y llegó un día en que Jack Kirby se hartó de ser el patito feo del reino, cuando todos sabemos que se trataba de un pedazo de cisne, y decidió emigrar a puestos más soleados. Kirby harto de ser ninguneado por Marvel, tras dedicarles los mejores años de su vida y miles de páginas sin las que hoy se entendería el concepto de Universo Marvel, dejó la compañía para firmar por su eterno rival. No vamos a dedicarnos ahora a debatir sobre la autoría de la mayoría de superhéroes Marvel porque se lleva haciendo ya cuarenta años y resulta cansado. Pero negar el papel de Kirby en colecciones como los 4F o Thor es ser corto de entendederas. Lo cierto es que Lee & Kirby formaron un dúo que no se puede igualar. Lo mejor de uno y lo mejor del otro se agrupaban y creaban una sensación mágica. Por supuesto en todo duelo de egos se crea una sincronía especial, que ayuda a la creación. Para al final terminar rompiéndose, eso no se puede cambiar. Kirby pensó entonces que no necesitaba de un advenedizo "colaborador" (cito a Waid) que se estaba llevando todo el mérito. Así que dejó sus juguetes en Marvel y se fue a crearse otros juguetes más sonoros.
Cuando el bueno de Jack llega a DC, no se le ocurre otra cosa que lanzarse a una misión suicida. Lejos de coger Superman, o la JLA decide que va a hacer creaciones propias. La única colección que toma es, ¡toma ya!, Jimmy Olsen (cuyo interés oscilaba entre cero y nada) y forma tres colecciones más: Forever People, The New Gods y Mister Miracle. Kirby acababa de crear el Cuarto Mundo. Una tetralogía enrevesada que cuenta la lucha entre Nueva Génesis y Apokolips, dos razas de semidioses envueltas en una guerra, que ahora toma como campo de batalla la Tierra. Kirby lo había vuelto a hacer. Su mente desbordante de idea desembarca en DC creando una mitología propia de la nada. ¿quién se quiere perder eso? Yo desde luego no.
Por supuesto Kirby no va a dejar a nadie que toque sus nuevos juguetes, nuevos de trinca. Ya había aguantado demasiado a Lee. y aquí empiezan los problemas. Porque Kirby es un motor acelerado a 200 revoluciones. No para de crear, pero tampoco sabe pararse. Necesita alguien que le sirva de pausa. Que le ayude a centrarse en un tema. Ese era el contrapeso de Stan Lee en Marvel, y gracias a él (sí, Jack, gracias a Lee, aunque te duela) Kirby firma los mejores trabajos de su carrera. Porque en Marvel Kirby también es un torrente de ideas, pero Lee sabe manejarlas, sacarles el jugo necesario, pararse a mirar los personajes. Kirby no. Y lo demuestra en el Cuarto Mundo que no sabe a donde ir. La premisa de las series es la lucha entre Apokolips y Nueva Génesis, y la búsqueda de la ecuación de la antivida. Eso dura tres capítulos. En cuanto el genio neoyorkino se le ocurren más ideas (y está por demostrar si hubo algún momento de su vida que no se le ocurrían) se lanza a por ellas olvidando realmente lo que quiere contar. Kirby es como un niño hiperactivo: Tiene tanto entusiasmo en todo que sufre déficit de atención. Así las series se van llenando de conceptos imposibles e imágenes increibles. Por supuesto nadie se puede quejar de esto. Si Kirby no estuviese en un medio tan minoritario como el cómic sería considerado con justicia de los cinco personajes más importantes de la ciencia ficción. No se puede poner ni un solo pero a la acción made in Kirby. Ni a su fantasía. Pero de ahí se resiente otros aspectos, como los personajes, a los que Kirby no les presta ni un mínimo de atención en caracterizarlos, o tramas incompletas y abandonadas en pos de otra mayor, más grande, siempre más grande.
Desglosando un poco el Cuarto Mundo nos encontramos en primer lugar con Los nuevos Dioses. Ésta se puede considerar la serie principal del Cuarto Mundo, donde se presentan los personajes y el campo de batalla. Pero Kirby va dando tumbos. La presentación de Orión, Darkseid, Metron y el Alto Padre es magnífica y planta la semilla en un sólo número de lo que debe ser la serie... para luego abandonarla a las primeras de cambio. Se olvida directamente de la ecuación de la antivida, causa principal, se supone para que las tropas de Apokolips vayan a la tierra. Y Kirby nunca sabe muy bien para qué le sirven los cinco terrestres capturados por Darkseid. Finalmente hace lo que a él le gusta. Utiliza Nuevos Dioses como la colección donde se verá el campo de batalla. En definitiva enfrentamientos de magnitud enorme entre Orión y las tropas de Apokolips. Kirby en estado puro. Batallas mastodónticas con páginas que quitan el sentido como los enfrentamientos con Mantis, los abisales o Kalibak. Todo es pura energía, una fuerza que quita el sentido, conceptos como el corredor negro o la colonia de Forager...aunque tras doce números te das cuenta que no ha terminado yendo a ninguna parte. Deja buenas ideas detrás, y conceptos para cimentar un universo, pero como siempre da la sensación que falta algo. Solo se puede especular, pero cuanto podría haber sacado Lee del alma torturada de Orión y su cara real de APókolips. Kirby lo apunta en el primer número.... y no se acuerda hasta el final de la serie. Como apunte resaltar el Pacto, uno de los mejores cómics de Kirby, sobretodo por ver a un personaje Kirbyniano ser sibilino y no atacar de cara y por resolver el número con más cerebro que músculo.
Forever People quizás sea la serie menos dispersa de las cuatro. También debe ser la que más me gusta porque es la que más sale Darkseid, al contrario de lo que era de esperar. Los jovenes eternos son el grupo joven de Nueva Génesis. Como era de esperar ninguno de ellos tiene una caracterización especial, y como novedad especial es que todos ellos pueden juntarse y llamar al Hombre infinito, que actúa en plan DEus ex Machina. Puede que tras ver Power Rangers no nos parezca gran cosa, pero para la época es un concepto terriblemente imaginativo. Lo bueno de los Jovenes Eternos es que sí se centran en una premisa. Tras unos primeros pasos dubitativos, donde Kirby ubica a los personajes en un entorno y con unos secundarios a los que no quiere ni sabe sacar partido, al fin con la llegada de Glorious Godfrey la serie se centra en la búsqueda de la ecuación de la antivida. y parece que Kirby puede meter todos los conceptos que le gustan de una manera fluida: Tras la metáfora fascista de Godfrey la entrada de Desaad y el pueblo de los malditos, el encuentro con Sonny sumo, portador de la ecuación de la antivida, y la venganza de Darkseid y el poderoso efecto omega, para acabar en una búsqueda por el tiempo. Lástima del cruce con Deadman en plan terrorífico, que no le pega a Kirby ni en pintura. Finalmente culmina la serie con un encuentro con Devilance el perseguidor y el sacrificio del hombre infinito, que provoca el exilio de los Jovenes Eternos. Globalmente se puede considerar la serie más completa, aunque como es de esperar tiene algún handicap en la interacción de personajes (se puede adivinar una relación entre Moonrider y Belleza soñadora, pero Kirby no pierde en tiempo en desarrollar florituras)
Sin duda la más floja parece en principio Jimmy Olsen: amigo de Supermán. Era una serie destinada a un público más infantil, de ahí personajes casi caricaturescos en la legión de repartidores o ideas que rozan la vergüenza ajena, como puede ser llamar a un personaje vampírico Dracolin, o tener a un personaje más de diez números vestido de buzo... En fin. Pero es Kirby, y no puede parar de imaginar cosas. En Jimmy Olsen la conexión con Nueva génesis y Apokolips es mínima, pero se lanza a crear una trama de manipulación genética durante toda la obra que demuestra que Kirby es un visionario. Y siendo la peor serie ahí están conceptos como el proyecto, la zoompista, la factoria del mal y el mundo minituarizado de Transilvane. Nada mal. Además Kirby, por primera vez en su vida que yo sepa juega con tramas paralelas al separar a Jimmy Olsen de Supermán. Ésta es la única serie que se cimenta en aspectos del universo DC tradiconal, aunque tampoco se saque mucho partido a Supermán. Por no hablar que en los primeros números le redibujaban las caras al rey. O sea fichas al mejor dibujante de superhéroes de la historia, y luego le borras sus dibujos... No me extraña que el Rey no quisiese entrar a la colección del hombre de acero.
Mr.Miracle es un concepto extraño. Hay que ser bizarro para hacer un cómic sobre un escapista, y ahí tenemos a Kirby buscando ocasión para demostrar las dotes de Scott Free de escapar de cualquier trampa. Pero como Kirby es Kirby se sale. Miracle es el personaje del Cuarto Mundo con una personalidad más atractiva, el personaje de Apokolips que ha conseguido escapar. La serie gana muchísimos enteros cuanto más cerca está del universo del Cuarto Mundo: Big Barda, el horfanato de la Abuelita Bondad, Armagetto, Himon... todos son puntos a favor con el estilo Kirby presente, y la serie es mejor cuanto más se profundiza en el pasado de Scott Free. Además el traje de Mr. Miracle es sensacional. Peor es cuando las aventuras pasan en la tierra y solo tangencialmente tienen que ver con la Intergang. No dejan de ser excusas extrambóticas para que Scott Free escape una y otra vez de la muerte. Lástimosamente con el cierre del Cuarto Mundo la colección tira más hacia este aspecto terrenal y pierde buena parte del atractivo.
A Nivel gráfico no hay palabras para describir a Kirby. Colosal se queda corto viendo sus dibujos. Kirby estaba en el cénit de su carrera e incluso empieza con más fuerza que en su último año en Marvel (al menos en los 4F) Las batallas de Darkseid nos recuerdan a los mejores enfrentamientos de Thor y hay páginas que literalmente quitan el sentido, como la Galaxia Prometeica (desde ya una de las mejores dobles páginas que he visto nunca) A las tintas acompaña en un principio Vince Colleta, al que todo el mundo trata como el peor entintador que ha tenido Kirby, pero no sé, a mi me gusta el aspecto final desgarbado que da a sus dibujos. Queda como más ... primitivo y le añade más fuerza aún a los impresionantes lápices de Kirby. No sé si me gusta incluso más que el siguiente entintador, Mike Royer, que es más completo y cuidadoso. o simplemente que Kirby estaba en un estado de gracia tal que se salía en todos y cada uno de sus dibujos. Fuerza, expresividad, espectacularidad, dinamismo, diseños.... Por un trabajo como el Cuarto Mundo Kirby es el Rey. Es una pena el bajón que dio en su vuelta a Marvel (menos en los Eternos, más en el Capitán América)
Porque finalmente las colecciones del cuarto mundo fracasaron y tuvieron que echar el cierre. ¿Fracasaron? Puede que económicamente, pero creativamente fueron un éxito total. La mitología de Apokolips y Nueva Génesis es la única creación reseñable que ha tenido el Universo DC desde la edad de plata, y Darkseid alcanza por méritos propios el nivel de mejor villano DC (con y sin el permiso del Joker) Y es que por donde pisa Kirby....