No hace mucho hablábamos por aquí de Visión y la Bruja Escarlata como el buque insignia de la llegada de Marvel Studios a la televisión. Tras el cenit que supuso Infinity Wars y Endgame la estrategia de Kevin Feige se bifurcaba y ante la falta de los grandes nombres cinematográficos (a la espera que mutantes y Fantásticos den el salto) desarrollaría nuevos conceptos en la gran pantalla y desarrollarían algunos ya expuestos en la pequeña. El fatídico 2020 nos ha dejado sin los primeros y con las series de televisión como los únicos elementos Marvel que estamos pudiendo disfrutar de esta cuarta fase. Aunque la serie de Wanda fue la primera que nos llego era esta Falcon and the Winter Soldier la que estaba destinada a ser el desembarco en Disney Plus.
Tampoco vamos a engañar a nadie. La elección de los protagonistas es un reclamo irregular. Los hemos visto desarrollándose en brazos del Capitán América, y realmente han aportado como secundarios potentes (sobre todo Bucky) pero la sombra de las barras y estrellas era tan alargada que minimizaba todo lo que le rodeaba. Y es algo que ahora, incluso con Chris Evans retirado, va a seguir pasando. Se da la curiosa circunstancia que en la serie el verdadero protagonista no está. Esta es la serie del Legado del capitán América.
Ojo, no se entienda esto como una crítica ni mucho menos. La figura del Capitan América en el Universo Marvel ha sido extraordinaria. Excelentemente escrito, con un aura de carisma y de inspiración inusitado es evidente que su ausencia debía dejar un hueco irrellenable, por mucho que el epílogo de Endgame nos dejasen a Sam Wilson dispuesto a ello. Creo que en ese sentido el arco de Sam era necesario y coherente: Dudar de su valía para tamaño trabajo, ser un títere del gobierno de turno, notar el escepticismo de muchos que le rodean y finalmente aceptar la responsabilidad que conlleva la herencia recibida.
Más problemas voy a tener con el personaje de Bucky Barnes, que siendo creo yo un personaje mucho más desarrollado y con mucho más empaque hasta ahora, aquí parece que simplemente “pasaba por allí”. Realmente su trama no existe en la película. Sí, se supone que está expiando sus pecados pasados como el Soldado de Invierno, pero era un punto que ya se le sobreentendía tras Civil War y su paso por Wakanda. Por lo demás solo está para tener una especie de buddy movie con Sam y lucir palmito en las escenas de acción, y al final ni eso, que hasta en el último capítulo le roban su momento épico para regocijarse de nuevo en el Halcón.
Y como la serie va del Legado del Capitán América pues es necesario pararse en la tercera pata del banco, que reconozco ha sido lo que mejor le ha salido. Traerse al personaje de Jon Walker ha sido un acierto de todas todas. Primero entendemos de qué taimada manera la política pretende jugar con el símbolo del Capitán América, despojando a Sam del escudo del capi para inmediatamente crear a su nuevo Capi. Y Walker demuestra lo difícil que es ponerse en esos zapatos, porque en seguida se ve que tiene los pies de barro, y que el papel le va a ir grande. Y no es culpa de él, porque se esfuerza merecidamente, trata siempre de hacer lo correcto, y no se achanta ante conflictos que le superan. Lo mejor de este USagente es que no lo convierten en un mal bicho, en un loco psicópata disfrazado de Capitán América o en un villano de opereta. Incluso cuando da el paso definitivo de matar a uno de los enemigos, en una imagen icónica brutal, empatizamos con su ataque de rabia y sus razones, entendemos que ha sido usado por el gobierno y luego despojado de sus honores por hacer aquello para lo que lo crearon. Creo que es difícil criticar a Walker, simplemente no puede estar a la altura del mayor símbolo del planeta, y eso hace que crezca aún más la figura de Steve Rogers.
EL tema político en la serie es un apunte interesante, porque en ocasiones parece que se han quedado a medio camino en algunos aspectos. Yo entendía que la serie, siguiendo la estela de Soldado de invierno, debería apostar por un trhiller político para encontrar su tono. Y así parecía que iba a ser, pero sí es verdad que han sido menos incisivos de lo que parecía al principio. Si te dejan buenos apuntes como el ya comentado de la utilización del Capitán América como recurso para su beneficio, pero también hay una necesidad de meter conflictos sociales y raciales con brocha gorda que no me satisfacen del todo. Entiendo que es parte de la idiosincrasia de Sam, y que sirva como acicate para que el Halcón dé los pasos adecuados que deber dar, pero son bastante incoherentes con el status del personaje. Lo que mejor funciona, obvio, es el personaje de Isaiah Bradley rescatado de un novela gráfica olvidada, que te tiran a la cara la discriminación racial del gobierno y del ejército. Pero una vez llegado ahí… no quieren ir más allá. Entran en una misión al uso, pasa a una película de espionajes con lugares exóticos, alianzas obligadas y apariciones sorpresas. Y ahí la serie pierde parte de su potencial.
Primero porque paree que la serie vaga sin rumbo durante varios capítulos. La aparición del Barón Zemo en la serie debería subir enteros la serie y nos traen a un Zemo más soberbio que el que se presentó en Civil War. Pero a la postre su aparición tampoco es que sirva para nada. Nos lleva hasta Madripur, nos regala un meme discotequero y se escapa un par de veces dejando a los protagonistas como pardillos. Añadamos también la llegada de Sharon Carter y del grupo de Dori Mirage que van detrás de Zemo, y que igual que vienen se van y de John Walker colándose en la fiesta y llevándose el mejor momento en Riga y la resulta es que tenemos a los protagonista totalmente tapados por cuantos pasan por la serie. Como alguien lo definió son secundarios en su propia serie. Y flaco favor se les hace cuando necesitan tanta ayuda para encontrar a un grupo de aficionados como son estos Sinbanderas.
En parte porque la razón de esta trama debe ser lo peor desarrollado de la serie. Los Sinbanderas no funcionan casi nunca como antagonistas. Su líder, la misma pecosa que
Iba de tipa dura en Han Solo, va de tipa dura en Halcon y el Soldado de Invierno y funciona igual de mal. Y de la misma manera parece que les quieren dar algo de enjundia al enemigo, y buscar una crítica contra el gobierno, y de nuevo se quedan a medio camino. En un principio se hace un intento que empaticemos por estos SinBAnderas. Que sea más un grupo de antisistemas con un dilema moral detrás, pero la verdad es que en seis capítulos no han sido capaces de explicar por qué su causa contra los que han vuelto del chasquido es justa. Y segundo, su postura se radicaliza de manera exponencial en cuanto nos acercamos al final, para llegar a un punto en que su postura es directamente indefendible para el público. ¿ villanos en Marvel que se simplifican para que en el tramo final tengamos un combate maniqueo y nos pongamos del lado del héroe? Me parece que esto también forma parte del método Marvel.
Así que para el atracón fínal sí tenemos a Falcon acabando su arco, tomando la responsabilidad necesaria y dispuesto a dar el paso, con un traje clavadito al que llevó en los comics pero que a mi me chirría un poco, un Soldado de Invierno que se ha quedado en un “pasaba por aquí” en los últimos capítulos y que ha sido relegado a un tercer plano, y unos malos que han traspasado todas las fronteras morales como para caer bien a nadie ya. Así que el final es plano y previsible. Luchan, ganan los buenos y punto. Y añado que todo está competentemente ejecutado. No he parado mucho pero hay que reconocer que las escenas de acción de esta serie han estado a gran nivel, teniendo varias muy top. La primera misión de HAlcon en el prólogo del primer capítulo es inmejorable y una gran demostración de como puede molar un Halcon en pantalla (cosa que en el cine no había tenido oportunidad de lucirse) y los enfrentamientos cuerpo a cuerpo suelen ser todos bastante bien ejecutados, con especial preponderancia del combate a tres entre Bucky, Sam y Walker del capítulo cinco. En el clímax también nos deja momentos importantes y correctos, aunque como ya digo la previsibilidad se ha adueñado hace tiempo de la situación.
Varios epílogos dejan a los personajes perfilados como le interesa al estudio: Sam cogiendo el Legado del capi, Bucky sin fantasmas del pasado, Walker como USagente dispuesto a seguir aportando, Zemo en la cárcel dispuesto a poder ser usado de nuevo… Y pasamos un poco de soslayo de la crítica a la política y al gobierno que ha tenido toda la serie. Al final Sam les echa media reprimenda pero va a seguir trabajando por ello, el conflicto de Bradley que le ha amargado la vida se soluciona con una estatuilla y listo y todo el conflicto racial se omite que ya tenemos un Capi Negro. EN fin. Da la sensación que en algunos momentos la serie sabía qué teclas tocar para que fuese una serie incómoda y con dilemas importantes, pero que a la hora de la verdad no se han atrevido nunca a dar el paso, tirando por el camino más trillado y más conformista. Nos ha dado ha hecho pasar el rato sí, pero parece que será un producto de corto recorrido dentro del engranaje Marvel.
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