martes, mayo 17

CONSULTA CON EL DOCTOR

Está siendo la fase cuatro de Marvel la más dispersa. Ya  hace unos años desde que Iron Man se sacrificase en Endgame, y en este tiempo ya nos han llegado una buena cantidad de productos, tanto en televisión como en cine para ampliar el espectro marvelita. Pero siendo la gran mayoría de buena calidad y con la factura del MCU habitual, sí parece que no hay primero un líder que encauzase al resto del universo como lo eran entonces los Vengadores en general e Iron Man en particular, ni un objetivo concreto como era alcanzar la guerra del infinito contra Thanos. Pero sí parecía que en el horizonte podrían aparecer sustitutos para ello.

Primero, el Doctor Extraño. Creo que dentro de los héroes “en activo” tras Endgame demuestra que es el mayor peso pesado en cuanto a preponderancia que se le está dando en el Universo marvel (no en vano, ejerce el papel de Tony Stark incluso en el No Way Home de Spiderman) También cuenta con quizás la mayor estrella dentro del elenco actual de Marvel Studios. Benedict Cumberbatch El inglés puede aguantar una película por sí mismo con esa mezcla de flema, ironía y carisma que se le escapa de los poros, y ha hecho al Doctor Extraño completamente suyo.

Y respecto al segundo objetivo parece que la fase cuatro se direcciona en relación a la presentación del multiverso. Ya hemos vistos atisbos de ello en  la serie de Wandavisión y sobre todo con la (fallida) Loki donde se presenta el concepto de Universos alternativos y más adelante con el No Way Home de Spiderman que ya muestra de facto viajes interdimensionales. El multiverso ha llegado al Universo Marval para quedarse, ser importante y ser explotado. Con estas premisas parece que Doctor Extraño y el Multiverso de la locura se postulaba claramente para ser la película más importante de la fase cuatro, al menos por ahora.

Yo reconozco que no soy el máximo defensor de la primera película del Doctor Extraño.  Funciona como película de presentación, pero no pasa de cumplidora y de buscar no salirse de los parámetros del método Marvel, aunque sea a costa de explotar un sentido de humor que no pega nada con el personaje. Scott Derrickson pasó sin pena ni gloria por Marvel sin dejar un atisbo de personalidad en su película.

La sorpresa salta cuando para la secuela se prescinde del director inicial, para ser ni más ni menos que Sam Raimi el nombre que firmará esta secuela. Y los escépticos diremos que ya ves tú, que más dará si todas las películas de Marvel están rodadas de la misma manera. Y llega el señor Raimi y nos calla la boca. El director de Spiderman se muestra visulamente  desatado. Los momentos en que se utiliza la magia en esta película son de puro cómic, con hechizos locos, dimensiones delirantes y reinterpretaciones bastante creativas de los distintos universos. Y sobre todo  cuando la situación lo requiere recupera su personalidad de creador de Posesión infernal y deja algunos momentos de malrrollo, o directamente terroríficos que no se habían visto en el UCM hasta ahora.

Gran parte de este repertorio viene dada por la villana del film, que es exclusivamente la Bruja Escarlata. Lo digo porque Wanda va a ser una villana completa. Nada de buscar grises , o razones fundadas para su comportamiento. Más bien al contrario. Debemos entender que el personaje ha sido poseído o pervertido por el Darkhold para comprender parte de sus actos, porque pocas veces hemos visto un villano tan cruel, desalmado y sanguinario como lo ha sido Wanda Maximoff. Y a fe que Elisabeth Olsen lo disfruta. Realmente haciendo de Dark Scarlett la actriz se come la película. Da una imagen de poder, malevolencia y de  determinación por su causa que deja elementos de auténtico pavor hacia su personaje.

Pero que la increíble interpretación de Olsen no nos impida ver el bosque. Porque con este personaje empiezan a verse las costuras al guion. Yo tengo un serio problema con la motivación del mismo. La búsqueda de sus hijos a costa de todo es poco sostenible. Primero porque repites el mismo arco que la serie Wandavision, donde ella hacía lo posible por conseguir una familia, hasta el punto moralmente reprobable, pero al final entendía que su comportamiento estaba equivocado. Aquí se pasan por el forro la redención del personaje y está todavía más obsesionada, hasta el punto de pretender directamente un secuestro. De hecho la resolución del problema se basa en que haya un único momento en toda la película que utilice el sentido común.

Otra pata donde pienso que Dr. Extraño cojea es en la irrupción como secundaria de América Chávez. A lo mejor me deja frío porque yo no tengo  una conexión emocional con el personaje de los cómics al ser de nuevo cuño, pero sí pienso que tiene escrita en la frente la palabra mcguffin. América aparece con el conveniente poder de saltar de multiverso en multiverso, lo que le pondrá en la diana de Wanda y bajo la protección de Doctor Extraño. Que igual hubiese sido que esto lo hiciese un personaje, un libro mágico o una línea de guion. De hecho no ha pasado ni una película en que el propio Doctor Extraño abría el multiverso por equivocación, así que no parece tan difícil como para necesitar a la chica latina.

Así que gracias a América Chavez tenemos la llave para ir saltando de mundo a mundo. Y uno se hace a la idea que vamos a ver una especie de What if resumidos con una gran cantidad de realidades paralelas que nos vuelvan loquísimos. Y no. Da pie para eso y será utilizado pero Sam Raimi nunca pierde la base de lo que está contando: la historia de Wanda. Así aunque pueda adornarse con detalles de los nuevos universos todo debería servir para estar enfocados en la trama. Pero claro, llega el amigo Kevin Feige y sabe el tipo de carnaza que nos gusta a los fans. Así que sin comerlo ni beberlo en cuanto pueden introduce las figuras de los Iluminati y la gente ya la tiene babeando. Y bueno, es algo controvertido. A mí los Iluminatti de los comics es una idea que no me gusta nada, aviso, pero es que aquí ni siquiera se respeta su rol. Aquí básicamente actúan como los Vengadores de este universo. Pero lo que la gente quiere ver son los huevos de pascua que se dejan para las siguientes películas: recuperar a la capitana Carter del What if, o al Rayo negro de la serie de los inumanos que nadie vio, tener una nueva Capitana Marvel y, bombazo, traerse a Patrick Stewart como Profesor X, con música de la serie noventera, y doble bombazo, presentar a John Krasinski como el nuevo Reed Richards. Si oísteis aplaudir a alguien en el cine era yo. Y sí, es disfrutable a rabiar esta escena, pero hay que reconocer que no puede ser más gratuita al final, porque en la trama no pintan nada y encima, son barridos de la manera más inmisericorde por una Wanda desatada

Aquí la verdad es que la película tiene problemas por momentos con la escala de poderes. Porque Wanda se sale de la escala cuando conviene. Si pesos pesados como la Capitana Marvel o el profesor X (muy buena su lucha en el plano mental) le duran dos telediarios, ¿quién va a ser rival para Wanda? Pues aparecen según le convenga al guion. Esto también tiene que ver con el uso de la magia, que siempre es complicado de plasmar. Se agradecen las ideas muy imaginativas como la batalla de sinfonías, que yo reconozco me pareció una chorrada pero visualmente estimulante, pero si puede caerse en el “todo vale” cuando se recurre a la magia y eso es peligroso.  Te encuentras que la misma Bruja escarlata que no tenía  rival ninguno que parase su cruzada por el universo encuentra una igual en América Chavez a la que le despiertan poderes de repente.

Por eso el tramo final, aunque esté bien rodado, me deja un poco frio. Entre que tenemos que soportar que el clímax en lugar del Doctor Extraño lo protagonice un zombie suyo, (que no digo que no sea una idea que funcione dentro de la película, pero sí le quita fuerza al enfrentamiento final) la repentina ascensión de América Chavez como rival, y el ya comentado final previsible de la trama de la Bruja Escarlata queda un último acto de perfil bajo para mi gusto.

Al final Doctor Extraño y el Multiverso de la locura no ha resultado la película ancla que algunos podían esperar para esta fase cuatro. Es una película Marvel independiente al resto del universo pero que funciona de manera más que correcta. Y aunque tiene sus defectos, y las escenas que serán más comentadas serán las menos representativas de las película, el trio Raimi Cumberbatch Olsen han puesto toda la carne en el asador para colocarla por encima de la media, y sobre todo ser una rato muy disfrutón en el cine. Tampoco tenemos porqué pedirle más.

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