martes, agosto 27

ALIEN. ROMULUS

 Hay franquicias que la gente se empeña en no dejarlas morir en paz. Y mas en la época de las franquicias en la que vivimos ahora no es ninguna sorpresa que se quiera seguir explotando el fenómeno de Alíen cuarenta años después de su explosión.

La saga Alíen es un rara avis por como se ha ido desarrollando. Su primera película, el Octavo Pasajero es un icono hoy día. Ridley Scott consiguió crear un icono instantáneo aunando cine de terror y de ciencia ficción de manera que solo ese puede catalogar de perfecta. Un diez sobre diez. Pero en estas que años después llega James Cameron y hace una de las mejores secuelas que yo he visto, y lo hace no jugando al mismo juego. Convierte la película de terror en una película de acció  ochentera que es una pasada. Otro diez sobre diez. Y hasta aquí lo bueno. Los sucedáneos que les siguen demuestran que no todos son Scott o Cameron, por muy prometedores que sonasen un bisoño Fincher o un autoral Jeunet. Tras cuatro películas se veía que al xenomorpho no le quedaba jugo.

Que eso no significa que dejasen de exprimirlo. Primero con un experimento sacacuartos como Alien vs Predator que vamos a eliminar de la saga. Y mucho más tarde es el mismo Scott el que vuelve al redil y se pone serio.  Primero Prometheus y luego Alien covenant vienen para explicarnos la mitología de la saga y expandir sus conceptos, y aunque trae ideas interesant s (y otras que considero anatemas absolutos) el desarrollo de las mismas deja mucho que desear. Parecía otro ataúd para la franquicia,

Pero a este muerto no lo iban a dejar descansar demasiado así que aquí estamos otra vez. Con un par de proyectos que se han quedado por el camino el que vio carta blanca ha sido este Alien Romulus, donde el uruguayo Fede Álvarez ha cogido el timón. Y parece haber tenido clara su idea desde el primer momento: Back to the basics. Volver a la esencia de lo que ha funcionado, elementos claustrofóbicos, gente encerrada con el monstruo en un entorno agobiante y escenas de terror clásicas.

El empeño de Romulus por resplandecer todo lo que fue el Octavo pasajero se va a notar de inmediato en la factura de la película. El mundo de Alien es una ciencia ficción áspera, sucia, de cables colgando y camioneros y machacas como protagonista. Lejos del aséptico decorado que tenían el binomio de Prometheus. Y en esto Romulus triunfa totalmente, porque tanto el planeta que sale inicialmente como las Naves nos remiten bastante a la ambientación clásica de la Nostromo.

En cuanto al argumento pues como decimos esto va del ABC de la saga, y con una excusa barata que no dura diez minutos vemos a un grupo colarse en una nave antigua que está varada en el espacio y ya tenemos las fichas sobre el tablero. A su manera se puede decir que juega a ser “la Jurassic World” de la saga. Siendo una secuela es también un remake encubierto de la primera película. Y como las cosas ahora se hacen asi, en lugar de sudorosos transportistas o rudos militares aquí los protagonistas son un grupo de niñatos que apenas cuentan con veinte años. Destaca la protagonista que sabes que terminará siendo Ripley 2.0 y mención especial para el sintético de la película. Un Andy que está defectuoso por lo que se comporta básicamente como un autista, pero al que media película le van a cambiar la configuración para ser el Androide tipo Wheiland. Es de los personajes que más terminan interesando y es interesante ver al actor ocupar dos papeles tan diferentes.

Aquí mis propios prejuicios actúan contra la película. Yo he crecido con el Xenomorpho como el depredador definitivo en que básicamente era imposible escapar de el, así que Confiar que esa panda va a poder sobrevivir en ese entorno no contra un Alien, sino contra todos lo que se terminan mostrando, pues a mí me saca un poco de la película. Y no es culpa del director que monta un set pieces bastante guapas, como el ataque de los agarracaras en un entorno inundado, o ver al bicho que le va a reventar el tórax a través de infrarrojos.

Luego también encuentro un problema en el uso del xenomorpho. No es quejarme de que se vea poco, porque ya se ha demostrado durante años que aquí menos es mas (y en esta película se van a mostrar bastante). Pero si me parece que su nivel de amenaza está muy poco exponenciado. Es mas, los momentos que mejor van a funcionar de la película van a tene como protagonistas elementos adyacentes: el ya nombrado ataque de los agarracaras o el juego que va a dar la sangre ácido de los bichos, más que el enfrentamiento o huida contra los verdaderos Aliens, que llegado un momento son usados un poco como carne de cañón. Si, ya se que es ponerse tiquismiquis quejarse que se carguen a los Aliens a pistoletazos cuando eso ya lo hizo Camerón en el 86.

Porque una cosa que ha querido refrendar Alien Romulus es,siendo hija de la película de Scott, es unificar toda la mitología del personaje. Hay evidentemente referencias a el octavo pasajero, con el Xenomorpho original, con la aparicion del modelo Ash (agradable guiño pero que estiran más que lo el deep fake puede soportar) y cruzan los experimentos de la compañía Wheiland con las ideas de Prometheus y los guiadores. ¿Recuerdan el famoso liquido negro que en Prometheus servía para todo? Pues aquí vuelve a escena y le dan cierta explicación plausible.

Así que llego al último cuarto de película con agrado. Sabiendo que esto ha sido un más de lo mismo, la ambientación ha resultado muy guapa, me han dado algún que otro momento Alien que funciona bien, la película no está nada estirada, e incluso puedo disfrutar de guiños o referencias a la saga que están bien resueltas. 

Pero llega el golpe final y yo no lo compro. Una de las protagonistas que ya había avisado de su embarazo se había inoculado el líquido negro y como era de prever tiene sus consecuencias. Y las consecuencias es que va a engendrar el hibrido definitivo. Que ya se por donde van, que ya avisaron en Alien Resurrection que la criatura perfecta era mitad hombre mitad xenomorpho, que ya se intuía en Covenant que el Alien era un experimento genético humano. Pero yo lo siento, para mí esa idea es horrorosa. Recuerden que yo me refiero al Alien como el depredador definitivo, la criatura más perfecta que la naturaleza ha creado para matar. Pura evolución. Así que sacarse un Max mix para que sea mitad hombre mitad Alien pues es un poco chorrada. Porque ya me contarás en qué mejora el engendro que sale al final al xenomorpho. Me parece un señor disparate que oye, da momentos de tensión y terror al final y se marca un desenlace muy Ripley, pero a mí me ha sacado bastante de la película.

 No quiero acabar con mal sabor de boca una película a la que hay que apuntarle más virtudes que defectos. Creo que consigue volver al universo Alien con acierto, y que estéticamente funciona a la perfección. Su simpleza argumental también hay que tacharla como un punto a favor, porque es volver a lo que mejor ha funcionado en la saga. Aunque la atmosfera opresiva y viscosa está ahí, tampoco nos da momentos de terror puro que se podían esperar del director. Y el último acto vuelve a demostrar que no siempre más es mejor. Le reconozco la valentía pero para mí es fallido. Es una película muy correcta, que endereza el camino que Prometheus y Covenant para mi habían torcido, pero se queda ahí. Si escuchas que está a la altura de las dos primeras sal huyendo. Que no te engañen.