sábado, julio 18

DRAGON BALL

Vale, lo he hecho. Me lo habían advertido por toda la red, amenazado incluso. No había ni un solo halo de esperanza, pero aún así mis instintos han sido más fuertes que yo y acabo de terminar DRAGON BALL: EVOLUTION. Ya sabeis, espoilers a partir de ahora, no leais si es que quereis pasar una hora mala.
No, en serio, la película es mala de consideración, está claro. Pero tampoco es la peor película de la historia. Más bien es una peli B intrascendente y mal hecha, que no hubiese levantado las ampollas que ha levantado (todas, antes de su estreno) si hubiesen dejado a los miles de seguidores de Bola de Drac en paz.
Porque muchas veces no entiendo como funciona el mercado cinematográfico. Entiendo que alguien pueda ver un filón en la serie anime que tiene rendidos admiradores por todo el globo. Cierto. Pero si te planteas llevarla a la gran pantalla a lo mejor tienes que tener un poquito en cuenta el material de origen, si no quieres que los muñecos vudú de los productores y directores de este engrendro pase de mano en mano.
Y aquí es donde me pierdo por completo. El mundo de Akira Toriyama es realmente complicado llevar a la pantalla. Hay dos Dragon Ball claramente diferenciados. El primero, el que impulsa la serie y el que es genial, el del goku pequeño. Con un mundo surrealista creado a su alrededor, un perfecto equilibrio entre sentido del humor y escenas de luchas, tramas divertidas y personajes carismáticos. Y el segundo, con el Goku adulto, donde todo se vuelve farragoso, pomposamente dramático, y donde priman los personajes poderosos de manera desorbitada sin pizca de gracia. A Toriyama se le fue la pinza, es cierto, aunque éste parece ser el Goku más popular, un interrogante que nunca entenderé.
¿Y que Goku vemos aquí? Pues sinceramente a ninguno. Si ya sabíamos que en la película nos perdíamos la mejor baza de la serie (ese mundo hipersurrealista, con animales hablantes, poderes estrafalarios, gente con tres ojos y cualquier locura imaginada por la cabeza de Toriyama siendo válida, y que ya había mostrado su mejor versión en Dr. Slump) ahora voluntariamente pierden otra de las bazas fundamentales del personaje. Fuera esa ingenuidad antisocial de la que hacía gala Goku en su inicio. La candidez extrema del protagonista es sustituida por (el horror) un niñato adolescente cuyo mayor interes es babear por una chica y que le dejen asistir a fiesta de instituto (¡Maldita secundaria!) ¿que sentido tiene hacer esto? ¿Hay mayor traición al personaje? Porque como es de imaginar tampoco es que este replanteamiento nos abra las puertas a momentos fascinantes, si no más bien el contrario: la pelea con los chulitos del instituto, la lamentable relación con su chica ChiChi, etc.
Esto no es solo aplicable a Goku, es aplicable a toda la película. El resto de personajes pueden tener un mejor perfil que el protagonista, pero no por eso se van a salvar, a excepción quizás de Bulma (aunque sea algo más borde que en la serie) Chichi tiene menos interés que la protagonista de High School Musical, Fullet Tortuga sigue siendo un viejo verde, pero lo que hace Chow Yun Fat con él es motivo de sanción disciplinaria, y es cierto que Yamscha en su primera aparición era un ladronzuelo chuleta, pero no caía tan rematadamente mal como cae el chino cudeiro que han puesto aquí. Y el caso aún más lamentable que el de Goku es el de Piccollo (bah, para mí siempre será Satanás Cor Petit) el mejor villano de la serie de dibujos, y que podía haber quedado espectacular en su paso a la gran pantalla. No es que tenga diferente personalidad (¿personalidad? ¿eso qué es? preguntan sus guionistas) sino que su aparición en la pantalla es nula. Sale tres veces en plan Darth Sidious, sin hacer nada y dejando que las escenas guapas (¿guapas?) de acción las tenga su esbirra, y en la hora del enfrentamiento final con Songoku, el momento de la verdad, el ahora se van a enterar los de Matrix 3 lo que es acción desorbitada, dura exactamente veinte segundos. No lo tacharemos de anticlimático, porque a esa altura todos estamos deseando que acabe este engendro.
Porque lo único bueno que se puede decir es que la película se acaba pronto. En apenas una hora y cuarto ya has dado cuenta de ella. Ni siquiera esto es bueno, porque que todo demasiado caótico y precipitado. Parece más un piloto para una futura serie que una película en sí. Se presentan los personajes importantes, más algunas escenas de acción y rápido, que el malo tiene ya las siete bolas, a ver si acabamos pronto. Tampoco nos vamos a quejar, porque ni siquiera se consigue la espectacularidad que se le presumía y los efectos son bastante deficientes en algunos aspectos. Vamos, que si lo único bueno que puedes echarte a la cara son pequeños guiños como las Capsulas Poipoi, el radar de las bolas, o la aparición del torneo de artes marciales (gratuita a más no poder, a decir verdad) pues ya está todo dicho. No perderás mucho tiempo, vale, pero será tiempo perdido.

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