Y llegó la película que no esperaba nadie. Llevaban los mutantes de Fox languideciendo demasiado tiempo. Tras el merecido subidón que resultó la fórmula regeneradora de primera generación cada película posterior iba perdiendo un escalón en interés y emoción. Días del Futuro pasado, con unos mimbres excelente se instauraba en el chichinabismo completo, y Apocalipsis incidía en la desidia más absoluta. Para mas inri en Mavel estaban exultante con el triunfo de su universo compartido que alcanzaba su culmen en Infinity War y EndGame. Ante tal tesitura parece que la vuelta al redil de los personajes de Fox era un WIn WIn de manual. Tanto mutantes como fantásticos estaban dejando a deber en la compañía y es vox populi que el MCU los necesita para su próximo nivel. Lo único que pasa es que deja colgadas varias propuestas del universo Fox. Por un lado unos Nuevos mutantes que se planteaban interesantes en su tráiler, y por otro la cuarta entrega de esta nueva generación, que ya nos había adelantado en Apocalipsis el personaje de Fénix Oscura.
No voy a pararme mucho a describir lo que significa la saga de Fenix Oscura en el mundo del comic. Solo con decir que hablamos de la culminación de la etapa de Claremont Byrne, que ha de estar en el pódium de toda clasificación de etapas superhéroicas, pues es suficiente para entender el nivel superlativo de la historia que van a trasladar a pantalla. También es obligatorio añadir que dicha saga ya fue llevada a la pantalla grande en la tercera parte de la franquicia, que la gente tiende a preferir olvidar.
Algo tienen en contra el bueno de Brian Singer contra el personaje de Fénix, pues ya hizo la espantada en aquella decisión final que quedó solo regular, y tres cuartos de lo mismo ha pasado ahora, dejando la dirección en otras manos. Conste que yo pienso que yo venía defendiendo que éste era un paso necesario y acertado, pues tanto Dias del Futuro Pasado como Apocalipsis se estaban quedando cortitas en espectáculo y grandeza respecto al cine de superhéroes actual. Pero aquí se demuestra una vez más que los mutantes se han convertido en una patata caliente en Fox, pues ni siquiera se procura un mínimo riesgo o autoría en su sustituto. Se coloca al guionista de la franquicia para que debute como director, y ya ves tirando, cuando la tengas acabada nos avisas. Una decisión meramente funcionarial para la que se supone es tu franquicia estrella.
Que tampoco voy a echar pestes de Simon Kenberg antes de tiempo, como se verá al final de la reseña, pero sí es verdad que se le nota la bisoñez en algunos momentos. Si yo me quejaba de la falta de fuerza de Singer, pues al debutante Kenberg se le van a ver las costuras más pronto que tarde. La película empieza con una misión espacial y un rescate por todo lo alto, que la verdad es que despierta el mismo interés que los nuevos trajes chándal de los mutantes. No se puede rodar de manera más anodina e impersonal una escena que debería ser épica, que nos está mostrando un sacrificio enorme y que a la postre será clave en la película. Uno ya levanta la ceja escéptica viendo de dónde venimos.
Además debemos obviar diversos problemas de continuidad que no debería ser tan obvios teniendo al guionista de la franquicia al frente. Pero pasar por alto que han pasado treinta años desde que Magneto, Mística y Charles se unieron sin que se note un ápice en sus personajes se hace complicado. Por no hablar que ya en la anterior Apocalipisis se nos había presentado la fuerza Fénix dentro de Jean Grey, con lo que la nueva introducción de la misma es un sinsentido.
Éste se va a convertir en uno de los grandes problemas de la película. Porque la saga de Fenix Oscura trata especialmente de la corrupción del personaje. Como un alma cándida como jean Grey termina convertida en una fuerza del Caos ante el enorme poder que tiene. Y ya sé que no voy a tener al Club Fuego Infernal haciendo de las suyas, pero sí que hubiese hecho falta un personaje como Jason Wyngarde para manipular a Jean y llevarla con sutileza hacia su lado oscuro. Aquí no hay tiempo para sutilezas por lo visto. Por un lado nos traemos unos villanos que si los hubiesen llamado genéricos en lugar de D’ Bari (ops. A Chris Claremont no le va a gustar esto) hubiesen sido mejor definición. Una Jessica CHastain que no sabe ni como se llama su personaje, una trama extraterrestre que de verdad no pinta nada de nada en la trama, y un grupo de carne de cañón sin motivación ninguna durante todo el metraje. DE verdad que será que no tienen suficiente personajes el Universo mutante como para tener que sacarse a estos de la manga.
Y por tanto nos quedamos sin lo que debería ser más potente de la película. La lenta conversión de Jean en un personaje oscuro. Tampoco es que Sophie Turner sea una actriz que dé para sutilezas. En seguida se le ven las limitaciones y apenas se dedica a poner caras de mala leche para demostrar su lado oscuro y poco más. Lo que sí utilizan bien como catarsis es el personaje de Xavier. No soy el mayor fan del personaje manipulador y cuasivillanesco en lo que ha acabado siendo el profesor X de los cómics, pero aquí funciona bien ese McAvoy crecidito, vanidoso incluso ante la popularidad de sus Xmen y cuyas acciones son cuestionadas por sus alumnos, sobre todo cuando salgan a relucir algunos cadáveres que mantenía en el armario de su pasado y del de Jean. Nos lleva a otra de las escenas cumbres, o lo debería ser, porque entre la desgana que ha demostrado Jennifer Lawrence por seguir en la saga desde hace tiempo, y la poca energía de su director, la muerte de Mística, recordemos uno de los personaje principales de esta franquicia no puede ser más deslucida. La película sigue adelante sin ganas.
Estos Xmen siempre han tenido tres patas en los que apoyarse, incluso demasiado. Si ya nos quitamos la necesidad de sacar a Lobezno, y nos hemos deshecho de esa Mística cuya actriz se cree suficiente estrella para ir pintándose de azul en todo momento, nos falta el tercero en cuestión, que es Magneto. Evidentemente tienes que contar con el Magneto de FAssbender en la película, pues seguramente es el mejor personaje de la Saga ahora mismo, pero ya había tenido problemas al meterlo con calzador en historias que no deberían ser suyas (¿verdad, jinetes del apocalipsis?) Aquí parece que se va a caer en el mismo error, cuando aparece en el campamento hippie de mutantes (¿Genosha?) para inmiscuirse en una trama que en principio no debería de tocarle ni tangencialmente. Pero se aprovecha su conexión con Mistica para que su persecución a Jean Grey sea algo más personal. Y al fin con la llegada de Magneto encontramos algo como energía en la película. Es ver a Erik Lehsser llegar levitando, o controlar un helicóptero en dura pugna con Jean y nos recuerda la enorme potencia que tiene el personaje en pantalla.
¿Es posible que la película aún pueda levantar cabeza? Sorprendentemente por lo deslucido hasta ahora sí. La batalla en Nueva York es un inesperado buen momento de acción, con todos los personajes X teniendo su dosis de protagonismo y haciendo un uso correcto de Rondador o Cíclope, que hasta ahora parecía que sólo pasaban por ahí, y luego nos conduce a un clímax que sinceramente es lo más intenso que hemos visto de la franquicia mutante desde Primera generación. No por la resolución de la trama, que ya se ha demostrado que el plan de estos malos no nos interesa mucho, pero toda la escena en el tren es para enmarcar por la planificación y potencia que aúnan. Hasta los villanos genéricos que nos estamos tragando terminan siendo algo más que masillas y aportan sus propios roles a cada enfrentamiento, lo que hace mejor los momentos con Tormenta, el citado Rondador y sobretodo un Magneto desatado al que es una maravilla verle en pantalla.
Como decimos la resolución tampoco da para mucho más, la Fuerza Fénix pasa de puntillas por la película sin demostrarse su verdadera naturaleza y el esperado sacrificio de Jean no es ni una décima parte de lo épico que resulta en el cómic, pero sí es verdad que acaba con buen sabor de boca respecto a lo que estaba apuntando la película.
Decisiones controvertidas como la retirada de Xavier de la escuela, pues se van a quedar en camino de nadie, en cuanto Marvel les dé por reiniciar la franquicia. Ha sido, efectivamente una película que nadie quería hacer a estas alturas, pero aún asi, se han esforzado por darle un final correcto a la franquicia mutante. Tras años languideciendo tampoco podíamos aspirar a más.
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