Viendo que llevo casi un año sin hablar del omnipresente Mark Millar volvemos con KickAss y su inmediata adaptación cinematográfica. Kickass es un proyecto independiente de Millar, o sea, lejos de los grandes nombres Marvel al que lo asociamos, aunque imagino amparado por la editorial de Quesada por las múltiples referencias a sus personajes que hay en todo el comic. Que el proyecto sea más personal no significa que Millar vaya a ser menos cafre, más bien al contrario. La idea de un fanboy que decide emular a sus héroes y ponerse un traje para combatir el crimen es un caramelo para Millar.
Aunque se supone que es un retrato “realista” sobre si hubiese superhéroes esto no pretende ser el Watchmen de Mark Millar, pues el guionista se toma la cosa de manera bastante ligerita, y el resultado a la postre es una historia quijotesca en la que David Lizewski cargado de buenas intenciones se da de bruces con la dolorosa realidad, de la manera más contundente posible, cabe añadir. No quiero decir que no sea realista que a un enmascarado le cosan a palos y le acuchillen a las primeras de cambio. Sí, hay que reconocerlo. Pero la verdad es que Millar se regocija en el infortunio de su héroe, cosa que no nos debería extrañar conociendo el cinismo del que hace gala el escocés en cuanto puede.
No quita que la cosa tenga su gracia. El protagonista adolescente está bastante bien escrito y no se hace insoportable en plan soy-mas-chulo-que-nadie made in Millar. Igualmente la jerga y el uso de las nuevas tecnologías es una de las bazas a favor del cómic. Myspace, móviles, correos, Facebook, y esa evidente nueva forma de relacionarse de los adolescentes está presente durante toda la historia. La manera en que KickAss se convierte en fenómeno mediático, youtube mediante, es muy plausible, al igual que el hecho que es olvidado y superado en popularidad en poco tiempo. Sí parece mentira hablar de personajes que se hacen simpáticos al lector escritos por Mark Millar. Claro, siempre va a tener que meter sus chorraditas que se creen super graciosas, pero parecen más bien sacadas de American Pie como el personaje haciéndose pasar por gay ante la chica que le gusta o pullitas a los republicanos. Pos vale.
La historia va por buenos y divertidos derroteros, pero llega un momento en que Millar no sabe qué hacer. Ya ha enfrentado tres veces a KickAss en una situación que le sobrepasaba y ha salido malparado, así que sale con más superhéroes y ahí la cosa se tuerce un poco. No tanto con Red Mist, que a la postre es una continuación de lo que estaba haciendo Kick Ass y que complementa lo que estaba haciendo Dave, al menos hasta que se descubre su verdadera naturaleza. La interacción entre ambos es divertida, y sigue la estela en la que el idealismo de Dave le mete en situaciones que le sobrepasa, que es cuando mejor funciona la historia. La idea era que el joven Dave estaba en un mundo sin héroes, así que la llegada de HitGirl y Big Daddy es contraproducente. Sí, Millar no los convierte en superhéroes al uso y el anormal uso de la violencia de ellos hace que desde el principio aparezcan como desequilibrados, pero a la postre el resultado sigue siendo que convierte el cómic en lo contrario que se supone que iba a ser. Porque estos tíos acaban con los malos con una facilidad pasmosa y sin complicaciones y sí, saltan de edificio en edificio, trepan con cuerdas, ganan todas las peleas. No son solo Batman y Robin… ¡Son Batman y Robin de Frank Miller! Es el equivalente a que a mitad de Don Quijote tuviese un crossover con el Principe Valiente… pues es una traición a la historia que quieres contar.
Porque al final Millar cae en lo que intentaba evitar. El desenlace de KickAss termina siendo el típico de un cómic. Puede que no sean héroes en el sentido estricto de la palabra, pero acaban luchando contra gangsters que los torturan, los dan por muertos para surgir en el último momento y a los que dan una paliza entrando en su cuartel general. A medida que el cómic se va convirtiendo en una orgía de sangre va abandonando cada vez más su planteamiento inicial, hasta el punto en que al final hasta el simpático pardillo del protagonista acaba clamando venganza y enfrentándose a Red Mist en combate singular… pues a mi me caía mejor cuando intentaba saltar un edificio y se acojonaba.
Además tienes dibujando a Romita Jr. que como me gusta a mí definirlo hace siempre mejor a lo que dibuja (y su primera colaboración con Millar: Lobezno es un caso evidente). No hace falta presentar al bueno de Romita, que es una leyenda viviente. Se hace chocante verle dibujar unas dosis de violencia extrema como la que hay en este cómic, pero la verdad es que sale airoso, como siempre. Además tiene al veterano Tom Palmer como entintador, con lo que le da un aspecto más consistente a su trabajo. Seguramente no es un entintador adecuado para este dibujante, pero tras verlo con tantos entintadores más finos en su trazo en los últimos años es una vitalizante cambio que se agradece.
Y luego está la película Kickass: Listo para machacar (hablando de subtitulos idiotas…) Hombre, la película se ciñe en todo lo importante al cómic y es extremadamente fiel en tres cuartas partes de la película (dicen que se hizo el guión de la película antes de que saliesen los últimos capítulos, así que hay divergencias hacia el final de la cinta, pero que no penalizan el resultado final)
Otro tema diferente es el tono: Digamos que Matthew Vaughn, el director, se toma aún menos en serio la historia que Millar. Toda la película parece impregnada por un tono de comedia, semiparodia, que a mí me parece que el cómic no abrazaba, al menos en su totalidad. Y eso se nota. Un ejemplo es la música que acompaña las escenas de acción, demostrando que para nada se las toman en serio. El propio protagonista en el cómic parece un muchacho normal, mientras que aquí es sobre todo un friki con patas. Si los personajes escritos por Millar demuestran tener más personalidad y ser menos superficiales que los personajes de carne y hueso no es buena señal (nunca es buena señal ser más superficial que Millar) En el cómic el personaje del padre viudo, por ejemplo, da la sensación de estar perdido para cuidar solo a su hijo y necesitado de afecto, mientras que en la película pues como que da igual. Y el caso más flagrante es el de Hit Girl. Millar se había esforzado en que se notase que la niña era la víctima de una irrealidad que se había inventado su padre para ella (con escenas tan contundentes como tomarse cocaína para sobreexcitarse antes de una pelea) pero todo eso en la película desaparece, y es simplemente la niña molona que sabe mucho de armas y puede con los malos.
El único personaje que tiene más enjundia en el celuloide es el de Red Mist, que aparece antes en la película (con un ridículo acento que insiste en las tonterías que se adueñan de la película) y que lleva su relación de amistad más allá que en el cómic. Para Millar solo estaba engañando a KickAss, para ser luego en un malo maloso sádico sin fisuras. Mientras que para Vaughn la relación de amistad que se forja entre ambos es sincera, y personalmente, pienso que pega más esta interpretación, para que no digan que me quejo de cualquier adaptación. Luego la película luce espectacularmente, sobre todo en el ataque de Hit Girl al edificio del gangster y no ahorra las dosis de violencia que nos regalaba Millar.
Para acabar ¿entonces, es recomendable? Hombre, pues sí. Te puede dar un poco de grima la imagen que tiene Millar de sus propios lectores, pero la verdad es que la historia es divertida y original sobre todo al principio. Y aunque yo digo que se le escapa de las manos en el tercer acto nunca deja de ser entretenida, algo en lo que Millar difícilmente falla. La película sí es más producto de consumir y olvidar, pero tampoco vas a tener la sensación que has perdido dos horas de tu vida. Sin ser de obligado cumplimiento una lectura/película satisfactoria
No hay comentarios:
Publicar un comentario