Nos presentamos en la Final baloncestística con unos protagonistas inesperados. Este año ni el segudno, el primoroso DKv, ni el primero, el poderoso Madrid van estar en la final. Esto se debe a la, para mí, incomprensible decisión de limitar los playoffs a tres partidos, en lugar de los cinco habituales. Es una manera de damnificar a los aficionados al baloncesto, que esperan como agua de mayo, nunca mejor dicho, los playoffs tras soportar la tediosa liga regular. Si algo es evidente en este formato es que se castiga el mínimo error, y si no que se lo digan al Madrid, que llegaba con la relajación del que se sabe favorito y clasificado para la Euroliga y se topó de bruces contra ese Hanníbal Lecter del baloncesto europeo como es Segio Scariolo, que devora todas las debilidades que vislumbre a pesar de las limitaciones de su unicaja. Así le bastó con sorprender en Madrid a los de Plaza y ser correoso y duro en el Calpena para dejar contra todo pronóstico al Madrid fuera y a Plaza contra la espada y la pared. Vale que el míster parece que tiene el enemigo en casa y ha sido permanentemente cuestionado, pero la verdad es que le dieron un equipo para luchar por la euroliga y ni ha llegado a la final four, ni a la final de copa ni a la Final de la ACB. Para hacérselo mirar
Pero bueno, dejemos al Madrid y sus próximas miserias y centrémonos en los verdaderos protagonistas de esta final que van a ser Barça y Tau. Dos equipos en teórica crisis, criticados toda la temporada y con entrenadores permanentemente cuestionados, pero que han sabido anteponerse a todo esto en los momentos importantes. El Barça llevaba camino de que la temporada acabase con una crisis galopante. Ivanovic tenía un equipazo a sus espaldas, pero se ha dedicado a perder todo el crédito esta campaña también. La sensación que da es que los jugadores le han terminado haciendo la cama, o que el croata no han encontrado nunca el punto para sacar rendimiento a sus jugadores. Con Dusko Acker, ilyasova, Vázquez, Kasun… eran una sombra de lo que se esperaban de ellos. Tras el fiasco en la Copa y las declaraciones de Dusko de “no puedo hacer más con lo que tengo” Laporta lo fulminó de inmediato. Su sucesor fue su segundo. Un Xavi Pascual al que el cargo le iba grande por todos lados- Pero bueno, la verdad es que le ha sacado más rendimiento al equipo que Ivanovic. Para empezar parece que defensivamente el equipo mejoró y se hizo bastante más duro, además de tener alternativas que con Ivanovic eran imposibles, como la zona. Y después se hace hincapié en la fuerza de los azulgrana en la pintura, espacio que Dusko había olvidado por completo, y así le fue. Desde luego Pascual le debe una o dos cenas al progreso de Ilyasova como jugador. El turco había empezado la temporada como uno de los grandes fiascos de la ACB, pero ahora se ha convertido en el jugador más importante del equipo. Es cierto que yo apostaba por el de tres, ese tres físico que tanto necesita el Barça, pero donde ha triunfado de verdad es de cuatro. Al fin los culés tienen un jugador competitivo en la pintura, a pesar del potencial que se le presuponía a Kasun y Vazquez, que ya han perdido todo el crédito. L
Todas esas mejoras se veían mínimas en la fase regular, pero van a explotar en los playoff. En cuartos se encontraron con el Iurbentia, que había sido verdugo del barça cada vez que se habían encontrado. Pero esta vez sería diferente porque se unirían a la fiesta actores no invitados: Lakovic, que llevaba media temporada viéndolas cuadradas muestra su mejor versión anotadora y atención ¡Acker! Al que algunos habíamos perdido la esperanza de que el que fue fichado como sustituto de Navarro terminase siendo importante. Con mantener a Marcelinho mínimamente controlado la eliminatoria fue más sencilla de lo previsto. Muchos esperábamos que esto fuese nadar para morir en la orilla, al encontrarse con el DkV. Sin duda la Penya se erigía como principal baluarte para desbancar a los blancos y se veían ya favoritos con la caída del Madrid. La temporada de los verdiblancos ha sido para enmarcar, con victorias en Uleb y la Copa y un crecimiento de sus jugadores indiscutible. Para sorpresa de todos el Barça va a dar la sorpresa, de nuevo con un ilyasova y un Acker enchufadísimos. Por parte de la Penya daba la sensación que han llegado justitos de gasolina a final de temporada y con un Rudy desgastado psicológicamente, sin olvidar una intensísima defensa de Basile. La temporada se les ha hecho muy larga. Cierto que tiraron de otros jugadores como Moiso, pero sin Rudy y Ricky al cien por cien los de Aíto bajan mucho. Quizás a cinco partido se podría haber hecho algo, pero tras la victoria de los culés en el primer partido y una salida del segundo con un parcial de 15-0 era remar demasiado hacia arriba. Todo hace pensar que esta eliminatoria va a significar el final de ciclo con la salida de sus buques insignias, Rudy a la NBA y Aíto (quizás) a la selección.
El Tau por su parte puede acabar una temporada que se suponía de transición como un gran triunfo. Spaniha ha tenido que lidiar permanentemente con la sombra de Ivanovic, como todo los que pasan por el banquillo baskonista. Querejeta ya se ha cargado a todos los entrenadores que han venido después del croata y todo hacía pensar que Spaniha iba a seguir el mismo camino. Pero vista su trayectoria poco más se le puede pedir pues han llegado a todas las finales que ha disputado. El problema del Tau es lidiar con su pasado. Siendo el mejor equipo estos seis últimos años parece que los sucesores no estarán a la altura de los que se fueron. Planinic no ha llegado a la altura de los zapatos a Calderon, Bennet o al mejor Prigioni, ni Teletovic a Macijauskas, ni Jasaitis a Nocini, ni nadie que fichen al gran Scola. En definitiva los seguidores del Tau tienen claro que su equipo vivió tiempos mejores. Eso no significa que no sea un equipo competitivo. Prigioni tiene el ADN ganador argentino, Rakocevic es de una calidad difícilmente igualable y en la pintura Mickeal es puro músculo y Splitter lo tiene todo para ser un cinco dominador.
Lo cierto es que en los playoffs parece que le han hecho el trabajo sucio al Tau. Con la derrota del Madrid le han dejado vía libre hasta la final. En cuartos cargarse al Pamesa no era un rival de nivel, los valencianos tienen su techo en cuartos. Y el unicaja es tan terriblemente irregular, y tiene tan pocos recursos que la conclusión lógica es la de la victoria baskonista. Mickeal ha estado a un nivel espectacular, por lo que el físico de NDong y Haislip no ha podido imponerse en la pintura y dejo sin armas a los malagueños.
EL duelo Ilyasova-Splitter tiene pinta que va a marcar la final. Son los dos mejores jugadores de cada equipo y juegan con una intensidad terrible. La verdad es que mientras Mickeal y Singlenton pueden decantar la lucha en la pintura (porque confiar en la irregularidad de Vázquez y Kasun y el no uso de Marconato y Trias de Pascual deja la pintura blaugrana en mal lugar). Como decíamos mientras esa lucha puede acabar de lado baskonista el perímetro tiene pinta de ser blaugrana. Sobre todo si Acker está tan enchufado como ha parecido en esto playoffs. Solo basta que Basile haga el partido en que se salga, y Lakovic vuelva por sus fueros. Creo que Pascual debe plantear ayudas defensivas para parar a Tiago y confiar en la caraja habitual del perímetro vasco. Planinic nunca ha llegado a lo que promente, Prigioni ha sido grande, pero no es un gran anotador y ha perdido a su mejor socio argentino, Jasaitis ha fracasado claramente esta temporada y Teletovic y Rakocevic no han sido nunca decisivos en momentos importantes. Si se juega al ritmo que el Barça quiere, se consigue cerrar la pintura y sacan provecho al factor cancha el Barça debería ser favorito. Aunque viendo como acerté el año pasado debería dejarme de pronósticos allí voy: 3-2 para los azulgranas.
viernes, mayo 30
viernes, mayo 23
VUELVE EL HEROE
A Pesar de que no me ha pedido que no lo haga lo voy a hacer. opinión personal e intransferible sobre Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal. Daré mi opinión antes de empezar a leer cosas de la peli y con múltiples spoilers y desenlaces. Advertido queda todo aquel que quiera seguir leyendo sin haber visto la película.
Como siempre daremos un rápido vistazo a los trailers. Para empezar nos topamos con el pase a televisión de una serie de éxito (¿hace ya diez años?) como es Sexo en Nueva York. Parece una continuación de donde acabaron las aventuras de Carrie Bradsaw y sus amigas. Puede ser interesante ver a las sofisticadas amigas neoyorquinas más allá de la pequeña pantalla, donde el formato de treinta minutos se les acabó por hacer corto y repetitivo. De todas maneras confíemos que no las hayan convertido en protagonista de comedias románticas al uso. Y después algo llamado Kunfu-Panda que es... eh, un poco friki. El trailer es divertido y eso pero parece el típico producto de animación Dreamworks, que más hayá de Shrek no la han vuelto a clavar. O sea, una excusa tonta y divertida para hacer una película tonta con referencias para adultos. No la veo muy lejos de Madagascar, por ejemplo. Después se apagan las luces, aparece el logo de Lucasfilm y vuelve el héroe.
Hacía mucho, mucho, mucho tiempo que se venía hablando de ofrecer una cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones. Hasta tal punto que parecía que a Harrison Ford se le había pasado el arroz. Por eso acogimos con escepticismo que Lucas, Spielberg y Ford llegasen a un acuerdo para traernos a nuestro arqueologo favorito. Sí, pero en cuanto vimos una foto de la nueva película sabíamos que Indy había vuelto. Para el doctor Jones, igual que para Ford, también han pasado veinte años desde sus andanzas anteriores. Si las aventuras de Indiana de la trilogía se ceñían al marco de la II Guerra Mundial con los nazis ejerciendo de malos malosos, ahora la acción se nos sitúa en plenos años cincuenta con los comunistas ejerciendo de malos malosos. Es un cambio significativo para el devenir de la película, pues ya desde la primera escena vemos por donde van a ir los tiros de la misma. Nos adentramos de pleno en el área 51 con unos comunistas haciéndose pasar por soldados y teniendo de rehen a cierto arqueólogo con sombrero y látigo. Es aparecer Indiana Jones en pantalla y recuperar las sensaciones de antaño. Harrison Ford ha nacido para interpretar este papel y el personaje no pierde ni un ápice de carisma. Aunque todos pensábamos que andarían buscando por ahí el Arca de la Alianza (hasta John Williams, ¿eh?) resulta que estaban buscando los restos momificados de un extraterrestre. No da tiempo a que caigamos en la incredulidad pues nos adentramos enseguida en la primera escena de acción made in Indy, no excesivamente lograda ni divertida, si se me permite decirlo.
Y más si luego pasamos a la escena más extraña/torpe del film con Indy en un pueblo donde se hace una prueba nuclear y que sale volando dentro de una nevera (¡!) La película no empieza con demasiado buen pie. Además me sobran mucho las referencias de Indiana como miebro de la CIA. Ostras, a este paso va a ser como Lobezno. Indy es un arqueólogo, no un agente secreto. Por eso los fans de la trilogy agradecemos mucho las escenas en que aparece el doctor Jones dando clase en la Universidad, aunque siempre echaremos de menos a Marcus. El argumento empieza a arrancar con la llegada de Shia LaBeouf, que al contrario de lo que podíamos temer se hace agradable con su pose a lo James Dean de baja estopa y conlleva escenas bastante divertidas. Mutt e Indy inician un enrevesado viaje hacia Sudamérica (con ruta por el mapa. Como ha de ser) siguiendo las indicaciones de un viejo compañero del arquéologo. Es un poco farragoso todo el proceso de seguir los pasos que había dado anteriormente John Hurt, con un Indy dando mensajes paternos al chaval o haciendo referencia a las aventuras televisivas de cuando era joven. Y nos encontramos con la verdadera trama de la película, o verdadero patinaje. En definitiva la Calavera de Cristal que cita el título es una calavera de un extraterrestre que visitó a los mayas en los tiempos precolombinos. Sí, ya sé que es Indiana Jones y no le vamos a pedir credibilidad. Sí, también entiendo que es un postulado made in cincuenta con comunistas y extraterrestres por doquier. Pero desde mi punto de vista acercarse al mundo extraterrestre en las aventuras de Indiana es alejarse del espíritu de la misma. No vale todo. El mundo esotérico, piedras mágicas, cruzados religiosos... por extraño que parezca todo esto es más verosimil para las películas de indiana que cruzarlo con Expediente X y Roswell. Si en una película de Star Trek llegasen a un planeta y encontrasen unas piedras mágicas rojas que te hacen volverte malo también protestaríamos ¿no? Pues eso.
La película empieza a arrancar de verdad con la aparicion de Marion Ravenwood. Vale que es sin duda la peor actriz del reparto, pero su personaje es un soplo de aire fresco. Al fin se afilan los diálogos, que hasta ese momento estaban siendo algo sosos, los momentos humorísticos están más conseguidos (el rescate de Indiana con una serpiente, los piques entre Marion e Indy) y la película se vuelve más divertida. La escena de acción contra los nazis, digo comunistas de la algo infrautilizada Cate Blanchett, en la selva amazónica nos retrotae por igual al templo maldito y a la última Cruzada. Son quince minutos de acción non-stop. ¿excesiva? sí. ¿fantasmadas? por doquier. Pero ostras, es Indiana Jones. Es todo lo que queremos ver. Es acción made in Indy. Chorradas que no le aguantaríamos a ningún otro director. Incluso momentos por los que criticaríamos a Peter Jackson como el de las Hormigas son divertidos Spielberg sabe lo que se puede hacer y aunque hay cosas en los que se les va la pinza por momentos (momento Tarzán, sin ir más lejos) la suspensión de la realidad del espectador se mantendrá mientras se lo esté pasando bien. (¿de qué otra manera podemos ver la caída por las tres cataratas?)
No es de extrañar que los mejores momentos del film sean cuando se han alejado de la trama principal. Para el final, la visita al reino maya que da título a la película debemos volver a retomar la vía extraterrestre. Por cierto, la entrada al templo es bastante, bastante insípida. Da la sensación de que los personajes están cansados y no se les pone ninguna prueba estilo el inicio del Arca Perdida, por ejemplo. Allí ya es el despiporre. Para los que nos hemos tenido que tragar el argumento paracientífico ahora se hace todo más burdo: Aparece la colonía extraterrestre. No solo eso, sino que vuelven a la vida y se cargan a los nazis, digo comunistas, y a Irene Spalko (que lo único que han hecho es limitarse a seguir al Doctor Jones ) en puro plan Arca Perdida. El final, platillo volante mediante, y rodado con bastante poca gracia por Spielberg, se lo podrían haber ahorrado, en eso estamos todos de acuerdo. Igual pasa con el epílogo de la boda, aunque el detalle final del sombrero es un puntazo para todos los fans de la saga.
En definitiva una película que ES Indiana en su espíritu, que mantiene el carisma del personaje, y que está hecha para el disfrute de todos los que crecimos con esta saga. No es perfecta ni mucho menos, hay elementos que chirrían sobremanera y no está, ni de lejos, a la altura de las otras películas de la saga. Pero tampoco es una Amenaza Fantasma como algunos temimos. Y esa es la mejor noticia: Que Indiana sigue siendo Indiana
Como siempre daremos un rápido vistazo a los trailers. Para empezar nos topamos con el pase a televisión de una serie de éxito (¿hace ya diez años?) como es Sexo en Nueva York. Parece una continuación de donde acabaron las aventuras de Carrie Bradsaw y sus amigas. Puede ser interesante ver a las sofisticadas amigas neoyorquinas más allá de la pequeña pantalla, donde el formato de treinta minutos se les acabó por hacer corto y repetitivo. De todas maneras confíemos que no las hayan convertido en protagonista de comedias románticas al uso. Y después algo llamado Kunfu-Panda que es... eh, un poco friki. El trailer es divertido y eso pero parece el típico producto de animación Dreamworks, que más hayá de Shrek no la han vuelto a clavar. O sea, una excusa tonta y divertida para hacer una película tonta con referencias para adultos. No la veo muy lejos de Madagascar, por ejemplo. Después se apagan las luces, aparece el logo de Lucasfilm y vuelve el héroe.
Hacía mucho, mucho, mucho tiempo que se venía hablando de ofrecer una cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones. Hasta tal punto que parecía que a Harrison Ford se le había pasado el arroz. Por eso acogimos con escepticismo que Lucas, Spielberg y Ford llegasen a un acuerdo para traernos a nuestro arqueologo favorito. Sí, pero en cuanto vimos una foto de la nueva película sabíamos que Indy había vuelto. Para el doctor Jones, igual que para Ford, también han pasado veinte años desde sus andanzas anteriores. Si las aventuras de Indiana de la trilogía se ceñían al marco de la II Guerra Mundial con los nazis ejerciendo de malos malosos, ahora la acción se nos sitúa en plenos años cincuenta con los comunistas ejerciendo de malos malosos. Es un cambio significativo para el devenir de la película, pues ya desde la primera escena vemos por donde van a ir los tiros de la misma. Nos adentramos de pleno en el área 51 con unos comunistas haciéndose pasar por soldados y teniendo de rehen a cierto arqueólogo con sombrero y látigo. Es aparecer Indiana Jones en pantalla y recuperar las sensaciones de antaño. Harrison Ford ha nacido para interpretar este papel y el personaje no pierde ni un ápice de carisma. Aunque todos pensábamos que andarían buscando por ahí el Arca de la Alianza (hasta John Williams, ¿eh?) resulta que estaban buscando los restos momificados de un extraterrestre. No da tiempo a que caigamos en la incredulidad pues nos adentramos enseguida en la primera escena de acción made in Indy, no excesivamente lograda ni divertida, si se me permite decirlo.
Y más si luego pasamos a la escena más extraña/torpe del film con Indy en un pueblo donde se hace una prueba nuclear y que sale volando dentro de una nevera (¡!) La película no empieza con demasiado buen pie. Además me sobran mucho las referencias de Indiana como miebro de la CIA. Ostras, a este paso va a ser como Lobezno. Indy es un arqueólogo, no un agente secreto. Por eso los fans de la trilogy agradecemos mucho las escenas en que aparece el doctor Jones dando clase en la Universidad, aunque siempre echaremos de menos a Marcus. El argumento empieza a arrancar con la llegada de Shia LaBeouf, que al contrario de lo que podíamos temer se hace agradable con su pose a lo James Dean de baja estopa y conlleva escenas bastante divertidas. Mutt e Indy inician un enrevesado viaje hacia Sudamérica (con ruta por el mapa. Como ha de ser) siguiendo las indicaciones de un viejo compañero del arquéologo. Es un poco farragoso todo el proceso de seguir los pasos que había dado anteriormente John Hurt, con un Indy dando mensajes paternos al chaval o haciendo referencia a las aventuras televisivas de cuando era joven. Y nos encontramos con la verdadera trama de la película, o verdadero patinaje. En definitiva la Calavera de Cristal que cita el título es una calavera de un extraterrestre que visitó a los mayas en los tiempos precolombinos. Sí, ya sé que es Indiana Jones y no le vamos a pedir credibilidad. Sí, también entiendo que es un postulado made in cincuenta con comunistas y extraterrestres por doquier. Pero desde mi punto de vista acercarse al mundo extraterrestre en las aventuras de Indiana es alejarse del espíritu de la misma. No vale todo. El mundo esotérico, piedras mágicas, cruzados religiosos... por extraño que parezca todo esto es más verosimil para las películas de indiana que cruzarlo con Expediente X y Roswell. Si en una película de Star Trek llegasen a un planeta y encontrasen unas piedras mágicas rojas que te hacen volverte malo también protestaríamos ¿no? Pues eso.
La película empieza a arrancar de verdad con la aparicion de Marion Ravenwood. Vale que es sin duda la peor actriz del reparto, pero su personaje es un soplo de aire fresco. Al fin se afilan los diálogos, que hasta ese momento estaban siendo algo sosos, los momentos humorísticos están más conseguidos (el rescate de Indiana con una serpiente, los piques entre Marion e Indy) y la película se vuelve más divertida. La escena de acción contra los nazis, digo comunistas de la algo infrautilizada Cate Blanchett, en la selva amazónica nos retrotae por igual al templo maldito y a la última Cruzada. Son quince minutos de acción non-stop. ¿excesiva? sí. ¿fantasmadas? por doquier. Pero ostras, es Indiana Jones. Es todo lo que queremos ver. Es acción made in Indy. Chorradas que no le aguantaríamos a ningún otro director. Incluso momentos por los que criticaríamos a Peter Jackson como el de las Hormigas son divertidos Spielberg sabe lo que se puede hacer y aunque hay cosas en los que se les va la pinza por momentos (momento Tarzán, sin ir más lejos) la suspensión de la realidad del espectador se mantendrá mientras se lo esté pasando bien. (¿de qué otra manera podemos ver la caída por las tres cataratas?)
No es de extrañar que los mejores momentos del film sean cuando se han alejado de la trama principal. Para el final, la visita al reino maya que da título a la película debemos volver a retomar la vía extraterrestre. Por cierto, la entrada al templo es bastante, bastante insípida. Da la sensación de que los personajes están cansados y no se les pone ninguna prueba estilo el inicio del Arca Perdida, por ejemplo. Allí ya es el despiporre. Para los que nos hemos tenido que tragar el argumento paracientífico ahora se hace todo más burdo: Aparece la colonía extraterrestre. No solo eso, sino que vuelven a la vida y se cargan a los nazis, digo comunistas, y a Irene Spalko (que lo único que han hecho es limitarse a seguir al Doctor Jones ) en puro plan Arca Perdida. El final, platillo volante mediante, y rodado con bastante poca gracia por Spielberg, se lo podrían haber ahorrado, en eso estamos todos de acuerdo. Igual pasa con el epílogo de la boda, aunque el detalle final del sombrero es un puntazo para todos los fans de la saga.
En definitiva una película que ES Indiana en su espíritu, que mantiene el carisma del personaje, y que está hecha para el disfrute de todos los que crecimos con esta saga. No es perfecta ni mucho menos, hay elementos que chirrían sobremanera y no está, ni de lejos, a la altura de las otras películas de la saga. Pero tampoco es una Amenaza Fantasma como algunos temimos. Y esa es la mejor noticia: Que Indiana sigue siendo Indiana
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