan y que buena parte del interés de estos capítulos está en el espectacular dibujo de Silva que hace lucir casi cada página. Y de ahí surge la idea del Portal Eterno, que ciertamente es una de esos elementos que se echaba de menos en estos Cuatro Fantásticos. Una aportación al universo Marvel que sea regulado por los Cuatro Fantásticos y que potencialmente da para muchas aventuras posteriores.

La primera de ellas es utilizar el portal Eterno como especie de baliza para todos los pueblos errantes del universo, y en definitiva retomar el personaje de la Doliente, que abrió esta etapa. Quizás al ser creación del propio Slott le da más presencia e importancia de la que merece, pero como amenaza capital funciona (no sé si tanto como para utilizar el nulificador supremo, pero es lo que tiene crear personajes cósmicos de conceptos abstractos) y la resolución no deja de ser un poco facilona. 

Por más que el aspecto cósmico de la franquicia quiere ser recuperado con fuerza por Slott no deja atrás sus vicios anteriores; Visto en perspectiva parece claro que uno de los premisas que marcaría Slott era jugar con el concepto de Primera Familia Con los Cuatro Fantásticos totalmente intocables dentro del grupo debe haber decidido que podía expandir el modelo de familia. Así que le está dando cancha a los niños Richards, pero además busca como estirar por otros ámbitos. Así Cielo la novia de Johnny va a ser personaje recurrente en la serie, y tras el enésimo crossover de la serie Ben y Alicia van a adoptar a dos niños, Kree y Skrull. Hay que decir que la idiosincrasia de ambos pues da para momentos divertidos en inicio, pero que se vuelven tan repetitivos e innecesario que en poco tiempo van a ir directos al foso de secundarios irritantes. Igual que esta Valeria metomentodo que soluciona problemas que ni Reed ni Muerte conjuntamente pueden, o un Franklin que a las primeras de cambio se va a quedar sin poderes y se muestra tan apesadumbrado como un adolescente puede llegar a estar (aunque lo que significa para su naturaleza mutante está bien llevado)

Como a Slott le gusta meterse en todos los fregados pues toca otro crossovers con invasores del planeta de Veneno (¡!) que pasa sin pena ni gloria, más si traen a otro dibujante brasileño que ni fu ni fa, y ni siquiera vamos a ver el desenlace en esta serie, más allá de incidir en las dinámicas de los personajes. Slott utiliza un truco curioso que es el de lanzar una especie de agentes durmientes que se mantienen latentes para eclosionar en su momento. En la saga anterior nos advierten con visiones del futuro con Ben luchando y perdiendo con una guerrera y sobre todo con Reed amenazado de muerte por la Cosa por algo que no sabremos, y esto afecta a la relaciones entre estos personajes, como lo más relevante de estos números. Solo la vuelta de Silva hace renacer el interés.

Con la mezcla de géneros con la que el guionista entiende a los 4F, si la saga anterior había optado por la épica cósmica, y si le ha dado relevancia a las dinámicas familiares pues era de esperar que en la siguiente volviese al estilo más socarrón, aunque sea utilizando al Doctor Muerte. Para la Saga de la Novia de Muerte tenemos una historia de vodevil, incluso algo culebronesca que se deja ver y es divertida. Para eso tenemos que recuperar a una versión algo inmadura de la Antorcha Humana, peor vale, se acepta que a fin de cuenta es parte intrínseca del personaje y si va a servir para quitarnos de encima a la sinsal de Cielo pues lo damos por bueno, por más que la aportación de Lyja sea algo gratuita y que a esta Victoriosa le vaya un poco grande ser la consorte de Muerte. 

La consecuencia más importante que trae la saga en como Muerte lanza un rayo de la Muerte a Johnny con lo que incrementa sus poderes exponencialmente y no consigue apagarse. Le toca a la Antorcha humana conocer los sinsabores de ser el monstruo del grupo y la dinámica de Reed intentando solucionar el tema y el drama que nadie se le puede acercar está interesante, al menos para todos los que no sean tan boomer como yo y no recuerden que esta historia ya la contó Englehart en los noventa. Lo malo de estos números que son un poco intrascendentes (Un Halloween con los niños adoptivos de protagonistas, un número legal donde Slott recupera a su Hulka…) es que Silva ya ha dicho adiós a la colección y los dibujantes subsiguientes (un tal Leon aparece por aquí) son bastantes insustanciales. Hay que pararse por supuesto en el número 700, que es un número especial con viajeros en el tiempo como antagonistas, pero en el que es bastante fácil adivinar el plot twist del capítulo y tenemos a un Romita Jr. Que ha conocido tiempos mejores. 

Todo está encaminado para la saga que va a ser el colofón de la etapa de Slott. La Guerra de Cuentas ya se ha venido anunciando previamente en la colección durante números anteriores (de hecho su primera mención sería en la colección de Hulka, hace más de quince años que sirve para tener a Jen estos números) Lo primero que resalta es la apabullante dimensión que tiene la historia. No en vano lo primero que pasa en la historia es que con la intención de atacar a Uatu unos enemigos se cargan la Luna (¡!) Una invasión extraterrestre a gran escala que va a mover todos los superhéroes de la Tierra y más allá. Muchos hablan que una historia tan importante debería haber sido un evento Marvel con Crossovers con varias colecciones. Yo en cambio me alegro que poder leer una historia contenida en la colección, donde el énfasis se ponga en los Cuatro Fantásticos. 

La premisa de la Guerra de Cuentas es verdaderamente potente. Recupera la historia del origen de los Visitantes, en que una raza de antaño se vio afectada por la intervención de aquéllos, y se pregunta qué habrá sido de aquéllos y como pueden vengarse de los Vigilantes milenios después. Así que los represaliadores tienen la intención y el armamento para subyugar al universo conocido.

Pero hay elementos que van a jugar en contra de la historia. Un defecto que se va a notar mucho es el apartado gráfico. Y es la pena más grande, porque en teoría debería haber sido el grandísimo Carlos Pacheco quien se encargase de esta historia, y hubiese sido el dibujante perfecto para historia tan épica. Nos deja apenas el primer número, que aunque no está al mejor nivel de su carrera es tremendamente disfrutable. Pero el gaditano tuvo que dejarlo inesperadamente por una enfermedad que acabó de la peor manera posible. Y luego se busca una sustituta que es la antítesis de lo que la historia necesita. La tal Rachael Stott la encuentro sencillamente nefasta, con problemas reales de dinamismo con sus personajes y tiene el dudoso honor de tener una de las peores versiones de la Cosa que yo haya contemplado. Quizás no es tan mala como quiero entender, y pasa por una buena dibujante independiente, pero entonces el foco habrá que ponerlo en el editor por no buscar un dibujante que ayude al tono de la historia y no al contrario. 

Y luego Slott tiene el problema del que mucho abarca: la serie quiere tocar mil y un puntos diferentes y por momentos parece un totum revolutum: entre seguir las andanzas de Uatu y Nick Furia, Un Reed Richards con el cerebro superdesarrollado, a Johnny con todos los héroes cósmicos junto a él, Estela Galactus y una peregrina metamorfosis, Hulka y Sota de corazones que pasan por aquí, el Doctor Muerte que tampoco puede faltar…. Pues parece que es difícil enfocar la historia hacia la amenaza que supone Ira y los Represaliadores. Entre medias un capitulo más centrado, que no deja de ser un What if sobre la llegada de Galactus y preguntarse si era necesaria o no la intervención de Uatu, que brilla como historia autoconclusiva gracias al dibujo Kirbyesco de Javier Rodiguez

Luego como última saga que va a ser del guionista pues tiene que ir cerrando aquellos cabos sueltos que ha ido dejando anteriormente, y las soluciones pues en muchas ocasiones no van a estar a la altura. ¿se acuerdan de aquella guerrera destinada a dar Muerte a Ben Grimm? Pues la tenemos aquí y aunque es un rival potente no parecía que la cosa era para tanto. ¿Recuerdan esa visión del futuro donde La Cosa quería matar a Mr. Fantástico? Pues se va a resolver aquí, y todo era una engañifa de Reed para motivar a Ben. ¿SE acuerdan del tal Cormoran que llegó a la Tierra como un personaje irrefrenable? Pues en un pis pas pasa a ser un esbirro de Muerte. Así que las semillas que había ido dejando Slott a la hora de germinar no han acabado de dar los mejores frutos. 

Así que tras diferentes luchas contra enemigos en teoría invencibles todo se focaliza en el mundo de los vigilantes y en el desenlace final. Reed utiliza el nulificador supremo para terminar la Guerra de Cuentas de la manera más resolutiva posible. El Nulificador supremos es el deus ex machina definitivo del universo MArvel, porque hace y funciona como le viene en gana al guionista. Y parece que Slott tenía prisa por dejar la colección, porque en un epílogo soluciona la presunta muerte de Reed, se carga a los malos, reubica a Uatu, devuelve su status a Galactus y hasta reconstruye la Luna. Para dejarlo todo atado y bien atado antes de su marcha. Hasta en el último capítulo liquida la subtrama de la hermana de Reed que había abierto y que no había suscitado ningún tipo de interés. 

Deja Dan Slott la colección tras casi una cincuentena de números. He de reconocer que esta segunda parte tiene mejor acabado que sus primeros años, pero aún así se ha quedado lejos de crear una etapa para recordar. A pesar que se le notaba su carácter en ser un guionista clásico y mantener el tono adecuado para los cuatro fantásticos, parece que sus historias funcionaban mejor en sus premisas que en sus desarrollos. Ha hecho historias épicas, imaginativas, humorísticas y familiares. Todo casa bien para la Primera Familia pero ninguna ha terminado de romper el molde, de ser redonda o emocionarnos y sorprendernos como deberían. Quizás si su etapa culminante con la Guerra de Cuentas hubiese sido lo que prometía la nota hubiese estado mucho mejor, pero al final su última aventura ha sido un buen resumen de toda la etapa de Slott: una buena premisa buceando entre lo más clásico de la colección que se marca un objetivo importante ambicioso, pero que encuentra demasiadas trabas en su desarrollo para que termine siendo todo lo que prometía.