martes, febrero 17

EN BUSCA DE UNA NUEVA HEGEMONÍA

Si este artículo lo hubiese escrito hace dos meses seguramente el tono del mismo sería muy diferente y se notaría la superioridad y el favoritismo del actual campeón, el Real Madrid, de manera mucho más  vehemente. Seguramente siga en la pole position de los favoritos, pero actualmente parece haberse estrechado el cerco, tanto por demérito blanco como porque otros candidatos parecen haberse puesto las pilas y afrontan esta segunda parte del campeonato  con ganas y argumentos para cuestionar una hegemonía que parecía inminente hasta hace muy poco.
Efectivamente el Real Madrid empezó la temporada como un tiro. A pesar de unas sensibles bajas de última hora Ancelotti tuvo la inteligencia y el talento de hacer renacer a su equipo. Las incorporaciones de James y de Kroos encajaron como un guante en el equipo, llevando al mismo a un nivel de toque y juego posicional como no se esperaba en Chanmartín. Kroos ha tenido que reinventarse como mediocentro, y con sus lagunas defensivas como es de esperar, demuestra lo que ya sabíamos: el equipo que tenga a Kroos tendrá la pelota en su poder. Por su parte, James, un jugador sobre el que yo ponía todos los interrogantes ha sorprendido con un futbol eminentemente solidario con sus compañeros, siempre ofreciendo coberturas, apoyos y kilómetros a sus compañeros, siendo el enlace ideal entre el centro del campo y la BBC.
Junto al inicio demoledor de Ronaldo y un Isco que individualmente se sale del mapa el Madrid borda el futbol de manera soberbia, dejando unas sensaciones inexpugnables y consiguiendo un record de victorias absoluto, hasta ser coronado como el mejor equipo del mundo. Incluso, aunque por esos momentos ya se había caído Modric por lesión, cada asociación maravillosa de Isco y Marcelo, cada jugada finísima de Bale o Benzema, cada toque productivo de James o cada Gol de Ronaldo… no daba lugar a la duda. El Madrid parecía imbatible.  Pero lo cierto es que la baja de Modric es más relevante de lo que parece. Luka pasa por ser un jugador poco valorado en este equipo, pero es un  elemento brutal. El pegamento capaz de llevar la pelota desde abajo hasta los hombres de arriba sin riesgo de pérdida, dando sentido a todo el juego colectivo y creando superioridades cuando toca. En su lugar juega Isco, que la verdad es que se ha salido del pellejo. Ha hecho dos meses de juego espectacular de manera individual, pero está por ver si esto ha mejorado al Real. Ya no jugaba con la misma fluidez que antaño. Más bien se trataba de darle la pelota al genio malagueño y que éste con una brutalidad técnica marque la diferencia. Iban saliendo y parecía que el Madrid no caía, pero es cierto que iba perdiendo muchos mecanismos por el camino. Con Isco tan protagonista, copaba la frontal, lo que hacía que Ronaldo y sobre todo Bale apareciese bastante menos donde es altamente resolutivo (cosa que a “pachorra” Gareth tampoco parece importarle demasiado)
Así que el Madrid que más ha fascinado con su juego colectivo desde que se retiró Zidane ha terminado “aburguesado” tirando de las brutalidades técnicas de Isco, Benzema o Marcelo. Suficiente para ganar partidos fáciles en Liga, pero a la que le han venido partidos más complicados se han dado cuenta que su armazón táctico ha caído.  Ha sido una lástima, pero no es definitivo. Evidentemente está a tiempo de volver a la senda del buen camino, y aunque no encuentre la excelencia del mes de noviembre negar que puedan seguir siendo competitivos un equipo con esa cantidad de estrellas pues es una cosa de locos. Pero sí es cierto que se encuentra en un momento delicado, y que Ancelotti tiene que solucionar cosas.
Por suerte para ellos parece que en Champions van a tener algo de tiempo, porque su cruce va a ser con una de las cenicientas. Además de un cuento ya visto. El Schalke 04 fue mancillado el año pasado por el mismo Madrid y su debilidad sigue pareciendo manifiesta. Pienso que este año será diferente al anterior (más le vale) porque aunque los jugadores alemanes importantes siguen siendo los mismos (Draxler, Howeddes, Huntelaar…) han buscado competitivad en la figura de Di Matteo, el entrenador con una Champions más indescriptible de la histora. No, Di Matteo no va a ser el Guardiola de Geserkinchen, pero bueno, al menos le enseñará a los alemanes a saber encerrarse en su área y que no le metan seis como el año pasado. Tampoco ha hecho otra cosa como entrenador.
Uno de los damnificados de este Madrid resultó ser el Bayern de Guardiola, que fue vapuleado de manera histórica el año pasado. Pep no va a cambiar su gusto y su filosofía  a pesar de que el 0-4 del año pasado demostró que no tiene transición defensiva de élite para  competir hasta el final. Siendo Guardiola como es pues su opción pasa por incrementar su control  del partido para minimizar el contraataque rival. Sí, también ha invertido en talento defensivo individual como Benatia o Alonso, armazón que soporta cualquier planteamiento táctico, pero la posesión en campo contrario sigue siendo la máxima prioridad para manejar un partido para el míster catalán.
Y es algo curioso, porque si Guardiola ha priorizado algo siempre ha sido encontrar superioridades en el centro del campo. Pero miras el centro del campo del Bayern y parece un sinsentido. Solo Alonso parece tener un sitio fijo en el mismo, porque junto a Xabi hasta Di María  parecía un jugador tácticamente ordenado. Pero con Kroos en Madrid, con Javi Martínez y Thiago lesionados… pues tampoco parece que pueda funcionar algo realmente creativo. Ha vuelto a repetir la jugada de Lahm y se ha inventado a Alaba como interior, que deja de ser una penica perder a un lateral tan superior como el austríaco (aunque Bernat está cumpliendo muy bien) pero lo cierto es que le está funcionando en las dos cosas que busca: conseguir el tan ansiado control que evite tener que correr para atrás y darle hueco en el once a Mario Gotze, que tuvo un primer año que ni fu ni fa, pero que Guardiola quiere convertir en jugador importante en su equipo. A pesar de que en su sistema no habría hueco para un mediapunta se las ingenia (Pep es un inventor prodigioso) para que Mario termine apareciendo por allí. Bien de falso extremo (dejando a un RIbery en brusco declive) bien de falso nueve, bien de falso interior.
Delante la apuesta por Lewandoski se está quedando cortita. La verdad es que es un jugador bonito de ver, y goles va a seguir marcando, pero eso ya lo hacía Mandzukic. Lo cierto es que no ha ofrecido el salto de calidad que se le presuponía al pasar de un equipo vertiginoso donde el lanzaba apoyos a una velocidad de infarto, a un equipo masticado donde lanza los mismo apoyos pero sin tanta velocidad. Vamos, que de alguna manera se puede decir que el gran Lewandoski era un invento de Jurgen KLopp. No es mal delantero ni mucho menos, pero los que veíamos un virtuosismo a lo Benzema nos ha dejado un poco choofff. A todo esto el que sigue sumando y sumando es Arjen Robben, que parece toda la vida viejo y cuesta abajo, que la gente se cansa de ver siempre sus mismas jugadas y todo eso… pero sigue siendo el jugador más difícil de frenar, más resolutivo y más importante en el ataque muniqués.
EL Bayern se va a enfrentar a otra de las cenicientas del grupo. El Shaktar Donetz es un clásico en octavos. Tiene el bagaje suficiente para pasar de la fase de grupos, en este caso eliminando al Athletic de Bilbao… pero éste parece su techo. Luiz Adriano se presenta como el pichichi de la presente Champions, pero no hay que obviar que siete goles los ha metido al mismo equipo. En fin, jugadores como Srna, el mismo Adriano siempre aparecen en estas fechas como potenciales peligros, pero El Bayern y Guardiola ya han estado en suficientes fregados de Champions como para no considerarles muy favoritos.
El Barcelona ha vivido una montaña rusa en lo que llevamos de temporada. Ha parecido más desahuciado que nunca, pero justo es reconocerle que llega a la eliminatoria de octavos en el mejor momento del año, cuando parece que por fin Luis Enrique consigue jugar a lo que de verdad quiere. Entrenar el Barça es algo terriblemente complicado. La idiosincrasia del propio club y el brillante pasado reciente han convertido la hoja de ruta que marcó Cruyff en un axioma indiscutible. Todo lo que sea salirse de pequeños bajitos, de circulación exasperante y de juego de posición es visto con escepticismo, cuando no con malos ojos directamente.  Y Luis Enrique ha demostrado de manera bastante evidente que él prefiere otro tipo de juego. Mucho más vertical, un juego de transiciones y de más espacios.  Eso se ha visto desde el primer momento, cuando ha intentado construir su equipo apartando de la jerarquía a Xavi. Hernández representa todo lo que fue el Barça mítico, pero también su decadencia y por eso quiere construir hacia otro lado. El problema es que no tiene ningún otro capo en el centro del campo. Iniesta nunca lo ha sido y Rakitic se queda cortito en nivel y dirección como para darle galones. El que los lleva todos es Messi, que se ve obligado a tirar del carro, a jugar de mediapunta o incluso de interior porque es el único que consigue superioridades  en el campo.
Pero hay que tenerlos muy cuadrados para aguantar toda la presión del entorno culé. Cuando llegan los partidos gordos resulta que el asturiano tiene que volver a tirar de  Xavi y el Xavisistema. El Barcelona no ha construido nada sin él y a la postre sigue siendo el centrocampista de más talento todavía. Lo que pasa es que pierde  crédito respecto al vestuario. La gente deja de creer en él, porque se ha visto que a la primera de cambio se ha cargado todo lo que ha construido. El Barça se va a pasar un par de meses jugando el peor futbol de los últimos diez años, donde solo un heroico Messi se echa el equipo encima a lo bestia, junto a un Neymar que ha dado el salto que se le esperaba para este año.
Al final Luis Enrique va a dar un último tumbo. Cuando todo parece ya perdido sí decide jugar a lo que él quiere. Transiciones puras y duras. El míster es sabedor que tiene un arma destructiva en su poder: el trío atacante más bestia de la actualidad. Neymar está en un estado de gracia brutal. Si el año pasado dejó más sombras que luces, éste la verdad es que se sale del pellejo. Más fino en el regate, mucho más en la asociación, terriblemente agresivo y definitorio de cara a puerta. Luís Suarez es evidentemente uno de los delanteros centros del año pasado, aunque su escasa técnica individual le podría pesar en juego estático. Y Messi es Messi Dios todopoderoso. Pues Luís Enrique va a potenciar a ellos, abriendo a los dos genios a las bandas y dándoles libertad para correr. Y es un espectáculo. Sí, alejas a Messi de la frontal  y no parecía la mejor idea del mundo. Pero Leo, que lleva cinco años viviendo en una jaula ahora se puede sentir libre. Y vuela. Y hace volar. Con el argentino recibiendo en transición, con capacidad de correr y sus compañeros atacando en igualdad o superioridad… es que es una situación indefendible. Ningún equipo a golpes puede ganar a este trío.
Para que la idea de Luís Enrique tuviese efecto, pues tendría que haber contado con otro plantilla. Busquets, Iniesta, Xavi o Rakitic no parecen el centro del campo más sólido para aguantar en defensa. Y si sumamos  a Alves, Alba o Mascherano en defensa posiciónal. Solo un Piqué en estado de gracia puede evitar el constante peligro en el área de Bravo/Ter Stegen, pero la seguridad defensiva este equipo no la contempla ni de lejos. Se pueden hacer cosas para mejorarlas, principalmente la de ubicar a Mascherano de mediocentro en los partidos grandes, donde Busquets, defendiendo en campo propio no huele una.
Es decir este Barça no es perfecto. Para jugar a lo que juega le falta Thiago Silva y Pogba, eso ya no es culpa de Luís Enrique. Pero es lo mejor que puede ofrecer a día de hoy, y más viniendo de donde se viene. Y a intercambio de golpes parece que pocos van a aguantar su pegada. Parece un equipo hecho para eliminatorias.
Teóricamente le ha tocado con el pez gordo de los segundos de grupo, pero el City ya demostró el año pasado que los grandes jugadores no hacen un gran equipo. Pellegrini ha construido un equipo bastante decepcionante, a pesar de haber ganado la Premier el año pasado. Pero sigue pareciendo lejos de competir en Europa, que debería ser la base del proyecto. Si hablamos de jugadores, pues pocos tienen una plantilla como los citizens. A lo que tenían el año pasado han mejorado en calidad defensiva, sobre todo física, con Fernando y Mangala. Pero carece de una estructura táctica que dé orden y sentido a esto. Buena parte de esto viene por la figura de Yaya Touré, que se puede considerar un pilar del equipo, e incluso uno de los jugadores de Europa, pero que supone un déficit importante. Aporta presencia, disparo desde media distancia, calidad diferencial, pero a costa de dejar vendido al otro pivote y defender más o menos como Xavi, a pesar de sus enormes cualidades físicas. Partiendo de ahí, la calidad de los mediapuntas y de los delanteros es contrastadísima, pero su ataque posicional tampoco ofrece ventajas, más allá de lo que pueda construir Silva al colectivo, o Nasri o Navas de manera individual.
El año pasado le dimos caña a Pellegrini por asumir su inferioridad contra el peor Barça en años y jugar a defenderse. Pero visto en perspectiva parece evidente que los blues no tienen mecanismos para defenderse de la potencia ofensiva de Messi. Y más del tridente actual culé. Así que repliegue y salida volverá a ser el arma del chileno. Con lo que cuenta este año, y el año pasado no llegó, fue un Kun Agüero que pasa por encima de la Premier con suficiencia, siendo quizás su mejor momento desde que está en Inglaterra,  y que uno se lo imagina contra la pobre defensa culé, y puede hacer pupita. Pero como decía hablando de culés. A intercambio de golpes el Barça va a ser muy favorito.
Otra eliminatoria que uno no se puede perder es el PSG Chelsea, siendo dos de los proyectos que vienen a cuestionar a los favoritos del último lustro. Aunque hay que cogerlo con matices. El PSG la verdad es que se está ganando una fama de losers importante, y quizás su equipo no es tan  excitante como nos hizo creer el año pasado. Si Con Ancelloti se conformaron con una “derrota noble”, con Blanc habían dado un paso adelante en juego y capacidad de mando, pero a la hora de la verdad se achantaron ante un Chelsea que no tenía un gran ataque el año pasado. Y éste, manteniendo las líneas maestras de su equipo, parecen haber perdido nivel en el equipo. Sus líneas maestras siguen siendo las mismas: Verrati y Motta para dominar partidos, Matuidi o Moura para ser profundos e Ibrahimovic ejerciendo de pivot pasador para aportar genialidad. Pero de nuevo, cuando se han tenido que enfrentar a un gigante como el Barça se les ha ofuscado la mente (algo usual en Ibrahimovic en los partidos importantes, pero que no debería serlo en su pareja Thiago Silva, David Luiz y ofrecieron un partido anticompetitivo) así que es difícil apostar por ellos, cuando otros años ofreciendo mejores  sensaciones  y mejor juego dieron la de arena.
En cambio el Chelsea si demuestra visos de convertirse en un equipo top en Europa de verdad. El año pasado, el primero de Mourinho ya alcanzaron semifinales, aún teniendo bastante problemas en varias  zonas de juego, básicamente el mediocentro y el delantero centro. Ya tenían fichado a Matic el año pasado, y desde luego en un mediocentro diferencial, aunando fuerza, técnica y orden. Pero el salto de verdad de calidad lo han dado arriba. Diego Costa ya demostró que es el nueve del momento. No es un dechado en virtudes técnicas, ni mucho menos, pero su capacidad de lucha, su velocidad y su determinación suplen con creces los déficits que tenga. Tiene la capacidad de jugar solo en punta y ser decisivo, de tirar desmarques, cargar el área… la verdad es que es un nueve completísimo. Y aunque pueda parecer patoso contra defensas cerradas le pasa igual que a Etóo hace una década: su insistencia y su competividad terminan siendo claves para el equipo. Un salto de calidad infinito respecto a Etoo o Torres del año pasado.
Siendo una enorme baza a favor no es la mejor incorporación de Mourinho este año. El fichaje de Cesc Fabregas sí supone un salto exponencial  respecto  a lo anterior y sí que puede convertir al Chelsea en un campeón de Europa. De ese nivel estamos hablando. Yo he sido muy crítico con Cesc en el Futbol Club Barcelona, porque era consciente que nos estábamos perdiendo un superclase en el único equipo donde no podía serlo, supeditado a un juego de posición que le lastra. Cesc es determinante cuando puede pensar y actuar por todo el campo, porque sí tiene la capacidad para entender donde puede hacer más daño. Mourinho lo entiende y le da al de Arenys libertad para aparecer donde quiera. Lo pone a jugar en la base de la jugada, como hacía con Wenger cuando era menor de edad, pero con una libertad para descolgarse hacia donde quiera que lo hace impredecible, indetectable y sencillamente mortal. Hay pocos o ningún centrocampista tan determinante  como un Fabregas cercano a la frontal. No es que William y Oscar no diesen la talla el año pasado,  sobretodo defensivamente, pero Cesc es un crack supertotal. Juntándole con Costa y con Eden Hazard, otro superclase que a su regate top ha añadido una capacidad goleadora a lo Robben este año,  pueden asustar a cualquiera.
El pero del equipo debe ser la fase defensiva. Los Cahill Terry siguen pareciendo algo cortitos, y si quieren mandar en los partidos no pueden mantener una pareja que solo es top encerrándose en su área. Y Matic, que ya hemos dicho que es un acierto, no es un mediocentro al uso, protector de su sistema defensivo, si no que suele descuidar su espalda, lo que puede ser algo contraproducente contra los grandes mediapuntas, o jugadores como Ibrahimovic que en esa zona se mueven con solvencia.
Otra eliminatoria que deberíamos seguir  de manera interesante es el Juve-Borussia Dortmund. La Juventus tiene que dar un paso adelante en Europa. Ya son años de hegemonía aplastante en Italia, pero hasta ahora siempre ha perecido en la Champions League. Quizás porque su Liga no es lo competitiva de antaño, y sobre todo le lastra la lentitud con la que se juega en el Calcio, que a la hora de la verdad le pasa factura en Champions. Este año, con Conte despidiéndose a la francesa, es Allegri el que lleva los mandos, y aunque las bases del equipo siguen siendo las mismas de antaño, parece que se pretende arrinconar de manera progresiva la influencia de Pirlo  en el equipo, a favor de sus interiores dominantes. Si Arturo Vidal es jugador que me tiene ganado desde hace mucho tiempo el que ha dado el esperado salto adelante es Paul Pogba, que era un prodigio en potencia. Junta el físico de Matuidi con el talento de Isco, siendo exagerado. Y ahora parece que está asumiendo el protagonismo que su calidad le ofrece, siendo el verdadero surtidor de futbol para su equipo.
Pero si decimos que la lentitud es el verdadero problema de este equipo, pues le ha tocado bailar con la más fea. El Borussia de Dortmund es el equipo con más ritmo de la competición, por lo que no cuesta imaginarse una presión asfixiante y una velocidad desbordante de los amarillos. Falta le harían a los de Klopp, que está teniendo un annus horribilis. Era evidente que la pérdida de Gotze y Lewandoski les iba a restar calidad individual al equipo, pero no de manera tan dramática, hasta el punto que mientras escribo esto están colistas de la Bundesliga. Klopp siempre ha sido, tras Mourinho, el entrenador de las transiciones. Construía equipos que corriendo eran brillantes, incisivos e imparables. Pero la calidad de sus jugadores les daba para jugar en estático si hacía falta, sin perder velocidad. Especialmente ese Robert Lewandoski que parecía haber nacido para liderar ese equipo. Sin sus jugadores top Klopp se ha verticalizado. Ya el año pasado con Mhtikarian y este con el papel de nueve de Aubameyang, radicalizan su propuesta de correr, pero limitan al equipo a lo bestia a la hora de atacar equipos cerrados. Es de esperar que cuando Gundogan vuelva a coger ritmo de competición y sobre todo si Reus no recae  de sus lesiones le den el suficiente peso al equipo , para  salir del pozo. Y en Champions, aún y con todas las limitaciones que está enseñando este año, deben ser tomados en cuenta.
Las tres eliminatorias que quedan tienen menos glamour pero aún así plantean propuestas interesantes.  El actual subcampeón ha visto como le han dilapidado su fortuna, como suele pasar en los equipos no top. El trabajo de Simeone sigue siendo su mejor aval, pero evidentemente han perdido potencia en las áreas sin Courtois ni Diego Costa. De todas maneras, los fichajes están respondiendo de manera eficiente. La fase defensiva de los rojiblancos sigue siendo su mejor aval, y debería ser la mejor de Europa si se quiere ser competitivo en esta competición. Mandzukic maneja perfectamente los mecanismos de juego directo y cargando el área, pero claro, queda corto en cuanto a velocidad, por lo que el antiguo plan de encerrarse y salir a la contra podría quedar cojo. Ahí entra con fuerza la figura de Griezmann, que le ha acostado acoplarse al equipo, pero ahora mismo es la figura clave que necesita para poder estirar cuando haga falta, a la vez que aporta juego entre líneas y asociación. De hecho, en asociación el equipo está mejor preparado de lo que se supone. Koke, Turan o Thiago si quieren quedarse con la pelota aportan más de lo que parece a simple vista, o de lo que le gusta apostar a su míster, tendiente de tirar de un Raúl García que multiplica el juego directo exponencialmente, y que guste o no, la verdad es que es productivo como pocos.
Contra el Atleti se va a medir un equipo tan extremo como él, pero en sentido contrario. El Bayern Leverkusen coge la estela de los Werder Bremen de Schaff de hace unos años. ES decir, el equipo suicida, que juega al ataque de manera irresponsable pero que puede tumbar a cualquiera. Hace poco le definían como un equipo de saque y volea, y es muy acertado. El medíatico técnico, Schmidt,  plantea partidos de ritmo alocado, donde todos los jugadores se lanzan al ataque con una agresividad manifiesta y busca presiones locas a lo Bielsa. Jugadores como el coreano Soon o Belharami crean mucho más peligros de lo que su calidad debería atesorar, pero se ven influenciados por la verticalidad de su equipo. El Atleti debería ser una vara de medir enorme, tirando de defensa posicional potente, pero es importante quien va a marcar los tempos y el ritmo de partido. Si se entra en la vorágine de ida y vuelta de los alemanes el Atlético, que no defiende tan bien corriendo como parado, puede pasarlo mal.
El Arsenal, como es usual, pasó sin pena ni gloria como segundo de grupo. Los de Wenger vienen a ofrecer lo mismo de cada año. Un intento de hacer un juego preciosista, que resulta siendo un equipo frágil en defensa e improductivo en ataque. Si Wenger diese el paso definitivo, que es convetirse en un equipo de contraataque sería un equipo más peligroso, porque tiene jugadores para ser peligrosos. Ozil ha demostrado ser un referente a la hora de contraatacar, aunque en Highbury no quedan ni recuerdos del jugador que maravillaba Chanmartín. Welbeck ha nacido para correr, y quien se está convirtiendo en la estrella gunner, como es Alexis Sanchez, ha demostrado sus carencias en ataque posicionales durante su estancia en Barcelona, mientras que transitando con libertad ofrece muchos argumentos interesantes.
De todas maneras parece que ese no va a ser el camino de Wenger, empeñado en no conseguir  un mediocentro de calidad defensiva o un central que sea fiable en defensa. Y menos en esta eliminatoria, que le enfrentará al Mónaco, el primero de grupo con menos nombre.  Acallándose los ecos del boom financiero del año pasado, con sus estrellas colombianas buscando equipos estelares, apenas solo Moutinho y en menor medida Toulalan quedan de la inversión jeque. Ante la huida de calidad el Mónaco se ha radicalizado en tener una buena defensa, y es el principal baluarte que le ha otorgado ser primero de grupo. Seguramente los octavos serán su techo en esta competición, faltos de calidad en ataque, aunque si Moutinho tuviese el nivel que tenía en el Oporto, tampoco serán fácil de controlar.

Por último dos clásicos de la Champions en los últimos años se han visto entrecruzados en la eliminatoria más débil. El Basilea es un equipo que lleva haciendo las cosas bien durante mucho tiempo. A pesar de perder a sus mejores hombres cada verano se siguen reinventando, siempre en base a un juego alegre, equilibrado y con una buena salida de balón. Hasta el punto de dejar en la cuneta al Liverpool postSuarez.  EL Porto ha sido otro equipo modelo durante años, siendo un referente en cuanto a compras y ventas. Pero este año ha dado un vuelco en su estilo. Ha fichado a Julen Lopetegui, y se han volcado al estilo español. Más toque que fuerza, más asociación que verticalidad. Un Porto diferente al que ha sido los últimos seis años. La verdad es que Lopetegui ha reunido bastante calidad para su estilo de juego  pero el choque del cambio ha supuesto una irregularidad manifiesta en la Liga Portuguesa. Pero en Champions sí dio  muy buenas sensaciones de equipo que le gustaba mandar en los partidos, y donde destacó el mejicano Herrera como eje del equipo y un Brahimi que en Granada había demostrado ostensiblemente su calidad, pero que ahora aporta también resolución en el área que hasta ahora le faltaba. 

11 comentarios:

japs dijo...

Muchas eliminatorias semisentenciadas y partidos que, salvo notables, excepciones demuestran por qué los primeros de grupo pasaron como primeros. El Real Madrid se encontró con lo que necesitaba en los momentos de duda en que se encontraba: un rival que nunca tuvo una oportunidad. Con las bajas de Draxler, Farfan y a la que se uniría pronto la de Huntelaar el Schalke fue bisoño en ataque y apenas tuvo plan o intención de pisar el área de Casillas. Además un Pepe dominante se bastaba para acabar con los estériles intentos alemanes. Tampoco es que hubiesen podido hacer mucho más. Di Matteo se la jugaba todo a un repliegue intensivo y eso contra el Madrid es solo cuestión de tiempo. Si Toni Kroos se puede hacer con el mando del partido, sin nadie que le encime (se supone que lo haría Boateng, pero no es el jugador más sacrificado del mundo) termina imponiendo su futbol, viviendo en tu frontal y martirizando como un martillo pilón. Era un partido cuesta abajo y solo cuestión de tiempo que la BBC sacase la ventaja necesaria en la, en definitiva, eliminatoria mas desparejada.
Para mi gusto el partido más interesante de estos octavos se jugaba en el Parque de los Príncipes. Y aunque no venía viendo al PSG con buenos ojos y el Chelsea pasaba con mano de hierro por la Premier, fue una sorpresa el desarrollo del partido. Porque los de Blanc mandaron con bastante tino y con un poco de acierto podrían/deberían haber dado un golpe mortífero a la eliminatoria. Y no es el típico partido que a Mourinho le sale mal por ser demasiado conservador. Lo cierto es que el Chelsea pareció que no tenía plan establecido. Durante la primera parte quiso la pelota, pero ni Ramires ni un desaparecido Cesc eran capaces de sacar ventajas de esa posesión, exponiendo a un contraataque a su defensa más de lo normal, terreno donde Cavani se mueve como pez en el agua. Aún y con esas una jugada de estrategia de sus tres jugadores más defensivo acabó con el gol de Ivanovic, que parece que tenga un imán para recoger ese tipo de balones.
El resultado era bueno, pero las sensaciones fueron a peor El Psg necesitado de un buen resultado recuperó la pelota y el mando del partido. Y lo traumático es que en esta fase tampoco dio la sensación que el Chelsea supiese que hacer.. A tenor de lo visto este Chelsea puede ser el equipo más frágil defensivamente de Mourinho. El tema ya no es solo que Cahill y Terry solo pueden ser fuertes dentro de su área. Es que el pibote Matic no parece tener la calidad táctica que se le supone para el puesto. Y resguardarse con Ramires es muy Mou, pero tampoco es que sea un jugador que entienda los conceptos básicos. Matuidi (jugadorazo) sin ir más lejos atacó sin balón su zona y le hizo un destrozo monumental. Así, con Verrati mandando con el balón e Ibra administrando la frontal, Cavani y Matuidi cargaban el área con un peligro colosal, y no engaño a nadie si digo que el único gol del uruguayo fue muy poco rédito para la superioridad y el desborde que demostró el equipo de Blanc. Mourinho se lleva un gran resultado a Stanford Bridge, pero tendrá que seguir peleando la eliminatoria y sobre todo mejorar mucho sus mecanismos defensivos para ser el equipo candidato que se le supone.

japs dijo...

Con el Bayern de Guardiola también nos asaltan las dudas. Es difícil discernir cual es el nivel de los bávaros hasta que llega lo gordo, porque ellos tienen la liga ganada desde octubre, tienen un parón en invierno y no cuentan con un desafío de nivel real hasta que vuelve la Champions. Así que cuando llegue la hora de la verdad el listón competitivo del Bayern es una incógnita. Su partido contra el Shaktar Donetsz es preocupante en relación al juego. Puede ser la típica caraja que tenía Pep con sus propio Barça en octavos o puede deberse a problemas sistémicos de difícil solución. Yo la verdad es que no entiendo de ninguna manera como Guardiola no ha creado un equipo coherente con él mismo. Un entrenador tan radical en su propuesta se consuela con los jugadores que tiene. Si Guardiola ha repetido hasta la saciedad que el fútbol se crea en el centro del campo, se encuentra en un equipo que no tiene centrocampista top para lo que juega. Solo se le ha permitido el capricho de fichar a Alonso, y a cambio ha perdido a un referente como Toni Kroos. No sé, eres Guardiola. Si necesitas hacer el juego de posición más primoroso del mundo, pues ficha a Verrati, a Xavi a quien necesites que para eso eres un entrenador todopoderoso. No te conformes con lo que pasa por ahí.
Y eso le pasó en Ucrania. Con las bajas de Lahm y la sempiterna de Thiago, le tocó tirar de Schwensteiger y de Gotze para la posición. Y el Bayern no jugó a nada. Y no es que sean malos jugadores pero Bastian es todo lo opuesto a lo que le pide Guardiola a sus centrocampistas y Mario volvió a dar la de arena cuando se le pide jugar unos metros más atrás y mantener posición. Dejaron tal tirado a su equipo que un desquiciado Xabi Alonso terminó expulsado por ser el único eje de su equipo. Solo las temidas conducciones de Robben parecieron ser argumento ofensivo ante un Shaktar que no se podía creer lo fácil que controló al rival, pero que pecó de prudente incluso cuando jugaron en superioridad numérica. Evidentemente el Bayern sigue siendo favoritísimo en la eliminatoria, pero de verdad que Guardiola tiene que plantearse cosas para el futuro.
El último partido de la semana pues no lo vi, así que poco puedo hablar. También era el de menos nombre. Por lo que dicen las crónicas sorprendió el escasísimo poder ofensivo que presentó el Basilea, que apenas salió de su área, cuando viene siendo un equipo bastante alegre. Solo un dominador Casemiro se bastó para tapar toda transición ofensiva suiza. Y aunque el resultado podría haber sido superior sí demostraron los de Lopetegui una superioridad que deberán certificar en casa.

japs dijo...

Los wengerianos, que se ve que aún queda alguno, encontraban excusas para que su Arsenal no pasase de octavos. Al pasar como segundo de grupo sus caídas contra Bayern o Barça parecían lógicas e incluso meritorias. Bueno, el año que le ha tocado el primero de grupo menos poderoso, se le acabaron las excusas al alsaciano. Porque el Mónaco sacó los colores en Highbury sin ni siquiera jugar demasiado bien. El potencial monegasco se vio bastante mitigado. Debe su potencial y su clasificación a su buen hacer defensivo, y resulta que en Londres fue una línea bastante deficiente, defendiendo más por apelotonamiento que por un trabajo táctico, donde notaron como ha de ser la baja del maestro Toulalan. El Arsenal empezó bien, jugando con criterio, pero estrellándose con sus deficiencias en ataque. Sacó un equipo extraofensivo, pero parece que ellos mismos se taponaron. Ozil y Alexis han demostrado que pueden llegar a ser dioses con espacios, pero que se aturullan sin ellos, especialmente el chileno. Y luego está Giroud, que falló todo lo que le cayó encima, algunas inasumibles. En el momento en que el Mónaco se puso por delante, casi sin querer, el Arsenal enloqueció. Wenger vio de repente la eliminatoria perdida, sin pensar en las oportunidades (erradas) que tenían y prácticamente se inmoló. Ya de por sí el Arsenal juega con unos riesgos y espacios en defensa horrible. Se dobló con la necesidad de la remontada y el partido terminó siendo plácido para los franceses, mejorando la defensa en la segunda parte y encontrando los momentos idóneos para matar la eliminatoria.
Otro club inglés que demuestra año tras año que la Copa de Europa le queda grande es el impersonal Manchester City de Pellegrini. La verdad es que es un suplicio ver la lista de enormes jugadores que tiene en plantilla y el fútbol que proponen y la escasa competitividad que muestran. El año pasado ya les tocó lidiar con el Barcelona y, aunque los azulgranas les pasaron por encima, mostraron una vertiente sufridora que albergaba esperanzas para este año. Pues Pellegrini no pudo equivocarse más. El City este año no salió a esperar o a encerrarse, ni siquiera a presionar fuerte al centro del campo culé. La verdad es que salió sin plan de juego y sobretodo sin colchón de seguridad para Leo Messi, lo que equivale al harakiri futbolístico.
Efectivamente el partido se jugó a lo que Leo quiso. Parecía que el Barça quería salir de manera conservadora y amasar mucho balón sin peligro, pero Leo vio que su superioridad ante su marca era tan constante que se lanzó a destrozar al equipo. Desde el primer gol de Luís Suarez, que no está siendo la máquina de crear ocasiones y generar juego que era en el Liverpool, pero que tiene una intuición abrumadora para aprovechar todos los rebotes y bolas perdidas que quedan en el áera, Messi se convirtió en el epicentro de todo. Ya no era solo que Clichy era incapaz de impedir la recepción de Messi, es que el sistema de ayudas era inexistente y daba igual hacia donde fuese Leo que podía activar a cualquiera de sus compañeros. Así el Barcelona se encontró un partido plácido y completó la mejor primera parte de todo el año. Combinando donde quiso, a la altura que quiso, dejando sin salida al Manchester City en todo momento, con un partido horroroso de Fernando para ello, y prácticamente matando la eliminatoria.

japs dijo...

Tras la exhibición y con todo perdido el City se soltó la melena, porque total, peor no le podían ir las cosas y se fue arriba a por los azulgranas. Ahí es donde Luís Enrique deja dudas, pues parece que mandó a su equipo a defender en su área. Su parte de razón tiene. Está enamorado de su transición ofensiva y daba por hecho que el escenario era perfecto para que Leo, Luis y Ney cabalgasen contra un defensa citizen bastante frágil. Pero a cambio de eso lo que te toca hacer es enseñar tus debilidades. El Barça no tiene calidad para defender en su área, más allá de Piqué. Lo natural es que hiciese aguas y si Dzeko hubiese tenido un poco de punch podría haber volteado el marcador, dada las cuatro o cinco ocasiones clara que tuvieron los blues. La calidad de Agüero, y la fatalidad de Messi desde los once metros se empeñan en dejar semiabierta una eliminatoria que por diferencia de juego el Barça debería haber cerrado ya.
El Atlético de Madrid se encontró en Alemania la horna de su zapato. A decir verdad el Atlético no ha dado la sensación de solidez y plan de juego del año pasado en toda la Liga. Pero parece que en Europa podría dar un plus en concentración y motivación. No en vano solo había encajado un gol en toda la Liguilla. Pero se encontró un Bayern Leverkusen que le superó en intensidad, fuerza y coraje, que ya es superarle. El Leverkusen es un equipo extremo, que pone en los partidos un ritmo infernal y a partir de ahí machaca a su rival. Así fue el partido contra los colchoneros, que nunca tuvieron el control emocional del mismo. El partido lo refleja un jugador como Bellarabi, que a bien seguro es un jugador errático y confuso, pero que se ve potenciado por el discurso de su equipo. Tiene licencia para intentar, equivocarse, rectificar, volver a intentar, volver a equivocarse… fallarán mucho, pero porque lo intentarán mucho.
Con todos los jugadores alemanes así, hiperactivos, atacando segunda jugada con una intensidad brutal, ganando todos los balones divididos, el Atlético vivió un infierno y no tuvo ni un solo momento de poder templar el partido. Especialmente malo está siendo el año de Gabi, que en partidos como éste debe dar la cara y partírsela y pasó con más pena que gloria, con pérdidas gravísimas y dejando abandonado a su suerte a un Tiago que veía como le llegaban los alemanes por todos los flancos y totalmente desbordado. La solución ideal hubiese sido poder coger la pelota y amasarla en campo contrario, crear una circulación larga que apaciguara los ánimos y tener más posesión de balón para combatir las transiciones alemanas. Aquí la baja de Koke se antojó fundamental, ya que es el gran jugador para coger la pelota y tenerla en campo contrario. Turan tiene la magia de esconder la pelota de manera individual, pero le cuesta más trenzar posesiones. Además el Cholo lo colocó prácticamente de segundo delantero y nunca le dio el mando del medio del campo.
El 1-0 es un resultado horroroso. El Atlético de Madrid puede voltear la eliminatoria, por supuesto, que para eso es uno de los grandes de Europa. Pero le obliga a exponerse en pos de la victoria, y es sin duda el panorama que peor resuelven los colchoneros. Con el poderío que ya han demostrado los de Robert Schmidt en ataque no es aventurado pensar en transiciones peligrosas del contrario y en esas la sólida defensa del Atlético no lo parece tanto.

japs dijo...

El último partido de octavos, al que le tenía muchas ganas, me decepcionó sobremanera. La verdad es que se juntaron dos equipos con miedo. El Borussia de Dortmund debería ser un equipo coco para la Juve. De ritmo altísimo, con una de las mejores presiones del panorama europeo y que pueden ahogar a Pirlo a lo bestia. Lo que pasa es que el Dortmund está en crisis. No tienen la confianza suficiente para ir a por el partido a lo bestia y aprovechar sus virtudes. Así que vimos dos equipos que tenían demasiado miedo del contrario. El respeto se impuso en el partido y prácticamente ninguno quiso jugar demasiado. Por ejemplo, Pogba y Vidal deberían hacer muchísimo daño al plúmbeo doble pibote alemán, pero apenas aparecieron. Vidal, un jugador que a mí me encanta, está teniendo un año bastante irregular.
Con el partido tan timorato se hicieron destacar Marco Reus, porque es el jugador de más calidad de los 22, y porque el contexto le llevaba a que su diagonal chocase con Pirlo, que es chocar con nadie. Y por parte de la Juve, más obligada desde el gol borusser, Tevez y Morata, los dos jugadores menos cerebrales y más efervescentes de la Vecchia Signora, lo que habla del escaso peso táctico del partido. Pero especialmente intenso fue el repaso que la hiperactividad de Morata le dio a Hummels, que sigue dejando interrogantes en los partidos importantes. EL resultado al final parece que dejó a los dos satisfechos y esperamos una vuelta en que ambos se puedan soltar más la melena.

japs dijo...

Uno de los partidos más rocambolescos de la historia de la Champions League se dio en Chanmartín. En serio, es muy muy difícil de explicar lo que aconteció en el Santiago Bernabéu desde el análisis futbolístico y más preocupante aún las sensaciones que nos deja el Real Madrid. Estamos hablando de un partido contra el Schalke 04, el equipo al que el año pasado le marcaron diez goles, y que apenas le hizo cosquillas en la ida de este año. Era de esperar un partido plácido del Madrid, e incluso la relajación se antojaba más o menos lógica en ese contexto. Pero el partido del Madrid ni siquiera se puede explicar desde el punto anímico. Fue un sinsentido táctico desde el primer minuto. Con Isco jugando relajado y quedándose permanentemente arriba se dibujaba una línea de cuatro delanteros, en los que ellos mismos se cerraban los espacios y apenas un solo centrocampista como Kroos (que tampoco sea un dechado de virtudes en cuanto a parar transiciones defensiva) porque con Khedira ya podemos decir que ni está ni se le espera. Así un equipo con una calidad dudosa como el Schalke (no estaban ni Farfan ni Boateng) solo tenía que recuperar la pelota ante el espeso ataque blanco y tener vía libre hasta llegar al área de Casillas. De verdad, que era infumable, anticompetitivo, lo que estábamos viendo en Chanmartin. Por si esto no fuera bastante además se juntaron los respectivos peores partidos que nos pueden ofrecer gente como Arbeloa, Varane, Casillas y Pepe. En otras ocasiones el Madrid ya había transitado mal hacia atrás pero un Pepe imperial se bastaba para ser la solución defensiva. Ayer pareció impreciso y torpe cuando salió a banda y lento (¡¡) en defensa contra Huntelaar, que dominó el partido a su antojo. Si hizo esto con Pepe la escabechina a la que sometió a Varane fue incluso humillante, especialmente en juego directo. Hasta el punto de hacernos dudar del futuro del central más prometedor de Europa.
Lo de Casillas merece capítulo aparte, sinceramente. El partido de Iker fue para sacar a un aspirante europeo de la competición. Sabíamos que el superportero que fue ya no existe, y esperar una parada milagrosa hoy día parece una cuestión más bien de fe. Pero lo de ayer no es de portero profesional. No uno, tres goles se come de manera directa por errores garrafales suyos. El primero por manos blandas, el segundo por su típico mal rechace al centro y el tercero simplemente ni saca las manos. En serio, no se puede ir así por Europa.
No en vano el único argumento que mostró el Madrid en este partido fue el épico partido de Cristiano Ronaldo, que recordó a los años noventa en que el Madrid daba pena y solo tenía la mentalidad ganadora de Raúl para salir adelante. Pues eso, carácter pundonor, decisiones futbolísticas para activar a sus compañeros (ponerse al lado de Bale, para que a éste le dé la gana de entra en juego, sin ir más lejos. Y ni así) y en definitiva dos goles brutales, que a la postre van a ser los que le den el pase al equipo a cuartos, cuando por carácter y por fútbol merecieron quedarse fuera. El Madrid necesita soluciones con urgencia.

japs dijo...

El Oporto Basilea terminó siendo un partido sin historia, porque los portugueses no tuvieron nunca la eliminatoria en peligro. Siendo muy superior en toda la eliminatoria a un Basilea que tampoco tenía plan ganador. Parece que la intención era que no pasase nada en todo el partido para ver si podían dar un aguijonazo en el momento previsto. Pero la verdad es que en ningún momento estuvieron ni cerca de meterse en la eliminatoria. EL Basilea es un equipo que físicamente no es top y ahí el Porto liquidó el encuentro, con un Casemiro mandando en el centro del campo con suficiencia. Abortó el plan de aguantar del Basilea con unos golazos desde fuera del área notables y apenas tuvo que sudar para estar en cuartos de final.
La eliminatoria con más contenido era la esperada entre el PSG y Chelsea y nos deja un sabor de boca amargo a los que cantamos las alabanzas de Jose Mourinho como técnico. Ya en el Parque de los Principes los blues fueron netamente inferiores al conjunto parisino, que debió conseguir un mejor resultado, dada la inusitada fragilidad defensiva que mostró el equipo de Mourinho. Pero la derrota en el Bridge, y las circunstancias de la misma, dejan a Mourinho como máximo responsable de no haber conseguido una solvencia defensiva suficiente, que a fin de cuentas es lo que se esperaba de él en este proyecto.
El partido empezó de cara para el Chelsea. Tácticamente tenía bien controlado al PSG, donde solo Pastore parecía poner gotas de talento, pero sus mediocentros no estaban cómodos y sobre todo parecía que Eden Hazard y Diego Costa estaban a un puntito de sacar partido en sus duelos individuales. El poner a un central como Marquinhos de lateral fue una invitación a Hazard para que buscase el uno contra uno constante por aquella banda y parecía que el partido se decantaría hacia los blues poco a poco. Especialmente a partir de que Zlatan ibrahimovic dejase tirado a su equipo una vez más. La relación de Ibra con la Copa de Europa no se puede explicar. Jugador talentoso como no hay cinco en el mundo no se le recuerda una eliminatoria en que él fuese el factor decisivo. En Londres su radio de acción no superó los cinco metros, y en esos cinco metros fue donde terminó expulsado sin darle tiempo ni a sudar.
Todo se ponía de cara para Mou y los suyos. El escenario era idóneo, pero Blanc leyó perfectamente el partido. Tiró de la verdadera calidad diferencial de su equipo como es el centro del campo. Verrati y Motta hicieron un partido extraordinario. Se adueñaron del balón, se quedaron con la posesión y fueron construyendo a partir de la calma. Pastore fue su mejor aliador y un inmenso Cavani el mártir. Cavani tiene evidentes problemas de calidad, pero es un delantero superépico y en ese contexto no corrió por dos, lo hizo por cuatro. Con lo que inusitadamente la inferioridad numérica apenas se notó en el encuentro. EL partido de Verrati fue en especial grandioso, destrozando bien por conducción, bien por circulación los intentos de presión de los ingleses.
También es cierto que si una figura sale señalada es la de su mariscal Cesc Fabregas. Cesc debería haber hecho lo que estaba haciendo Verrati en el equipo contrario: ser el amo del encuentro. Yo a Hazard e incluso a Costa no le puedo pedir más porque se ofrecieron en la medida que pudieron, aunque no estuviesen acertados. Pero Cesc pasó totalmente invisible en todo el partido. Y no solo eso, sino que además nunca fue un plus defensivo, dejando más vendido que otra cosa a Matic, que es cierto que no está ejerciendo como el gran mediocentro que prometía, así que si encima no recibe ayuda ninguna de su acompañante se vio desbordado en infinidad de ocasiones.

japs dijo...

El tema es que parece que a Mourinho ya le iba bien. Evidenció su ya habitual planteamiento conservador de que es mejor que no pase nada, a que pasen cosas, aunque éstas sean beneficiosas para tu equipo. Pero fiarse de la defensa de este equipo, con Terry y Cahill atrás y un Matic que no da seguridad como decimos, pues es fiarse demasiado. En verdad el Paris Sant Germain, con diez jugadores pudo y mereció ponerse por delante y tuvo que aparecer un gran Courtois en más de una ocasión para mandar en su área.
Luego el final es épico, y por tanto carece de explicación. Desde el gol de la guardia pretoriana de Mou, hasta la venganza de David Luiz, jugador que pasa de payaso a leyenda según el partido. Desde el penalti más inútil que se puede hacer en una prórroga al golazo redentor de Thiago Silva que llena de emotividad una victoria contundente que el fútbol le dio al Chelsea. Los blues tienen equipo y condiciones para haber sido un aspirante en Europa, pero no han armado la fortaleza suficiente para hacerlo. Y a la hora de la verdad, el conservadurismo de Mou ha lastrado una vez más su competitividad en las eliminatorias. Del de Setúbal se dice que es un maestro en torneos del KO. Pues yo recuerdo pocas eliminatorias top que ganase siendo él el favorito.
El último partido no lo vi porque se quedó pronto sin historia. A los tres minutos los ucranianos se quedaron con diez y perdiendo y se acabó el partido. Podría haber sido un partido trampa porque Guardiola había alienado un equipo ultraofensivo con Robben, Ribery, Gotze, Muller y Lewandoski, siendo los clásicos extremos los encargados de jugar por dentro. Pero como decimos se desniveló demasiado pronto para sacar conclusiones sobre el Bayern de Munich, que siempre nos mantiene en la incógnita sobre si creernos la superioridad que demuestra contra rivales medio-bajos.

japs dijo...

El Barcelona Manchester City va a merecer ser recordado por haber visto una de las mayores exhibiciones que nos regala uno de los más grandes talentos que va a tener nunca este deporte. Leo Messi nos dio una lección de sus repertorios técnicos, que parece ilimitados. El City, la verdad, favoreció a ello. Primero, porque tácticamente es un equipo muy poco trabajado. Es algo que le pasa a todos los equipos ingleses cuando salen de las islas, y su debacle en Champions es significativa. A excepción del Chelsea, equipo underground en Inglaterra, el resto de equipos son incapaces de crear un armazón defensivo sólido. Tácticamente parecen estar dos décadas atrás, sin juntar líneas, sin dar importancia a la zona central, etc… Añadamosle que la cultura del defensor inglés está influenciada por el carácter agresivo. Ir al suelo, buscar el tackle, la anticipación… y eso, es miel sobre hojuelas para el mejor driblador de la historia, que solo tiene que esperar que su defensor se precipite para dejarlo atrás, cuando no humillado directamente. Las necesidades en el marcador del City aumentó esa precipitación y Messi se puso el formato Dios. Caños, regates, conducciones, asistencias… simplemente abusivo lo que hizo Leo.
El Barça como es costumbre no ha edificado nada nuevo detrás de Messi, pero es que en partidos así ni les hace falta. Es esperar que Messi consiga la superioridad individual y a partir de ahí esperar que se creen los múltiples que espacios que nadie activa mejor que el diez argentino. En las últimas semanas, además de Neymar que es el más beneficiado al quedar en el lado débil, se está sumando de forma contundente Luís Suarez, que tácticamente compensa los movimientos de Leo cada vez mejor. Con este funcionamiento tan simple Messi creó no menos de diez ocasiones clarísimas de gol. Resulta inaudito que el City, que en la segunda parte se tuvo que estirar forzosamente, aunque no logró hacer tambalear la defensa blaugrana, llegase a los diez últimos minutos con posibilidades, penalti fallado mediante, de meterse en la eliminatoria. Que el partido no acabase 6 a 0 se tiene que resumir en que Hart estuvo al mismo nivel de Messi, lo que es un milagro sin duda. Y siendo algo más analíticos, pues supone que Messi haciendo el desequilibrio y la asistencia no da lugar a que sea él el finalizador. EN partidos como el del Camp Nou no fue grave, pero ojo cuando la cosa se atasque y estés perdiendo al mejor finalizador que ha tenido la Champions League, a costa de tenerle creando todo tu juego.

japs dijo...

Wenger volvió a contar con una derrota honrosa y así lleva cinco años salvando la papeleta. Triste realidad. La verdad es que el Arsenal fue mucho mejor que el Monaco en este partido, que al menos a mi me ha dejado un regusto amargo en esta semifinal. Si llegó hasta aquí por su buen equilibrio defensivo, la verdad es que no lo ha demostrado en esta eliminatoria. Quizás la baja de Toulalan ha sido clave para elo, pero la verdad es que, jugando su baza a defender, lo ha hecho más por el físico de Kongdobia o por atropello, que controlando la situación. Así fue en el primer partido, y aún peor fue en la vuelta, donde el Arsenal estuvo a punto de darle la vuelta a una eliminatoria cuasi sentenciada. Quizás hay que poner el pero en la pegada del equipo. Giroud ya demostró en la ida que no es un killer resolutivo y Alexis Sanchez, que ha pegado bajón desde el inicio de temporada, siempre ha tenido problemas para ser preciso a la velocidad a la que quiere hacerlo todo.
Encomiable fue el partido de Messut Ozil, para los que todavía se acuerden que este tío fue un absoluto crack no hace dos años. Se echó el equipo a las espaldas, se puso a jugar por detrás de la pelota y a repartir futbol, que le sobra de sus botas, hasta el punto que el Mónaco terminó pidiendo la hora. La pena con Messut es que hace eso un partido cada dos años. Que pena que no asuma los galones más a menudo y sea más presente que invisible durante la temporada.
La gran desilusión de estos octavos a nivel personal ha sido sin lugar a dudas el Borussia de Dortmund. Los que hemos disfrutado con el futbol de Klopp estos años queríamos agarrarnos al carisma del Signul Iduna Park, a la competitividad de Klopp, al ritmo infernal de los borussers… pero no hemos visto nada de eso. Es muy triste la manera en que se despiden los borussers de la eliminatoria, sin un ápice de energía. Por su parte, la Juve tiró del pragmatismo más italiano para conseguir su eliminatoria. Con la excusa de la baja de Pirlo se pueden permitir ser más rocosos, y Marchisio hace las veces del gran Andrea. Y arriba, la pareja Tevez Morata se entienden a la perfección. Morata será un jugador limitado, pero la Juve necesitaba un jugador como él. Con Tevez teniendo que trabajarse el solo la mediapunta era imprescindible alguien que fuese un incordio estirando la línea. La verdad es que la mosca cojonera de Morata hizo sufrir lo que no estaba escrito a la línea defensiva amarilla, y bastaba una pérdida fácil del Dortmund para dejar un dos contra dos en ataque en los que los bianconeri jugaban como demonios con Hummels y compañía, además de la mala tarde de Weinderfeiller. Si sumamos los evidentes problemas que ha tenido Klopp todo el año para conseguir atacar en posicional nos encontramos que los de Allegri han pasado a cuartos de manera mucho más fácil de lo pensado.

japs dijo...

La eliminatoria más emocionante terminó siendo la del Atlético de Madrid Leverkusen. No es que los colchoneros hayan dado una imagen potente, casi al contrario. Pero sí demostraron un empaque de lo que es hoy día, uno de los equipos más competitivos del continente. Y la verdad es que poco más puede sacar en bueno. El resultado, ya advertíamos era un marrón considerable. La apuesta de Simeone fue arriesgada, sacó una línea de centrocampistas con Koke, Arda y la sorpresa, Cani. La apuesta por rasear, y esconderle el balón al Leverkusen era evidente… pero no salió bien. El ritmo de los alemanes volvió a comerse a los colchoneros en la primera parte, que apenas consiguieron desbordes individuales, y en cambio coincidieron demasiado a la velocidad de los de Schmidt, sobretodo un Miranda que estuvo especialmente aterrador. Aunque dominaba el balón en el campo rival, los de Simeone estaban mucho más cerca de encajar que de marcar. Como el fútbol es así, un rebote le dio el gol que empataba la eliminatoria.
Y Simeone dijo que ya le bastaba. En la media parte cambió el plan, metió a Raul García, con lo que eso significa, y cerró el partido por completo. Se empezó a jugar a patadones, donde el navarro y Mandzukic lo pelearon todo, y los alemanes aceptaban también el envite. Así que la segunda parte sirvió para poco más que los jugadores tuviesen dolor de cuello, pero era mucho más sólido que lo que habían planteado en la primera. Solo en la prórroga con un Torres hiperactivo cayendo a bandas, parece que se consiguió marear un poco a la defensa alemana, pero el partido estaba condenado a los penaltíes y todos lo habían aceptado de buen grado. Un buen Oblak y la suerte les dio el pase al finalista del año pasado, pero tiene que empezar a crecer en su solidez defensiva para competir. Después de todo es su mejor, si no su única arma.