Marvel Studios la
estaba partiendo en la gran pantalla. Se le podrán poner peros a algunos
proyectos pero la verdad es que la creación de un universo compartido, que
termina desembocando en las películas de los Vengadores se ha demostrado como
movimiento ganador, que acapara el mainstream actual. Con ese bombazo en
ciernes, ¿por qué no repetir la idea en
la televisión? Fue así como se gestó el
salto a la pequeña pantalla de Marvel Studios. Ya tenían en pantalla, con
resultados firmes, Agentes de SHield,
pero el proyecto actual sería mucho más ambicioso. Cogiendo personajes secundarios de la Casa de las Ideas, aquellos
que no podrían mantener una película, se pretende comenzar con cuatro series independientes para terminar desarrollando una serie conjunta
que acabará siendo los Defensores (aunque por la elección de Luke Cage o Iron
Fist debería ser mejor Héroes de Alquiler)
Un nombre sobresale por encima de todos y es el de
Daredevil. Evidentemente Daredevil tiene bastante más enjundia que los
personajes que le acompañarán. No en
vano ya protagonizó su propia película en el lejano 2003. Y fue seguramente los
resultados de aquella los que alejaron al hombre sin miedo de una nueva
adaptación cinematográfica, pues la
gente odió a la película y a Ben Affleck por igual. Vista en retrospectiva fue
la inútil mano de su director y un cásting tirando a horroroso lo que se cargó
una película que debería haber tenido mejor
suerte al tener en su mano un
material tan cinematográfico como el plasmado por Frank Miller. Pero a la hora
de replantearse al personaje se decide por el formato televisivo, que da la
oportunidad de acercarse más profundamente al mismo, y a fe que los creadores
de la serie lo van a aprovechar. No en vano Daredevil, después de pasar por las
manos de Miller, es un caramelito. Murdock es una contradicción constante: un
abogado que ejerce la justicia por su cuenta. Un ferviente católico que se
viste como el diablo. Desde luego en la serie tienen el metraje perfecto para
profundizar en todo el transfondo del personaje.
En el primer capítulo se nos presenta el origen del
personaje (en una escena acertada, desde el punto de vista de Matt niño) y la
presentación de los protagonistas. Murdock y Nelson no parecen dar el perfil
demasiado. Reconozco que en un principio me molestó que el protagonista no
fuese pelirrojo, pero en seguida se hace con el control del personaje. Se mueve bien entre un punto de ironía y
compañerismo con Foggy pero sobre todo muestra una fuerza y una determinación total, que luego se va a multiplicar cuando le
toque hacer de justiciero. Quizás su papel de ciego sea lo menos logrado, pero
tampoco se le da tanta relevancia como para que sea un estorbo. Más diferente
aparece Foggy Nelson, pero éste si que necesitaba una actualización al perfil
del personaje de cómic. Lo consigue sin traicionarse a sí mismo. Es algo más
que el secundario cómico de turno. Su camaradería con Matt es sincera y
funciona muy bien la química entre ambos.
Además la llegada de Karen hace un curioso trío afectivo que podría haber
sido un problema pero lo solucionan correctamente. Si añadimos la historia
sórdida que parece traer el personaje de Karen, pues se nos hace la boca agua
pensando en un futuro Born Again, la verdad.
En los primeros capítulos parece que vamos a encontrarnos
con una serie procedimental, donde algún caso que no sepuede reconducir por la
vía legal encontrará en el misterioso justiciero de la cocina del infierno su
manera de administrar justicia. Si va
dejando sin embargo, perlitas para que la serie vaya creciendo. El argumento
subyacente de una lucha de poderes entre los bajos fondos con la desconocida
figura de cierto arreglador, y sobretodo la puesta de escena de Daredevil. Su
traje negro, sacado directamente del Hombre sin Miedo de Frank Miller, funciona
perfectamente en sus primeras apariciones, para demostrar lo que es: un hombre
dispuesto a ejercer la fuerza. No necesita ni parafernalias, ni vistosidades
más allá de una camisa negra y un trapo en la cabeza. Y por encima de todo las
coreografías de lucha son de las mejores que se han visto en televisión. Destaca
poderosamente dos planos secuencias de lucha que tienen una enorme fuerza. A mí
lo que me gusta de verdad es lo humano que resulta este héroe. No es un Batman
hierático que parece invencible contra cualquiera. Aquí recibe palos de lo
lindo, y se lastima, se fatiga, gana combates
en inferioridad solo por tenacidad o por suerte, pero éstos tienen sus consecuencias y es frecuente verle
magullado y hecho polvo en los siguientes capítulos. De ahí la intrusión del
personaje que ejerce de enfermera, que es un agradecido contrapunto a la visión
que tenemos todos de Murdock.
La serie ha demostrado unos fundamentos sólidos pero
necesita un pilar que la haga emerger considerablemente. Wilson Fisk llega en
el cuarto capítulo y la serie va a dar otro salto cualitativo. La figura de Kingpin es controvertida. Es difícil conseguir un personaje que
transmita todo lo que significa el rey del Crimen. Que tenga toda su
contundencia física y a la vez aporte esa grandeza y perversión del sistema a
la vez. Además, uno se podía asustar por
la manera eficaz en que se estaba trasladando. Este Kingpin no empieza la serie
como el rey de la ciudad, más bien es un recién llegado arribista que tiene que
lidiar con los poderes fácticos de la
ciudad y que no en pocas ocasiones tiene que supeditarse o mostrarse inferior
a otras bandas de la ciudad. Iba a ser
difícil mostrar el ascenso desde abajo
sin que quedase forzado. De hecho yo mismo recuerdo quejarme cuando en el
tercer episodio un tipo decide suicidarse antes de dar información sobre su
jefe. Kingpin no había llegado al status de infundir tanto miedo.
Cuando aparece en pantalla es en la figura de Vincent D’Onofrio…
y se acabaron todas la dudas. El actor
se mimetiza de tal manera con el personaje que no hay un aspecto que no se
borde por completo. Puede que
físicamente le falte centímetros respecto al cómic, pero mantiene una
contundencia que hace temblar a quien esté a su lado. Y después se exhibe tanto cuando tiene que aparece controlador
como en los ataques de furia que le sobrevienen. Si podíamos tener duda de ese ascenso al
poder, está tratado de manera fidedigna. El trato que reciben los rusos en sus
manos es acertado, y las alianzas de poder van y vienen según los designios de
Fisk, que movía hilos por detrás de todos. Si algo ha quedado perfectamente
plasmado en la serie es qué es Kingpin. Kingpin es la corrupción hasta el
máximo poder, el verdadero poder de Kingpin no es tener una torre super alta,
ni un ejército de matones. Si no tener
marionetas que juegan a su juego en todos los ámbitos de poder. Tener hombres
a su disposición para ejercer sus
intereses en todos los ámbitos. Esto queda
reflejado perfectamente en la serie. Cualquier policía, político, juez o
periodista pueden seguir las órdenes del
dueño de la Cocina del Infierno.
Un aporte que va a resultar fundamental para
tridimensionalizar al personaje va a ser el aporte de Vanessa. El interés
romántico de Fisk va ser imprescindible
para darle aristas al personaje. Porque al principio podría parecer que para
Fisk solo sería una estratagema más, o incluso un divertimento, pero resulta
que es un amor real y sincero, lo que otorga a Fisk mayor humanidad que ser
solamente la figura implacable que representa el mal. Su dedicación a Vanessa,
que terminará influyendo en sus negocios hacia final de temporada, nos presenta
a un hombre que no se considera malvado per se. Él se ve como el benefactor de
la Cocina del infierno. Áquel que va a hacer lo imposible para salvar la ciudad
de la vorágine negativa en que se
encuentra su barrio. Desde su perversa visión su ascensión y sus saltos fuera
de la ley es la mejor manera para ayudar a los suyos, como no pudo hacer su
padre. No en vano el capítulo dedicado a Kingpin, donde conocemos su pasado y
sus circunstancias se convierte seguramente en el favorito de la serie, y la
salida de Fisk delante de la opinión
pública en todo un momentazo, mejorando si cabe la relación entre Kingpin y
Vanessa, pues ella acepta el grado de
poder de su pareja, y está dispuesta a mantenerse a su lado y a apoyarle en lo
que haga falta.
Realmente aquí la serie ya lo tiene todo. Si has acertado de
manera tan contundente con Kingpin ya lo tienes todo hecho. Durante buena parte
de los capítulos se va gestando el universo de Daredevil de manera eficiente,
dibujando el escenario en que terminarán chocando Fisk y Murdock
inevitablemente. Mientras nos presenta a
conocidos como Melvin Potter, localizaciones como Josie’s o vamos perfilando
personajes tan buenos como Ben Urich, más Ben Urich que nunca, o Wesley. Quizás
la aportación de Stick, antiguo mentor de Matt, se me antoja algo desacertado. No
porque Scott Glenn no dé el pego, pero parece un acercamiento hacia un mundo
mágico y superheróico (La mano y ¿Kun L’un?), que creo que la serie no estaba
aún preparada para dar.
Y cuando parecía que ya nos sabíamos los derroteros de la
serie y hacia donde iba a tirar… aún nos tienen guardadas algunas sorpresas. No
debería de sorprendernos siendo Steven DeKnight el inquieto showrunner de la
misma, que ya en Buffy y en Spartacus nos habían dejado con el culo torcido.
Aquí supongo que quiso darles una vuelta de tuerca a todos los lectores de
cómic y empieza a sorprendernos con tramas no esperadas. Para empezar Foggy va
a conocer la identidad de Daredevil, y eso va a dar un giro dramático a su
relación que, aunque algo forzado les hacía falta para darle entidad a Nelson. E inesperadamente Karen liquidará de un
disparo a Wesley. No deja de ser un
desperdicio, porque Wesley es un personaje delicioso como subalterno de
Kingpin, pero servirá para que Karen dé otro paso hacia su lado oscuro. Pero si
algo no esperábamos bajo ningún concepto era que un personaje capital como Ben
Urich desapareciera. Su investigación de
periodista nos había reflejado un Ben Urich perfecto, tirando de periodista de
vieja usanza, sacando mierda de los armarios y
sin miedo de atacar a los poderosos pese quien pese. Por supuesto, si
este poderoso es Wilson Fisk e investigas su pasado más de lo que debieras,
pues puedes meterte en problemas, pero todos nos quedamos ojipláticos cuando un
Kingpin furioso irrumpe en su domilicio y termina asesinado al segundo
periodista más famoso de Marvel. Porque todos los fans de Fran Miller sabíamos
las de cosas que aún podría aportar Urich a la serie.
Llegamos a los capítulos finales y es significativo que en
lugar de poner al héroe en un ascendente aprieto sea el asedio a Wilson Fisk lo
que vaya a marcar el clímax de la serie. Habla bastante de, a la postre, quien
es el epicentro de la serie. Con el
envenenamiento de Vanessa, del que no es muy difícil saber quiénes eran los
culpables, la muerte de Wesley, el cerco de Urich y Page y la traición de sus
socios, ponen a Kingpin entre la espada y la pared. Finalmente Murdock será quien le dé el golpe de gracia
para su caída. En sus dos vertientes. Primero de manera legal, sacando sus
trapos sucios y forzando su detención, y después de una solemne, extraordinaria
fuga en mitad del puente, donde aparece
Kingpin en toda su magnificiencia, lo hará físicamente. Con el enfrentamiento
esperado entre ambos. Hago hincapié que aquí, ya aparece Daredevil con su traje
clásico. Y yo, que venía pidiéndolo desde el principio, reconozco que no funciona
en pantalla tan bien como el traje negro. Sobre todo porque a partir de aquí deja de ser el tipo
sufridor que lucha para comportarse más como un superhéroe, con sus acrobacias,
piruetas y poses chulescas, que le quita la gracia que había tenido hasta
ahora.
Daredevil ha sido un producto la mar de estimulante. Han
exprimido a tope todo lo que puede ofrecer el formato televisivo, para
acercarse de manera más realista, profunda, detenida y cuidada a los personajes
que lo que podría haber hecho otra película. Han dado en el clavo con la
interpretación de un personaje fundamental para Kingpin e incluso no se han
limitado a copiar al personaje de cómic, si no que se han atrevido con tramas
inesperadas. Un trabajo bien hecho. Basta saber si para las siguientes
temporadas se sigue por el mismo camino, porque cada vez que han dado algún
(escaso) movimiento más superheróico parecía que chirriaban los engranajes. De ahí
que lo que en principio parecía una idea prometedora de agrupar todas las
series con el tiempo, no sé si no terminará siendo contraproducente para un
producto tan redondo como el Hombre sin Miedo
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