Un equipo imparable, un engranaje perfecto donde no falla ni una sola pieza. Una obra de arte constante y tremendamente regular. Se acaban los calificativos para el Barça de Guardiola y ahora sí están totalmente justificados. Lejos del Barça ramplón del año pasado, cuando el 70 % de los partidos los ganaba sin jugar bien, sino porque tenía a Messi y a los mejores jugadores del mundo. Este año no es así, el sistema se ha adecuado de manera excelente a tener a Messi como centro de gravedad constante, ya jugando en esa posición de falso nueve de manera fija, donde ha demostrado que es capaza de aniquilar a cualquiera.
El argentino no parece tener límites. Verle jugar es la misma sensación de ver jugar a un padre con sus niños de cuatro años, pues hace y deshace cómo y cuando quiere. Además que en cada ocasión va incorporando virtudes excelsas. Si con Rikjaard era sobre todo un driblador, con Guardiola apareció la pausa, el levantar la cabeza y saber parar, pasar a sus compañeros, saber cuándo chutar… Ahora es el mejor en todo. Lo mismo se te va de cinco que te hace asistencias al espacio, que entre a remate como un nueve al uso, que es el primero en defender… Yo no he visto jugar a Maradona, Pelé o Di Stefano pero de verdad que no he conocido jugador con la omnipotencia de Messi en un campo de fútbol.
Pero lo realmente grande de este Barça es que a pesar de tener un jugador legendario no ha caído en el recurso fácil de “pasásela al bueno”. Han conseguido un ecosistema perfecto para el juego de posesión que tanto y tan bien estila y donde todos aportan su granito de arena, con secundarios de lujo que han dado un paso adelante como Busquets, Pedro o Abidal. Vale que Messi es capital, pero es el mejor del mundo y eso es indiscutible. Que no lo fuese sería un error. Si hay jugadores que deben dar un ocho en vez de un diez por condicionarse al astro argentino pues bueno es. Si por tener a Messi flotando por el centro tienes que convertir a uno de los cinco mejores jugadores del mundo en un conductor hasta la frontal o al 9 de Europa en un Pedro menor por la izquierda pues no pasa nada, porque las goleadas se multiplican, las victorias consecutivas se disparan y el rodillo imparable de “no-vas-a-tener-la-pelota-más-de-ocho-segundos” se intensifica hasta la perfección
Tal dominio incontestable no parece tener visos de acabar y no encuentra en el horizonte equipo dispuesto a proclamarse alternativa. Incluso en la que parece la eliminatoria más atractiva de octavos, el Barça-Arsenal, nadie parece dudar que el Barça va a solventarla con holgura. Quizás por los antecedentes del año pasado, con el mejor partido del equipo en la ida y el mejor partido de Messi en la vuelta sirve aún más para restarle posibilidades a los de Wenger.
Wenger ha tenido mala suerte en este enfrentamiento, porque se enfrenta al único equipo que necesita también tener la pelota. Clave para ello es la participación de su buque insignia, Cesc Fábregas, que inesperadamente sigue un año más en Higbury. Aunque no sé si por desgana, nostalgia culé o porque juega más adelantado que antaño no está dominando la Premier como sí lo hizo el año pasado. Además Wenger parece haber encontrado ya su sustituto en el pipiolo Wilshere, que acompaña al toque de Cesc con una capacidad de batir líneas en conducción que le asemeja a Iniesta, perdonen la exageración.
Pero claro, hablamos de un equpo con Fábregas, Wilshere, Nasri (si llega), Arshavin, Rosicky… que necesita desesperadamente tener la pelota para funcionar. Eso contra el equipo al que es imposible quitársela. Ya he dicho alguna vez que a mí el Arsenal me gusta más cuando asume su inferioridad y se dan cuenta que tienen que tirar de contraataque, llenando de más fuerza el centro de campo y aprovechando la velocidad de Walcott o Van Persie, pero sinceramente no veo a los londinenses aguantar todo el partido en fase defensiva, precisamente porque su eje defensivo (Song, Konscienly, Djourou) es lo más flojito del equipo y su nuevo portero toda una incógnita. Confiar en una inspiración de Van Persie (y es mucho confiar viendo el nivel que el holandés suele dar en los partidos grandes) y rezar para que a los de Guardiola les entre la misma caraja que tuvieron en ida de Octavos contra Lyon y Sttutgart. A su nivel habitual, cuesta abajo para los azulgrana.
Una de las principales razones que hacen pensar en un paseíllo para el Barça es la claudicación de la Premier League. Los equipos españoles ya no van a enfrentarse a los potenetes Manchester de Ronaldo, El Liverpool de Gerrard-Torres, o el Chelsea postMourinho. EL mismo hecho que este Arsenal, que no ha dado tampoco un paso adelante, o abonados al empate como el Manchester City estén disputando esta premier cuando años atrás estarían ya a una decena de puntos es sintomático.
Paradigmático en este caso es la temporada del Chelsea, que empezó como un tiro y parecía que iba a sentenciar la Premier en el primer tercio, pero sin saber por qué se estampó de golpe y encadenó cuatro derrotas consecutivas y otras cuantas fuera de casa, que casi le cuesta la cabeza a Ancelotti, el cual parece haber perdido el oremus. No se puede vivir eternamente de la columna Cech, Terry, Lampard, Drogba. Está claro que para que la máquina de Ancelotti funcione necesita un Lampard dominador que haga su trabajo tanto en la base de la jugada como conecte con criterio con la línea de arriba. Y ese Lampard ya no puede salir tan a menudo como hace cinco años (al final echarán de menos a Ballack, con todo lo que le ha caído al alemán)
Pero inesperadamente ha entrado un soplo de aire fresco en ese vestuario proveniente de Fuenlabrada. El fichaje del niño Torres por el Chelsea ha sido la noticia del mercado de invierno. El Torres de zancada larga puede encajar muy bien en el estilo Chelsea y que duad cabe que es un salto de nivel respecto a los Anelka o Kalou habituales, que no daban el nivel top ni de lejos. Eso sí, no vendamos la moto que Torres no va a mejorar los problemas de juego de ese centro del campo, físicamente tan potente como siempre (Hernanes en ese sentido es otro jugador muy Chelsea) pero con criterio cero. Y si la solución que va a aportar Ancelotti es poner a Anelka de diez, es algo cercano a una pesadilla.
Por supuesto, Torres necesitará un tiempo para acoplarse a este equipo (y a ese vestuario que tiene que ser especial como pocos) Por suerte para ellos les ha tocado la cenicienta en Europa, el Copenaguen que no soñaba con estar en la liguilla, así que imagínate el estar en Champions. Ojo, que en la fase previa demostraron un nivel defensivo intenso, atragantándose al todopoderoso Barcelona. Es difícil que aguanten 180 minutos contra la potencia blue, pero como empiecen a atascarse como suelen en la fluidez de su juego, puede haber eliminatoria.
El otro equipo que también ha perdido algo de punch es el Manchester Uniterd. Por un lado parece que toca renovación de ciclo y los eternos Neville, Giggs, Scholes, Ferdinand van dejando paso poco a poco a los Da Silva, Evans, Maqueda o el frenético Chicharito Hernandez, delantero a tener en cuenta para un futuro. Claro, falta sabe si la nueva hornada va a llegar al nivel de los antiguos o ve van a quedar en la potente lista de gladiadores de Ferguson (Park, Fletcher, Carrick, Vidic…) Buenos jugadores pero ninguno una estrella total en su puesto.
Y luego delante vivimos en la resurrección de Berbatov, delantero al que yo creía que Sir Alex tenía defenestrado. El búlgaro responde con goles como no había hecho desde que fichó por el Manchester cierto, pero su irregularidad y su pasotismo es conocido por todos. Y con Dimatar nos perdemos a Rooney de nueve, que el año pasado estuvo a un nivel estratosférico. Este año ha bajado un peldaño, bien porque anda cansado del proyecto (amenazó con irse a principio de campaña) bien porque no se encuentra cómodo volviendo a su posición más retrasada.
Así que se activa un Wayne a tope o la cosa pasa por las superioridades que se pueda crear Nani o que se mantenga el olfato de Berbatov a estos niveles, y ambas cosas han demostrado ser lo suficientemente inconstantes para fiarse de ellos.
En frente va a tener al Marsella que es una incógnita. Hombre, lo único que sabemos que los equipos franceses van a aportar es físico, así que a los Red Devils les costará cargarse a los equipos con un plus de intensidad como suelen. El Marsella es el más desconocido para mi de los octavistas, pero ni en la ligar francesa ni en Champions ha llamado demasiado la atención. Su grupo de clasificación daba una mijita de grima. Favoritismo inglés cuasiabsoluto.
Regeneración es la palabra clave en el Milan. Este año Allegri se ha visto en el marrón de lidiar con la tantas veces aplazada renovación de la plantilla, y es cierto que se mueve entre dos aguas. Ha tirado de talento arriba. Pero talento de gama alta. Ibrahimovic, que es más Ibrahimovic en Italia que en cualquier otro sitio, Robinho, y en menor medida Cassano han venido a unirse a Pato en una tripleta atacante que impresiona a cualquiera. Robinho se enfrenta al último tren que va a tener en su carrera para demostrar si es verdad que es más que un bicicletero y Zlatan de resarcirse del año de pesadilla que pasó junto a Guardiola.
Hasta ahí todo bien, pero detrás es donde viene la incógnita, porque siguen por ahí los Seedorf, Pirlo, Gattuso, Nesta que están para el geriátrico, y suerte que se han quitado de encima ya a Ronaldinho. Pero claro, es la Copa de Europa. ¿se atreve uno a sentar a Nesta? ¿quita a jugadores champions como Seedorf o Pirlo para jugártela con jugadores de medio pelo como Boateng, Flamini o Emmanuelson? Es una cuestión complicada porque los inmortales solo pueden competir en un partido a 3 Km/h, por lo que les queda llevar el partido a lo que a ellos le interesa: que sea feo de lento y no pase nada en todo el partido y ahí sí, aparezca su superioridad arriba, donde pocos equipos les pueden mirar a la cara.
Enfrente va a estar el Tottenham, en la que personalmente me parece la eliminatoria más atractiva de los octavos, sin favorito claro. El talento champions está de parte del Milan, que duda cabe, pero los londinenses es un equipo muy a tener en cuenta. El Tottenham lleva un lustro haciendo las cosas muy bien, muy estilo Sevilla de Del nido, hasta conseguir, por fin meterse entre el big four en premier. Un equipo 100% inglés, que no significa jugar al pelotazo como antaño, si no jugar a mil revoluciones, muy rápido en los costados y consiguiendo superioridades por fuera. Ahí jugadores como Lennon y la sensación de la temporada, el lateral Gareth Bale son fundamentales. Pero además lo acompaña con jugadores capaz de activar el juego interior de manera notable. Van der Vaart y especialmente un estrella que nos estamos perdiendo como Luca Modric. Modric es, junto a Cesc, el único centrocampista que podría entrar en el mediocampo del Barça y que no se resintiese. Y creánme cuando digo que no hay mejor piropo para un jugador de asociación que éste.
Solo describiendo a los dos equipos ya se ve que la eliminatoria va a ser un cuestión de conceptos. El que pueda imponer su estilo de juego va a tener mucho ganado, porque está claro que ambos son antagónicos. El Milan solo puede jugar a nada, y el Tottenham necesita mucho ritmo y continuidad en los 180 minutos. Por eso parece una eliminatoria apasionante. Uff, si yo tengo que jugármela no sé, pero todas las veces que he visto jugar al Milan, mientras todo el mundo se mofaba de que no juegan a nada y estaban para el arrastre, ha terminado consiguiendo que su rival también haga un partido horroroso. O sea llevarlo a su terreno. Y es que Milan pesa mucho en Champions League. Veremos si Redknapp puede evitar el respeto que se merece un hexacampeón de Europa y llevar la eliminatoria hacia lo que ellos necesitan.
Ok, tras dar un repaso a los decepcionantes equipos ingleses supongo que todos echan de menos al otro gran aspirante que debía tener esta competición. El Real Madrid de Mourinho. Madrid + Mourinho es un binomio suficiente para pensar en algo grande en Champions, aunque hay indudables sombras que nos cuesta hace pensar en la fiabilidad de este proyecto frente a un todopoderoso Barça.
En la trayectoria del equipo hay un punto de inflexión importante: el sonoro, contundente e incluso vergonzoso 5-0 que el Barça endosó al Madrid en su primer enfrentamiento directo. Hasta entonces el equipo de Mourinho había crecido de una manera inconmensurable, dando un gran nivel de regularidad, a pesar de contar con cuatro nuevos fichajes en su once. Jugando un 4-2-3-1 con Ronaldo y Xabi Alonso como jugadores conceptuales del equipo, tal como debe ser, y convirtiéndose en un constante martillo pilón de golpear y golpear y golpear. Está claro que el Madrid de Mourinho no juega a tener posesiones eternas. Eso que no se lo pidan porque ni lo quiere, ni sus jugadores, con los verticalísimos Ronaldo y Dimaría en cabeza, se lo permitirían. Así que lo que toca aquí es básicamente, ataque rápido, recuperación constante y ataque rápido. Para conseguir esto es imprescindible que el equipo empuje arriba y los laterales se unan a la línea de Alonso más Kedira para conseguir la pelota.
Hasta ahí bien. El gran pero que tiene esta faceta es que expone demasiado en defensa. Basta que un jugador tenga la suficiente cabeza fría en el centro del campo para, con un solo pase dejar un dos contra dos en defensa. Ahí el talento defensivo individual de Pepe, Carvalho o Ramos pueden con el 90% de equipos de la Liga española. Pero a la hora de enfrentarse al Barça se vieron todos los defectos multiplicados por mil, cuando se encuentra jugadores que se ríen de los intentos de robar el balón de los blancos y sus delanteros dejan en evidencia la teórica calidad defensiva que iba a aportar Mourinho.
A partir de este punto el Madrid pasa a jugar mucho peor. Es importante la lesión de Higuaín, pero a mí me parece más que los jugadores no acaban de sentirse tan seguros como deberían con este sistema. Es entonces cuando en el equipo empiezan a entrar jugadores más aguerridos como Arbeloa o Lass con asiduidad, demostrando que Mourinho quiere mejorar su línea de contención, pero desnaturaliza bastante el juego del equipo, pues ya no busca aplastar al contrario, si no que lo espera mejor en su campo. En ese punto, con un Higuaín lesionado, un Benzema que aún se está buscando, un bajón de forma de Alonso, y un Ronaldo desquiciado ha aparecido con fuerza la figura de Messut Ozil. Yo era escéptico con el alemán y pensaba que iba a ser flor de un día, pero la verdad es que su manera de crecerse en los momentos difíciles del equipo, ser capaz de echarse todo el equipo a la espalda me ha ganado. Ozil supone la pausa ante tanta verticalidad que tiene alrededor y es delicioso. Además sabe leer perfectamente los espacios y lo mismo te busca un balón al espacio como viene a recibir. La verdad es que el nivel del último més de Messut es inconmensurable. Yo veía su techo en un Aimar, un Gourcuff como mucho, pero creo que aspira a ser bastante más grande.
A lo que vamos entonces ¿es fiable este Madrid? Pues no lo sé. La manera en que saca lo mejor de sí expone tanto a los centrales que cuesta pensar que aguante contra los mejores equipos del continente. Eso sí, cuando se ponen en plan martillo pilón y con Cr7 on fire deberían ser imparables para cualquiera, excepto para el Barça, que les tiene comida la moral. Además se han estrellado tantas y tantas veces en Champions que su competitividad a la hora de la verdad es una incógnita.
La última vez precisamente contra el Lyon, equipo que les ha vuelto a tocar y que el año pasado hizo un daño irreparable al proyecto de Florentino. EL lyon de este año debería ser mejor que el del año pasado, pues ha fichado al mejor jugador de Francia, Goucuff con la esperanza de volver a recoger la hegemonía francesa que había perdido. Pero igual que el año pasado el Madrid no debería tener problemas para desequilibrar la eliminatoria. Aquí el Madrid no se enfrenta solo contra los de Puel, si no contra la psicosis de no haber pasado en Champions los últimos siete años. Pero bueno, a Mourinho se le ha fichado para esto y dudar de la competitividad y compromiso de un equipo entrenado por el portugués no debería ser posible.
Que aparezcan otras alternativas como el año pasado parece poco probable. Precisamente nos encontramos la reedición de la final de Madrid en octavos con el Inter Bayern. Y da pena lo mal que han gestionado ambos equipos el momento. Lo del Inter no tiene nombre. Ha sido un año que han ganado cinco títulos y parece un año negativo. Mourinho se ha quedado con toda la gloria del éxito, y parece que el Inter sigue con su estigma de perdedor. Y estamos hablando de un equipo que ha ganado las cuatro últimas ligas sin oposición y la última Champions. Pero nada, sigue pareciendo el equipo perdedor por antonomasia. EL fichaje de Benítez salió bien mientras, inesperadamente, estuvieron tirando de un Etóo en estado de gracia. Pero después empezó en una espiral negativa, que unida a la ilusión de Pseudoneo Milan terminó sentenciando al ex del Liverpool. Y ahora parece un equipo de segundo nivel. Es cierto que nunca tuvieron un nivel excepcional para haber ganado una Copa de Europa como hicieron a las órdenes de Setubal, pero los Lucio, Sneijder, Cambiasso, Milito, Etóo deberían tener más crédito, creo yo.
Algo parecido pasa con el Bayern de Munich, equipo rarito también. Van Gaal ha perdido una oportunidad inestimable de hacer crecer a su equipo. Con el pedazo de Mundial que se marcó su hallazgo, Thomas Muller, tenía el momento perfecto para que este Bayern dejase de ser “el equipo de Robben” y se convirtiese en “el equipo de Muller” Pues no. Cabezonería Van Gaal sigue apostando únicamente por el sistema-Robben. O sea, abrir balón a banda y de ahí que aparezca la jugada. Y claro, Arjen es jugador imperial, pero ahora que ha vuelto a su continua discontinuidad el Bayern se encuentra huérfano de estilo de juego. Además que Van Gaal, rarito éste también anda peleado con todos los jugadores de su equipo y hay un malrollismo que nunca es bueno para un equipo. Que sí, que el año pasado tampoco dábamos un duro por este equipo y fue pasando eliminatorias. Y yo creo que al Inter se lo cargan. Pero más allá de que tienen calidad para ganarle a casi cualquiera han perdido la oportunidad de crear un equipo interesante para los próximos años.
Los dos enfrentamientos que quedan son menos interesantes. El Valencia es una incógnita para estos octavos, porque no cuenta con jugadores top que decanten ellos solos eliminatorias, pero sus partidos son una ruleta rusa. Lo mismo le sale un partidazo y pueden competir contra cualquiera, que lo mismo se encuentran con una caraja y pierden también contra cualquiera. Reconozco que esperaba que Soldado se conviertese en un nueve de la élite, a lo Villa, pero le está costando más que lo que yo creía. Igualmente mis esperanzas en este nuevo Valencia pasaban por las botas de Ever Banega, pero me ha demostrado queno se puede confiar en él. Que lo mismo se marca un partido en Barcelona que me hace pensar en él como sustituto de Xavi, que desaparece en los siguientes quince. Tendría que pensar mejor si quiere ser crack o quiere vivir del cuento.
Enfrente seguramente el peor primero de grupo, el Schalke 04 que nos trae sobretodo la oportunidad de volver a ver a Raúl en España. Que sí, que está acabado, que se arrastra, pero está cumpliendo con creces en su periplo alemán con goles y cuidado, que este tío cuando oye el himno de la Champions levanta la barbilla y mira a los ojos a cualquiera. Es cierto que Raúl no es todo el SChalke. Tiene gente arriba interesante, pero un déficit en sus defensas para girarse hacia atrás que hace difícil fiarse de ellos. De todas maneras el techo de ambos equipos debería estar en cuartos.
La eliminatoria menos atractiva es la del Shaktar Donetz-Roma. Seguramente es un error porque el Shaktar es un equipo que hace un futbol muy atractivo, y que pasa desapercibido por no estar en una liga competitiva. Eso sí, el parón invernal es restarle un 60% de posibilidades a este equipo. En frente una Roma sin referentes. La Roma tiene poquita cosa. Hablar de DE Rossi o Totti ya es cuestión gastadas, éstos ya no deben ser referentes. EL primero por no haberse ido a un equipo puntero cuando debía y el gran Francesco porque está semiretiradao. Más allá no hay nada. La regeneración italiana tan esperada ha pasado de largo para los de Rainieri, pues otros equipos como el Napoles les han adelantado por la derecha y apenas cuenta con jugadores destacables.