Cronología. 2012. Se anuncia un bombazo impensable. El odiado, caduco y jubilado George Lucas vende Star Wars a Disney por una cantidad astronómica (no en vano, Lucas solo se mueve por el dinero, no por el amor a sus personajes recuerden) La noticia se recibe con vitores ante la certeza que vendrán nuevas películas de la mayor saga galáctica de todos los tiempos, y al menos no por el que perpetró las odioseas secuelas.
Cronología. 2015. Se estrena El despertar de la fuerza. Es un bombazo instantáneo. La gente está ávida por recuperar a los personajes de toda su vida y JJ Abrams es recibido como el nuevo rey Midas. Aunque tiene evidentes virtudes, sobretodo en el carisma de los nuevos personajes, deja un poso bastante hondo de pastiche. La película, a la que se piensa un poco en ella, es un remake oculto (y no demasiado oculto) de Una Nueva Esperanza. Lucas afirma que le habría gustado que la película hubiese sido algo más novedosa y arriesgada.
Cronología. 2017. Se estrena Los últimos jedi. Abrams salió de la saga por problemas de la producción y se le entrega la misma a Rian Johnson, director con no demasiado bagaje, y se le da libertad total en la misma. Las intenciones de Johnson se alejan del remake de Abrams, y toma decisiones controvertidas que harán que buena parte del fandom odie la película sin fisuras. Sin duda una película más riesgosa que la conservadora El despertar de la fuerza, pero terriblemente irregular en su desarrollo. Mark Hamill no se cortó un pelo en criticar las decisiones del director.
Cronología. Estamos en 2019. SE estrena el Ascenso de Skywalker. Tras dos películas que han tenido un recibimiento tibio, siendo generoso, y dos spinoff que terminan saturando todos los años el universo Star Wars (siendo Han Solo el primer “fracaso” en taquilla de la franquicia) esta tercera película llega con el público agotado y desentusiasmado. La trilogía Disney, que debía recoger lo mejor de las películas antiguas y vigorizarlas para las nuevas generaciones, terminan siendo un “sin pena ni gloria” y ni siquiera la vuelta de J J Abrams parece levantar la expectación necesitada. Los mismos que despotricaban contra George Lucas no hace ni cinco años, ahora añoran al hacedor de la Saga viendo los resultados finales.
No sé si será justo o no pero ante este panorama se enfrentaba JJ Abrams para cerrar la trilogía actual. Consecuencia de cosas que se han hecho mal desde el principio. Empezando por la más evidente y para mí el fallo estructural que ha tenido esta trilogía: La libertad creativa que han tenido los directores en cada película. Yo aquí miro directamente a Katlheen Kennedy como la productora máxima de la franquicia que no impusiese una mano férrea para asegurar una hoja de ruta de la que no salirse. Tener claro qué quiere contar la trilogía, y desde que punto y hasta que punto tienen que ir sus personajes. Porque aquí ha habido decisiones contradictorias que no tienen ningún tipo de sentido. Si llega Rian Johnson y se carga personajes y futuras líneas argumentales que Abrams había sembrado, llega ahora la tercera película y se encuentra un berenjenal increíble.
No estoy poniendo a Johnson como el malo que se carga los juguetes de Abrams y a éste el pobre que tiene que intentar juntar las piezas rotas y que no se note. No, porque yo seguramente en muchas cosas compro los cambios de Johnson. A mí Snoke no me ha gustado nunca, me parecía un Palpatine de tercera regional y está mejor muerto que repetir el cliché pero peor. E igualmente compro mucho la idea de los Últimos Jedis en que la Fuerza no es monopolio de unas familias poderosas, si no que se democratiza y cualquier don nadie, como la Rey de la segunda película, puede ser poderosa en la fuerza.
Pero Abrams va a tener la misma libertad para la conclusión como tuvo Johnson. Un buen guionista debería coger el melón envenenado que hereda y sacarle jugo a partir de ahí. Pero JJ tira por el camino fácil. Sabe que tiene la connivencia de los productores para hacer lo que quiere así que lo que va a buscar es devolver la saga a su redil, por muy incoherente que sea con la anterior. De hecho se va a dedicar sin miramientos a lanzar Zascas nada disimulados a las decisiones que no comparte con Johnson, para estupefacción de los fans que ven como personajes o tramas dan un giro inexplicable de 180 grados de una aparición a otra.
Así que si para JJ el linaje de Rey era una semilla por explotar en la primera película, pues se pasa por alto la revelación de los últimos Jedi y se le coloca como heredera de una dinastía poderosa. Y sí JJ había colocado a Snoke para que hiciese el papel del emperador y se lo han quitado, pues ni corto de perezoso multiplica por mil la apuesta y se trae al mismo emperador, a.k.a. el abuelo de Rey.
Veníamos advertidos en los trailers, pero nunca pensábamos que se iban a atrever a tanto. Podíamos aceptar que fuese un recurso puntual, una especie de fantasma, un recuerdo del lado oscuro, un guiño para los fans. Pero nada de eso. Se trata del mismísimo Emperador redivivo, que tampoco vamos a pararnos a explicar cómo y porqué. No hace falta decir que me parece una idea horrible. Ya no quiero pararme a pensar en cómo se ha hecho con una flota aún superior a cuando tenía el imperio bajo sus órdenes, o porque se escondía detrás de Snoke. Lo peor es si pensamos más allá. Obviamente si Palpatine no acaba muerto al final del retorno del Jedi, pues el sacrifico de Darth Vader no tiene ningún sentido y queda totalmente vacío. Así que JJ, lo has conseguido. Ya no solo te cargas cosas de la película anterior, si no que consigues cargarte cosas de la trilogía clásica.
Yo tengo a Abrams por un tipo listo y seguro que él mismo era consciente desde el principio de los problemas que suponía su decisión. Así que yo no veo casualidad en que tan controvertido hecho te lo meta de sopetón desde el principio. Ni se corta en dispararle directamente en las letras iniciales. Es su manera de quitarse el sapo de encima. Estás obligado a tragártelo ahí y disfrutar de la película con esa premisa. Si la aparición del emperador hubiese sido el leitmotiv de la cinta o el clímax se corria el peligro que tal rocambolesca revelación te sacase de la película por completo. Algo así como hizo la Starkiller en el Despertar de la Fuerza.
Un poco con el mismo sentido planifica la película Abrams. Tiene tantas cosas que contar, y si no las tiene se las saca de la manga para manejar la película con un ritmo endiablado, vertiginoso. Empiezan a pasar cosas y cosas en pantalla, a ir de un mundo a otro sin apenas pausa para pensar en lo que está pasando que solo te puedes dejar atrapar por las virtudes del mismo. Cierto que el ritmo non stop es propio de las películas de Star Wars y de la space opera en general, pero aquí está multiplicado con la intención que no te pares mucho a hacer preguntas, porque hay giros y atajos de guión que son totalmente gratuitos e inconsistentes. Personajes que aparecen convenientemente donde les toca sin más explicación, mcguffin como la daga milenaria sith que contiene el emplazamiento de algo que está ahí hace sólo décadas, o historias mal resueltas como el borrado de memoria de C3P0, la pseudomuerte de Chewbacca o la revelación que el general Hux es un traidor sin que aporte nada de peso más que su esperada muerte.
¿Y a que se agarra entonces Abrams para tirar hacia delante la película? Pues a las mismas virtudes que tenía el despertar de la fuerza. Por un lado el enorme carisma de los personajes. Igual que en la primera película de la trilogía volvemos a disfrutar cada vez que los protagonistas salen juntos. Y si Finn y Poe fueron la pata coja de los últimos Jedi aquí se vuelve a disfrutar de ellos, juntos, por separado, mostrándose divertidos y teniendo sus momentos. Luego tiran de un humor mucho menos idiota que en la película de Johnson, tiene más chispa e ironía y funciona muchísimo mejor, haciendo la película más divertida. Y luego narrativamente y visualmente funciona muy bien. Sí que se le puede acusar otra vez de poca originalidad dentro del universo Star Wars (¿otro planeta selvático? ¿otro planeta desértico?) pero sí que luce espectacularidad en pantalla. Desde los restos de la estrella de la muerte en el planeta oceánico a las inmensas batallas espaciales o los mastodónticos decorados del planeta del emperador.
Y uno de los pilares de esta película, y seguramente el único que toda la trilogía se sostiene es la relación entre Kylo y Rey. Abrams refuerza la idea de la conexión mental entre Kylo y Rey (incluso de manera algo inconsistente como cuando se pasan objetos uno a otro) y realmente hay que quitarse el sombrero ante ambos actores. Rey ha sido todo un descubrimiento y sabe ser fuerte y épica, a la vez que divertida y graciosa cuando la situación lo requiere. La verdad es que no falla en ningún momento de la trilogía, aún teniendo que todo el peso de la trama acaba en ella. Pero es que Adam Driver está al nivel, si no mejor. Todo el mundo lo odió en la primera película, le insultaron por feo y no le veían peso para ser el nuevo Darth Vader. Yo pedí tiempo, pues conocía al actor de Girls y sabía que era muy bueno. Y ha terminado convenciendo a todo el mundo. La dualidad entre lado oscuro y lado luminoso está bien llevada, ha conseguido una insospechada presencia física y se muestra en cuanto ha tenido buen material como lo que es: un actorazo. Aquí llama la atención el momento en que abandona el lado oscuro, gracias a una inesperada aparición de Han Solo, que redime un poco su mala muerte de episodio VII, y Kylo Rey (o Ben solo en este caso) pasa a tener un lenguaje corporal totalmente diferente.
Esta redención, se veía venir desde la primera película, no nos engañemos, se utiliza con acierto la figura de Han, aunque todo hace presagiar que debía ser un lugar para Leia. Han tenido que abordar el difícil reto de acabar la historia de la Princesa con la muerte de Carrie Fisher. No quiero ser injusto, que bastante han hecho, pero no había manera fácil de hacerlo. Prácticamente Leia muere en off, y la mantenemos en pantalla con una sábana por encima. Sigo pensando que se perdió una oportunidad de darle la muerte heroica del personaje de Laura Dern en los Últimos Jedi a Leia. Sí hubiese sido el final épico que aquí era imposible conseguir.
Para el clímax, Abrams ni corto ni perezoso pretende sablear directamente el Retorno del Jedi. No nos debe engañar viniendo del que sableó directamente Una nueva Esperanza, pero la sala del emperador, tentando al Jedi de turno entre batallas espaciales de sus amigos, y con las mismas motivaciones, cuando no las mismas frases que en la película de Richard Marquand pues engañan poco. Lo cierto es que llegado a este punto solo toca tirarse abajo sin frenos (lo que ha sido toda la película) y que la gente lo disfrute. A fin de cuentas, es lo que mejor se le da a JJ. Y va a hacer un buen trabajo. Alternando momentos espectaculares, con otros que no tienen ningún tipo de sentido (¿Caballos sobre un destructor estelar? ¿en serio?) y sirviéndose de la manera más demagógica posible del más puro fanservice. Sí, nos manipula y se sirve de nuestras emociones, pero si nos emociona con Luke levantando su Ala X no nos vamos a parar a pensar que es absolutamente estúpido que la nave funcione, o que este Luke, que se encarga de dejar claro que no tiene nada que ver su comportamiento y motivaciones con el que escribió Johnson, debería haberla utilizado hace tiempo. En fin.
Para este viaje hacia el corazoncito de los fans tiene el mejor aliado en John Williams. Que no habrá dejado ningún tema nuevo que se clave al oído, pero le basta tirar de todo su fanfarrioso repertorio anterior para elevar cada escena por mil. Momentos como la llegada de Lando y las naves de la Alianza, o el epílogo en Tattoine, pues lo deben todo al maestro Williams. Que no quede duda que este hombre es parte incuestionable que Star Wars sea la leyenda que es hoy.
En fin, la película acaba con pocas ideas nuevas, ni falta que le hace para llegar a donde quieren. Luchas eternas entre Sith y Jedis, los estimable aparición de los Caballeros de Ren para coger el legado de la afamada Guardia del emperador, como los más inútiles de la Galaxia, el sacrificio de Kylo con unos poderes curativos convenientemente nuevos para la ocasión. Nada es especialmente brillante, pero todo funciona bien, de manera dinámica, con un buen montaje. O sea la parafernalia de JJ es capaz de envolver una película que tiene defectos por do quier.
Así acaba el Ascenso de Skywalker. Sales con un buen sabor de boca a fin de cuenta, con la música de Williams retumbando en tu cabeza, con la escena de los dos Soles en tus ojos y acabas con un buen sabor de boca. Si para conseguir este buena sensación te han tenido que engañar toda la película con un ritmo trepidante que no te dé tiempo a reflexionar y con escenas lanzadas directas a tu corazón friki. Si has tenido que dejar el cerebro fuera de la sala durante buena parte del metraje, pues no habla bien de esta película como final de la saga que nos lleva acompañando 42. Y esto seguramente no es culpa del Ascenso de Skywalker. La trilogía ya llegaba moribunda a esta última entrega y JJ Abrams ha tirado por el camino con el que pretendía agradar a más gente. Se le podía achacar no haber sido más complejo, o más arriesgado, pero precisamente por eso mataron a Johnson. No tenía opción ganadora JJ.
Pero así acaba también esta trilogía y aquí no puedo ser nada complaciente con la globalidad de la Saga. Tres películas marcadas por inconexiones constantes, por idas y venidas de ideas y personajes según quien los tratase, que haciendo lo difícil, que es conseguir unos buenos personajes que no nos hagan echar de menos en demasía a los personajes clásicos, no han sabido construir una historia coherente y han dado marcha delante o atrás, según lo que esperaban o maldecían los fans, y que no ha dado en ningún momento la sensación que la saga siguiese una directriz marcada, si no que no dejaba de dar bandazos y solapaban remiendos sin sentido para arreglar ideas sin sentido. En fin, como ya dije en su momento, habían conseguido ya que yo desconectase emocionalmente de estas películas y que terminase por aislar estas películas de la saga clásica. Mi verdadero Star Wars acabó con la muerte del emperador, la pira funeraria de DArth VAder y la fiesta junto a los ewoks en la Luna de Endor. Allí sí que la Fuerza estará conmigo siempre
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