sábado, marzo 21

WATCHMEN

A Pesar de que no me ha pedido que no lo haga lo voy a hacer. opinión personal e intransferible sobre Watchmen. Daré mi opinión antes de empezar a leer cosas de la peli y con múltiples spoilers y desenlaces. Advertido queda todo aquel que quiera seguir leyendo sin haber visto la película. Como siempre empezamos primero con los trailers, pero como esta vez no hay ninguno vamos directamente a la película.
No creo que haga falta abrir recordando la magnificiencia de Watchmen, opus magna de cómic de superhérores de los ochenta y que catapultó, si no lo estaba ya, a Alan Moore al olimpo de guionistas de cómics, del cual ya nunca más se movió. Siempre he tenido claro desde que apareció este proyecto que Watchmen es absolutamente inadaptable a otro medio, ya no solo por su duración y que buena parte del transfondo de la obra aparezca entre bambalinas, con apéndices y demás. Es que Watchmen quiso ser, y es lo que más se ha acercado nunca, la quinta esencia del cómic. Esa obra que lleva al noveno arte un paso más allá de donde había llegado nadie. Y lo que por lo que cuenta claro: una historia densa, densísima donde toca multitud de temas a cual más interesante: el vigilantismo, la diferencia que supone el auténtico superhombre, la ucronía, la deconstruccion de los héroes. Pero lo es especialmente por como lo cuenta. Y ahí es donde la película está destinada a fracasar.
Zack Snyder vino de triunfar con un material radicalmente opuesto, 300 de Frank Miller, que es básicamente una experiencia visual de primero orden, aunque algo vacua. Aquí, se le nota que le fascina la obra original, y se dispone a contarla tal cual. A contarlo TODO igual que en el cómic, de manera literal, y eso es una completa utopía: La película se va a más de tres horas y aún así se se deja muchas cosas en el tintero, los personajes aparecen apenas silueteados y se pierden multitud de matices en ellos, y hay tramas enteras que quedan abandonadas por completo.
Y hay nos encontramos con el verdadero error de Snyder. Por contentar a los fieles de la obra original (él mismo) deja de banda a quien no la conoce. Para el público neófito la película se hará farragosa y extremadamente larga. Tiene un importante problema de ritmo. Al público se le da tanta información que es difícil de procesar, así que supongo que para los no fieles costará entender el papel en la trama de los Minutemen, los comentarios fascistas de Roscharch o simplemente por qué matan al comediante.
Además, después de dos añadidos iniciales, la película es tan tan fiel al cómic que se nota su carácter episódico (eso para quien diga que Watchmen es una novela gráfica) Quizás soy yo que conozco el cómic al dedillo, pero no era difícil ir perfilando uno a uno los finales del capítulo. Esto es aceptable en primer término, en que la fidelidad no es un lastre, pero la perfecta estructura de la serie hace que los capítulos pares estén dedicados a determinados personajes (Comediante, Dr. Manhattan, Roscharch, Espectro de Seda, Ozymandias) lo que produce una interrupción consentible y disfrutable dentro de la narración episódica, pero totalmente abrupta dentro del entroncado de una pelicula.
¿Y todo esto para qué? Porque conseguirá, con un diseño de producción preciso recrear el mundo de Watchmen de manera perfecta. Conseguirá que los actores sean perfecto reflejo de sus personajes, especialmente bien el Comediante, un perturbante Roscharch y, sorpresa, Buho Nocturno, que parecía estaba dibujado por Gibbons. Algo peor en el diseño Manhattan y Ozymandias y quizás la peor del reparto sea Espectro de Seda. Pero aún así no va a ser suficiente para los fans. Porque Watchmen la película, sirve para que veamos cuán redondo es Watchmen el cómic. Porque han eliminado la historia de piratas, con acierto, pero sin ella no se entiende la motivación del personaje de Ozymandias, que sin matices aparece como el malo porque sí. Han eliminado la esquina de Watchmen, con acierto, pero sin la visión del hombre corriente, o sin los artículo derechistas del Newfrontiersman no existe debate sobre los vigilantes. En definitiva la historia se diluye considerablemente, dando especial importancia al Dr. Manhattan por encima del resto y obviando una cantidad de temas que hacen de Watchmen lo que es.
No me malinterpreten, no soy idiota. Soy perfectamente consciente que si Snyder hubiese querido seguir otro camino, aunque sea respetando la esencia de la obra, ahora mismo estaría aquí apredreándole (como hice sin ir más lejos con los que perpretaron V de Vendetta) Pero uno tiene que ser consciente de las limitaciones que le impone el material con el que trabaja y buscar soluciones. Es una lástima, porque las veces que se "ha salido del guión" no le ha ido tan mal, como la magnífica escena de títulos de crédito, lo mejor de la película, donde resume a la perfección el paso de la edad de oro superheroica a los oscuros ochenta en apenas unos minutos con imágenes que se clavan en la retina, o el polémico final que, aunque no tiene nada que ver con el del cómic, sí que tiene el mismo significado (y si me apuran no supone el abrupto cambio de registro que pretendió Moore) Pero el resto de la película Snyder es un esclavo deseoso de serlo a las órdenes de Moore y Gibbons. Incluso en los diálogos, pues alguien debería de hacerles entender que las parrafadas escritas no tienen porque quedar bien en pantalla.
Y como decíamos aquí está destinado a fracasar, porque varias de las proezas narrativas que tiene el cómic no son adaptables a la pantalla. Estoy pensando por ejemplo en la simetría inherente en el cómic, que es algo que es imposible hacer en otro medio, o las escenas que pasan al fondo de las viñetas, donde uno puede y debe disfrutar regodearse disfrutando de las pequeñas historias que pululan dentro de la historia, o el simple esquema de Moore de nueve viñetas por página, lo que confiere un ritmo específico a la lectura, que en la película, a pesar de las tres horas que dura siempre va a parecer revolucionada.
Sin ir más lejos tres de los momentos capitales de Watchmen aparecen en la película descafeinados de manera notable: el capítulo del Dr. Manhattan, donde Watchmen nos quiere dar la sensacion de simultaneidad de los recuerdo de Osterman, y que es milimétrico, en la película apenas queda como un flashback diluído y convencional. El capitulo de Roscharch, que es una maravilla de entrar en la mente enferma del justiciero y ver como eso te cambia por dentro, se cuenta en apenas cinco minutos con escenas gores para que parezca más epatante. Por otra parte, uno de mis favoritos desde siempre, el capítulo de Espectro de Seda, donde a través de una conversación con Manhattan va hilando la verdad sobre su vida se lo quitan de encima con el superhombre abriendo la mente de ella y a otra cosa, que tenemos que ir al final de la peli. Son muestras evidentes que la película palidece ante la maestría que tiene el cómic. Ante esto Snyder ofrece diseño de producción y ya está. Es decir formalmente un diez. Pero el resto... pufff. Su única solución es el uso y abuso de la cámara lenta, poses chulescas y coreografias (menos de lo que podíamos temer, porque tampoco hay tanta acción en Watchmen) Triste bagaje contando que estás contando una obra capital.
Así que sí. Sigo pensando lo mismo: Watchmen es un cómic inadaptable. Creo que Snyder ha hecho lo mejor que se puede hacer con él. Una recreación perfecta, buscar el mismo espíritu que la obra original, y ser lo más fiel posible al cómic, lo que termina siendo contraproducente para la película. Siendo el mejor Watchmen que se puede hacer en pantalla no va a dejar de ser "otra película de superhéroes" y si algo no era Watchmen era "otro cómic de superhéroes". Con eso queda todo dicho.

sábado, marzo 7

TRUE BLOOD: SOLO POTENCIAL

Muchas vecesc cometemos el error de mirar demasiado la firma. Hay productos que venden tan solo por su nombre y queremos encontrar más cosas que las superficiales, pues el autor nos ha ganado ateriormente el crédito. No todas las pelis de Woody Allen son iguales, hay libros de Paul Auster que son pestiños y Alan Moore habrá escrito alguna obra por debajo del notable (vale, eso está por demostrar) Todo este preámbulo viene a colación para hablar de los estrenos televisión de la pasada campaña, esperados especialmente por venir de donde vienen. El primero, Fringe, con el nombre de Abrams brillando entre nubes de neón, y claro, ya tienes a la gente con los dientes largos esperando otro Lost, como si el mismo Abrams no hubiese hecho obras como Felicity o Alias, buenas series, pero lejos de la Isla de Perdidos. Fringe no es mala serie tampoco, pero no se escapa mucho más allá del estilo de serie policiaca marcada por CSI que tanto pululan en la pequeña pantalla, con el toque sobrenatural que lo diferencia, lo que le convierte en un remedo de Expediente X del siglo XXI, aunque por supuesto lejos del caracter de mito que generaron en su tiempo Mulder y Scully.
Pero no venía aquí a hablar de Fringe. El estreno más esperado, al menos par mí, era ni más ni menos que True Blood, o lo que es lo mismo el regreso a la televisión de Alan Ball. Tras ver la maravilla que creó Ball escribiendo A dos metros bajo Tierra su vuelta era esperada como agua de mayo. A todos nos sorprendió que su proyecto fuese una adaptación de una serie de libros de vampiros (¡!) pero vamos, el voto de confianza lo tenía más que asegurado, al menos para mí: Irredento fan de Ball y seguidor que aventuras vampíricas la cosa prometía.
True Blood empieza en un marco muy interesante. Los japoneses han conseguido fabricar sangre sintética, por lo que los vampiros pueden dejar de ser perseguidos y unirse a la sociedad. Está muy clara la metáfora del racismo, ya desde los títulos de crédito, y no es casual que la historia trascura en Bon Temps, pueblos del sur de Estados Unidos.
Hasta ahí bien. El transfondo de la histora puede funcionar perfectamente. Pero héte aquí que nos tenemos que ver con la historia principal. Así conocemos a Sookie Stackhouse, que va a ser la protagonista de True Blood. Es una camarera risueña y sureña, con la particularidad de ser además telépata, lo cual es bastante chocante para la trama que se está contando. O sea su habilidad no es que sirva especialmente para nada en la historia (más allá de explicar su virginidad) y en bastante ocasiones es más bien un lastre, ya que el uso de su poder es totalmente arbitrario. En ocasiones no puede estar con la gente porque no puede soportar tanto pensamiento a su alrededor (y por eso es tan buena idea trabajar en el único bar de la ciudad), en ogtras es incapa de adivinar las intenciones de sus acompañantes, por el bien de la trama. Y por encima de todo es directamente una simple. El personaje no tiene nada de gracia. Ni un solo asidero o punto de interés para que el vampiro de turno se enamore de ella.
Porque la trama principal va a tirar por el camino obvio en las dos vertientes: el consabido enamoramiento de nuestra prota con el vampiro de turno, en esta caso Bill Compton. Y dificílmente se podría escribir aún queriendo un personaje más tópico: el vampiro lánguido, melancólico, de buen corazón si tuviese, que no es aceptado ni por los humanos ni por los suyos, pero capaz de sacrificarse por Sookie... que tío más aburrido, que alguien la clave una estaca, por favor.
El otro punto cliché es la trama principal de la temporada, en la que un asesino va mantando mujeres en Bon temps, preferiblemente las que se acuestan con vampiros (el sexo morboso es uno de los nexos más importantes de la serie) así que todos los indicios apunta a algún vampiro como principal sospechoso, por lo que se instaura el clima de racismo en el pueblo de manera evidente. Es en el ambiente de Bon Temps donde la serie consigue sus mejores elementos. Ese aire de pueblo endogámico, donde todos se conocen y los chismes corren por doquier, especialmente en el Merlotte's Bar, centro neurálgico del pueblo y de la serie.

Todo lo que rodea a los protagonistas aprueba y en ocasiones con buena nota: Nos interesa mucho más todo lo que pasa en el Merlottes, y Sam, el dueño, que nos gana por su carácter de buena persona, su callado enamoramiento de Sookie (y finalmente algún secretillo que nos tiene reservado) las compañeras de Sookie, con especial atención a LaFayette, travestido y camelllo de la serie. La amiga de ésta y el dilema familiar con su madre, terriblemtne duro, y resuelto muy a la manera de los estados francófonos. Hasta el personaje hermano de Sookie, Jackson, que había hecho un esfuerzo intencionado en convertirse en el tío más gilipollas de una serie de HBO, encuentra su verdadera historia en la relación con Amy, que nos deja los mejores momentos de la serie (con momentos oníricos impresionantes) además de su relación con unvampiro cautivo.
Un pero que se le nota a la serie es que no solo con Bill Compton, sino con todo el mundo vampírico, no han sabido dar con un punto de interés real. Los vampiros de True Blood son decadentes, morbosos y enfermizamente sexuales. Viven en un ambien malsano y enfermizo, aunque resultan un aspecto morboso para los humanos que interrelacionan con ellos., tanto por su perturbables artes amatorias como por lo cotizado de su sangre como una poderaosa droga. En definitvia un cero en originalidad. Y mientras todo el tema de la aceptación de los vampiros en la sociedad solo lo vemos en un segundo y tercer plano, en debates lejanos en la televión. El transfondo que tanto nos gustaba queda lejos, pues los vampiros que viven cerca de Bon Temps se comportan como vampiros clásicos.
A todo esto sumémosle la resolución del asesino de vampiros, trama que parecía felizmente olvidad durante la seguna mitad del metraje pero que irrumpe lógicamente con fuerza para el clímax, cargándose al mejor personaje de la serie, reconvirtiendo a JAckson en un idiota, teniendo escenas que parecen sableadas de la saga Scream, en cuanto medio cutre se refiere y un final la mar de tramposo: Convenientemente un personaje que ha estado mil veces al lado de Sookie no leha leído la mente hasta ahora, que se presenta como el verdadero asesion de amantes de vampiros. El papel de Bill Compton en la lucha final lo dejamos par los anales del ridículo.
Peeeeeeero.... como decimos tendemos a mirar demasiado la firma. Así aunque el resultado evidentemente está a años luz de la familia Fisher y si viniese sin el aura de calité que a Ball y a la HBO se le supone desde el principio la serie no llegaría ni al aprobado. VAmos a seguir atentos a las siguientes temporadas. Aunque nos haya defraudado en parte como digo en el título del post la serie tiene un potencial muy grande, con el escenario creado, que bien tocado pueden dara para historias de calado humano, por contradictorio que pueda parecer. Aunque para que esto funcione harían bien en mejorar un poco a los personajes principales, o encontrarles situaciones diferentes y no tan manidas (y la remora para Bill que cierra la temporada puede dar juego) Vale que miremos la firma, pero tampoco vamos a cerrar los ojos.