House es una de esas escasas series que se pueden considerar buenas e inteligentes y que ha triunfado en horario prime time. Incluso se puede decir que ha transcendido y se ha convertido en un referente fuera del contexto televisivo. Eso de por sí ya es difícil, y más en una cadena que tiene al médico inglés como único referente hasta el punto de poner en peligro el record de repetición de los antenizados Simpons.
¿Es House una buena serie? Bufff… difícil papeleta. Si debiera mojarme, y si estoy escribiendo esto será para mojarme, diré que no, globalmente House tiene demasiados defectos para poder considerarse una serie redonda. Por supuesto la serie peca de lo que pecan todas las series de médicos: es excesivamente formulaica. Todos los capítulos siguen el mismo esquema: se presenta un caso médico de extrema gravedad del que nadie da con el resultado. El caso se complica hasta ser necesaria medicina de alto riesgo (no hay capítulos sin punción lumbar, sin coma inducido, sin paro cardíaco) Se llega al extremo de caso irresoluto hasta que el genial protagonista da con la tecla adecuada… et voilà, resuelve un caso que se dan uno en un millón de casos. Y ya está. Absolutamente todos los capítulos, salvo dos o tres excepciones a lo sumo siguen el mismo esquema una y otra vez. Al final provoca que visto un capítulo, visto todos. Cuando ves capítulos repetidos de House tienes que tardar un rato en molestarte en saber de qué temporada se trata, pues las diferencias son mínimas.
Por supuesto la enorme baza que tiene la serie es su personaje protagonista. Gregory House, con indisimulada referencia a Sherlock Holmes, es un médico genial en la búsqueda de cualquier diagnóstico. House lo tiene absolutamente todo como personaje: es cínico, divertido, sincero, cruel, misántropo, malhablado, drogadicto, irónico, excéntrico, genial… y sobretodo es la tábula rasa perfecta para cualquier guionista para lanzar frases sardónicas geniales. El gran mérito de la serie es conseguir que empaticemos con un personaje tan desagradable a priori. Y conseguir mantenerse en ese filo, en que la gente quiera a este personaje tan hosco y maleducado sin traicionar al mismo es la piedra filosofal de la serie de David Shore (conocido por otra serie que también pecó de formulaica como Sexo en Nueva york) Si cometen el error de humanizar al personaje y “encariñarlo” se va a perder toda la riqueza de la serie.
House es tan buen personaje que lo acapara todo. Eclipsa a todo lo que está a su alrededor. Especialmente pasa en el resto de personajes. El trío de médicos secundarios apenas pueden competir en interés con su jefe y no dejan de ser personajes bastante unidimensionales. Al pasar tres temporadas es cuando empiezas a hacerte idea de cómo piensan y creen el trío de secundarios. Especialmente triste es el caso del Dr. Chase, que a día de hoy es difícil hablar de su personalidad más que ser “el doctor Guapo”. La doctora Cameron tiene algo más de enjundia, con su postura antitética a la del Dr. House: ella es comprensiva y siente el dolor de sus pacientes como propio. Peca un poco de estereotipada. El mejor construido parece ser Foreman, que se muestra normalmente como el más dotado de los médicos que acompañan a House, y que corre el riesgo de seguir los pasos de su mentor. De todas maneras la posición de los tres personajes no es fácil, ya que se limitan a dar soluciones erróneas hasta que el genial doctor da con la solución mágica. Al alejarse más de los casos de cada capítulo aparecen más interesantes otros personajes como el doctor Wilson, único amigo y que ejerce de Pepito Grillo de House, o la doctora Cuddy, su jefa, con la que mantiene una tirantez muy estimulante en los primeros capítulos. El problema es que esa tirantez no se puede mantener durante largo tiempo, pues llega un momento en que la situaciones insostenibles siempre caen a favor de personaje estrella. Por eso, desde la resolución del asunto Tritter Cuddy pierde toda su jerarquía.
En la primera y la segunda temporada House se gana su puesto emblemático el Dr. House. Todos los capítulos son prácticamente iguales, con honrosas excepciones como el afamado Tres historias (elegido de manera excesiva como el mejor capítulo de la historia). Además la construcción del capitulo ayuda a que House gane en carisma mezclando por igual momentos dramáticos con momentos más cómicos e irónicos, preferentemente en las divertidas horas de consulta. La segunda temporada sigue por los mismos derroteros, pero parece que los responsables ya se van dando cuenta de los problemas que tiene la serie. Se intenta dar un halo de continuidad a los capítulos, cosas que en la primera temporada era casi inexistente y para esto se saca a colación a la exmujer de House. Personalmente parece una opción pelín facilona y poco rebuscada (se pone a trabajar en el mismo hospital. ¡Qué casualidad!) Pero de nuevo la fuerte personalidad de House sigue salvando la papeleta a la serie, y consigue acabar todo el subargumento con enorme fuerza.
Para la tercera temporada se siguen buscando soluciones a la autoconclusividad de los capítulos y se procura mantener un mínimo de continuidad en toda la serie. Por eso desde el principio de campaña aparece ya el enorme David Morse (en todos los sentidos) como un policía, que después de ser tratado de manera vejatoria por el Dr. House le va a perseguir (y no sin razón) al malhallado doctor. La serie se beneficia de tener un hilo conductor y que haya una némesis suficientemente grande contra House. El asunto va subiendo poco a poco en tensión y parece que House está en un verdadero callejón sin salida… pero la cosa se resuelve de manera bastante abrupta y algo incoherente. Simplemente la doctora Cuddy tiene que salir a defender a su médico y ya está. Vale, sabíamos que al final el doctor House se iba a salir con la suya, pero la verdad es que dejan a Tritter a la altura del betún y se quitan el marrón de manera facilona. El siguiente asunto está mejor resuelto. Se trata de Foreman, que viendo que corre el riesgo de seguir los pasos de House decide dejar el equipo. La situación es complicada pues House, siendo como es, no se va a rebajar a pedirle que se quede su ayudante y no deja de lanzarle puyas made in House. Todo parece indicar que la cosa acabará de manera lógica: con Foreman volviendo con el rabo entre las piernas, pero ocurre todo lo contrario. No solo todos los personajes mantienen su postura coherente, sino que tanto Cameron como Chase se unen a Foreman y dejan a House solo.
La cuarta temporada ha aceptado el contexto formulaico de la serie y sabe que la magia de la serie es la interrelación de House con sus acólitos. Así que lo que hacen es cambiarle los acólitos. House hace una especie de concurso entre varios candidatos para que se terminen ganando el puesto. Todo hace presagiar que será para nada, pues Foreman, Cameron y Chase siguen pululando por la serie, por lo que es de imaginar que volverán al equipo al final de esta temporada. Pero es estimulante ver a House rodeada de gente diferente a la que está habitualmente, y por eso se disimula algo mejor el hecho de que los capítulos sigan siendo siempre idénticos y cuando no, es por extravagancias como “House en la Cia” o “el reality de house”. Los nuevos personajes son difíciles de destacar, pues cada capítulo desaparece uno, pero si pecan de nuevo de tener un único punto de interés y desarrollarlo a partir de ahí (el negro es mormón, y la chica es una trepa. Y lo son en todas y cada una de sus intervenciones) pero es cierto que ha supuesto un soplo de aire fresco a una serie con cimientos escasos, aunque sean tan sólidos como el carisma de Greg House.
3 comentarios:
Empiezan a llegar las season finales de las series que sigo y vamos a ir haciendo repaso de cada temporada. La primera de ella es House, que deja huérfana de nuevo a Cuatro (a la espera de si se les ocurre, al fin, pasar Dexter) La cuarta temporada de House ha supuesto un soplo de aire fresco a la previsibilidad que comentábamos de la serie. El valiente movimiento de sacar a la banda del Dr. House a favor de carnaza nueva supone un interesante inicio de la serie donde se aprovecha del verdadero as de la serie: la interacción de House con los que le rodean. La serie empieza con una especie de casting para conseguir el trabajo con el brillante médico. Estos son los mejores momentos de la temporada, pues House debe lidiar con ocho, diez personajes diferentes. Es cierto que los personajes nuevos pecan de ser unidimensionales y de tener solo una idea: el mormón, el viejo que no es médico, la zorra implacable… pero es divertido a House lidiar con alguien más que Cameron, Chase o Foreman y ayuda a que la fórmula, la misma de siempre, no se nos haga tan repetitiva.
Pero llega un momento en que la situación, ya de por sí ilógica, se tiene que estabilizar. Foreman se une al grupo, porque no tiene otro ámbito que no sea éste y el grupo médico se estabiliza primero en cinco y más tarde en tres médicos. Y ni siquiera son los más interesantes, la verdad. A partir de aquí la serie pierde algo de la fuerza con la que había empezado la misma. Se siguen repitiendo esquemas típicos de la serie. Además parece que los guionistas, desesperados por ofrecer cosas nuevas, parece que hacen valer el “todo vale” Nos encontramos casos realmente estrafalarios, asumiendo que lo vamos a perdonar todo al buen doctor, con tal de que podamos disfrutar de su personalidad. Va a haber casos en que House pasa a trabajar en la CIA, soluciona casos por webcam, tiene que lidiar con un reality en el hospital, o termina secuestrando a un actor de culebrón. Ideas peregrinas para salirse del caso típico (Habría que recordar que los mejores capítulos de house, experimentos aparte, bajo mi punto de vista, son los que juegan con las relaciones entre paciente y allegados, sin necesidad de mayores artificios)
Y aunque podamos aceptar esas idas de olla para los casos médicos (después de todo las resoluciones de los casos son aún más improbables desde hace mucho tiempo) lo que parece reprobable es la postura “todo vale” también en la línea personal de House. Llega un momento en que las decisiones del médico no responden a ningún comportamiento lógico y no deja de ser incongruente que la gente le siga el juego. Ya parece estúpido que la doctora Cuddy le permita el juego del casting a su doctor favorito, pero está claro que ella ha perdido toda autoridad con el buen doctor desde hace tiempo. Pero lo que no se sostiene es como se responde al subargumento de Wilson, que a mitad de temporada empieza una relación con Amber, alias Zorra implacable, que a la postre ha sido el personaje más interesante que han presentado esta temporada. Vale que House y Wilson sean amigos pero ninguna persona humana respondería amigablemente ante el acoso y derribo que ofrece el malhablado doctor a la novia del oncólogo. Pactar los días en que pueden verse, y tensar la relación intentando que rompan es excesivo para cualquier relación, aunque uno conozca a House no tiene porque soportarlo hasta el mismo límite.
La serie vuelve a ganar muchos enteros y a ser todo lo que debe ser con la season finale, que se convierte en uno de los mejores momentos de todas las temporadas: en el penúltimo capítulo toca el capítulo experimento, que se salga de la fórmula habitual y se consigue un capítulo muy satisfactorio con un house teniendo un vacío de memoria e intentando rellenarlo, manifestando claramente sus referencias detectivescas. Vale que como es costumbre en esta serie se abuse de elementos críticos para llegar a la solución (hasta el punto que al protagonista le da un ataque cardíaco) pero el capítulo está marcado por elementos oníricos inquietantes, una sensación de suspense y un inesperado cliffhanger que nos lleva al último capítulo. Allí nos encontramos, y agradecemos a un House humano. No deja de ser el mismo hijo de puta de siempre pero al fin notamos de verdad cual es su relación con Wilson y como sufre lo que él sufre. Hubiese sido excesivo lo que parecía iba a pasar, liar a Amber con House, y definitivo en su relación con su amigo. El capítulo es todo lo que tiene que ser una Season finale: conmovedor, importante y transcendente. La muerte final del personaje es un buen golpe para acabar la temporada. Se podría haber sacado más partido a Amber en otras temporadas, pero yo creo que su relación con house estaba ya gastada e iba a hacer más daño que bien a corto plazo. En cambio este final nos hace recordad al personaje de manera definitiva.
En resumen una buena temporada, buscando alejarse de los tópicos de la serie, sin conseguirlo finalmente. Tiene el peligro que terminen convirtiendo a House en una parodia de sí mismo por hacerle reaccionar a situaciones iverosimiles, y veamos si para la siguiente campaña siguen el viejo equipo y el nuevo equipo, pero realmente ha sido una novedad respecto a lo que esperábamos nos podrían ofrecer.
House acaba su quinta temporada y cada vez parece claro que ya ha quemado sus últimas naves. La serie ya no tiene más que aportar que lo que ha hecho hasta ahora y difícilmente va la repetición va a mejorar a lo novedoso. Además la serie se queda sin cartuchos en la recámara. EL último de ellos, la tensión sexual entre Cuddy y House lo agotan en esta temporada, con lo que la serie pierde una de sus bazas. Llevan su relación al paso que no deberían de haber dado y pierden la magnética interacción entre ambos, a cambio de algo más mundano como es el romance del quiero y no puedo bastante fallido. Aunque la serie deje el tema apartado a mitad de temporada se retomará con fuerza hacia el final.
Por lo demás pues más de lo mismo. El problema no es que la serie sea repetitiva desde el punto de vista argumental (paciente, primer diagnóstico y primera mejora, recaída muy grave, estado crítico y solución milagrosa en el último minuto) El problema es que hasta la fórmula de los diálogos es reiterativa, con varios personajes llevando dos conversaciones a la vez una y mil veces. Que los personajes solo están ahí para que Gregory House pueda dar sus sentencias filosófico-mordaces lo atestigua Wilson, que tras el dramático final de la cuarta temporada tarda capítulo y medio en volver a ser el pepito Grillo del doctor británico, pasando por completo de la tensa situación en la que quedaban ambos en la última season finale. Del resto hay historias personales sí, la relación entre 13 y Foreman, o los planes de boda de Cameron y Chase, que siguen pululando por la serie sin venir a cuento. Si no están en el equipo de House su historia personal está fuera de lugar.
El final de temporada viene marcado por la desaparición repentina de Cuttner de la serie, por motivo políticos parece ser, y se sacan de la manga un suicidio que resultaba bastante inverosímil en principio. Pero precisamente aprovechan esa inesperabilidad para hacer tambalear la cordura del personaje principal, incapaz de explicar racionalmente una decisión que no estaba ni en manos de los guionistas, House empieza a tener alucinaciones importantes (lo que sirve para recuperar a Amber, y es un lujo) hasta el punto que tras una season finale a lo Sexto sentido el personaje acaba ingresado en un hospital psiquiátrico. Mucho ohhhh! y sorpresa, pero ya hemos comprobado que de una temporada a otra pasan más bien de las consecuencias de las mismas, así que me espero el inicio de la siguiente, con House saliendo tan fresco del hospital y siguiendo comportándose exactamente igual. No descarto, si los guionistas son hábiles ver como se las arregla ahí dentro. Ya demostraron en la cuarta temporada que lo que nos gusta de House es verlo interactuar con gente diferente, y sería una carta a explotar.
Porque viendo los índices de audiencia creo que van a seguir explotando a House para rato. Si de mí dependiese haría una última temporada y dejaría descansar al personaje, pero me temo que van a exprimir al mordaz doctor hasta que terminemos hartándonos de el. Y si no al tiempo
Una nueva temporada de House y es ya ridículo quejarme otra vez de lo mismo: de capítulos autoconclusivos, siempre regidos por el mismo patrón y que se convierten en repetitivos. Hay que aceptar de una vez que ésa es la fórmula de la serie y no la van a cambiar. Vale que son muy estimulantes los capítulos que se escapan de lo formulaico, dejando como uno de los mejores capítulos de la serie el dedicado a las veinticuatro horas de Cuddy, donde demuestra lo que significa trabajar en el hospital, lidiar con House desde su punto de vista, y le diferencia con el cínico doctor a la hora de hacer lo justo o lo correcto.
Una variación de esta temporada respecto a otras es que siendo como es protagonista absoluto House incide en las tramas de la serie de manera más bien indirecta. La serie pasa a ser más que "qué hace House" es "como afecta House a su entorno. Así, como ya sabíamos después de un buen piloto, House abandona el psiquiátrico con la única promesa de abandonar las drogas y vuelve al hospital ya empieza a hacerse notar en la vida de sus ayudantes. Lo vemos en la relación Cameron Chase, y como el doctor guapo prefiere dejar morir a un paciente amoral que ayudarle. Como es natural esto le va a costar su relación con Cameron (que abandonará la serie) al darse cuenta hasta que punto pervierte a la gente la moralidad de House.
Algo parecido pasará con la nueva relación de Cuddy, aplazando así la esperada relación que se vislumbraba al final de la quinta temporada, que siempre va a tener la sombra de House presente, o la extraña relación matrimonial de Taub y su mujer. La serie se beneficia de este ligero cambio porque sí, sigue siendo la serie de House, pero las tramas no son monotemáticas, y tampoco hay que buscar situaciones rocambolescas en las que meter al buen doctor para llamar la atención. Sólo con incidir de la manera que lo hace en otros personajes es suficiente para tener tanto o más peso que en otras temporadas.
Como siempre, y aunque sea siguiendo la misma tónica en algo canta siempre en su relación con Wilson, ya que House se va a vivir con él durante toda la temporada, lo que da para momentos "jocosos" entre compañeros de piso (que parecen Joey y Chandler, vamos) hasta el punto de hacer al amigo de House una simple parodia para recibir sus mordaces golpes. Como viene siendo habitual hasta el extremo de costarle todas sus relaciones personales (sí, otra vez) sin incidencia alguna en su amistad.
Para el capítulo final no se eligieron esta vez estrambóticos giros de guión, si no un capítulo con los sentimientos a flor de piel, que fue de lo mejor de la temporada, y que acaba con la elección de House entre Cuddy y volver a la drogadicción. Al final se da el paso definitivo en la relación de ambos para la siguiente temporada. ya saben que para mí la tensión sexual que había entre ambos era una de las mejores bazas de la serie. A ver como consiguen la interacción entre ambos para la siguiente temporada.
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