Me planto delante del ordenador para hablar del Caballero Luna y la verdad es que no me salen las palabras. Es tan poco el interés que ha suscitado en mí la última serie de Marvel que realmente no sé cómo enfocar la reseña más allá de la evidente decepción. Porque ha habido proyectos en Marvel que han sorprendido, otros que se han quedado por debajo de la línea, e incluso algunos que han decepcionado frente a las grandes expectativas, pero es el Caballero Luna el que ha conseguido que no tuviese ganas ninguna que llegase el miércoles para ver el siguiente capítulo, y eso es el principal fracaso para una serie de entretenimiento como ha de ser ésta.
Sé que andarán pensando que claro, ya está el intransigente que no acepta que le cambien una coma del personaje que leía en los cómics. Y no. Porque realmente mi desconocimiento del Caballero Luna es casi total. En aventuras suyas en solitario no sé si habré leído un comicbook entero, para que se hagan una idea. El caballero luna es hijo de la Marvel de los setenta, cuando la casa de las ideas dirigida por Roy Thomas trato de diversificar su plantel, con cómics de miedo, brujería, o artes marciales. El Caballero luna viene a ser un héroe bastante pulp, y para mí supuso la respuesta al Batman más oscuro de Englehart/Rogers y O’neil/Adams (de ahí la famosa portada de Sienkiewitch del caballero Luna pidiendo paso, y la jocosa repuesta del recordado Neal Adams) Viene a ser esto importante porque ya desde su concepción la comparación con el hombre murciélago no puede ser más evidente. El héroe urbano que lucha contra el crimen y no tiene poderes. Por eso me imagino que Doug Moench tuvo a bien buscar maneras de distanciarse de Bruce Wayne. Por un lado le dota de un background centrado en la mitología egipcia, y por otro lo trata como un loco rematado, con un problema de doble personalidad que va a ser recurrente. Ambos aspectos van a ser la base de la serie de TV.
Así que la serie arrancará exactamente con el tema de la doble personalidad encima de la mesa. Conocemos de primera mano a un tal Steve Grant, cuando los que conocíamos a Marc Spector nos quedamos un poco a cuadros. Pronto se ve la carta que están jugando los guionistas, y este tal Grant no deja de ser un timorato loser, muy lejos del héroe que sabemos va a ser el Caballero luna. En este primer capítulo funciona con bastante gracia los desvanecimientos de memoria, y los cambios de personalidad, al menos vistos solo desde uno de los protagonistas. Unos recursos que recuerdan un poco a Memento, pero que sirve para ponernos en situación, en esperas que llegue, ahora sí, el verdadero protagonista de la serie al final del capítulo.
Antes de continuar es obligatorio pararse en la principal razón de ser de esta serie. Oscar Isaac es el protagonista absoluto de la misma, y la verdad es que es un actor de suficiente calibre para este rol. Incluso se le queda pequeño. El lleva todo el peso continuo en la trama y la posibilidad que le da el guion de interpretar dos personalidades diferentes le da la opción de lucirse, y bien que lo aprovecha. Saber construir y diferenciar a Steve y a Marc tanto en su movimiento corporal como en su manera de actuar e incluso de hablar y basta solo el semblante de Isaac para saber qué personalidad es la que está en pantalla en ese momento. La verdad es que se ve al actor entregado para la causa y hace suyo el personaje del Caballero Luna.
Un Caballero luna con el que reconozco tengo algún problema en pantalla. No por la brutalidad de sus acciones, que creo le pega bien al personaje, pero su diseño me deja dudas, con unos vendajes que supongo sirven para dotarle de un aspecto “momificante” y nos vincule más a su pasado egipcio. De todas maneras se mueve bien en pantalla y nos deja algún momento visual jugando con la capa que da juego. El pero que tengo, y no es pequeño, es que para describir el diseño del traje me he tenido que fijar bien, porque si aparece el mismo más de seis minutos en toda la serie ya es un éxito. Parece casi ridículo lo poco que aprovechan un diseño tan icónico en pantalla. Entiendo que si tienes a Isaac como protagonista pues quieres mostrarlo. El efecto Tobey Maguire que yo le llamo, pero en esta serie llega a ser hasta insultante como pasan del traje de superhéroe.
Porque tras esta escasa primera aparición volvemos a jugar al rol de los cambios de personalidades, aunque ya con las cartas sobre la mesa. Conocemos a Marc, conocemos al villano Harrow y conocemos a Konshu como el Dios al que sirve Spector, que tiene su gracia por tener una moralidad bastante cogida con pinzas. Insisto, hasta aquí la serie tenía una premisa interesante y estaba a punto de arrancar. El mcguffin del escarabajo no parecía tener mucho recorrido y Steve Grant empieza a ser un poco cargante pero era de esperar que se lo quitasen de en medio pronto.
Y entonces todo se tuerce. Porque alguien decidió sacar al Caballero Luna de su contexto . Para mí la peor decisión de la serie es coger a los personajes y llevárselos a Egipto. Y lo que tenía que ser en principio una serie de un héroe urbano y semirealista, termina siendo una serie sobre Dioses egipcios. Que no es una métafora, que en este capítulo hay un cónclave donde aparecen los dioses juzgando al villano de la serie (para dejarle libre además, vaya Dioses omniscientes están hechos) Y a partir de aquí en la serie ya empieza a valer todo. Que lo mismo da que se tenga el escarabajo o no del principio, que da igual si buscamos en la pirámide de Keops o la tumba de Alejandro Magno, que si montamos un eclipse artificial o cambiamos las constelaciones de antaño. Da la sensación que se ha abierto la veda y cualquier idea es bien recibida. Cualquiera menos sacar al Caballero Luna que no basta con que la serie tenga su nombre como para que aparezca en pantalla.
Así que cuantos más pasaban cosas porque sí, menos interesaba la serie. El personaje de Harrow, que en su primera aparición pues parecía tener un discurso interesante y revolucionario, termina siendo un avatar de otro dios egipcio y no entiende ya nadie sus motivaciones (ni su ubicación inicial en un pueblo centro europeo, si nos lo ponemos a pensar) Aparece el interés romántico del protagonista que es un cliché con patas y que no pinta nada. Y a estas alturas ya estamos un poco hartitos del juego Steve/Marc, con Grant poniéndose gallito y cabezón en llevar una situación que es evidente que le supera. Hasta le puedes echar en cara a Oscar Isaac la manera tan descaradamente pusilánime en el que está actuando su alter ego.
YA digo que estos capítulos se me hicieron especialmente insípidos. Intentan darle un vuelco inesperado jugando la carta de “todo pasa en tu mente” cuando nos trasladamos a un psiquiátrico, regentado por Harrow ni más ni menos. Y podría funcionar con los problemas mentales que tiene el personaje, pero no. Es un totum revolutum en que lo mismo te explican la historia del pasado del personaje a la vez que vamos en barco por el purgatorio egipcio acompañado de una diosa hipopótamo (¡!) La manera en que Marc crea una segunda personalidad para evadirse de su realidad es interesante y traumática, e incluso compro el sacrificio del mismo Steve para que Marc vuelva a la vida.
Sacrificio que no sirve para nada porque, otra vez, cuando parecía que Marc Spector se hacía con el control absoluto vuelve otra vez Steve a aparecer. No hay manera de deshacerse del muchacho, en fin. La season finale llega cuando ya hace demasiado tiempo que el interés d ela serie anda por los suelos. Y tenemos a Marc, a Steve, a su mujer dando mamporros. Y tenemos una lucha de dioses gigantes que es absolutamente gratuita. Incluso tenemos al Caballero Luna en pantalla, y eso sí que es una novedad. Pues con todo eso lo único que queremos es que se acabe el capítulo, que venzan a Harrow que al final ha sido un malo de pacotilla y un desaprovechamiento de Ethan Hawke terrible y que se vuelva a la normalidad (a la normalidad, que cuando vuelven al psiquiátrico temes que tengan más golpes de efecto guardados, como el de la escena postcréditos)
Asi que en definitiva tengo que hablar de fracaso de Marvel con esta serie. Si habían apostado fuerte por Oscar Isaac y por hacer una serie dura, adulta y seria… no ha podido salir peor. Solo un protagonista a gran nivel se salva de esta propuesta que descarrila demasiado pronto y nunca vuelve sobre carriles. Y habrá que hacer una reflexión sobre las series Marvel. Porque la cosa empezó como un tiro con Wandavision, siendo todo lo original, interesante y bien escrita que se esperaba. Pero Falcon con sus buenas escenas de acción fue bastante formulaica, Loki prometía mucho y fue una decepción notable y Ojo de Halcón se salva por la buena química de sus protagonistas pero tiene un perfil muy bajo y algunas resoluciones que dejan que desear. Y ahora Caballero Luna a la que hemos acabado sin ganas. No diré que van cuesta abajo y sin frenos pero sí necesita que alguna de las siguientes series sea buena sin peros, para demostrar que la Magia Marvel del cine sí se puede trasladar a la pequeña pantalla.