martes, diciembre 31

THOR: EL MUNDO OSCURO

Estamos de lleno en la “segunda fase Marvel” Tras la explosión de los Vengadores y haciendo tiempo hasta la llegada de Ultrón en la segunda parte hay tiempo y necesidad que el universo Marvel cinematográfico se asiente. Con el filón de Vengadores hace que comercialmente sea un resultado fiable y tiene el ecosistema perfecto para que nos ofrezcan algo más que lo mismo. A la primera fase marvelita se le deben poner muchos peros. Tras el sorpresivo éxito de Iron Man el resto de películas tienen una falta de personalidad alarmante, simples vehículos a favor del blockbuster definitivo pero que se quedan con muy poca entidad analizándolas por sí mismas. Seguramente la película que más acusaba esto era Thor, pues meter al Dios Nórdico en los mismos parámetros que Iron Man o el Capitán América, dejó al Dios Nórdico en un perfil muy bajo. Sin oportunidad para aprovechar la grandiosidad de Asgard, la necesidad (tanto económica como creativa) de llevar la trama a Nuevo Méjico y enlazarla con Shield y una dirección timorata como acostumbran los Marvels Studios dejan la película de Brannagh como una más, cuando por concepto bien podía ser la película más espectacular y fantástica de la franquicia.
Así que parece que ahora los mimbres van a ser mejores para que el novato Alan Taylor pueda resarcirse un poco. Pero ojo, que el primer avance de esta nueva fase, Iron Man III, fue un exitazo comercial pero un truño de película. Aquí ya avanzamos que no será la mejor película de la historia, pero que es una mejora significativa ante la primera película. Se trata en definitiva de un producto más grande y mejor acabado en todos los aspectos. No solo se nota que un mayor presupuesto consigue imágenes más espectaculares y conseguidas que hace dos años, si no que todos los implicados están mejor en sus respectivas facetas.
La película va a contar con Malekith y los elfos oscuros como grandes enemigos. Todo parecido de Malekith con el personaje de Simonson es pura coincidencia, pero ya habían utilizado el cofre de los antiguos inviernos, así que ahora se sacan de la manga un mcguffin raro llamado el éter, que le otorga un considerable poder al enemigo, pero que el padre de Odín consiguió eliminar y esconder, en un poderoso prólogo (¿cuántas películas utilizan prólogo épico desde que lo puso en moda el señor de los Anillos?)
Desde ahí recogemos la película donde acabó Vengadores, con Loki preso devuelto a Asgard y el anterior Thor con el Brifost destrozado y Thor lejos de su amada, Jane Foster, cuestión que se va a recuperar antes que después. Los aficionados a Thor tenemos que pasar como siempre por el peaje de aguantar las aventuras en la Tierra, y esta vez no iba a ser menos. Aunque Foster está mejor en esta película que en la anterior (y su becaria a mí siempre me ha hecho gracia) la manera en que ella accede al éter es totalmente gratuita. No solo entra por casualidad en una especia de portal interdimensional, sino que, oh fortuna, ahí está la fuente de poder perdida durante milenios. Como ya dije en la crítica de Superman es usual que los guionistas tengan que buscar soluciones peregrinas para que los personajes femeninos se mantengan en primera fila de la acción.
Así pues Foster ya no es el interés romántico del héroe (que también, y tiene que lidiar con la incongruencia que el Dios del Martillo volvió para la peli de Whedon pero no para buscar a su amada) sino el recipiente del poder buscado por los elfos oscuros. De ahí su traslado a Asgard. La Asgard de Taylor es espectacular, pero difiere un poco de la de Brannagh, gustándome quizás más la primera. Aunque ésta es visualmente potente la noto demasiado poco mitológica, como si los elementos de ciencia ficción preponderasen sobre los míticos. Odín y Frigga van a hacer acto de aparición pero si alguien se come la pantalla cada vez que sale es Loki. Ya fue el mejor con solvencia en la primera entrega y lo bordó con su ironía en Vengadores. Así que el tío está que se sale. Se sabe importante y se disfruta cada vez que lanza su lengua viperina, pero además se le da importancia en otros aspectos, como el amor sincero que sentía por su madre. Eso sí, el tenerlo un tercio de película en una prisión de cristal recuerda demasiado a los Vengadores. Deberían haber buscado otra cárcel más original.
Los momentos en Asgard se van a convertir en lo mejor de la película y un atisbo de lo que debería ser una película de Thor verdaderamente potente. El ataque de los elfos contra Asgard en busca del éter es bastante intensa, y no por casualidad con Algrim, el segundo de los elfos oscuros, a la cabeza. No en vano durante toda la película éste siempre va a aparecer un malo más contundente y con una presencia mayor que su jefazo. El sacrificio de Frigga y las fricciones entre Thor y Odín después sobre el destino de Foster marcan seguramente los mejores momentos de la cinta: la traición de Thor y sus amigos al reino. Llevándose a Foster y a Loki. Hasta tiene momentos buenos para los Tres Guerreros, Lady Sif y Heimdall, que falta le hacían.
Loki como aliado forzoso del reino es uno de las constantes de estas historias y se veía venir desde el principio. También es la manera más lógica de darle su (necesaria) cuota de protagonismo. Lo que pasa, y no es un fallo de la película, es que a todos los que conocemos al personaje no nos cuelan ni una sola de sus traiciones y artimañas. Cuando parece que va a traicionar a su hermano y aliarse con los elfos tu sabes que hay gato encerrado, cuando parece que está muerto con más sentido aún… en definitiva, que si el guión dibuja algunos trances sorpresivos a nosotros no nos las dan-
El clímax final nos vuelve a llevar a la Tierra, pero es un avance que nos situemos en Londres en lugar de la anodina Nuevo Mejico de la primera parte, porque da pie a más espectacularidad y a mayor escala. Como viene siendo habitual se busca el rizar el rizo una vez más, y se aprovecha de los portales interdimensionales que aparecieron en el primer tercio para lanzarse en un juego de saltos espaciales. Y no es que esté bien rodado y claro visualmente. Solo que es un poco blandito. Si uno esperaba que el final rezumase épica por los cuatro costados… pues va a ser que no. Hasta los momentos divertidos son más recordados que los pretendidamente espectaculares.
Buena parte de que el final no tenga la intensidad necesaria es, por una parte, que Loki está fuera de pantalla para entonces. Y sobre todo que cuando el malo debe dar el do de pecho… demuestra que ha sido lo peorcito de la cinta. Nunca ha tenido un ápice de carisma en toda la película como malo en la sombra. Y cuando sale a primera línea, con el poder del éter en su poder, lo que le convertía casi en omnipotente visto lo visto apenas hace nada. No demuestra ninguna peligrosidad ni se ve por encima del Dios Nórdico en poder o magnificiencia. Vamos, que su presencia es bastante insignificante. Mero motor para que triunfe el héroe y a otra cosa.
Chris Herwosth ha mejorado bastante como Thor. Se le ve más aposentado en su papel y ya no aparece solo con pinta de paleto, sino que te lo crees cuando debe mostrar su lado más heroico y el sacrificio que supone traicionar a su padre. De todas maneras como ya decimos Tom Hiddelston sigue siendo la pieza clave. Su Loki es imprescindible ahora mismo en cualquier película de Thor que se precie. Entiende perfectamente el personaje, su lado irónico y divertido y su lado malvado, además tiene escenas en que se profundiza en otros temas como la relación con su madre que mejoran todavía más al personaje. Los consagrados parece que se han tomado esta película más en serio. Si en la primera Hopkins solo pareció presente a la hora de recoger el cheque ahora parece tomarse el trabajo un poco más en serio. Y Natalie Portman también tiene momentos más agradecidos que en la primera y responde.
Así que casi todo ha sido un avance respecto a la primera parte. Está lejos, mucho, de la película soñada de Thor, pues queda cortita en cuanto a dramatismo y verdadera épica, y los problemas de personalidad de todas las películas Marvel siguen ahí. Pero afortunadamente la escala de la película ha subido, ha permitido una mayor espectacularidad y mejor implicación de todos los apartados. No pasara a la historia de películas de superhéroes pero se deja ver.

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