miércoles, mayo 25

CABALLERO LUNA

Me planto delante del ordenador para hablar del Caballero Luna y la verdad es que no me salen las palabras. Es tan poco el interés que ha suscitado en mí la última serie de Marvel que realmente no sé cómo enfocar la reseña más allá de la evidente decepción. Porque ha habido proyectos en Marvel que han sorprendido, otros que se han quedado por debajo de la línea, e incluso algunos que han decepcionado frente a las grandes expectativas, pero es el Caballero Luna el que ha conseguido que no tuviese ganas ninguna que llegase el miércoles para ver el siguiente capítulo, y eso es el principal fracaso para una serie de entretenimiento como ha de ser ésta.

Sé que andarán pensando que claro, ya está el intransigente que no acepta que le cambien una coma del personaje que leía en los cómics. Y no. Porque realmente mi desconocimiento del Caballero Luna es casi total. En aventuras suyas en solitario no sé si habré leído un comicbook entero, para que se hagan una idea. El caballero luna es hijo de la Marvel de los setenta, cuando la casa de las ideas dirigida por Roy Thomas trato de diversificar su plantel, con cómics de miedo, brujería, o artes marciales. El Caballero luna viene a ser un héroe bastante pulp, y para mí supuso la respuesta al Batman más oscuro de Englehart/Rogers y O’neil/Adams (de ahí la famosa  portada de Sienkiewitch del caballero Luna pidiendo paso, y la jocosa repuesta del recordado Neal Adams) Viene a ser esto importante porque ya desde su concepción la comparación con el hombre murciélago no puede ser más evidente. El héroe urbano que lucha contra el crimen y no tiene poderes. Por eso me imagino que Doug Moench tuvo a bien buscar maneras de distanciarse de Bruce Wayne. Por un lado le dota de un  background centrado en la mitología egipcia, y por otro lo trata como un loco rematado, con un problema de doble personalidad que va a ser recurrente. Ambos aspectos van a ser la base de la serie de TV.

Así que la serie arrancará exactamente con el tema de la doble personalidad encima de la mesa. Conocemos de primera mano a un tal Steve Grant, cuando los que conocíamos a Marc Spector nos quedamos un poco a cuadros. Pronto se ve la carta que están jugando los guionistas, y este tal Grant no deja de ser un timorato loser, muy lejos del héroe que sabemos va a ser el Caballero luna. En este primer capítulo funciona con bastante gracia los desvanecimientos de memoria, y los cambios de personalidad, al menos vistos solo desde uno de los protagonistas. Unos recursos que recuerdan un poco a Memento, pero que sirve para ponernos en situación, en esperas que llegue, ahora sí, el verdadero protagonista de la serie al final del capítulo.

Antes de continuar es obligatorio pararse en la principal razón de ser de esta serie. Oscar Isaac es el protagonista absoluto de la misma, y la verdad es que es un actor de suficiente calibre para este rol. Incluso se le queda pequeño. El lleva todo el peso continuo en la trama y la posibilidad que le da el guion de interpretar dos personalidades diferentes le da la opción de lucirse, y bien que lo aprovecha. Saber construir y diferenciar a Steve y a Marc tanto en su movimiento corporal como en su manera de actuar e incluso de hablar y basta solo el semblante de Isaac para saber qué personalidad es la que está en pantalla en ese momento. La verdad es que se ve al actor entregado para la causa y hace suyo el personaje del Caballero Luna.

Un Caballero luna con el que reconozco tengo algún problema en pantalla. No por la brutalidad de sus acciones, que creo le pega bien al personaje, pero su diseño me deja dudas, con unos vendajes que supongo sirven para dotarle de un aspecto “momificante” y nos vincule más a su pasado egipcio. De todas maneras se mueve bien en pantalla y nos deja algún momento visual jugando con la capa que da juego. El pero que tengo, y no es pequeño, es que para describir el diseño del traje me he tenido que fijar bien, porque si aparece el mismo más de seis minutos en toda la serie ya es un éxito. Parece casi ridículo lo poco que aprovechan un diseño tan icónico en pantalla. Entiendo que si tienes a Isaac como protagonista pues quieres mostrarlo. El efecto Tobey Maguire que yo le llamo, pero en esta serie llega a ser hasta insultante como pasan del traje de superhéroe.

Porque tras esta escasa primera aparición volvemos a jugar al rol de los cambios de personalidades, aunque ya con las cartas sobre la mesa. Conocemos a Marc, conocemos al villano Harrow y conocemos a Konshu como el Dios al que sirve Spector, que tiene su gracia por tener una moralidad bastante cogida con pinzas. Insisto, hasta aquí la serie tenía una premisa interesante y estaba a punto de arrancar. El mcguffin del escarabajo no parecía tener mucho recorrido y Steve Grant empieza a ser un poco cargante pero era de esperar que se lo quitasen de en medio pronto.

Y entonces todo se tuerce. Porque alguien decidió sacar al Caballero Luna de su  contexto . Para mí la peor decisión de la serie es coger a los personajes y llevárselos a Egipto. Y lo que tenía que ser en principio una serie de un héroe urbano  y semirealista, termina siendo una serie sobre Dioses egipcios. Que no es una métafora, que en este capítulo hay un cónclave donde aparecen los dioses juzgando al villano de la serie (para dejarle libre además, vaya Dioses omniscientes están hechos) Y a partir de aquí en la serie ya empieza a valer todo. Que lo mismo da que se tenga el escarabajo o no del principio, que da igual si buscamos en la pirámide de Keops o la tumba de Alejandro Magno, que si montamos un eclipse artificial o cambiamos las constelaciones de antaño. Da la sensación que se ha abierto la veda y cualquier idea es bien recibida. Cualquiera menos sacar al Caballero Luna que no basta con que la serie tenga su nombre como para que aparezca en pantalla.

Así que cuantos más pasaban cosas porque sí, menos interesaba la serie. El personaje de Harrow, que en su primera aparición pues parecía tener un discurso interesante y revolucionario, termina siendo un avatar de otro dios egipcio y no entiende ya nadie sus motivaciones (ni  su ubicación inicial en un pueblo centro europeo, si nos lo ponemos a pensar) Aparece el interés romántico del protagonista que es un cliché con patas y que no pinta nada. Y a estas alturas ya estamos un poco hartitos del juego Steve/Marc, con Grant poniéndose gallito y cabezón en llevar una situación que es evidente que le supera. Hasta le puedes echar en cara a Oscar Isaac la manera tan descaradamente pusilánime en el que está actuando su alter ego.

YA digo que estos capítulos se me hicieron especialmente insípidos. Intentan darle un vuelco inesperado jugando la carta de “todo pasa en tu mente” cuando nos trasladamos a un psiquiátrico, regentado por Harrow ni más ni menos. Y podría funcionar con los problemas mentales que tiene el personaje, pero no. Es un totum revolutum en que lo mismo te explican la historia del pasado del personaje a la vez que vamos en barco por el purgatorio egipcio acompañado de una diosa hipopótamo (¡!) La manera en que Marc crea una segunda personalidad para evadirse de su realidad es interesante y traumática, e incluso compro el sacrificio del mismo Steve para que Marc vuelva a la vida.

Sacrificio que no sirve para nada porque, otra vez, cuando parecía que Marc Spector se hacía con el control absoluto vuelve otra vez Steve a aparecer. No hay manera de deshacerse del muchacho, en fin. La season finale llega cuando ya hace demasiado tiempo que el interés d ela serie anda por los suelos. Y tenemos a Marc, a Steve, a su mujer dando mamporros. Y tenemos una lucha de dioses gigantes que es absolutamente gratuita. Incluso tenemos al Caballero Luna en pantalla, y eso sí que es una novedad. Pues con todo eso lo único que queremos es que se acabe el capítulo, que venzan a Harrow que al final ha sido un malo de pacotilla y un desaprovechamiento de Ethan Hawke terrible y que se vuelva a la normalidad (a la normalidad, que cuando vuelven al psiquiátrico temes que tengan más golpes de efecto guardados, como el de la escena postcréditos)

Asi que en definitiva tengo que hablar de fracaso de Marvel con esta serie. Si habían apostado fuerte por Oscar Isaac y por hacer una serie dura, adulta y seria… no ha podido salir peor. Solo un protagonista  a gran nivel se salva de esta propuesta que descarrila demasiado pronto y nunca vuelve sobre carriles. Y habrá que hacer una reflexión sobre las series Marvel. Porque la cosa empezó como un tiro con Wandavision, siendo todo lo original, interesante y bien escrita que se esperaba. Pero Falcon con sus buenas escenas de acción fue bastante formulaica, Loki prometía mucho y fue una decepción notable y Ojo de Halcón se salva por la buena química de sus protagonistas pero tiene un perfil muy bajo y algunas resoluciones que dejan que desear.  Y ahora Caballero Luna a la que hemos acabado sin ganas. No diré que van cuesta abajo y sin frenos pero sí necesita que alguna de las siguientes series sea buena sin peros, para demostrar que la Magia Marvel del cine sí se puede trasladar a la pequeña pantalla.

martes, mayo 17

CONSULTA CON EL DOCTOR

Está siendo la fase cuatro de Marvel la más dispersa. Ya  hace unos años desde que Iron Man se sacrificase en Endgame, y en este tiempo ya nos han llegado una buena cantidad de productos, tanto en televisión como en cine para ampliar el espectro marvelita. Pero siendo la gran mayoría de buena calidad y con la factura del MCU habitual, sí parece que no hay primero un líder que encauzase al resto del universo como lo eran entonces los Vengadores en general e Iron Man en particular, ni un objetivo concreto como era alcanzar la guerra del infinito contra Thanos. Pero sí parecía que en el horizonte podrían aparecer sustitutos para ello.

Primero, el Doctor Extraño. Creo que dentro de los héroes “en activo” tras Endgame demuestra que es el mayor peso pesado en cuanto a preponderancia que se le está dando en el Universo marvel (no en vano, ejerce el papel de Tony Stark incluso en el No Way Home de Spiderman) También cuenta con quizás la mayor estrella dentro del elenco actual de Marvel Studios. Benedict Cumberbatch El inglés puede aguantar una película por sí mismo con esa mezcla de flema, ironía y carisma que se le escapa de los poros, y ha hecho al Doctor Extraño completamente suyo.

Y respecto al segundo objetivo parece que la fase cuatro se direcciona en relación a la presentación del multiverso. Ya hemos vistos atisbos de ello en  la serie de Wandavisión y sobre todo con la (fallida) Loki donde se presenta el concepto de Universos alternativos y más adelante con el No Way Home de Spiderman que ya muestra de facto viajes interdimensionales. El multiverso ha llegado al Universo Marval para quedarse, ser importante y ser explotado. Con estas premisas parece que Doctor Extraño y el Multiverso de la locura se postulaba claramente para ser la película más importante de la fase cuatro, al menos por ahora.

Yo reconozco que no soy el máximo defensor de la primera película del Doctor Extraño.  Funciona como película de presentación, pero no pasa de cumplidora y de buscar no salirse de los parámetros del método Marvel, aunque sea a costa de explotar un sentido de humor que no pega nada con el personaje. Scott Derrickson pasó sin pena ni gloria por Marvel sin dejar un atisbo de personalidad en su película.

La sorpresa salta cuando para la secuela se prescinde del director inicial, para ser ni más ni menos que Sam Raimi el nombre que firmará esta secuela. Y los escépticos diremos que ya ves tú, que más dará si todas las películas de Marvel están rodadas de la misma manera. Y llega el señor Raimi y nos calla la boca. El director de Spiderman se muestra visulamente  desatado. Los momentos en que se utiliza la magia en esta película son de puro cómic, con hechizos locos, dimensiones delirantes y reinterpretaciones bastante creativas de los distintos universos. Y sobre todo  cuando la situación lo requiere recupera su personalidad de creador de Posesión infernal y deja algunos momentos de malrrollo, o directamente terroríficos que no se habían visto en el UCM hasta ahora.

Gran parte de este repertorio viene dada por la villana del film, que es exclusivamente la Bruja Escarlata. Lo digo porque Wanda va a ser una villana completa. Nada de buscar grises , o razones fundadas para su comportamiento. Más bien al contrario. Debemos entender que el personaje ha sido poseído o pervertido por el Darkhold para comprender parte de sus actos, porque pocas veces hemos visto un villano tan cruel, desalmado y sanguinario como lo ha sido Wanda Maximoff. Y a fe que Elisabeth Olsen lo disfruta. Realmente haciendo de Dark Scarlett la actriz se come la película. Da una imagen de poder, malevolencia y de  determinación por su causa que deja elementos de auténtico pavor hacia su personaje.

Pero que la increíble interpretación de Olsen no nos impida ver el bosque. Porque con este personaje empiezan a verse las costuras al guion. Yo tengo un serio problema con la motivación del mismo. La búsqueda de sus hijos a costa de todo es poco sostenible. Primero porque repites el mismo arco que la serie Wandavision, donde ella hacía lo posible por conseguir una familia, hasta el punto moralmente reprobable, pero al final entendía que su comportamiento estaba equivocado. Aquí se pasan por el forro la redención del personaje y está todavía más obsesionada, hasta el punto de pretender directamente un secuestro. De hecho la resolución del problema se basa en que haya un único momento en toda la película que utilice el sentido común.

Otra pata donde pienso que Dr. Extraño cojea es en la irrupción como secundaria de América Chávez. A lo mejor me deja frío porque yo no tengo  una conexión emocional con el personaje de los cómics al ser de nuevo cuño, pero sí pienso que tiene escrita en la frente la palabra mcguffin. América aparece con el conveniente poder de saltar de multiverso en multiverso, lo que le pondrá en la diana de Wanda y bajo la protección de Doctor Extraño. Que igual hubiese sido que esto lo hiciese un personaje, un libro mágico o una línea de guion. De hecho no ha pasado ni una película en que el propio Doctor Extraño abría el multiverso por equivocación, así que no parece tan difícil como para necesitar a la chica latina.

Así que gracias a América Chavez tenemos la llave para ir saltando de mundo a mundo. Y uno se hace a la idea que vamos a ver una especie de What if resumidos con una gran cantidad de realidades paralelas que nos vuelvan loquísimos. Y no. Da pie para eso y será utilizado pero Sam Raimi nunca pierde la base de lo que está contando: la historia de Wanda. Así aunque pueda adornarse con detalles de los nuevos universos todo debería servir para estar enfocados en la trama. Pero claro, llega el amigo Kevin Feige y sabe el tipo de carnaza que nos gusta a los fans. Así que sin comerlo ni beberlo en cuanto pueden introduce las figuras de los Iluminati y la gente ya la tiene babeando. Y bueno, es algo controvertido. A mí los Iluminatti de los comics es una idea que no me gusta nada, aviso, pero es que aquí ni siquiera se respeta su rol. Aquí básicamente actúan como los Vengadores de este universo. Pero lo que la gente quiere ver son los huevos de pascua que se dejan para las siguientes películas: recuperar a la capitana Carter del What if, o al Rayo negro de la serie de los inumanos que nadie vio, tener una nueva Capitana Marvel y, bombazo, traerse a Patrick Stewart como Profesor X, con música de la serie noventera, y doble bombazo, presentar a John Krasinski como el nuevo Reed Richards. Si oísteis aplaudir a alguien en el cine era yo. Y sí, es disfrutable a rabiar esta escena, pero hay que reconocer que no puede ser más gratuita al final, porque en la trama no pintan nada y encima, son barridos de la manera más inmisericorde por una Wanda desatada

Aquí la verdad es que la película tiene problemas por momentos con la escala de poderes. Porque Wanda se sale de la escala cuando conviene. Si pesos pesados como la Capitana Marvel o el profesor X (muy buena su lucha en el plano mental) le duran dos telediarios, ¿quién va a ser rival para Wanda? Pues aparecen según le convenga al guion. Esto también tiene que ver con el uso de la magia, que siempre es complicado de plasmar. Se agradecen las ideas muy imaginativas como la batalla de sinfonías, que yo reconozco me pareció una chorrada pero visualmente estimulante, pero si puede caerse en el “todo vale” cuando se recurre a la magia y eso es peligroso.  Te encuentras que la misma Bruja escarlata que no tenía  rival ninguno que parase su cruzada por el universo encuentra una igual en América Chavez a la que le despiertan poderes de repente.

Por eso el tramo final, aunque esté bien rodado, me deja un poco frio. Entre que tenemos que soportar que el clímax en lugar del Doctor Extraño lo protagonice un zombie suyo, (que no digo que no sea una idea que funcione dentro de la película, pero sí le quita fuerza al enfrentamiento final) la repentina ascensión de América Chavez como rival, y el ya comentado final previsible de la trama de la Bruja Escarlata queda un último acto de perfil bajo para mi gusto.

Al final Doctor Extraño y el Multiverso de la locura no ha resultado la película ancla que algunos podían esperar para esta fase cuatro. Es una película Marvel independiente al resto del universo pero que funciona de manera más que correcta. Y aunque tiene sus defectos, y las escenas que serán más comentadas serán las menos representativas de las película, el trio Raimi Cumberbatch Olsen han puesto toda la carne en el asador para colocarla por encima de la media, y sobre todo ser una rato muy disfrutón en el cine. Tampoco tenemos porqué pedirle más.