Yo me he partido la cara por James Cameron. Porque Avatar ha sido tan exitosa en taquilla como vapuleada por sus detractores. Y aunque siempre he sido consciente de sus fallos mi mayor defensa es que la experiencia visual de ver Avatar compensaba. Hasta Fuego y Ceniza.
En esta tercera película no puedo seguirle el juego a Cameron porque no me da lo suficiente. Sin ir más lejos El sentido del agua tiene los mismos o más fallos que esta tercera parte, pero había un salto exponencial en cuanto a los efectos e imágenes que aportaba cameron respecto a su primera pelicula. Era normal. Habían pasado quince años y Cameron estaba exprimiendo al máximo los limites de la tecnología para su imaginería visual. Lo que pasa es que ese salto cualitativo no existe de la segunda a la tercera. Todo luce espectacular majestuoso, pero ya nada te deja con la boca abierta, porque están a un nivel parecido. Así que la experiencia visual en este nuevo Avatar se queda un poco coja.
Y si la película no se impone en lo que es su mejor virtud, pues los defectos ya sobradamente conocidos de la misma van a aflorar más vistosos que nunca. El argumento de Fuego y Ceniza no es ni mejor ni peor que el de las otras, pero si empieza a ser demasiado dar la vuelta otra vez sobre lo mismo.
Y han perdido una oportunidad perfecta para poder cambiar y evolucionar el tono de Avatar. Siempre nos hemos quejado del ecologismo facilón y el oportunismo del buen salvaje que ha acompañado a Avatar. Aquí en el primer cuarto de la cinta nos traen la única novedad interesante que aporta. Al fin en Pandora aparece una sociedad que no es idílica. Esta nueva tribu que conecta con el titulo de la cinta, sí es belicosa, dura y peligrosa. Empezando por su lideresa, interpretada por Oona Chaplin que mezcla amenaza, carisma y sensualidad partes iguales. Su primer enfrentamiento contra la familia de Sully se convierte en lo más vistosos de la cinta. No supone una explosión para los sentidos como con los pueblos del mar, pero sí consiguen mostrarse como amenazas importantes para los héroes.
Pero lo cierto es que esta nueva amenaza se va a quedar de telon de fondo, más allá de la previsible alizanza con Quarrich. El motor de la película va a ser el personaje de Spider, aunque yo le seguiré llamando Kamandi porque es el mejor mote de la historia. Resulta que el niño salvaje éste en un momento dado ha evolucionado para ser el primer humano que puede vivir y respirar en Pandora. Tampoco se sabe muy bien qué le hace especial, pero va a ser el eje de la película a partir de ahora, porque esa habilidad es buscada y requerida por los humanos. Colocar aquí a Kamandi es un sopo porque básicamente lo tengo como un personaje insoportable y no aguanto que le den protagonismo. Pero es un dilema importante, porque se cuestionan si el chico va a ser una arma para la invasión de Pandora. La figura de Neytiri crece respecto al papel de comparsa de la última película y está incluso por la labor de sacrificar al muchacho en pos de su pueblo.
Vemos que la película está tomando derroteros más oscuros y más dramáticos. El duelo de la familia por la muerte con la que acababa el sentido del agua se nota, las luchas tribales parece que aportan un poco más de pesimismo a este mundo, y los personajes parecen tener que tomar decisiones difíciles. Kiri se postula como enlace espiritual, Neytiri fomenta su odio a los humanos lo que perturba a su marido... Están en el momento de dar ese paso.... Pero no. Cameron podía haber hecho de Fuego y Ceniza su Imperio contraataca para poner a los personajes en un brete difícil y doloroso, pero deja pasar la oportunidad. Cuando Sully camina decidido para sacrificar a Kamandi se lo piensa en el último momento y apela al espíritu de la familia y blablabla. Ya vuelve el buenismo que es parte inherente de esta saga familiar a fin de cuentas, pero que no deja salir del más de lo mismo a la franquicia.
A todo esto Cameron ha vuelto a hacer magia. Llevamos media película, que son cerca de las dos horas y no hemos mirado el reloj ni una vez. Por mucho que el embelesamiento construido de Pandora esta vez no esté a la altura de las anteriores mantiene un sentido del ritmo tan poderoso que vuelve a conseguir que una película de más de tres horas no se te haga larga. Hasta el tramo final. Aquí creo que podemos decir que se equivoca Cameron a cambiar el foco. Los pueblos de fuego terminan dados de lado para volver a focalizas el tema en los pueblos del agua. Y la película se vuelve basícamente la misma que la segunda. Y cuando digo que se vuelve es que repite paso por paso el clímax de aquella. Otra vez los Tulcun, otra vez los balleneros, otra vez una lucha marítima, otra vez niños de Sully secuestrados.. Qué necesidad había que caer en la reiteración. Porque la mitología de las ballenas gigantes ya me chirriaba y me dejaba muy frío en la anterior película, pues dedicar metraje al Tulcun exiliado, a que hagan un consejo y decidan luchar por sus hermanos.,. Todo suena a pastiche ya vivido,
Igual que todo el enfrentamiento final. ¿Espectacular, con buen ritmo y visualmente impecable? Todo sí, en efecto, Pero a estas alturas en una pelicula de Cameron eso se da por supuesto. Si al final terminas contando el enésimo enfrentamiento entre Quarritch y Sully, has ninguneado a un buen personaje como la nueva lideresa de los pueblos de fuego que llega a este final sin pena ni gloria, y ya habías mostrado previamente que todo el armamento humano no es rival para unos Tulcun decididos pues todo el final termina bastante mascado. Más con la aportación de Kiri como Deus Ex machina enlazada con el planeta y la enésima muerte del villano de l película que ya han demostrado que pueden recuperar cuando les dé la gana.
Así que estancamiento es la palabra que me viene a la cabeza para hablar de la tercera parte de Avatar. Visualmente sigue siendo de diez, pero evidentemente no ha tenido tiempo ni medios para ser una salto evolutivo como sí lo habían sido sus antecesoras. Y narrativamente, que ya sabemos que es la pata más coja de la saga, la película no ha evolucionado hacia ningún sitio. Se ha limitado a repetir los esquemas de la anterior para acabar básicamente en el mismo sitio. No sé que ideas tendrá Cameron para seguir con dos películas más, pero hubiese venido bien mover un poco el avispero para llamar nuestro interés. Porque ahora mismo estamos un poco cansado del más de lo mismo en Pandora