Mucho y bien se venía hablando de esta serie por la blogosfera, y la verdad es que una vez dada la oportunidad no ha defraudado en absoluto. Dexter es, a día de hoy y con los Soprano y Six Feet Under finalizadas, la lider en cuanto a series de excelente calidad. Sus dos temporadas acabadas nos dejan una de las series a tener en cuenta, y eso contando que la premisa inicial era más bien desalentadora.
Porque uno empieza a ver la serie de una asesino en serie que trabaja como forense y lo que menos hace es llamarte la atención. Todo parece vaticinar un CSI al uso, pero Dexter se sale de los derroteros habituales. Lo que hace grande a esta serie es la absoluta perfección en la construcción de sus personajes. Dexter Morgan lleva dentro de sí un atroz asesino en serie, y desde el primer capítulo una poderosa voz en off nos introduce en su mente, en su código moral de conducta. Entendemos por qué hace lo que hace, aunque no compartamos sus métodos y sabemos de donde viene ese (perturbado) código moral que dicta las acciones del asesino. ¿Es Dexter un héroe? Por Dios no. Aunque solo mate gente que se lo merezca él mismo se reconoce como un monstruo, como un ser sin alma cuya naturaleza le dicta a esto y su padre, policía y que descubre el verdadero carácter de su hijo adoptivo, canaliza esa furia interior hacia una particular manera de hacer el bien.
Ahí reside el verdadero atractivo de la serie. En tener un asesino en serie, pero fuera de lo común. Fuera del tipo frío y calculador, de ser un tipo superior al resto cual Hannibal lecter, o de ser un simple sádico y vengativo... Dexter es consciente de lo que es, pero tiene dudas sobre sus actos, sabe que él no es como los demás... y a partir de ahí intenta aparentar una vida normal. En este aspecto es donde desde mi punto de vista se consigue los mejores momentos de la serie. La manera en que Dexter interactúa con el resto del reparto pareciendo un tipo encantador, reservado, frágil... normal. Aunque él se sabe falto de sentimientos mantiene una relación con Rita, una chica dulce víctima de malos tratos con la que espera Dex no tener que involucrarse más que lo necesario. E igualmente la relación con su hermana Debra es completamente franca y sincera... en apariencia.
Aunque tiendo en exceso a limitarme a los guiones para hablar de las series tengo que rendirme a la evidencia manifiesta de que esta serie no sería ni mucho menos lo mismo sin la presencia de Michael C. Hall como protagonista. Si ya me quedé fascinado por el papel que hace en A dos metros bajo tierra como gay, donde se salía en cada una de sus escenas, y apuesto a que todo el mundo viendo la serie terminó pensando que en verdad era homosexual, en Dexter no se queda atrás. Después de encarnar a David Fisher parecería la última opción para pasar por un asesino. Pues el tío vuelve a salirse. Consigue la dualidad vida pública/vida homicida con una facilidad pasmosa y cambia de registro de manera notable. Su voz en off es poderosa e inquietante, y realmente se sale a la hora de enfocar sentimientos reprimidos. Y cumple sobradamente cuando ha de parecer el tipo normal que hace su vida (sus conversaciones con el ex de Rita) o cuando ha de parecer realmente aterrador ("O conocerás al monstruo" espeluznante en la segunda temporada) No creo equivocarme si hablo de este actor como de uno de los mejores talentos que he disfrutado en el presente siglo.
El resto del reparto mantiene esa perfección en la construcción de personajes del mismo protagonista. En principio Debra he de admitir que no me gustaba, pero poco a poco te vas haciendo con el personaje, ese perfil rudo y soez que esconde una fragilidad interior es muy meritorio. Igualmente el resto de compañeros de la policía están perfectamente definidos Largueta, Doakes, Batista..., y son personajes poliédricos con historias detrás de ellos, no simplemente recursos para la interacción del personaje principal. Incluso Masuka, que es un chiste con patas, se hace divertido para el espectador. Mención especial para toda la historia paralela con Rita y sus hijos, un personaje que va ganando protagonismo en la vida de Dexter muy a su pesar, en especial cuando aparece el exmarido y llevan el autocontrol de Dexter hasta el límite.
Otra cosa que considero un acierto es situar la serie en Florida, que le da un aspecto distintivo a la serie. Más allá de grandes edificios, suciedad en las metrópolis y polis trajeados nos encontramos con camisas floreadas, bermudas, un calor que se respira, playa y cultura mestiza que las diferencia del resto de series de corte policíaco, lo que es de agradecer.
Porque es un error intentar vender Dexter como una serie policíaca al uso. No es que me desagrade la figura presente de toda la primera temporada de un asesino en serie, el "Ice Truck Killer". Todo está hecho a la perfección. Se mantiene siempre por delante de sus rivales sin ofrecer pistas relevantes, sus métodos son originales y perturbadores y parece tener algún as secreto guardado en la manga para nuestro protagonista. Todo perfecto, incluso la revelación de quién es el asesino a mitad de temporada. Pero sí me parece que es algo que se podría llevar en cualquier CSI de turno (si sus temporadas tuviesen tronco argumental en lugar de ser meramente autoconclusivas) o cualquier clon de Grissom que han aparecido estos años. Quizás es mi punto de vista, ya lo sé, pero creo que en Dexter el asesino perseguido debe ser solo el mcguffin que aglutine toda la temporada para meternos en la mente de nuestro asesino favorito y como evoluciona su vida.
Quizás los guionistas están de acuerdo conmigo porque se las ingenia para que el antagonista de Dexter tenga contactos personales evidentes con él. La idea es peliaguda y hacer uso de los recuerdos reprimidos me parece un poco salida fácil (no creo yo que uno a los seis años pueda olvidar una dramática muerte de su madre... y que además tenía un hermano) pero al final sale airoso por las implicaciones que trae consigo y las razones por las que actúa... para convencer a su hermano de su naturaleza homicida y que deje de luchar contra ella. Así se cierra una primera temporada redonda.
No parecía que la segunda temporada pudiese estar al nivel de la primera, ni en encontrar una trama policíaca que esté a la altura del Ice Truck Killer ni en ahondar más en la mente de nuestro protagonista. En ambos casos estaba equivocado. En cuanto a la trama policíaca se consigue de la manera más satisfactoria de todas. En un coherente giro de tuerca la trama se centrará en "el carnicero de la Bahía" que no es otro que el mismo Dexter. O sea, se descubren los cuerpos que mr. Morgan iba dejando caer al agua y se busca a otro asesino en serie en Florida. Espectacular manera de dirigir la serie sin necesidad de requiebros maniqueos.
Y para la vida personal de Dexter también tenemos un siguiente paso: se va a poner en duda la necesidad del autocontrol que mantiene el personaje y cual ha de ser su verdadera naturaleza. Aunque parece empezar con pie renqueante en este aspecto (la ojeriza que le tiene Doakes, Dexter incapaz de asesinar, o apuntándose a rehabilitacion de drogadictos) todo se dispara con el personaje de Lyla.
Nuevamente la segunda temporada es un ejemplo para cualquiera de la construcción de personajes. Dos nuevos personajes aparecen y están tan tremendamente bien hechos que parecen haber estado ahí desde siempre. El primero, Lundy, será el encargado del FBI para perseguir al carnicero de la Bahía. Es especialmente magnético... y es un encanto. Se sale del estereotipo de agente tosco y centrado única y exclusivamente en atrapar a su adversario. Al contrario es firme pero educado, inteligente pero agradablemente simpático con sus colaboradores y en definitiva una persona tridimensional (vamos comparar a Mahone de Prison Break con Lundy es casi una ofensa) Su historia de amor con Debra es uno de los puntos amables de esta temporada y ayuda mucho a disipar la tensión en algunos momentos. Y luego está Lyla que es uno de los personajes más interesantes que se han creado en la serie. Se atribuye a sí misma ser el alma gemela de Dexter Morgan, aún sin conocer la verdadera naturaleza de su compañero. Lyla tiene ese aura de perturbada, de persona sentimentalmente enferma, que encuentra una pervertida compañía en Dexter. Pero a la vez Dex confima que es la única con la que puede ser él mismo y no llevar una máscara todo el tiempo. La tentación Lyla agarra de manera tan fuerte a Dexter que se dispone incluso a finiquitar su relación con Rita y abraza ese paso al lado oscuro con deseo. En estos momentos con Dexter asumiendo su verdadera naturaleza y dejándose arrastrar hacia su yo maligno se consiguen los mejores momentos de la temporada. Incluso cuando Lyla destapa su obsesiva y malsana cara.
Justo es decirlo, el final de la temporada no está a la altura requerida. De nuevo se ven en la disyuntiva de resolver el caso (que es lo que menos importa en la serie) con el problema que atrapar al carnicero de la Bahía sería trágico para Dexter, claro. Para hacerlo tienen que sacrificar a otro personaje, en este caso Doakes, lo que la verdad me parece un desperdicio muy grande. Los últimos capítulos con Doakes encerrado en una jaula y Dexter pensando en inculparlo o no, en entregarse o no... se hacen un poco soporíferos. Además debemos sumarle que Lyla se le escapa de las manos. Su personaje pasa de tener una magnética personalidad perversa a estar simplemente psicótica, con lo que pierde bastante de la gracia. Además en el último capítulo cruza una línea que nunca debería cruza. Todo hace parecer que los guionistas tratan de cerrar las tramas para que la serie quede en el mismo status quo que al final de la primera temporada.
Y sinceramente tengo mucho miedo a la tercera temporada de Dexter, pues para mí han quemado mucho de los recursos que más se podían explotar en la serie. Después de enfrentarse a su hermano y de perseguirse a sí mismo ¿qué caso podrán explotar para la tercera temporada que esté a la altura? Si ahora aparece un tercer asesino en serie, sin relación con Dexter todos terminaremos un poco decepcionados. Creo que la mejor solución hubiese sido cerrar la serie en esta segunda temporada, pero la verdad, lo mismo hubiese dicho de la primera y de haber sido así nos hubiésemos perdido grandes momentos de una serie magnífica.
14 comentarios:
a ver, sobre los capitulos finales de la segunda temporada comentar algunos aspectos.
1º Para mi lo más chirriante es la forma como Lyla descubre la cabaña, robando el GPS de Dexter, que curiosamente se había dejado abierta la ventanilla del coche. Es casi una de las cosas que te hacen pensar que Prison Break debería haber acabado ya.
2º Sobre Doakes, lo que me irrita a mi es la sucesión de viajes de Dexter de ida y vuelta a la cabaña, todo el día de aquí para allá.
3º totalmente de acuerdo, de un plumazo perdemos tres grandes personaje: Doakes, Lyla y Lundy.
4º Un interrogante, ¿cuando harán de Laguerta un gran personaje? Creo que es el más desaprovechado de la serie.
todo esto por ahora.
A mí me gusta Lyla cuando se la ve perturbada, pero de ahí a convertirse en una desequilibrada del montón que persigue a su novio, entra en casa de Rita... la convierte en aburrida. Y nunca debería haber dado el paso de cargarse a Doakes. Parece una solución fácil a todos los problemas: Dexter ya no tiene que cargarse su código matando a un poli y puede quitarse de enmedio a Lyla.
A mi Laguerta me gusta lo reconozco, ¡pero si me gusta hasta Masuka! Creo que para la próxima temporada escuché/leí que le van a dar protagonismo a Batista
Bueno, ya tenemos tercera temporada de nuestro asesino favorito. Si ya hablaba al final del post sobre las dificultades que va a tener la serie en mantener el nivel la tercera temporada lo confirma. No está mal ni mucho menos, es un temporada muy buena, pero el nivel de excelencia de las otras dos temporadas hacen que haya amago de decepción.
Porque como era de esperar los casos más intensos ya los ha vivido Dexter Morgan. En esta ocasión la investigación policial de la serie está varios puntos por debajo del nivel del conflicto interno de Dexter. La investigación sobre la muerte de Oscar Prado, y la búsqueda de Freebo siempre va a estar por debajo de nuestro interes, más cuando sabemos que el propio Dexter ha resuelto el caso a su manera, eso sí, esta vez con peligrosos testigos.
La irrupción del fiscal del distrito, Miguel Prado va a ser lo más importante para esta temporada. En un principio el tío está metido un poco con calzador dentro de la vida de Dexter, hasta el punto de parecer un amigote pesado que irrumpe en la vida de Dex, pero además ha irrumpido en la otra vida de Dex. Porque además de saberle responsable de la muerte de Freebo no tarda en comprender su carácter vengador y, cual Harvey Dent, en querer participar de ellos. Dexter de nuevo parece encontrar alguien con quien poder compartir sus impulsos. Que el tío mucho decir que es un monstruo y que por dentro no tiene sentimientos (será con su futura mujer embarazada) pero a la mínima que puede anda mendigando cariño para mostrar su verdadera naturaleza...
Como es lógico y esperable la sociedad con Prado no puede acabar si no mal, pues éste no tarda en saltarse el código Morgan para sus propios intereses. La serie la verdad peca de predecible. En cuanto aparece el personaje de Ellen Wolf, odiado por Prado, te haces un esquema aproximado de lo que va a pasar... y se acierta por completo. Prado pasa de ser coaliado a enemigo de Morgan, y en ese juego sibilino de poder es cuando se muestra las mejores cartas de la serie (con un Michael C. Hall excepcional una vez mas, firmando con miradas los dobles sentidos de sus palabras), aunque finalmente solo podía acabar con la muerte de Prado en manos de Dexter.
Entre medias la investigación policial ha derivado en busca del desollador, un torturador que anda tras la pista de Freebo y que tiene menos interés que el embarazo de Rita. Insisto no es que esté mal hecho (al menos hasta la chusca manera en que se lo cargan), pero la genialidad del Ice Truck Killer o el carnicero de la Bahía queda muy lejos.
En cuando a nuevos personajes destaca por encima de todos Miguel Prado. Jimmy Smith construye a un tío imponente, con la falsedad de un político muy latente, que igual te está amenazando para conseguir sus propósitos como te está invitando a una cerveza de la manera más amistosa. Está muy conseguida esa sensación de que está acostumbrado a salirse con la suya y no soporta que nadie se cruce en su camino. Del resto poco a destacar. Quinn es el nuevo del grupo de policía y parece salido de cualquier otra serie policial, y Anton será el nuevo interés romántico de Debra, que al menos persistirá para la siguiente temporada (que la chica que iba a novio por temporada ya empezaba a parecer una fresca...)
En definitiva una buena temporada, con grandes personajes y una trama bien construida... pero que tiene sus grandes enemigos en las dos temporadas anteriores que rozaban la perfección. De todas maneras, digna sucesora.
Nivelazo. Pero nivelazo sublime el de Dexter Morgan en la cuarta temporada. Y yo todo pedante que afirmaba rotundamente que nunca se volvería a llegar al nivel de los dos primeros años, y me vanagloriaba el año pasado de la leve decepción... pues ahora me cierran la boca con la que ha sido indiscutiblemente la mejor temporada de todas. Y yo que se lo agradezco.
Buena parte del salto de calidad viene firmado por la figura de Trinidad, desde ya el mejor serial killer de la serie, y tras ver ese final el villano que todos recordaremos. Trinidad es un asesino que lleva actuando desde los años sesenta por todos los Estados Unidos de manera sistemática y siempre siguiendo el mismo patrón. El malo de la función está interpretado por John Lithgow... y no hay palabras. A pesar de su edad consigue ser terrorífico cuando ha de serlo, misterioso, con presencia... pero a la vez amable, divertido, familiar... es espeluznante ver como puede clavar de padre de familia perfecto con la de persona perturbada ¡en la mima secuencia!. Absolutamente impagable pasando por encima de Michael c. Hall y eso es mucho.
La temporada tiene tres partes diferenciadas. La primera es mucho mas dinámica que los comienzos normales de esta serie, con Trinidad ejecutando su ritual en apenas cinco capítulos con la policía siempre detrás suyo. Tenemos la vuelta del agente Lundy, lo que siempre es una delicia, que lleva persiguiendo a Trinidad varias décadas sin éxito. Pero ya en el quinto capítulo nos llevamos el primer shock cuando Lundy y Deb son disparados, y finalmente descubrimos la verdadera naturaleza de Trinidad, esto es ser un ejemplar padre de familia.
Aquí la temporada se vuelve a ralentizar y tenemos a Dex de nuevo buscado aprender algo de su alma gemela (al menos esta vez ha aprendido la lección y a pesar de que se hace pasar por amigo suyo la sed de venganza siempre esta presente) Trinidad (o Arthur Mitchell) ha conseguido compaginar su oscuro pasajero con una vida plena y eso mismo persigue Dex. El tema de la familia es muy vívido durante toda la temporada, ya no solo por la presencia de Harrison, o el crecimiento de los niños, si no por la manifiesta dificultad de mantener a Rita (dulce Rita) ignorante de su otra vida. Ésta va descubriendo aspecto de Dex que la incomodan y le enseñan un marido diferente, pero no sabe hasta cuanto, y esta dispuesto a admitirlo por seguir juntos.
Mientras Debra va ganando puntos en la serie. Cuando está tocada emocionalmente es cuando consigue su mejor registro y que duda cabe que la muerte de Lundy la deja totalmente hundida. Poco a poco, con su ya conocido empecinamiento va a ir acercándose a Trinity. Aquí surge la figura de la periodista liada con Quinn, y a la postre hija de Trinidad. Me pareció más bien un recurso de “rizar el rizo” que fuese ella quien disparó a Deb y Lundy, sobre todo en una serie donde se hace hincapié constantemente de la naturaleza de un asesino.
(...continua)
Entre mientras Dex se ha llevado un chasco con el señor Mitchell, pues lo que a priori parecía una vida magnífica y provechosa pronto se muestra como una total farsa. Primero con su fundación benéfica-religiosa que es una tapadera para poder orquestar sus asesinatos y finalmente con la impostura de su felicidad familiar pues descubrimos que su familia simplemente se muestran cariñosos y cordiales por el miedo irracional que les ha metido en sus vidas. Eso es un golpe definitivo para Dex, pues precisamente él está buscando lo contrario. Conseguir que su familia no se vea arrastrada de una u otra manera por su verdadera naturaleza, a pesar de que su difunto padre no hace más que recordarle que eso es imposible y que más le vale abandonar la tentativa. Es interesante ver como ha madurado el personaje de Dex, pues recordemos que en su primera temporada había elegido a Rita (dulce Rita) por ser una persona herida emocinalmente y así no tener que implicarse demasiado.
Tras saltar la farsa por los aires y descubrir Dex también sus verdaderas intenciones la serie vuelve a coger un ritmo frenético para alcanzar el final de temporada con Mr. Mitchell y Mr. Morgan jugando al gato y al raton, y Trinidad empezando de nuevo su perverso ritual (que se nos muestra coherentemente ampliado incluso) y finalmente conociendo la verdadera identidad de Dexter.
Así llegamos a la season finale, donde siempre nos ha dejado un sabor agridulce esta serie. En todas la temporadas se ha forzado para cerrar todas las tramas de la manera más definitiva posible para no tocar demasiado el armazón de la saga. Flagrante fue el caso de Lyla, especialmente, y nos temíamos que con un pedazo de personaje como Trinidad tuviésemos la misma sensación. No es así, porque el capítulo es trepidante y enérgico en todo momento, con la duda de si Dex tomará la decisión de abandonar a su famila o no latente en todo momento, y el final de Trinidad, aunque le coja de manera chusca, es emotivo y justo para este personaje. Carpetazo final a la temporada como se suele y de manera satisfactoria. Pero no. Porque los dos últimos minutos, el cliffhanger de final de temporada que esta serie no había usado hasta ahora y por eso no se veía venir, es espeluznante. Aterrador. Ver a Rita (dulce Rita) inerte en la bañera llena de sangre es el momento definitivo en que convierte a Trinidad en mito en la serie y le da a Dexter el empujón definitivo para ser considerado obra maestra.
Así que pocos o ningún pero se puede poner a esta temporada. Incluso nos quedamos con unas ganas de Dexter Morgan insaciable, cosa que no solía ocurrir. Sin duda lo mejor que hemos visto en el presente año. Así que cuidado Sopranos, The Wire o Six Feet Under… un asesino se está acercando a vosotros.
La cuarta temporada de Dexter fue uno de los momentos más satisfactorios del pasado año y un cénit dentro del apartado de televisión. Como era de preveer mantener ese nivel era bastante improbable, y aunque precisamente esta serie ya me ha callado la boca en algún momento así ha sido. Esta quinta temporada tiene muchos aspectos en común con la tercera, hasta ahora la menos conseguida (que no mala) y la sensación de leve decepción es inevitable.
La temporada empieza teniendo que superar el impactante cliffhanger de la muerte de Rita, y dado que la serie hace especial hincapié en la introspección del protagonista estaba claro que no podía simplemente pasar página. Por eso el principio de la temporada parece lento (algo habitual excepto en la temporada anterior) con Dexter asentándose en su nueva situación, y los hijos de Rita dándole la espalda. Igual que en la tercera temporada el caso policial es totalmente independiente de la vida de Dexter Morgan, empezando la investigación de la Santa Muerte que inesperadamente se finiquita en cinco capítulos. Quizás los guionistas se dieron cuenta que no estaba interesando a nadie.
Si de algo adolece esta temporada es de no contar con un personaje superlativo de otros años. Ya no hablo del imperial Trinity, pero es que Lyla, el Ice Truck Killer e incluso Miguel Prado han parecido creaciones apasionantes. En este caso tenemos a Lumen, superviviente de un intento de asesinato que frustra Dexter y que nuestro forense favorito acoge bajo su seno como su responsabilidad. Lumen es un buen personaje, sobre todo al principio cuando son más primarias sus reacciones ante las vejaciones de las que ha sido víctimas y no es capaz de comportarse de manera racional. Pero está lejos de la genialidad de antaño. Nunca se sale de los parámetros establecidos. O sea la violaron y quiere venganza. Quiere venganza y punto. Dexter hace suyo el caso de venganza de Lumen, que pronto se va a convertir en más grande de lo que parecía al principio, con muchas más víctimas sí, pero también con más culpables de lo que parecía al principio.
Así nos encontramos con el grupo de asesinos que están detrás del caso y que van a ir cayendo paulatinamente durante toda la temporada y por supuesto el verdadero antagonista, Jordan Chase, una especie de gurú mediático de autoayuda que es el líder detrás de tan escabroso caso. Ya empezamos con nuestro preferido juego del gato y el ratón con Dexter acercándose a su víctima todo lo que puede, aunque esta vez le pagarán con la misma moneda.
Además como es habitual la relación entre Dexter y Lumen se irá haciendo más intensa. La chica conocerá al oscuro pasajero de su anfitrión y se convertirá en su cómplice para perpetrar los asesinatos de todos sus captores, hasta el punto de ser ella misma la ejecutora. Cómo no, para Dexter es prueba inequívoca que ha encontrado al fin a su alma gemela, alguien de quien no tiene que esconderse y que puede mostrarse tal como es… jo, que venga su padre y le meta una tunda a su hijo y se deje de buscar compañía, ya sea su hermano, amante, amigo, mentor o sidekick, que la cosa siempre le ha salido rana. Eso sí, no creo que fuese necesario que la relación entre ambos acabase en la cama.
(continúa...)
¿Y mientras Dexter juega a los asesinatos con su nueva amiga que hacen el resto de secundarios? Pues ante lo abrupto que acaba el caso de la Santa Muerte no mucho la verdad. Baptista y Largueta han quedado mitigados del todo. Su matrimonio no ha aportado una idea buena y sus aportaciones apenas son culebronescas. Baptista ha perdido todo el protagonismo que tenía y apenas pinta nada. La comisaria al menos se dedica a seguir jodiendo la vida de Debra como antaño. Lo más importante de la temporada a nivel de secundarios es que por fin Quinn pinta algo. Vamos, que se iba a terminar liando con Deb estaba más que cantado. Lo principal son las sospechas que tiene el joven policía sobre nuestro asesino favorito, pues se les escapan cabos sueltos en la muerte de Rita. A partir de ahí va a seguir la pista demasiado cerca a Dexter Morgan, con la ayuda de un poli corrupto
Y ahí empiezan los problemas. Porque Stan Liddy se va a acercar demasiado a la verdad oculta de Dexter. Con la necesidad de que para Dexter las situación sea “más difícil todavía” van a ponerle entre la espada y la pared constantemente, pero a costa de perder credibilidad. El amigo Morgan va dejando cada vez más cabos sueltos que pueden ser fisgoneados. EL primero es la familia de Trinity, al que se agarra Quinn para continuar con sus sospechas. Incluso Jordan Chase va a conocer las verdaderas intenciones de Dexter y va a preparar una trampa para ello. Y luego, Liddy termina conociendo a Lumen y la vida secreta de Dexter. Vale, esto nos hace subir la adrenalina y provoca que estemos la mar de expectantes. Pero en la resolución obliga a tomar atajos demasiado fáciles. Ya me quejé de una solución similar para la segunda temporada, pero aquí es aún más flagrante. La manera en que Liddy que conocía toda la verdad es de lo más facilona (¿Y cargarse a un “inocente” solo para que no lo descubran no va en contra de su código?) pero la forma en que Quinn deja de sospechar de Dex es directamente chusca, ya que simplemente tendría que tener más razones para sospechar que para lo contrario. Ahora resulta que como el hermano de Deb le ha echado un cable, pues tampoco será mal chaval (y menos mal que no le endosaron el asesinato a Quinn como parecía iba a pasar, que eso iba camino de una “solución Prison Break”)
Lo mismo pasa para la resolución de la trama principal. Jordan Chase tiene una personalidad magnética, pero la verdad nunca se vio rival para Dexter. A pesar de avanzarse a él en algunas ocasiones y amenazarle a través de Lumen, la intensidad no alcanza la de otras seasons finales, y acaban con el inevitable asesinato del quinto asesino y la venganza definitiva de Lumen. Luego toca epílogo y para volver al status quo habitual Lumen tiene que decir adiós. Es una situación algo incongruente con todo lo vivido en la temporada y que busca (otra vez) una salida fácil para la relación. Pero yo no me quejo porque Lumen no me gustaba demasiado (sí, como motor de historia pero no como en el rol de coprotagonista que se le habría otorgado) y la salida más evidente (que Chase hubiese acabado con ella) hubiese sido reiterativa tras el Ritazo de la temporada pasada.
En fin, quizás la peor temporada de la serie, y la única vez que he notado síntomas de agotamiento en la fórmula , pero Mr. Morgan ya me ha tapado la boca otras veces, así que por mi parte fe absoluta en la próxima temporada
Acabábamos la quinta temporada con una pequeña con una pequeña decepción para el nivel de esta serie y alertando de cierto estancamiento y síntomas de agotamiento. Una vez acabada la sexta temporada nos hubiésemos dado por contentos si hubiese mantenido ese discutible nivel.
La sexta temporada es una temporada mala con momentos peores. Y no es que tenga los mismos defectos que la quinta. Han intentado remover el avispero pera que no caigamos en la reiteración, pero prácticamente todas las ideas han servido para empeorar la serie. Y eso que la cosa apuntaba maneras con el fichaje estrella de Edward James Olmos y un asesino en serie potente (de marcado carácter religioso, además) que hace pensar en una trama tan interesante como las mejores de la serie. Poco hacía presagiar el descontento que se nos avecinaba. Dexter empezaba con pasos lentos, capítulos casi autoconclusivos como siempre ha pasado en la serie, y ajenos al Doomsday Killer. Es el subargumento del Brother Sam, empezando a hacer creer a Dexter en la idea de la redención, el que obtiene más importancia en estos primeros capítulos, destinado a hacer crecer el personaje.
Pero ya veíamos cosas que olían mal. Han querido sacudir el plantel de secundarios, y no diré yo que no hacía falta en algunos personajes. Primero han añadido algunos como los becarios de Masuka (y que me expliquen al final para que venden tensión con la mano de Ice Truck Killer si no sirve para nada) y la hermana de Batista (que se convierte en imprescindible para hacer de niñera en las horas que ninguna niñera se quedaría y dejar campar a sus anchas a nuestro asesino favorito) Pero además se decantan por cambiar status quo a diestro y siniestro. Larguetta deja de ser la teniente de la comisaría para certificar que ya sí que no pinta nada en la serie y bien se le podría dar el finiquito. En su posición nos encontramos a Debra, algo incoherente dentro del cuerpo de policía (que hace dos años no era ni detective) pero que le puede venir bien al personaje. A quien no le viene nada bien es a Quinn, que rompe con su novia y a partir de ahí se dedica básicamente a hacer el payaso. Si no sabes que hacer con el tío después de su papel de pseudoDoakes en la quinta temporada pues sácatelo de encima, que hagan intercambio por el tío soso de Chicago que se ha apuntado al club. Pero ridiculizarlo junto a Batista (otro que desde que se casó y se descasó no pinta nada) para alivio cómico y caer en todos los tópicos de buddy movies de las malas es cruel. Que esta serie ha tenido personajes como Lila, Lundy, Trinity, Prado, Doakes… merece mucho más que esto.
Y mientras, la historia principal esta ridículamente parada. En principio la crudeza de algunos asesinatos recordaban la primera temporada, pero la comisaría de Miami consigue estrechar el círculo sobre Gellar demasiado pronto, igual que Dexter sobre su pupilo. ¿Y qué hace? Pues inexplicablemente lo deja marchar, que llevamos cuatro capítulos y nos quedamos sin temporada. Así que el resto es esperar esperar y esperar a que los protas den el paso de ir a por los malos, porque ellos siguen por ahí “predicando” su evangelio sin que ni Mr. Morgan ni sus colegas hagan algo determinante.
La temporada ya llevaba malos mimbres. Podría haber sido un punto de inflexión el capítulo de Nebraska, con la vuelta del hermano de Dexter, ocupando el lugar de su padre (lo que significa dejar llevarse por su lado oscuro y así podría convertirse en un psicópata de verdad) pero que queda en un único capítulo de transición, para cerrar la alargada sombra de Trinity. Vamos, un capítulo en plan “vacaciones de Dex” que no aporta nada, y eterniza aún más las decisiones sobre Gellar que se debían tomar hace tiempo. Un esperpento.
A estas alturas de temporada, mientras nos acercamos a la recta final, no hay nada que nos guste. Dexter no tiene conflicto interno y parece más pasota que nunca (hasta se resiente la actuación de Michael C. Hall, que su pose suena a repetida) Deb, en su nuevo cargo, anda de psiquiatras por la vida (difícil imaginar a la chica en ese papelón, pero es el recurso fácil para exteriorizar todos sus pensamientos) el grupettos de polis de Miami están entre lo sobrante (Larguetta y Batista) y lo insultante (Quinn) Y los nuevos integrantes no pueden aportar menos (el inquietante coleccionista de objetos homicidas nos revela la verdad: quiere hacer un videojuego… ¡Uhhhh!) Nos tendremos que agarrar a los malos, pero la verdad, uno se cansa de su papel, que no puedes fichar a Edward James Olmos para hacer el papel de sosainas mentor sin mover un músculo, dejando el trabajo sucio a Travis, que si no fuese por el inmenso parecido, uno debería de pedir pruebas de ADN para certificar que Colin Hanks es hijo de Tom Hanks, pero es talento interpretativo se lo quedó el padre.
AL final de descubre el paste y sabemos porque el almirante Adama parece un palo. Resulta que estaba muerto, no estaba de parranda. Una revelación que nos tiene que impactar y hacer perdonar los diez aburridos capítulos que llevábamos, cuando el menos lúcido lo sospechaba cinco capítulos atrás. Fracaso. Que has construido toda la temporada y has tenido que comerte marrones incoherentes para dar un giro que todo el mundo te había pillado. Y eso para darle toda la cancha a Travis, que entre aburrido y mal actor no da la talla para ser el antagonistas de Dexter.
Con todo esto nos quedaba el paso más aberrante. No hablo del fresco del demonio pintado con la cara de DEx (¡WTF!) sino el insoportable movimiento con Debras que, como quien no quiere la cosa, confiesa a su psicóloga que está enamorada de Dexter. Rasca mamá. Incestazo que te crió (ya, no de sangre, pero sí de facto) ¿Y para qué? ¿de qué sirve esto? ¿Es que su relación va a ser más intensa que siendo hermanos? Es una chorrada que ni siquiera llama la atención. Mi momento favorito es cuando lo racionaliza Deb: “siempre he buscado en mis parejas gente que se pareciese a Dex” Ya. Un asesino en serie (sin Deb saber la verdad), un viejo del FBI, un músico cubano y Quinn A.K.A. el antidex. Vaya ojo, señorita Morgan.
Queda pasar la final season, con intensidad de baratillo y el alargado trance de cargarse al verdadero Doomsday Killer, para apagar la tele y olvidar por completo tanto despropósito. Los guionistas entonces nos tenían reservado el momento más esperado de la serie en los últimos dos minutos, dejándonos con el cliffhanger deseado por todos. Servirá para no perder las ganas de Dexter para la siguiente campaña pero no redime la sin duda peor temporada de la serie. Mantendremos ceja escéptica para la siguiente, pero aún no perdemos la fe
Dexter afrontaba su temporada mas complicada. Después del aberrante sinsentido que termino siendo la temporada anterior, por primera vez desde su inicio Dexter se la jugaba. Ya no era la serie que habia que seguir porque sabemos que con un mínimo nos ofrece una calidad notable. Ahora la espada de Damocles se cernía sobre ella y las cejas escépticas se levantaban sobre nuestro asesino favorito. Ademas tocaba lidiar con el cliffhanger mas esperado, Debra descubre la falsa vida de su hermano.
Aunque amagan con recular al final cogen el toro por los cuernos y Debra va a enterarse de toda la vida que esconde Dexter. Mejor, porque acabar la temporada como acabo para ahora dar un paso en falso hubiese matado la serie. Tampoco se si es buena idea, porque el personaje de Debra, tal como ha sido concebido, es muy difícil que tolere al oscuro pasajero. Asi que alla vamos, poco a poco, dejando que entre en los métodos de Dexter.
El mejor acierto de la campaña es variar la formula ya caduca de Deter. Desde trinity se ha demostrado que a Dexter le cuesta encontrar una némesis que le aguante la intensidad toda la temporada. Tanto Jordan Chase como Travis Marshall se quedaban cortitos enes e aspecto, y se notaba estirada la trama y dando tumbos sobre lo mismo, hasta que Dexter pase a la iniciativa. Es algo que esta temporada va a variar. Mas alla de tener un gran enemigo a la espera van a confluir tres o cuatro lineas argumentales con acierto. A la ya nombrada salida del armario de Dexter con Debra hay que unir los nombres de Isaak Sarko y Hanna McKay.
El mafioso ruso va a dejar un buen recuerdo precisamente por la simpleza de su trama. Si, es tio malo, es peligroso y da la sensacion que Dexter se ha metido en la ligas mayores (enorme la actuación del actor, en este sentido) pero no da para ser el enemigo principal de la temporada. Por eso llegado el momento los guionistas se lo quitan de en medio con buen tino cerrando la trama en el momento justo.
Hanna McKay va a llegar a la serie sin hacer ruido y se va a convertir en personaje principal. De presunta víctima a envenenadora oficial se va a convertir en interés romantico de Dexter. Y esta vez parece que la cosa va en serio, mas alla de los flirteos con Lila o Lumen, la atracción hacia Hanna se convierte en amor real para Dexter. Vuelven a incidir sobre algo que a mi me resulta molesto, que Dex tenga una necesidad de salir del armario ante cualquiera y esta buscando un compañero con urgencia. Pero vamos, que cada temporada Dexter se abre a alguien asi que hay que entenderlo como algo intrínseco del personaje. El equilibrio que tiene que buscar Dexter entre su hermana y su amante, a sabiendas que nunca Deb va a perdonar a una asesina como Hanna ocupa los mejores momentos de la serie
¿De los secundarios hablamos o asumimos de una vez que son un lastre en la serie? Con .Batista preparándose la salida de la serie, y quitandonos afortunadamente de en medio el Geek informático que se creía rival de Mr. morgan, tenemos que soportar al aburridisimo Quinn y su historia de amor con una stripper, y reencontrarnos con Largueta, oficialmente la mas odiada de la comisaría que, bueno, no estaban haciendo con ella nada desde hace cinco años. Largueta va a empezar a sospechar de Dexter Morgan. Al principio de forma un poco forzada, pero luego bien llevado al retrotaernos al Carnicero de la Bahia. Es buena idea porque Largueta tenia una relación firme con Doakes y es comprensible que se agarre a un clavo ardiendo para demostrar la inocencia de aquel.
Asi, la serie se va beneficiando de mantener lineas diferentes que terminan confluyendo a final de temporada. largueta va poniendo en su sitio las piezas del puzzle de Dexter, mientras Debra va tejiendo la telaraña en contra de Hanna. Y Dex tiene que tomar decisiones importantes. Cargarse al padre de esta para que no chantajee a su hija lidia en exceso con el código de Harry. Decidir matar a Largueta para que no le descubran la rebasa totalmente. Dexter esta dispuesto a dar el paso definitivo para reconocerse como un asesino mas, sin moralinas arraigadas por su padre. Por eso el final es algo anticlimatico. Es Debra la que llega y, maldito amor fraternal, la que se carga a la excomisaria para proteger a su hermano. Es una solución un poco pse. Dexter no ha dado el paso definitivo que le pondria en contra de su hermana y de todo el mundo. Esta en la misma casilla de salida que al inicio de campaña (afortunadamente Hanna no se la han quitado de en medio y la traición de Dexter por haber intentado salvar a su hermana no caen en saco roto)
Es un pequeño traspiés de la que ha sido la mejor temporada desde la mítica cuarta, pero que no acabo de atreverse a moverse con mas riesgo de cara a la siguiente temporada, que encima se supone temporada final. Ya veremos si Deter termina a la altura de lo que ha sido.
Dexter encaraba su última temporada sin ganas. La séptima temporada había subido su intensidad respecto a la infumable sexta, con el asunto Debra como giro argumental necesario. Pero al final de la campaña no se atrevieron a dar el definitivo salto al vacío. Cerraron las tramas de la manera conservadora y volvíamos al mismo punto de partida, insuficiente para vivir una última temporada que esperábamos de infarto. No. Los guionistas demuestran más pronto que tarde que no tienen intención de pisar el acelerador y quitar el piloto automático de estas últimas campañas.
Ya avisábamos del acierto del séptimo año. Al no tener una línea intensa que aguante toda la temporada como antaño, prefieren jugar con tres o cuatro menores que se van alternando durante todos los capítulos. Si la cosa funcionó el año pasado es porque había conseguido un buen equilibrio entre ellas (Largueta, Sarko y McKay) y sabían acabar en el momento justo las mismas, este año no van a tener tan buen tino. Porque los argumentos no son tan interesantes. La llegada de la psicóloga Vogel promete emociones importantes, como autora intelectual de Dexter, pero se queda muy por debajo de lo expuesto. En principio no aporta más que ser otro pepito grillo en la oreja de Dexter como lo estaba siendo su padre. Y ahondar en los orígenes del personaje no es lo que queremos ver en la temporada final. Queremos que se vislumbre el desenlace.
De ahí pasamos a un clásico de Dexter. Como cada temporada se busca un alma gemela para abrir sus habilidades. En este caso toca un sucesor, chavalillo joven con vena asesina y que Vogel y Dex lo quieren reconducir código mediante a ser un nuevo Dexter. Y bueno, el joven no lo hace mal y tiene algo de carisma… pero es poner aperitivo de mortadela a los que esperamos el platazo principal. No nos interesa nada, porque estamos imbuídos en la recta final de la serie y queremos que se acerque el desenlace.
Por entre medias una Debra que va dando devaneos de manera horrible. El incongruente final de temporada pasado la ha destrozado como personaje. Con su integridad anulada no tiene más que aportar a la serie, y deambula entre su fidelidad con su hermano, su nuevo trabajo como detective y sus pinitos amorosos de nuevo con Quinn. Un estorbo en definitiva para lo que había sido uno de los pilares de la serie.
Llegados a este punto toca preguntarse qué diablos están haciendo. Y la respuesta obvia es perder el tiempo. En mitad de campaña nos encontramos a un Dex pachorra (hasta la actuación de Michael C. Hall está estancada) sin ningún drama real ni rastro de peligrosidad ninguna. Lo que sería ya bastante soporífero en cualquier campaña es realmente insultante en el supuesto clímax de la serie. A estas alturas perder el tiempo abriendo tramas para los secundarios de la serie es un sinsentido. Nunca te han molestado así que insistir en Quinn, Batista y meterle una hija a Masuka ahora es rebajar la intensidad esperada al cero absoluto.
Nos topamos en el capítulo ocho y no tenemos nada. Hasta entonces no salen los ases en la manga que van a cerrar la serie. Solo que más que ases, son sotas de bastos. El chaval que se perfilaba para spin off se lo cargan a favor de Saxon, a la postre hijo desaparecido de Vogel (o sea, que te lleva acechando un asesino toda la temporada, pero solo al final te acuerdas que tienes un hijo psicópata…) ¿y en serio, ese va a tener empaque para ser la némesis final de Dexter?
La otra solución es retomar a Hannah McKay, y bueno, a estas alturas teníamos ganas, pues fue un personaje que tenía su magnetismo y ambigüedad en la temporada anterior. Pero directamente se lo han cargado. Ahora llega como una mujer enamorada dispuesta a dejarlo todo por su hombre. A pesar de ser una asesina en serie buscada en todo Miami lo mejor que va a hacer es quedarse en casa cuidando al niño o bebiendo café. Seamos sinceros. Para eso no queríamos a Hannah. ¿qué diablos le pasa a Dex? ¿alguien se acuerda del monstruo inhumano que era en la primera campaña y que todos sus sentimientos eran fingidos, incluídos los de la dulce Rita? Ahora pone cara de cordero degollado y planea irse a Argentina con la rubia envenenadora. Supongo que es el único paso que acercan a Dexter al final.
Así llegamos a la recta final, con un asesino pardillo (sí, se carga a Vogel, pero ha sido un personaje que no ha funcionado y que no importa a nadie) con Debra totalmente perdida y difuminada (¿perdonando a Hannah tras su intento de envenenamiento? La familia que mata unida…) con Hannah estorbando más que aportando mientras espera a su amorcito, con Dex cada día más protagonista de culebrón que verdadero asesino, con el Miami Metro siendo tan o más inútiles que de costumbre. ¿en serio a nadie se le ocurrió una trama final en que se descubriese quien era Dexter y todos sus amigos impactados tuviesen que perseguirle? Pues no. Porque dirán que era lo más obvio (y lo más obvio era lo que mejor hubiese funcionado) y porque parecen querer redimir a Dex de todos los crímenes hechos. No quieren que Mr. Morgan sea recordado en Miami como el más grande asesino de la ciudad (y Laguerta y Doakes que se jodan, que ya nadie se acuerda de ellos)
Toda la campaña ha sido un fiasco absoluto. Quizás la sexta temporada fue más un sinsentido, pero lo peor es que ésta ha sido la menos intensa, y eso es innegociable si hablamos del clímax de la serie. Para el final nos toca quemar trama, y como llegados a este punto no teníamos ninguna realmente interesante vamos a tomar atajos realmente insultantes. Como era de prever Saxon no es rival para Mr. Morgan que se hace con él con facilidad pasmosa, pero inesperadamente decide no cargárselo y dajárselo a su hermana. Bueno, puede ser coherente con la “humanización” estúpida que quieren hacer al personaje. Pero la manera en que Saxon vuelve a escapar para tenerlo en la season finale es patética. El Marshall que sigue a Dex se topa con el asesino más buscado de la ciudad y no lo reconoce y lo suelta. Pedazo de detective ¿eh?
Momentos bochornosos como estos nos van a acompañar en todo el último capítulo que se va a convertir por méritos propios en uno de los peores finales de serie de la historia. Ahí es nada. Desde la peregrina manera en que Dexter consigue cerrar todo un aeropuerto internacional, a la cutrísima escena en que Saxon es reducido por la policía (pues sí que era un buen serial killer final, que ha sido el único que han pillado Batista y compañía…) EL papelón de Elway pillando a Hannah para dejarse anestesiar en el punto de llegada… es que no funciona nada bien. Ni el pretendido gran momento del capítulo, la muerte de Deb. Que un niñato como Saxon sea el causante de su muerte ya es bastante nocivo. Esquivando eso, parece que Deb va a estar bien y recuperándose, lo que le da para despedirse de todo el mundo y luego recaer. No se pueden ver más los hilos de guión, de verdad. Que Dexter la desenchufe está bien, cierto, pero rematarlo con ese momento chusco en que roba el cadáver del hospital y lo mete en su barco… ufff.
Y el final de Mr. Morgan. Ay Dios Mío. Tras darle a Saxon su merecido, y no merecía otras cosa que morir con un boli y sin preparativos, que ha sido tan mal malo que ni los “suspicaces” Batista y Quinn (buddy movie ya, para personajes tan interesantes) son capaces de cuestionar el asesinato grabado en vídeo, y dar un emotivo final a Debra, se da cuenta… que hace cosas malas. Que la gente termina sufriendo a su lado. Fíjate tu, después de 100 muertes a sus espaldas piensa que quizás lo que hace no está bien del todo. Y no te diste cuenta cuando encontraste a Rita en una bañera de sangre, cuando secuestraron a tu hijo, cuando Doakes y laguerta, inocentes, murieron por tu culpa. No. Lo decides ahora que por lo visto tenías una salida digna hacia una nueva vida. Pero reniega de ella se dirige hacia un huracán (¡!) y deja a su niño de la mano de Hannah, que no hace una año quiso envenenar a su hermana. Vamos, que la vemos alejándose en Buenos Aires y ella pensando que mezclarle al niño en el colacao para no tener que comerse el marrón que le ha dejado su novio.
Que Dexter sobreviva al final de la serie era algo que seguramente nadie esperaba. Y bueno, puede incluso funcionar mejor como castigo final a Dexter que la propia muerte. Al final la redención que se vislumbraba no quedó como tal y yo que me alegro. Pero para llegar aquí se han hecho las cosas tan mal que se han cargado todo el final de la serie y terminarán por dejar un recuerdo doloroso que la serie no merecía en sus primeros y gloriosos años.
Así te despedimos Dexter Morgan. Fuiste en su día una garantía de calidad y llegaste a mirar la gloria con Trinity, pero a partir de ahí nunca volviste a llegar a esa cima y has terminado, estirada, indefinida y chapucera en tus últimos tramos. Cuesta decirlo pero no te vamos a echar de menos.
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