Si este artículo lo hubiese escrito hace dos meses
seguramente el tono del mismo sería muy diferente y se notaría la superioridad
y el favoritismo del actual campeón, el Real Madrid, de manera mucho más vehemente. Seguramente siga en la pole
position de los favoritos, pero actualmente parece haberse estrechado el cerco,
tanto por demérito blanco como porque otros candidatos parecen haberse puesto
las pilas y afrontan esta segunda parte del campeonato con ganas y argumentos para cuestionar una
hegemonía que parecía inminente hasta hace muy poco.
Efectivamente el Real Madrid empezó la temporada como un
tiro. A pesar de unas sensibles bajas de última hora Ancelotti tuvo la
inteligencia y el talento de hacer renacer a su equipo. Las incorporaciones de
James y de Kroos encajaron como un guante en el equipo, llevando al mismo a un
nivel de toque y juego posicional como no se esperaba en Chanmartín. Kroos ha
tenido que reinventarse como mediocentro, y con sus lagunas defensivas como es
de esperar, demuestra lo que ya sabíamos: el equipo que tenga a Kroos tendrá la
pelota en su poder. Por su parte, James, un jugador sobre el que yo ponía todos
los interrogantes ha sorprendido con un futbol eminentemente solidario con sus
compañeros, siempre ofreciendo coberturas, apoyos y kilómetros a sus
compañeros, siendo el enlace ideal entre el centro del campo y la BBC.
Junto al inicio demoledor de Ronaldo y un Isco que
individualmente se sale del mapa el Madrid borda el futbol de manera soberbia,
dejando unas sensaciones inexpugnables y consiguiendo un record de victorias
absoluto, hasta ser coronado como el mejor equipo del mundo. Incluso, aunque
por esos momentos ya se había caído Modric por lesión, cada asociación
maravillosa de Isco y Marcelo, cada jugada finísima de Bale o Benzema, cada
toque productivo de James o cada Gol de Ronaldo… no daba lugar a la duda. El
Madrid parecía imbatible. Pero lo cierto
es que la baja de Modric es más relevante de lo que parece. Luka pasa por ser
un jugador poco valorado en este equipo, pero es un elemento brutal. El pegamento capaz de llevar
la pelota desde abajo hasta los hombres de arriba sin riesgo de pérdida, dando
sentido a todo el juego colectivo y creando superioridades cuando toca. En su
lugar juega Isco, que la verdad es que se ha salido del pellejo. Ha hecho dos
meses de juego espectacular de manera individual, pero está por ver si esto ha
mejorado al Real. Ya no jugaba con la misma fluidez que antaño. Más bien se
trataba de darle la pelota al genio malagueño y que éste con una brutalidad
técnica marque la diferencia. Iban saliendo y parecía que el Madrid no caía,
pero es cierto que iba perdiendo muchos mecanismos por el camino. Con Isco tan
protagonista, copaba la frontal, lo que hacía que Ronaldo y sobre todo Bale
apareciese bastante menos donde es altamente resolutivo (cosa que a “pachorra”
Gareth tampoco parece importarle demasiado)
Así que el Madrid que más ha fascinado con su juego
colectivo desde que se retiró Zidane ha terminado “aburguesado” tirando de las
brutalidades técnicas de Isco, Benzema o Marcelo. Suficiente para ganar
partidos fáciles en Liga, pero a la que le han venido partidos más complicados
se han dado cuenta que su armazón táctico ha caído. Ha sido una lástima, pero no es definitivo.
Evidentemente está a tiempo de volver a la senda del buen camino, y aunque no
encuentre la excelencia del mes de noviembre negar que puedan seguir siendo
competitivos un equipo con esa cantidad de estrellas pues es una cosa de locos.
Pero sí es cierto que se encuentra en un momento delicado, y que Ancelotti
tiene que solucionar cosas.
Por suerte para ellos parece que en Champions van a tener
algo de tiempo, porque su cruce va a ser con una de las cenicientas. Además de
un cuento ya visto. El Schalke 04 fue mancillado el año pasado por el mismo
Madrid y su debilidad sigue pareciendo manifiesta. Pienso que este año será
diferente al anterior (más le vale) porque aunque los jugadores alemanes
importantes siguen siendo los mismos (Draxler, Howeddes, Huntelaar…) han
buscado competitivad en la figura de Di Matteo, el entrenador con una Champions
más indescriptible de la histora. No, Di Matteo no va a ser el Guardiola de
Geserkinchen, pero bueno, al menos le enseñará a los alemanes a saber
encerrarse en su área y que no le metan seis como el año pasado. Tampoco ha
hecho otra cosa como entrenador.
Uno de los damnificados de este Madrid resultó ser el Bayern
de Guardiola, que fue vapuleado de manera histórica el año pasado. Pep no va a
cambiar su gusto y su filosofía a pesar
de que el 0-4 del año pasado demostró que no tiene transición defensiva de
élite para competir hasta el final.
Siendo Guardiola como es pues su opción pasa por incrementar su control del partido para minimizar el contraataque
rival. Sí, también ha invertido en talento defensivo individual como Benatia o Alonso,
armazón que soporta cualquier planteamiento táctico, pero la posesión en campo
contrario sigue siendo la máxima prioridad para manejar un partido para el
míster catalán.
Y es algo curioso, porque si Guardiola ha priorizado algo
siempre ha sido encontrar superioridades en el centro del campo. Pero miras el
centro del campo del Bayern y parece un sinsentido. Solo Alonso parece tener un
sitio fijo en el mismo, porque junto a Xabi hasta Di María parecía un jugador tácticamente ordenado.
Pero con Kroos en Madrid, con Javi Martínez y Thiago lesionados… pues tampoco
parece que pueda funcionar algo realmente creativo. Ha vuelto a repetir la
jugada de Lahm y se ha inventado a Alaba como interior, que deja de ser una
penica perder a un lateral tan superior como el austríaco (aunque Bernat está
cumpliendo muy bien) pero lo cierto es que le está funcionando en las dos cosas
que busca: conseguir el tan ansiado control que evite tener que correr para
atrás y darle hueco en el once a Mario Gotze, que tuvo un primer año que ni fu
ni fa, pero que Guardiola quiere convertir en jugador importante en su equipo.
A pesar de que en su sistema no habría hueco para un mediapunta se las ingenia
(Pep es un inventor prodigioso) para que Mario termine apareciendo por allí.
Bien de falso extremo (dejando a un RIbery en brusco declive) bien de falso
nueve, bien de falso interior.
Delante la apuesta por Lewandoski se está quedando cortita.
La verdad es que es un jugador bonito de ver, y goles va a seguir marcando,
pero eso ya lo hacía Mandzukic. Lo cierto es que no ha ofrecido el salto de
calidad que se le presuponía al pasar de un equipo vertiginoso donde el lanzaba
apoyos a una velocidad de infarto, a un equipo masticado donde lanza los mismo
apoyos pero sin tanta velocidad. Vamos, que de alguna manera se puede decir que
el gran Lewandoski era un invento de Jurgen KLopp. No es mal delantero ni mucho
menos, pero los que veíamos un virtuosismo a lo Benzema nos ha dejado un poco
choofff. A todo esto el que sigue sumando y sumando es Arjen Robben, que parece
toda la vida viejo y cuesta abajo, que la gente se cansa de ver siempre sus
mismas jugadas y todo eso… pero sigue siendo el jugador más difícil de frenar,
más resolutivo y más importante en el ataque muniqués.
EL Bayern se va a enfrentar a otra de las cenicientas del
grupo. El Shaktar Donetz es un clásico en octavos. Tiene el bagaje suficiente
para pasar de la fase de grupos, en este caso eliminando al Athletic de Bilbao…
pero éste parece su techo. Luiz Adriano se presenta como el pichichi de la
presente Champions, pero no hay que obviar que siete goles los ha metido al
mismo equipo. En fin, jugadores como Srna, el mismo Adriano siempre aparecen en
estas fechas como potenciales peligros, pero El Bayern y Guardiola ya han
estado en suficientes fregados de Champions como para no considerarles muy
favoritos.
El Barcelona ha vivido una montaña rusa en lo que llevamos
de temporada. Ha parecido más desahuciado que nunca, pero justo es reconocerle
que llega a la eliminatoria de octavos en el mejor momento del año, cuando
parece que por fin Luis Enrique consigue jugar a lo que de verdad quiere.
Entrenar el Barça es algo terriblemente complicado. La idiosincrasia del propio
club y el brillante pasado reciente han convertido la hoja de ruta que marcó
Cruyff en un axioma indiscutible. Todo lo que sea salirse de pequeños bajitos,
de circulación exasperante y de juego de posición es visto con escepticismo,
cuando no con malos ojos directamente. Y
Luis Enrique ha demostrado de manera bastante evidente que él prefiere otro
tipo de juego. Mucho más vertical, un juego de transiciones y de más
espacios. Eso se ha visto desde el
primer momento, cuando ha intentado construir su equipo apartando de la
jerarquía a Xavi. Hernández representa todo lo que fue el Barça mítico, pero
también su decadencia y por eso quiere construir hacia otro lado. El problema
es que no tiene ningún otro capo en el centro del campo. Iniesta nunca lo ha
sido y Rakitic se queda cortito en nivel y dirección como para darle galones.
El que los lleva todos es Messi, que se ve obligado a tirar del carro, a jugar
de mediapunta o incluso de interior porque es el único que consigue
superioridades en el campo.
Pero hay que tenerlos muy cuadrados para aguantar toda la
presión del entorno culé. Cuando llegan los partidos gordos resulta que el
asturiano tiene que volver a tirar de
Xavi y el Xavisistema. El Barcelona no ha construido nada sin él y a la
postre sigue siendo el centrocampista de más talento todavía. Lo que pasa es
que pierde crédito respecto al
vestuario. La gente deja de creer en él, porque se ha visto que a la primera de
cambio se ha cargado todo lo que ha construido. El Barça se va a pasar un par
de meses jugando el peor futbol de los últimos diez años, donde solo un heroico
Messi se echa el equipo encima a lo bestia, junto a un Neymar que ha dado el
salto que se le esperaba para este año.
Al final Luis Enrique va a dar un último tumbo. Cuando todo
parece ya perdido sí decide jugar a lo que él quiere. Transiciones puras y
duras. El míster es sabedor que tiene un arma destructiva en su poder: el trío
atacante más bestia de la actualidad. Neymar está en un estado de gracia
brutal. Si el año pasado dejó más sombras que luces, éste la verdad es que se
sale del pellejo. Más fino en el regate, mucho más en la asociación,
terriblemente agresivo y definitorio de cara a puerta. Luís Suarez es
evidentemente uno de los delanteros centros del año pasado, aunque su escasa
técnica individual le podría pesar en juego estático. Y Messi es Messi Dios
todopoderoso. Pues Luís Enrique va a potenciar a ellos, abriendo a los dos
genios a las bandas y dándoles libertad para correr. Y es un espectáculo. Sí,
alejas a Messi de la frontal y no
parecía la mejor idea del mundo. Pero Leo, que lleva cinco años viviendo en una
jaula ahora se puede sentir libre. Y vuela. Y hace volar. Con el argentino
recibiendo en transición, con capacidad de correr y sus compañeros atacando en
igualdad o superioridad… es que es una situación indefendible. Ningún equipo a
golpes puede ganar a este trío.
Para que la idea de Luís Enrique tuviese efecto, pues
tendría que haber contado con otro plantilla. Busquets, Iniesta, Xavi o Rakitic
no parecen el centro del campo más sólido para aguantar en defensa. Y si
sumamos a Alves, Alba o Mascherano en
defensa posiciónal. Solo un Piqué en estado de gracia puede evitar el constante
peligro en el área de Bravo/Ter Stegen, pero la seguridad defensiva este equipo
no la contempla ni de lejos. Se pueden hacer cosas para mejorarlas,
principalmente la de ubicar a Mascherano de mediocentro en los partidos
grandes, donde Busquets, defendiendo en campo propio no huele una.
Es decir este Barça no es perfecto. Para jugar a lo que
juega le falta Thiago Silva y Pogba, eso ya no es culpa de Luís Enrique. Pero
es lo mejor que puede ofrecer a día de hoy, y más viniendo de donde se viene. Y
a intercambio de golpes parece que pocos van a aguantar su pegada. Parece un
equipo hecho para eliminatorias.
Teóricamente le ha tocado con el pez gordo de los segundos
de grupo, pero el City ya demostró el año pasado que los grandes jugadores no
hacen un gran equipo. Pellegrini ha construido un equipo bastante
decepcionante, a pesar de haber ganado la Premier el año pasado. Pero sigue pareciendo
lejos de competir en Europa, que debería ser la base del proyecto. Si hablamos
de jugadores, pues pocos tienen una plantilla como los citizens. A lo que
tenían el año pasado han mejorado en calidad defensiva, sobre todo física, con
Fernando y Mangala. Pero carece de una estructura táctica que dé orden y
sentido a esto. Buena parte de esto viene por la figura de Yaya Touré, que se
puede considerar un pilar del equipo, e incluso uno de los jugadores de Europa,
pero que supone un déficit importante. Aporta presencia, disparo desde media
distancia, calidad diferencial, pero a costa de dejar vendido al otro pivote y
defender más o menos como Xavi, a pesar de sus enormes cualidades físicas.
Partiendo de ahí, la calidad de los mediapuntas y de los delanteros es
contrastadísima, pero su ataque posicional tampoco ofrece ventajas, más allá de
lo que pueda construir Silva al colectivo, o Nasri o Navas de manera
individual.
El año pasado le dimos caña a Pellegrini por asumir su
inferioridad contra el peor Barça en años y jugar a defenderse. Pero visto en
perspectiva parece evidente que los blues no tienen mecanismos para defenderse
de la potencia ofensiva de Messi. Y más del tridente actual culé. Así que
repliegue y salida volverá a ser el arma del chileno. Con lo que cuenta este
año, y el año pasado no llegó, fue un Kun Agüero que pasa por encima de la
Premier con suficiencia, siendo quizás su mejor momento desde que está en
Inglaterra, y que uno se lo imagina
contra la pobre defensa culé, y puede hacer pupita. Pero como decía hablando de
culés. A intercambio de golpes el Barça va a ser muy favorito.
Otra eliminatoria que uno no se puede perder es el PSG
Chelsea, siendo dos de los proyectos que vienen a cuestionar a los favoritos
del último lustro. Aunque hay que cogerlo con matices. El PSG la verdad es que
se está ganando una fama de losers importante, y quizás su equipo no es
tan excitante como nos hizo creer el año
pasado. Si Con Ancelloti se conformaron con una “derrota noble”, con Blanc
habían dado un paso adelante en juego y capacidad de mando, pero a la hora de
la verdad se achantaron ante un Chelsea que no tenía un gran ataque el año
pasado. Y éste, manteniendo las líneas maestras de su equipo, parecen haber
perdido nivel en el equipo. Sus líneas maestras siguen siendo las mismas:
Verrati y Motta para dominar partidos, Matuidi o Moura para ser profundos e
Ibrahimovic ejerciendo de pivot pasador para aportar genialidad. Pero de nuevo,
cuando se han tenido que enfrentar a un gigante como el Barça se les ha ofuscado
la mente (algo usual en Ibrahimovic en los partidos importantes, pero que no
debería serlo en su pareja Thiago Silva, David Luiz y ofrecieron un partido
anticompetitivo) así que es difícil apostar por ellos, cuando otros años
ofreciendo mejores sensaciones y mejor juego dieron la de arena.
En cambio el Chelsea si demuestra visos de convertirse en un
equipo top en Europa de verdad. El año pasado, el primero de Mourinho ya
alcanzaron semifinales, aún teniendo bastante problemas en varias zonas de juego, básicamente el mediocentro y
el delantero centro. Ya tenían fichado a Matic el año pasado, y desde luego en
un mediocentro diferencial, aunando fuerza, técnica y orden. Pero el salto de
verdad de calidad lo han dado arriba. Diego Costa ya demostró que es el nueve
del momento. No es un dechado en virtudes técnicas, ni mucho menos, pero su
capacidad de lucha, su velocidad y su determinación suplen con creces los
déficits que tenga. Tiene la capacidad de jugar solo en punta y ser decisivo,
de tirar desmarques, cargar el área… la verdad es que es un nueve completísimo.
Y aunque pueda parecer patoso contra defensas cerradas le pasa igual que a Etóo
hace una década: su insistencia y su competividad terminan siendo claves para
el equipo. Un salto de calidad infinito respecto a Etoo o Torres del año
pasado.
Siendo una enorme baza a favor no es la mejor incorporación
de Mourinho este año. El fichaje de Cesc Fabregas sí supone un salto
exponencial respecto a lo anterior y sí que puede convertir al
Chelsea en un campeón de Europa. De ese nivel estamos hablando. Yo he sido muy
crítico con Cesc en el Futbol Club Barcelona, porque era consciente que nos
estábamos perdiendo un superclase en el único equipo donde no podía serlo,
supeditado a un juego de posición que le lastra. Cesc es determinante cuando
puede pensar y actuar por todo el campo, porque sí tiene la capacidad para
entender donde puede hacer más daño. Mourinho lo entiende y le da al de Arenys
libertad para aparecer donde quiera. Lo pone a jugar en la base de la jugada,
como hacía con Wenger cuando era menor de edad, pero con una libertad para
descolgarse hacia donde quiera que lo hace impredecible, indetectable y
sencillamente mortal. Hay pocos o ningún centrocampista tan determinante como un Fabregas cercano a la frontal. No es
que William y Oscar no diesen la talla el año pasado, sobretodo defensivamente, pero Cesc es un
crack supertotal. Juntándole con Costa y con Eden Hazard, otro superclase que a
su regate top ha añadido una capacidad goleadora a lo Robben este año, pueden asustar a cualquiera.
El pero del equipo debe ser la fase defensiva. Los Cahill
Terry siguen pareciendo algo cortitos, y si quieren mandar en los partidos no
pueden mantener una pareja que solo es top encerrándose en su área. Y Matic, que
ya hemos dicho que es un acierto, no es un mediocentro al uso, protector de su
sistema defensivo, si no que suele descuidar su espalda, lo que puede ser algo
contraproducente contra los grandes mediapuntas, o jugadores como Ibrahimovic
que en esa zona se mueven con solvencia.
Otra eliminatoria que deberíamos seguir de manera interesante es el Juve-Borussia
Dortmund. La Juventus tiene que dar un paso adelante en Europa. Ya son años de
hegemonía aplastante en Italia, pero hasta ahora siempre ha perecido en la
Champions League. Quizás porque su Liga no es lo competitiva de antaño, y sobre
todo le lastra la lentitud con la que se juega en el Calcio, que a la hora de
la verdad le pasa factura en Champions. Este año, con Conte despidiéndose a la
francesa, es Allegri el que lleva los mandos, y aunque las bases del equipo
siguen siendo las mismas de antaño, parece que se pretende arrinconar de manera
progresiva la influencia de Pirlo en el
equipo, a favor de sus interiores dominantes. Si Arturo Vidal es jugador que me
tiene ganado desde hace mucho tiempo el que ha dado el esperado salto adelante
es Paul Pogba, que era un prodigio en potencia. Junta el físico de Matuidi con
el talento de Isco, siendo exagerado. Y ahora parece que está asumiendo el
protagonismo que su calidad le ofrece, siendo el verdadero surtidor de futbol
para su equipo.
Pero si decimos que la lentitud es el verdadero problema de
este equipo, pues le ha tocado bailar con la más fea. El Borussia de Dortmund
es el equipo con más ritmo de la competición, por lo que no cuesta imaginarse
una presión asfixiante y una velocidad desbordante de los amarillos. Falta le
harían a los de Klopp, que está teniendo un annus horribilis. Era evidente que
la pérdida de Gotze y Lewandoski les iba a restar calidad individual al equipo,
pero no de manera tan dramática, hasta el punto que mientras escribo esto están
colistas de la Bundesliga. Klopp siempre ha sido, tras Mourinho, el entrenador
de las transiciones. Construía equipos que corriendo eran brillantes, incisivos
e imparables. Pero la calidad de sus jugadores les daba para jugar en estático
si hacía falta, sin perder velocidad. Especialmente ese Robert Lewandoski que
parecía haber nacido para liderar ese equipo. Sin sus jugadores top Klopp se ha
verticalizado. Ya el año pasado con Mhtikarian y este con el papel de nueve de
Aubameyang, radicalizan su propuesta de correr, pero limitan al equipo a lo
bestia a la hora de atacar equipos cerrados. Es de esperar que cuando Gundogan
vuelva a coger ritmo de competición y sobre todo si Reus no recae de sus lesiones le den el suficiente peso al
equipo , para salir del pozo. Y en
Champions, aún y con todas las limitaciones que está enseñando este año, deben
ser tomados en cuenta.
Las tres eliminatorias que quedan tienen menos glamour pero
aún así plantean propuestas interesantes. El actual subcampeón ha visto como le han
dilapidado su fortuna, como suele pasar en los equipos no top. El trabajo de
Simeone sigue siendo su mejor aval, pero evidentemente han perdido potencia en
las áreas sin Courtois ni Diego Costa. De todas maneras, los fichajes están
respondiendo de manera eficiente. La fase defensiva de los rojiblancos sigue
siendo su mejor aval, y debería ser la mejor de Europa si se quiere ser
competitivo en esta competición. Mandzukic maneja perfectamente los mecanismos
de juego directo y cargando el área, pero claro, queda corto en cuanto a
velocidad, por lo que el antiguo plan de encerrarse y salir a la contra podría quedar
cojo. Ahí entra con fuerza la figura de Griezmann, que le ha acostado acoplarse
al equipo, pero ahora mismo es la figura clave que necesita para poder estirar
cuando haga falta, a la vez que aporta juego entre líneas y asociación. De
hecho, en asociación el equipo está mejor preparado de lo que se supone. Koke,
Turan o Thiago si quieren quedarse con la pelota aportan más de lo que parece a
simple vista, o de lo que le gusta apostar a su míster, tendiente de tirar de
un Raúl García que multiplica el juego directo exponencialmente, y que guste o
no, la verdad es que es productivo como pocos.
Contra el Atleti se va a medir un equipo tan extremo como
él, pero en sentido contrario. El Bayern Leverkusen coge la estela de los
Werder Bremen de Schaff de hace unos años. ES decir, el equipo suicida, que juega
al ataque de manera irresponsable pero que puede tumbar a cualquiera. Hace poco
le definían como un equipo de saque y volea, y es muy acertado. El medíatico
técnico, Schmidt, plantea partidos de
ritmo alocado, donde todos los jugadores se lanzan al ataque con una
agresividad manifiesta y busca presiones locas a lo Bielsa. Jugadores como el
coreano Soon o Belharami crean mucho más peligros de lo que su calidad debería
atesorar, pero se ven influenciados por la verticalidad de su equipo. El Atleti
debería ser una vara de medir enorme, tirando de defensa posicional potente,
pero es importante quien va a marcar los tempos y el ritmo de partido. Si se
entra en la vorágine de ida y vuelta de los alemanes el Atlético, que no
defiende tan bien corriendo como parado, puede pasarlo mal.
El Arsenal, como es usual, pasó sin pena ni gloria como
segundo de grupo. Los de Wenger vienen a ofrecer lo mismo de cada año. Un
intento de hacer un juego preciosista, que resulta siendo un equipo frágil en
defensa e improductivo en ataque. Si Wenger diese el paso definitivo, que es
convetirse en un equipo de contraataque sería un equipo más peligroso, porque
tiene jugadores para ser peligrosos. Ozil ha demostrado ser un referente a la
hora de contraatacar, aunque en Highbury no quedan ni recuerdos del jugador que
maravillaba Chanmartín. Welbeck ha nacido para correr, y quien se está
convirtiendo en la estrella gunner, como es Alexis Sanchez, ha demostrado sus
carencias en ataque posicionales durante su estancia en Barcelona, mientras que
transitando con libertad ofrece muchos argumentos interesantes.
De todas maneras parece que ese no va a ser el camino de
Wenger, empeñado en no conseguir un
mediocentro de calidad defensiva o un central que sea fiable en defensa. Y
menos en esta eliminatoria, que le enfrentará al Mónaco, el primero de grupo
con menos nombre. Acallándose los ecos
del boom financiero del año pasado, con sus estrellas colombianas buscando
equipos estelares, apenas solo Moutinho y en menor medida Toulalan quedan de la
inversión jeque. Ante la huida de calidad el Mónaco se ha radicalizado en tener
una buena defensa, y es el principal baluarte que le ha otorgado ser primero de
grupo. Seguramente los octavos serán su techo en esta competición, faltos de
calidad en ataque, aunque si Moutinho tuviese el nivel que tenía en el Oporto,
tampoco serán fácil de controlar.
Por último dos clásicos de la Champions en los últimos años
se han visto entrecruzados en la eliminatoria más débil. El Basilea es un
equipo que lleva haciendo las cosas bien durante mucho tiempo. A pesar de
perder a sus mejores hombres cada verano se siguen reinventando, siempre en
base a un juego alegre, equilibrado y con una buena salida de balón. Hasta el
punto de dejar en la cuneta al Liverpool postSuarez. EL Porto ha sido otro equipo modelo durante
años, siendo un referente en cuanto a compras y ventas. Pero este año ha dado
un vuelco en su estilo. Ha fichado a Julen Lopetegui, y se han volcado al
estilo español. Más toque que fuerza, más asociación que verticalidad. Un Porto
diferente al que ha sido los últimos seis años. La verdad es que Lopetegui ha
reunido bastante calidad para su estilo de juego pero el choque del cambio ha supuesto una
irregularidad manifiesta en la Liga Portuguesa. Pero en Champions sí dio muy buenas sensaciones de equipo que le
gustaba mandar en los partidos, y donde destacó el mejicano Herrera como eje
del equipo y un Brahimi que en Granada había demostrado ostensiblemente su
calidad, pero que ahora aporta también resolución en el área que hasta ahora le
faltaba.