jueves, febrero 27

NUEVO ORDEN MUNDIAL

 

Hace un año no creo que hubiese mucha duda sobre quienes ostentaban el favoritismo en el seno del futbol europeo. El último lustro ha contado con la rivalidad entre Manchester City y Real Madrid como gran aliciente. Ambos se entendían como los grandes dominadores del escenario. Los de Guardiola aplastando la Premier con la mano de hierro que acostumbra el mister catalán y los de Ancelotti siendo más laxos en la competición doméstica pero sacando toda su flama eterna cuando llega la orejona.

Era tal así, que lo que menos esperaba uno es que estos equipos pasasen de un año a otro a caer su rendimiento y dejar el trono de mejor equipo del continente abierto. Tanto es así, que los máximos favoritos para estar en la final se han visto en un cruce previo a los octavos de final. Viene dado por un cambio de formato de las liguillas de la Champions que lo único que ha hecho es trasladar más partidos, con más equipos de segunda fila y un modelo bastante arbitrario donde los calendarios son diferentes y los equipos no compiten entre sí en igualdad de condiciones. Ya demuestro que a mí el nuevo sistema me parece una chufla pero eso no es excusa para que tanto citizen como merengues estén fuera del top8 por meritos propios, pues su comienzo de campaña fue terrible.

Quiero empezar por los chicos de Guardiola porque yo no recuerdo una caída tan fulgurante en mucho tiempo. Más contando con un técnico tan entregado, tan trabajador en el día a día, tan meticuloso en su sistema. Es un equipo absolutamente irreconocible. En la distancia entre líneas, en la circulación de balón, en la presión tras pérdida, en la creación de oportunidades.  Podemos simplificarlo todo en la lesión de larga duración del balón de oro Rodri como jugador ancla. Pero otros equipos han perdido su jugador estructural y no se han caído de esta manera. Y si lo han hecho hay que echar la mirada al banquillo que no ha encontrado ni ha aportado soluciones a la materia. La sensación es que algo entre la conexión de Guardiola y sus jugadores se ha roto y es difícil de solucionar. El viejazo que le ha llegado a jugadores como Gundogan, Walker, Bernardo Silva o Kevin De Bruyne es fuertísimo y tampoco es que tenga jugadores capitales para renovar la plantilla de tremenda calidad. Esta Hallaand que sigue siendo un bicho cazando goles, pero el equipo nunca ha girado en torno a él. Grealish es un jugador guadianesco, Silvinho es un segunda espada. El equipo debía recaer sobre Foden pero también ha sido arrastrado por toda esa vorágine negativa. La misma que le ha llevado a quedar en el puesto 22 en la liguilla, a jugarse el pase en la segunda parte del último partido y a caer de la manera más estrepitosa a las primeras de cambio. El city ha sido un guiñapo en ambos partidos contra el Madrid, demostrando su crisis en elementos tan característicos en Pep como la salida de balón, que era terrible en cuanto había una mínima presión, la intensidad de la presión, inexistente, o el dominio de  la pelota que nunca consiguió fluidez en todo el campo. La derrota final es más que merecida, su periplo en la Liga va a ser un infierno en lo que queda y puede estar a las puertas de una crisis institucional gravísima. Muchas cosas tienen que cambiar en Manchester.

Los de Ancelotti contaban con un cambio estructural en sus vidas. La retirada de Toni Kroos es una trastada para el técnico italiano, que cimentaba toda su estructura en dársela al alemán y que él organizase. Tanto era así que los movimientos los últimos años era de dotar al equipo de músculo, de exuberancia física y de talento en tres cuartos obviando el tema de la organización. Sumémosle el fichaje del deseado Killyan Mbappé, jugador estratosférico pero que ha tenido un proceso de adaptación bastante complicado, hasta el punto que en noviembre muchos cuestionaban al francés como si no fuese un top3 de jugadores del mundo. Estuvo todo el inicio fallón, ansioso, con escasas dosis de talento, poco participativo y sin influir en los partidos. Luego como Ancelotti se dedica a juntar todo el talento como fuese, el equipo jugaba en un 424 donde los de arriba eran poco dados a la presión y los de abajo eran negados en la salida de balón. Si le sumamos el drama que ha supuesto las lesiones de larga duración en defensa de Carvajal y Militao pues por momentos el equipo ha sido un cuadro.

Pero conocemos al Madrid y cuando escucha el himno de la Champions se activa. Ha llegado el mes de enero y todos los blancos saben que hay que ponerse las pilas. Empezando desde atrás se ha encontrado la solución en el propio  banquillo. Dani Ceballos, que lleva en el Madrid sin pena ni gloria bastante tiempo, se ha esgrimido como el único argumento para sacar la pelota con sentido (también Luka Modric a sus 39 años, pero habrá que dosificar al croata) A partir de ahí el equipo juega más junto y sin partirse continuamente. Y los cuatro de arriba al menos en las noches importantes muestran una solidaridad en el repliegue y esfuerzo defensivo que no se conocía. Y como son tan buenos, porque Mbappé ha terminado entonándose y ser el jugador clase mundial que sabemos que es junto a Bellingham, Vinicius y Rodrigo pues les bastó para aniquilar de la manera más sangrante al City, que se dedicaba a perseguir sombras en defensa y era totalmente inocuo en ataque. Una masacre que en honor de la verdad habría que colocar más en el debe de los de Manchester, pero que no niega que el Madrid ha llegado a la línea de salida de las eliminatorias donde suele: siendo el ogro que nadie quiere que se le cruce en Champions

Ante el vacío de poder actores hasta ahora secundarios se han lanzado a por la batuta. Y llama la atención que hayan sido los grandes rivales de los primeros los que estaban esperando su oportunidad. Por un lado el Barcelona de Hansi Flick ha demostrado ser el gran aire renovador de Europa. Los últimos años tras la MSN el Barcelona se había convertido en un equipo plomizo, lento, conservador en su manera de tener la pelota y frágil mentalmente. Esto alcanza su cénit con Koeman que se encontró sin calidad diferencial y con Xavi que recuperaba un Barça muy competitivo, pero muy de mínimos.

Pues llega Flick y todo eso lo manda por la borda. Su equipo pasa a ser el equipo más riesgoso y con más velocidad con la pelota del mundo. El Barcelona más vertical que se recuerda en los últimos diez años. Y a los blaugrana les hace mucho bien, que duda cabe. Esgrime las mejores condiciones para que su talento brille. Si hay que hablar de nombres individuales pues voy a detenerme en tres. El primero es Pedri, que ahora no lo parece pero su talento estaba bajo sospecha. También porque la racha de lesiones no le había dejado trabajar, porque en cuanto ha tenido continuidad pues se ha demostrado lo que es, uno de los mejores centrocampistas del mundo. Y  más completo de lo que parece, pues yo tenía dudas si el canario solo tenía un mediapunta de talento en sus piernas, pero Flick le ha dado el peso en la organización y demuestra que al menos en este Barcelona tan vertical puede llevar la sala de máquinas sin problemas y con una fluidez y rapidez abrumadoras. La siguiente sorpresa de la temporada es Raphinha. A mí es un tío que me ha callado la boca, porque siempre pensaba que el tío tenía el talento justo para jugar en el Barça. Y este año no es que lo parezca, es que tiene números de top 5 mundial. El cambio de banda a la izquierda, que ya propición Xavi en su día, le ha venido de lujo para pasar de ser extremo de desborde a extremo de ruptura y se pasa el partido lanzando desmarques profundos de una exigencia mortal para los defensas, porque luego tiene una finura en la definición inaudita. Me sigo diciendo que no es su nivel real y que en algún momento bajará, pero ya llevamos media temporada y ahí sigue el tío. La tercera pata pasa por ser un chaval de 17 años con cara de niño. Lamine Yamal ha sido la gran aparición de los últimos años y parece llamado a marcar una época. A primera vista no parece diferencial en nada, hasta que ves como toca el balón. Y te das cuentas que es especial, que es capaz de hacer con la pelota lo que haga falta. Centros mortales, tiros certeros, paredes, desbordes por fuera y por dentro…Nada parece fuera del alcance del chaval. A lo mejor se le debería pedir más cifras de goles, pero lo que fascina es el entendimiento del juego que demuestra siendo un prepúber y como saca partido a su superioridad técnica en beneficio del equipo. Pocos dudamos ya que estamos ante un elegido que ha vuelto a salir de la masía y que sube el techo competitivo del Barcelona.

Creo que no hay duda que cuando el Barça ha jugado bien nadie ha llegado a ese nivel máximo. Ha sido un maremoto para cualquier equipo y al Madrid le ha pasado por encima cuando ha hecho falta. Para la exhibición de este juego el arma con el que cuenta Flick es con jugar la línea defensiva muy adelantada, hasta nivele prácticamente suicidas. Funcionó de manera fulgurante en el inicio de Liga donde los rivales estaban desnortados, pero con el paso de los partidos ya se trabajó para conseguir hacerle daño a la línea de flotación culé. El resultado es que todos los partidos del Barcelona son a cara o cruz. Siendo el mejor equipo del mundo atacando siempre está expuesto. Normalmente la apuesta debería salir siempre a favor del talento culé, y paradójicamente han sido los equipos pequeños los que han conseguidos rascar más contra los azulgranas, pues en los grandes partidos siempre ha ofrecido su mejor versión. Pero ese interrogante se mantiene sobre el Barcelona para ser un equipo perfecto. Si el dominio y la creación de oportunidades que tienen derivan en partidos locos que el Barcelona nunca sabe cerrar. Parece una postura demasiado caótica para los partidos gordos de Champions y Flick por ahora se muestra inflexible con su estilo y no pretende cambiar. Al fin y al cabo no le fue mal así con el Bayern de Munich.

Contra la caída del Manchester City parecía que estaba agazapado el Arsenal de Arteta esperando su oportunidad. Pero inesperadamente ha sido el Liverpool quien ha ocupado el trono. Digo inesperadamente porque el año pasado salía del equipo Jurgen Kloop el constructor del Liverpool actual y uno veía que podía quedar un erial después del paso del entrenador alemán. La apuesta por el poco conocido Arne Slott parecía que apostaba por un perfil bajo para esta temporada, más con un verano en que prácticamente no ha habido incorporaciones. Por eso termina siendo una agradable sorpresa el paso delante de algunos jugadores red. Slott mantiene la idosincracia del Liverpool de toda la vida pero añade matices interesantes. Si con Kloop el centro de campo parecía una zona de paso por donde pasar corriendo de la manera más rápida posible  Slott lo utiliza como sala de máquinas con un inesperado Gravenberch jugando a gran nivel y moviendo al equipo con soltura. Y luego los grandes nombres de estos últimos años pues siguen dando un plus. Van Dijk vuelve a ser un central inexpugnable. No tiene la exuberancia de antes de su lesión pero el oficio y talento defensivo lo mantiene como uno de los mejores defensas del mundo. Arnold con sus luces y sombras sigue siendo diferencial con su toque de balón. Luís Diaz es un demonio en izquierda y Darwin Nuñez un nueve diferencial, aunque siempre está bajo sospecha. Y Mo Salah. Sigue a lo bajini demostrando lo que es: uno de los mejores jugadores de la última década. Parece que nos hemos habituado a nivel del egipcio y hacemos de menos que sea un jugador de treinta goles por temporada. Parece que estamos ante la última temporada de Salah en Europa y será una lástima perder tan enorme talento.

Tras estos tres equipos todo lo que terminase ganando la Champions sería outsider. Parece mentira llamar outsider al Psg con el transatlántico europeo que ha sido estos años pero un ya no se toma el proyecto en serio, capaz de lo mejor y de lo peor, también hizo una liguilla insuficiente y podía haber sido una decepcion. Pero al igual del Madrid parece que Luis Enrique ha tocado las clavijas a tiempo, el equipo ha conseguido crecer con Vitinha y Fabian Ruiz  manejando el equipo, y las amenazas de Barcola y Dembelé. Especialmente fino parece Ousmane ahora, pero la verdad a estas alturas apostar por el Dembo como jugador diferencial en partidos grandes es jugar a la ruleta rusa. Lo que suele ser el Psg en esta competición. Desde la Premier seguimos esperando que hagan buena campaña el Arsenal, pero a estas alturas para nadie sería una decepción que cayese a las primeras de cambio. Hasta aquí ha llegado el Aston Villa por la competitividad de Emery y aspira a dar algún susto a los equipos grandes pero ya está tocando su techo. Y si nos vamos a Alemania hay que pararse en el Bayern de Munich, que sigue en un proceso raruno. Abarca un montón de talento (kane, Musiala, Oliseh..) pero no parece estructurar un equipo ganador. Aunque luego llega la copa de Europa y como si fuese el Madrid parece que su nombre la da para pasar eliminatorias. El año pasado el Bayer Leverkusen fue uno de los mejores equipos del mundo, y cuenta con un jugador como Florian Wirtz que se está exhibiendo en su primera Champions. Xabi Alonso sigue dando sus pasos como entrenador top y veremos si no se lleva algún favorito por delante.

Acabo con dos proyectos que no han tocado metal pero tienen muy buena pinta. Por un lado el inter de Inzaghi es un equipo que sigue creciendo a ritmo sostenible y que tiene pinta que va a ser un dolor de muelas para cualquiera que se cruce con él. Este año parece que Lautaro Thuram como pareja ofensiva funciona, en especial el argentino que ha alcanzado la regularidad que necesitaba. Y finalmente el Atlético de Madrid, donde el Cholo Simeone ha reinventado a su equipo, con una dosis de juventud en Barrios, Julian Alvarez, Giovanni Simeone que le aportan un energía que había perdido los últimos años y acompañan a la vieja guardia de Oblak, Gimenez y sobre todo Griezzman. Puede que a la hora de la verdad Simeone vuelva a tirar el equipo atrás, pero al menos ahora parece tener mejor mimbres para jugar a lo que quiere, con un Julian Alvarez dando pasitos para convertirse en el crack mundial que se pronosticaba. No será favorito, pero puede cargarse a cualquiera.