domingo, noviembre 29

EL DIABLO GUARDIAN

Marvel  Studios la estaba partiendo en la gran pantalla. Se le podrán poner peros a algunos proyectos pero la verdad es que la creación de un universo compartido, que termina desembocando en las películas de los Vengadores se ha demostrado como movimiento ganador, que acapara el mainstream actual. Con ese bombazo en ciernes, ¿por qué no repetir  la idea en la televisión?  Fue así como se gestó el salto a la pequeña pantalla de Marvel Studios. Ya tenían en pantalla, con resultados firmes,  Agentes de SHield, pero el proyecto actual sería mucho más ambicioso. Cogiendo personajes  secundarios de la Casa de las Ideas, aquellos que no podrían mantener una película, se pretende  comenzar con cuatro series independientes  para terminar desarrollando una serie conjunta que acabará siendo los Defensores (aunque por la elección de Luke Cage o Iron Fist debería ser mejor Héroes de Alquiler)
Un nombre sobresale por encima de todos y es el de Daredevil. Evidentemente Daredevil tiene bastante más enjundia que los personajes que le acompañarán.  No en vano ya protagonizó su propia película en el lejano 2003. Y fue seguramente los resultados de aquella los que alejaron al hombre sin miedo de una nueva adaptación  cinematográfica, pues la gente odió a la película y a Ben Affleck por igual. Vista en retrospectiva fue la inútil mano de su director y un cásting tirando a horroroso lo que se cargó una película que debería haber tenido mejor  suerte al  tener en su mano un material tan cinematográfico como el plasmado por Frank Miller. Pero a la hora de replantearse al personaje se decide por el formato televisivo, que da la oportunidad de acercarse más profundamente al mismo, y a fe que los creadores de la serie lo van a aprovechar. No en vano Daredevil, después de pasar por las manos de Miller, es un caramelito. Murdock es una contradicción constante: un abogado que ejerce la justicia por su cuenta. Un ferviente católico que se viste como el diablo. Desde luego en la serie tienen el metraje perfecto para profundizar en todo el transfondo del personaje.
En el primer capítulo se nos presenta el origen del personaje (en una escena acertada, desde el punto de vista de Matt niño) y la presentación de los protagonistas. Murdock y Nelson no parecen dar el perfil demasiado. Reconozco que en un principio me molestó que el protagonista no fuese pelirrojo, pero en seguida se hace con el control del personaje.  Se mueve bien entre un punto de ironía y compañerismo con Foggy pero sobre todo muestra una fuerza y una determinación  total, que luego se va a multiplicar cuando le toque hacer de justiciero. Quizás su papel de ciego sea lo menos logrado, pero tampoco se le da tanta relevancia como para que sea un estorbo. Más diferente aparece Foggy Nelson, pero éste si que necesitaba una actualización al perfil del personaje de cómic. Lo consigue sin traicionarse a sí mismo. Es algo más que el secundario cómico de turno. Su camaradería con Matt es sincera y funciona muy bien la química entre ambos.  Además la llegada de Karen hace un curioso trío afectivo que podría haber sido un problema pero lo solucionan correctamente. Si añadimos la historia sórdida que parece traer el personaje de Karen, pues se nos hace la boca agua pensando en un futuro Born Again, la verdad.
En los primeros capítulos parece que vamos a encontrarnos con una serie procedimental, donde algún caso que no sepuede reconducir por la vía legal encontrará en el misterioso justiciero de la cocina del infierno su manera de administrar justicia.  Si va dejando sin embargo, perlitas para que la serie vaya creciendo. El argumento subyacente de una lucha de poderes entre los bajos fondos con la desconocida figura de cierto arreglador, y sobretodo la puesta de escena de Daredevil. Su traje negro, sacado directamente del Hombre sin Miedo de Frank Miller, funciona perfectamente en sus primeras apariciones, para demostrar lo que es: un hombre dispuesto a ejercer la fuerza. No necesita ni parafernalias, ni vistosidades más allá de una camisa negra y un trapo en la cabeza. Y por encima de todo las coreografías de lucha son de las mejores que se han visto en televisión. Destaca poderosamente dos planos secuencias de lucha que tienen una enorme fuerza. A mí lo que me gusta de verdad es lo humano que resulta este héroe. No es un Batman hierático que parece invencible contra cualquiera. Aquí recibe palos de lo lindo, y se lastima, se fatiga, gana combates  en inferioridad solo por tenacidad o por suerte, pero éstos tienen  sus consecuencias y es frecuente verle magullado y hecho polvo en los siguientes capítulos. De ahí la intrusión del personaje que ejerce de enfermera, que es un agradecido contrapunto a la visión que tenemos todos de Murdock.
La serie ha demostrado unos fundamentos sólidos pero necesita un pilar que la haga emerger considerablemente. Wilson Fisk llega en el cuarto capítulo y la serie va a dar otro salto cualitativo.  La figura de Kingpin es controvertida.  Es difícil conseguir un personaje que transmita todo lo que significa el rey del Crimen. Que tenga toda su contundencia física y a la vez aporte esa grandeza y perversión del sistema a la vez.  Además, uno se podía asustar por la manera eficaz en que se estaba trasladando. Este Kingpin no empieza la serie como el rey de la ciudad, más bien es un recién llegado arribista que tiene que lidiar con los poderes fácticos  de la ciudad y que no en pocas ocasiones tiene que supeditarse o mostrarse inferior a  otras bandas de la ciudad. Iba a ser difícil  mostrar el ascenso desde abajo sin que quedase forzado. De hecho yo mismo recuerdo quejarme cuando en el tercer episodio un tipo decide suicidarse antes de dar información sobre su jefe. Kingpin no había llegado al status de infundir tanto miedo.
Cuando aparece en pantalla es en la figura de Vincent D’Onofrio… y se acabaron todas la dudas.  El actor se mimetiza de tal manera con el personaje que no hay un aspecto que no se borde por completo.  Puede que físicamente le falte centímetros respecto al cómic, pero mantiene una contundencia que hace temblar a quien esté a su lado. Y después  se exhibe tanto cuando tiene que aparece controlador como en los ataques de furia que le sobrevienen.  Si podíamos tener duda de ese ascenso al poder, está tratado de manera fidedigna. El trato que reciben los rusos en sus manos es acertado, y las alianzas de poder van y vienen según los designios de Fisk, que movía hilos por detrás de todos. Si algo ha quedado perfectamente plasmado en la serie es qué es Kingpin. Kingpin es la corrupción hasta el máximo poder, el verdadero poder de Kingpin no es tener una torre super alta, ni un ejército de matones. Si no tener  marionetas que juegan a su juego en todos los ámbitos de poder. Tener hombres a su disposición  para ejercer sus intereses en todos los ámbitos.  Esto queda reflejado perfectamente en la serie. Cualquier policía, político, juez o periodista  pueden seguir las órdenes del dueño de la Cocina del Infierno.
Un aporte que va a resultar fundamental para tridimensionalizar al personaje va a ser el aporte de Vanessa. El interés romántico de Fisk va ser  imprescindible para darle aristas al personaje. Porque al principio podría parecer que para Fisk solo sería una estratagema más, o incluso un divertimento, pero resulta que es un amor real y sincero, lo que otorga a Fisk mayor humanidad que ser solamente la figura implacable que representa el mal. Su dedicación a Vanessa, que terminará influyendo en sus negocios hacia final de temporada, nos presenta a un hombre que no se considera malvado per se. Él se ve como el benefactor de la Cocina del infierno. Áquel que va a hacer lo imposible para salvar la ciudad de la vorágine negativa  en que se encuentra su barrio. Desde su perversa visión su ascensión y sus saltos fuera de la ley es la mejor manera para ayudar a los suyos, como no pudo hacer su padre. No en vano el capítulo dedicado a Kingpin, donde conocemos su pasado y sus circunstancias se convierte seguramente en el favorito de la serie, y la salida de Fisk  delante de la opinión pública en todo un momentazo, mejorando si cabe la relación entre Kingpin y Vanessa, pues ella acepta  el grado de poder de su pareja, y está dispuesta a mantenerse a su lado y a apoyarle en lo que haga falta.
Realmente aquí la serie ya lo tiene todo. Si has acertado de manera tan contundente con Kingpin ya lo tienes todo hecho. Durante buena parte de los capítulos se va gestando el universo de Daredevil de manera eficiente, dibujando el escenario en que terminarán chocando Fisk y Murdock inevitablemente. Mientras nos presenta  a conocidos como Melvin Potter, localizaciones como Josie’s o vamos perfilando personajes tan buenos como Ben Urich, más Ben Urich que nunca, o Wesley. Quizás la aportación de Stick, antiguo mentor de Matt, se me antoja algo desacertado. No porque Scott Glenn no dé el pego, pero parece un acercamiento hacia un mundo mágico y superheróico (La mano y ¿Kun L’un?), que creo que la serie no estaba aún  preparada para dar.
Y cuando parecía que ya nos sabíamos los derroteros de la serie y hacia donde iba a tirar… aún nos tienen guardadas algunas sorpresas. No debería de sorprendernos siendo Steven DeKnight el inquieto showrunner de la misma, que ya en Buffy y en Spartacus nos habían dejado con el culo torcido. Aquí supongo que quiso darles una vuelta de tuerca a todos los lectores de cómic y empieza a sorprendernos con tramas no esperadas. Para empezar Foggy va a conocer la identidad de Daredevil, y eso va a dar un giro dramático a su relación que, aunque algo forzado les hacía falta para darle entidad a Nelson.  E inesperadamente Karen liquidará de un disparo a  Wesley. No deja de ser un desperdicio, porque Wesley es un personaje delicioso como subalterno de Kingpin, pero servirá para que Karen dé otro paso hacia su lado oscuro. Pero si algo no esperábamos bajo ningún concepto era que un personaje capital como Ben Urich desapareciera. Su  investigación de periodista nos había reflejado un Ben Urich perfecto, tirando de periodista de vieja usanza, sacando mierda de los armarios y  sin miedo de atacar a los poderosos pese quien pese. Por supuesto, si este poderoso es Wilson Fisk e investigas su pasado más de lo que debieras, pues puedes meterte en problemas, pero todos nos quedamos ojipláticos cuando un Kingpin furioso irrumpe en su domilicio y termina asesinado al segundo periodista más famoso de Marvel. Porque todos los fans de Fran Miller sabíamos las de cosas que aún podría aportar Urich a la serie.
Llegamos a los capítulos finales y es significativo que en lugar de poner al héroe en un ascendente aprieto sea el asedio a Wilson Fisk lo que vaya a marcar el clímax de la serie. Habla bastante de, a la postre, quien es el epicentro de la serie.  Con el envenenamiento de Vanessa, del que no es muy difícil saber quiénes eran los culpables, la muerte de Wesley, el cerco de Urich y Page y la traición de sus socios, ponen a Kingpin entre la espada y la pared. Finalmente  Murdock será quien le dé el golpe de gracia para su caída. En sus dos vertientes. Primero de manera legal, sacando sus trapos sucios y forzando su detención, y después de una solemne, extraordinaria fuga en mitad del puente, donde  aparece Kingpin en toda su magnificiencia, lo hará físicamente. Con el enfrentamiento esperado entre ambos. Hago hincapié que aquí, ya aparece Daredevil con su traje clásico. Y yo, que venía pidiéndolo desde el principio, reconozco que no funciona en pantalla tan bien como el traje negro. Sobre todo  porque a partir de aquí deja de ser el tipo sufridor que lucha para comportarse más como un superhéroe, con sus acrobacias, piruetas y poses chulescas, que le quita la gracia que había tenido hasta ahora.
Daredevil ha sido un producto la mar de estimulante. Han exprimido a tope todo lo que puede ofrecer el formato televisivo, para acercarse de manera más realista, profunda, detenida y cuidada a los personajes que lo que podría haber hecho otra película. Han dado en el clavo con la interpretación de un personaje fundamental para Kingpin e incluso no se han limitado a copiar al personaje de cómic, si no que se han atrevido con tramas inesperadas. Un trabajo bien hecho. Basta saber si para las siguientes temporadas se sigue por el mismo camino, porque cada vez que han dado algún (escaso) movimiento más superheróico parecía que chirriaban los engranajes. De ahí que lo que en principio parecía una idea prometedora de agrupar todas las series con el tiempo, no sé si no terminará siendo contraproducente para un producto tan redondo como el Hombre sin Miedo


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