ANTECEDENTES.
Que no caiga en el olvido lo buena que resultó ser el Daredevil de Netflix. En 2015, paralelamente a que el UCM iba creciendo en las grandes salas dio permiso a Netflix para que desarrollase sus héroes más urbanos con Daredevil, Jessica Jones, Power Man y Puño de Hierro para que desembocase en los defensores. Las series tuvieron una calidad y un recorrido desigual pero no hay dudas que la que brilló con luz propia fue Daredevil. Primero por un casting perfecto. Segundo con unas escenas de acción impactantes que en su momento fueron lo mejor que se veía en televisión, y tercero porque habían sabido trasladar a la perfección todo el aura dramático y trágico que ha acompañado al personaje. Tres temporadas con un tempo perfecto (poniéndome un poco crítico le podía poner peros a la saga de Electra) y que mantenía un nivel muy alto.
Tan alto sería que llamó la atención de Kevin Feige y familia. Porque si una cosa está funcionando tan bien entre el fandom ¿Por qué dejar que sean otros los que se queden con las ganancias? El fin de las series Marvel en Netflix tendrá que ver con los ratios de audiencia pero no dudo que ya tendrían puesto el ojo en traerse al redil a personajes interesantes para la apuesta por las series de tv en Disney. Y dado que el nivel de las serie Marvel ha sido algo cuestionable pues no sabemos si es buena o mala noticia.
Afortunadamente las cabezas pensantes hicieron lo que debían hacer siempre: Pensar. Si gran parte del éxito de la serie se debe a los allí implicados pues qué necesidad hay de tocarlo. Así que mil gracias por no recastear la serie, porque Charlie Cox ha demostrado que ES Daredevil. Y porque Vincen DOnofrio ha demostrado que ES Wilson Fisk. Sus roles habían encajado tan bien que habría sido imposible cambiar a estos actores y que la cosa no se resintiese. De igual manera se ha traído a los mismos Showrunners de la serie original por lo que la sensación de continuidad debería ser primordial. Pero aún no lo tenemos claro al 100%. El universo del ucm no está siendo tan oscuro como el que salía en Netflix y es posible que se pretenda rebajar la tensión dramática. Además las primeras apariciones de Daredevil en el UCM, con el traje amarillo, parecían querer traernos una variante diferente del personaje. Un Daredevil más desenfadado, menos intenso y con menos drama. Que no está ni mejor ni peor pero sí era cambiar lo que ya ha funcionado.
CAPITULO UNO.
Zas. En toda la boca. Esto sí que es reventar la serie. Los primeros quince minutos de Daredevil. Born Again explota todo por los aires. Literalmente. Estábamos hablando de la continuidad con la serie de Netflix y lo parece tanto que la serie parece justo una continuación del último plano de la misma. Pero lo hace para quitarse de un plumazo todo lo anterior. En un apasionante inicio Bullseye aparece y lo primero que hace es cargarse a Foggy (¡!) Y tras una escena de acción en plano secuencia marca de la casa (aunque he de decir que luce menos que otras de la misma serie) Daredevil “ejecuta” a su enemigo.
De aquí nos movemos en el tiempo para recolocar las piezas donde las va a tener Born Again. Y efectivamente ha dinamitado la serie por completo. Se ha deshecho de Foggy literalmente y de Karen prácticamente. Para mí es una pérdida irremplazable. El nivel de afinidad que conseguían estos tres personajes había llegado a cotas excelentes. La química entre Foggy y Matt para darnos momentos divertidos y de amistad sincera funcionaba muy bien, y era necesario para un personaje tan atormentado. Y dejar fuera a Karen sinceramente es un desperdicio. No va a encontrar otro personaje con esa fuerza y determinación, por mucha Heather que se nos presente
A la postre tiene que empezar a dibujar un nuevo contexto, en el que Matt ha renunciado a ser Daredevil después de lo ocurrido y quiere tener refrenado a su parte violenta. ES interesante porque paralelamente tenemos a Kingpin, que está pasando por un lance similar. A Fisk lo hemos tenido en la serie de Ojo de Halcon y la de Echo (olvidar, olvidar) y vemos que ha dejado de lado su parte más corrupta y ahora intenta establecerse como un ciudadano ejemplar. Aunque a mí el estatus de Vanessa como jefa mafiosa nunca me ha interesado mucho, la verdad. Pero es interesante como ambos intentan ir en contra de su propia naturaleza y, como se ve en la tensa escena que ambos confluyen en una cafetería, va a ser difícil controlar sus demonios hasta que tengan que “nacer otra vez”
CAPITULO DOS
En este capítulo se empieza a cimentar el tono de la nueva etapa de Daredevil. A lo mejor es algo injusto para con la serie tener que compararla continuamente con su contrapartida anterior pero es inevitable siendo una continuación de la misma. Y es verdad que esta serie por ahora se vislumbra menos oscura e intimidante que la serie de Netflix.
Matt Murdock sigue sin ser Daredevil y después de la tábula rasa que hicieron en el primer capítulo está necesitado de rodearse de nuevos personajes secundarios. Y no quiero ser duro pero ninguno de ellos va a estar a la altura de los que han eliminado. Ni su compañera de bufete, ni el detective que trabaja con ellos, ni el nuevo interés romántico de Matt, ni la sobrina de Ben Urich… Todo es una bajona respecto a lo que teníamos. Lo que sigue sosteniendo la serie es el trabajo de Charlie Cox. De verdad que este tío ha nacido para hacer de Matt y su sonrisa irónica con las gafas puestas ya es un icono de la serie. Se agradece además que le den cancha a su trabajo legal. Y puede que la serie vaya por aquí, como el caso de este Tigre Blanco que había actuado al ver una injusticia y ahora se le juzga por ello.
Lo más interesante por ahora es el rol de Wilson Fisk como alcalde de Nueva York. Parece que es un Kingpin sin querer hacer de Kingpin. O sea que sí tiene intenciones positivas y no quiere solo utilizar el cargo en beneficio propio. Pero se mueve como un tigre enjaulado contra su propia naturaleza. Un caballo de batalla interesante es que va a poner la lucha contra los justicieros enmascarados como primordial en su política. El momento en que extorsiona al jefe de policía es bastante fiel al personaje, pero el Kingpin del pasado hubiese sido bastante más resolutivo.
CAPITULO TRES
Acaba la trama de Tigre Blanco sin darle tampoco demasiada preponderancia. Sirve el personaje para poner en palestra la polémica de los justicieros enmascarados sobre la mesa. Y para que Matt Murdock se mire ante el espejo en cuanto a su intención de colgar los cuernos y no volver a tomarse la justicia por su mano, cuando su instinto lleva a eso. La escena de acción contra los policías corruptos vestido de negro recuerda al fin a la del anterior serie con la intensidad en las coreografías y la fuerza dramática de la misma. Y cuando parece que la solución del caso del tigre Blanco era más optimista un inesperado prólogo acaba con esa trama de forma abrupta. No sé si la enfermedad del actor que acabó de la forma más trágica fue decisiva para esta decisión, pero si es coherente con lo que se está construyendo en la serie.
Porque la otra pata de la serie que es Kingpin sigue estando entre dos aguas. Entiendo lo que quieren hacer de apaciguarlo en su nuevo rol político, pero creo que lo están mitigando de más y su presencia no da tanta firmeza como antes. Incluso físicamente se le ve bastante menos imponente que antaño. Necesita algún punch poderoso para dar un golpe sobre la mesa.
CAPITULO CUATRO
Mmmm… Llegamos casi al ecuador de la serie y podemos decir que ésta se mueve entre dos aguas. No puedo decir nada verdaderamente negativo de ella, pero la verdad es que no me está interesando tanto como debería con los mimbres que traía la serie. Me está pareciendo una oportunidad desperdiciada.
Porque todo lo que termina pasando por aquí es correcto, bien hilado, con un proceso cuidado pero me interesa muchísimo menos que otros años. Un ejemplo perfecto en este capítulo es la aparición del Castigador. Parece metido un poco con calzador, en relación a los tatuajes del Punisher que lleva la policía corrupta (algo un poco cogido con pinzas) Y por supuesto la escena está bien, se escribe fielmente al personaje y John Bertrhal luce como el Castigador como siempre. Pero palidece si la comparamos con los diálogos afilados, cortantes y sentenciadores de ambos personajes en la azotea de la temporada dos. El Daredevil de Disney es una comida precalentada al microondas del Daredevil de Netflix.
CAPITULO CINCO
Capitulo extraño éste. Parece que en el ecuador de la serie abraza el formato autoconclusivo y se cascan un episodio independiente del resto de las tramas con un atraco a un banco. Y entrando en el juego, la verdad es que se disfruta. Aparece el cameo innecesario del padre de Khamala Khan, pero como el personaje es tan querible lo soportamos con agrado. Y toda la trama del robo es una excusa para disfrutar muy mucho del carácter socarrón e irónico de Daredevil. Y ahí Charlie Cox se sale del pellejo nuevamente. En ningún momento parece que los villanos van a suponer una dificultad manifiesta para el héroe, que tiene como gran hándicap tener que actuar la mayor parte del capítulo desde su identidad secreta. En fin, nada del otro jueves. Se mira, se consume y hasta la semana que viene si tienes que contarnos algo más importante. Pero hemos pasado un rato divertido.
CAPITULO SEIS
Aquí seguimos con la serie bastante enquistada. Son seis capítulos con este y la maquinaria no avanza. Más bien al contrario. Si ya en el primer capítulo nos mostraban el nuevo status quo de la serie, con Matt y Kingpin negando su naturaleza, nos plantamos más de un mes después y no se ha avanzado un ápice respecto a ello. Matt sigue sin querer dar pasos al frente, y Fisk incluso parece que los da hacia atrás, pues parece que cualquier mindundi de tres al cuarto se cree con suficiente bemoles para plantarle cara al capo mafioso y salir airoso, lo que le deja en bastante mal lugar. Apenas algún ápice del antiguo Wilson Fisk, como el destino del amante de Vanessa pero el desarrollo no parece que avance hacia ningún lado.
Creo que la serie necesita como el comer que dén un paso adelante los secundarios, pero la verdad es que hasta ahora ninguno de las nuevas incorporaciones están respondiendo. Más bien al contrario. La abogada que está con Matt o el expolicía que conoce su identidad no pasan de ser atrezzo, muy lejos de los inmensos secundarios que tenía esta serie. Y Heather como interés romántico se ha quedado corta desde el minuto cero. A ver si coge relevancia con la nueva trama, la de Muse, que parece que se dibuja como villano de final de campaña. No conozco al personaje en los cómics, pero visualmente es atractivo y puede ser el empujon que esta serie necesita imperiosamente.
CAPITULO SIETE
Pues no. Adelantaba yo la semana pasada que Muse sería el villano final y se lo han cepillado literalmente en dos capítulos. Pues para esto tampoco hacía falta engordar tanto al marrano. Ha sido bastante decepcionante, porque podía parecer interesante su vinculación con el arte, pero al final ha quedado como un desequilibrado más sin poca historia. Sirva para que Matt haya recuperado al fin el traje y nos dieran una escena de acción bastante resolutiva.
Quizás lo más interesante de este capítulo es que al fin Kingpin está haciendo movimientos hacia donde debe. Primero desde su papel de alcalde creando la sección del cuerpo de policías especial, con lo mejor de cada casa, para luchar contra el justiciarismo en la ciudad. Donofrio está inmenso a la hora de motivar y reafirmar a sus hombres en la lucha, cuando está claro que solo busca sus propios intereses, así como cuando le informan que se ha vuelto a ver a Daredevil en acción. Y por otro lado cogiendo el toro por los cuernos y cargándose a la competencia mafiosa de la ciudad. Que parecía que por poner a Vanessa por delante le estaban haciendo la cama a Fisk, y éste demuestra que siempre lo ha tenido todo bajo control. Destaco aquí el personaje de Butch al lado de todo que está ganando puntos como el arreglatodo de Fisk. Al contrario del arribista Daniel, que no me gusta nada por muy hijo de James GAndolfini que sea.
CAPITULO OCHO
Vale. Voy a empezar con una frase que resume todo. Un minuto de Bullseye en la serie vale más que los ocho capítulos anteriores. Ha sido reincorporar a Pointdexter como el villano de la serie y la carga dramática ha subido ad infinitum. De repente para encarar la final season todos los personajes vuelven a estar bien escritos: Kingpin, Vanessa y su afán de poder por encima de cualquier otra rencilla. Matt y la obsesión contra Fisk que le va a costar su relación con Heather (de la que no va a llorar nadie), Bullseye y su necesidad de venganza al sentirse utilizado. Todo va a confluir en la escena del baile del alcalde en la que de nuevo tenemos a los personajes principales a flor de piel, interactuando entre ellos, sabiendo los secretos unos de los otros y con el disparo de Bullseye como catalizador para la season finale. Así sí, leches. Mucho hemos tenido que esperar.
CAPITULO NUEVE
Ya hemos llegado al final de la serie y aunque hemos puesto peros en el viaje el último capítulo ha puesto las cosas en su sitio. Seguramente junto al primer capítulo ha sido el mejor, más intenso y dramático de la temporada. Le podemos poner peros, pero aquí está la esencia de lo que ha sido Daredevil en pantalla pequeña.
Toda la temporada ha sido reubicar a Kingpin y a Matt Murdock en sus posiciones naturales. Y aquí llega el culmen de ese viaje. Murdock ya tiene una misión, que es vengar a Foggy y conseguir que caigan Fisk y Vanessa. Pero será mejor con ayuda de sus amigos, que dirían los Beatles. Lo primero es traerse de nuevo a Frank Castle a escena, y como siempre que sale se come la pantalla. Quizás se le da demasiado protagonismo al Castigador en el capítulo final de Daredevil, que por momentos hacen un team up con una interacción muy divertida y bien escrita. Y aún mejor y más importante es la vuelta de Karen Page. Te hemos echado mucho de menos Karen. Era la mejor secundario de la serie y es volver a ser el pepito grillo de Matt y vuelve a ganar la serie en densidad dramática. Y la química entre Matt y Karen se come la pantalla por completo.
Por su lado Kingpin también da sus últimos pasos para gobernar la ciudad a su manera. Cargándose de la manera más visceral posible a la oposición en la policía y mandando como alcalde con mano dictatorial. Era el camino que se veía recorrer. Que utilice su mando para sus operaciones criminales a lo mejor es demasiado obvio, porque parecía que la posición en la que Fisk quería lo mejor para Nueva york era sincera, y era más estimulante esa posición, pero es verdad que es el recorrido coherente del arco de Kingpin.
No esperaba eso sí, el final tan abierto que tiene la serie. En lugar de brindarnos el enfrentamiento definitivo (otro más) entre Kingpin y Daredevil se echan a un lado y se posicionan para la segunda temporada. Con Fisk mandando en la ciudad de Nueva York y teniendo todo el poder en su mano y con Murdock liderando la resistencia con esa frase de “La ciudad sin miedo” que es de gallina de piel.
CONCLUSIONES
Llevaba afilando la guadaña media temporada para darle caña a esta serie. Pero los dos últimos capítulos me han contentado lo suficiente como para ser más benévolo. No voy a negar que para mí se ha llegado al nivel de la serie de Netflix en pocas ocasiones y que al peso Daredevil: Born Again ha sido la peor temporada de la serie del cuernecitos. Durante muchos capítulos se ha dedicado a dar palos de ciego, sin tener un rumbo fijo y yendo con el piloto automático puesto. Se habían quedado con lo superficial pero no ahondaban en la aquiescencia que hizo grande al personaje. Así que cuando ya estaba preparado para ser muy crítico nos han regalado un final de serie, donde no por casualidad se cimenta en los personajes originales, que acaba por todo lo alto y coloca a los personajes en una muy buena dirección para continuar. Así que se han ganado en la foto finish la confianza para que la siguiente temporada sea un salto de calidad importante.
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