lunes, junio 30

ANDOR. DIARIO DE BITÁCORA

 ANTECEDENTES
Tony Gilroy triunfó sobradamente con la primera temporada de Andor. Levantó de la nada una serie de calidad que debe ser considerada no sé si la mejor, pero sin duda la más diferente de cuántas series nos ha traído Disney.  Y ahora a posteriori parece fácil darle crédito pero la apuesta no era tan ganadora como ha resultado siendo en un principio: Alejado del Filoniverso, con un tono muy diferente a todo lo que saca Star Wars, un ritmo propio bastante más sosegado que el resto de la franquicia y con el único vínculo de continuidad que Diego Luna como Cassian Andor no era tan sencillo convencer al público de introducirse en Andor. Pero a pesar de ello la primera temporada funcionó como un tiro. Una vez que uno se acostumbra al ritmo lento y entiende la estructura por sagas cerradas de la serie realmente la misma es un in crescendo de intensidad y una manera adulta de describir los inicios de la rebelión y los tejemanejes dentro del imperio que es un disfrute absoluto. EL final de serie con la chispa de la rebelión en Ferrix y con Cassian abrazando la causa dejaba todo bien abierto.
Si es cierto que saltó la noticia que esta segunda temporada sería la última. Puede parecer un error con todo los frentes que estaban abiertos y las buenos personajes creados, pero siempre es más agradable que se decidan por terminar las series cuando tocan que no alargarlas innecesariamente. 

PRIMER ARCO
Andor no ha perdido el pulso. Es ver los primeros cinco minutos de la serie con Cassian en una misión de infiltración robando un caza TIE y ya nos tienen adentro. Porque con Andor ponemos mucho el foco en la complejidad argumental, pero no debemos olvidar que es de las series Star Wars que mejor han lucido visualmente. Esta primera escena es un sí a todo en ritmo, en espectacularidad y en narrativa. Y  aquí llega la parada de burro. Andor acaba varado en un planeta por accidente con la mala suerte de no estar solo, si no de compartir emplazamiento con los elementos más inútiles que se han juntado nunca en una galaxia muy muy lejana. De verdad que esta trama se convierte en un despropósito. Estamos acostumbrados que le den a Cassian tramas adyacentes al resto y suele vivirlas en solitarios apartados del foco, pero al menos resultaban interesantes. Aquí se ve en medio de una lucha tribal entre grupos que los mismo se quieren liar a tiros, que da la sensación que es posible que se acaben matando entre ellos mismos a poco tardar, o que dirimen sus diferencias jugando a piedra papel tijera. Si quería ser divertido ha resultado esperpéntico y solo ha servido para perder tiempo.
El tiempo que han perdido en una trama tan irracional se aprovecha en masticar la tensión con el resto de rebeldes. Blix y compañía andan en un planeta agrícola intentando pasar desapercibidos antes que vuelva Andor. Una de las cosas que más valoro de la serie es como se han tomado el papel del Imperio en serio. El Imperio como organismo opresor de la galaxia. Consigue nuestro respeto y temor en todos los ámbitos. Tanto cuando entremos en los  entresijos del BSI y cómo van a manejar la política y la propaganda para sus fines, con Dedra Meero entregada para la causa. Pero incluso a nivel local se consigue insuflar esa sensación. Los controles en el planeta de una patrulla imperial se viven con una tensión contenida. Y el abuso del poder del jefe de escuadrón se vive como real y cruel. Al final una cuadrilla con cuatro stormtroopers, que en cualquier otra situación los hubiésemos tratado como carne de cañon, consiguen poner en jaque a los héroes, llevarse a un secundario por delante y solo la oportuna llegada de Cassian con un caza TIE cambia las tornas. Éste imperio sí se hace respetar.
La tercera pata de Andor ha de ser la pata política y siempre es una alegría porque significa que Luthen Rael y Mon Mothma se van a pasar por aquí, lo cual es un subidón importante. EN este primer arco están en la celebración de un boda Chandrilliana (en las montañas de Montserrat ni mas ni menos) y es un reflejo de la doble vida en la que se ve mon Mothma continuamente enfrascada y los sacrificios que ha de hacer por la rebelión. Desde casar a su hija adolescente por conseguir réditos políticos hasta tener que sacrificar, debido al empuje de Luthen, a un gran amigo por la amenaza que podía reventar su tapadera. El final de Mothma bailando desquiciada en la boda por no poder auxiliar a su amigo habla muy bien de las complejas capas del personaje.

SEGUNDO ARCO
En este segundo arco empieza el nudo Gordaniano y la serie se va a dar un giro hacia una trama de película de espías. Por un lado es brillante como mueven la política en esta serie. El BSI es uno de los mayores aciertos de Andor y está lleno de personajazos. Ya había mostrado mi devoción por Dedra Meero, pero por allí tenemos al mayor Partagaz o a Krennick jugando sus propias luchas de poder y posicionamiento. Cuentan que el interés por Gordan es geopolítico y como fuente de energía y a partir de ahí se tienen que inventar un Casus Belli para subyugar a la población civil, cuando no acabar con ella directamente. Los encargados de la propaganda imperial inventando fake news parecen aterradoramente reales.
Evidentemente en Star Wars en general y en la serie de ANdor en particular no es difícil establecer las metáforas entre el imperio y la Alemania Nazi. Así que qué mejor que inventarse una resistance francesa en Gordan, incluso con un idioma semejante a lo francófono. Estos movimientos de resistencia nos evocan a las películas de espías de las que hablábamos con un inesperado protagonista: Syril que a mí nunca me ha dicho nada en la serie, parece ahora encontrar su sitio como un infiltrado dentro de las tropas rebeldes y un sugerente síndrome de Estocolmo que le hace simpatizar por su causa. Algo que estallará pronto porque su novia Dedra estará al frente de la inminente represión  que caerá sobre el planeta.
¿Qué falla en este segundo arco? Pues que los protagonistas de verdad tienen poco espacio. Dentro de la trama de espias tienen más importancia personajes residuales como las dos chicas contratadas por Luthen que los actores principales. Andor aparece y desaparece sin aportar nada, más pendiente de Blix que de la misión que le tocaba. Ojo con Blix que me está pareciendo la pata más coja de la serie. Creo que no saben bien qué hacer con ella. Intentan evitar el síndrome de la mujer del oficial esperando en casa, pero tampoco le dan tramas para ellas sola y en lo que  intentan profundizar como esta drogadicción incipiente no parece ir a ningun lado. 
Lo mismo se puede decir en Coruscant porque ni Luthen ni Mon Mothma tienen verdadero recorrido. Apenas aportan nada y su trama se resume en un ejercicio de tensión muy bueno llevado por Kleya que se está ganando el puesto de revelación de esta temporada. 
TERCER ARCO
Y de repente, la excelencia. No sé si llegados a este punto aún queda algún creyente por convertir. Pero en caso de que quedase alguno que no catalogase a Andor como una serie superior a (casi) todo  lo que ha creado Disney con Star Wars es momento que claudiquen. Contamos aquí con el final del nudo Gordaniano  y es uno de los capítulos más impresionantes que nos ha dejado este año. Y no hablo sólo de Star Wars. La metáfora con la Francia ocupada y el régimen nazi se lleva hasta el final, y la opresión que cae sobre Gordan está perfectamente estudidada por las altas instancias, fríamente dirigida por Dedra Meero y cruelmente ejecutada por los oficiales de campo. Basta con poner un grupo demasiado inexperto, agitar el coctel y prender la chispa adecuada para que todo pase como el BSI tenia pensado desde el principio.  La dignidad con la que cae Gordan es potente y debería ser un punto de inflexión en el Imperio, de no ser porque la maquinaria propagandística ya está haciendo mella y vendiendo elementos muy contrarios a los que estamos presenciando.
Tenemos al personaje de Syril que por primera vez se cuestiona como ha sido utilizado toda su vida por el imperio. Él ha estado muy próximo a la resistencia, sabe que su causa es digna y descubrir que todo es una tramoya movida por fuerzas más poderosas, y sobretodo que su amante Dedra Meero era consciente y lo acataba en favor de su arribismo le vuela la cabeza. Finalmente tiene un enfrentamiento con Andor, para el que es un donnadie, y que va a acabar con su vida de manera algo indebida. Justo cuando parecía que el personaje estaba viendo la luz termina como una víctima más de una guerra que ni siquiera era la suya.
Si con la represión de Gordan habíamos tocado el cielo, nos dirigimos a las estrellas con las consecuencias políticas de ello. Es el momento de Mon Mothma. No exagero si digo que aquí la actriz se sale del pellejo. Realmente está espectacular en cada escena que nos tiene que trasmitir todo lo que ella está arriesgando, y en definitiva perdiendo en su decisión política. Toda su vida civil y familiar quedará fulminada para siempre, sin contar evidentemente con el riesgo personal que se supone buscarse enemigos tan poderosos.  Y el discurso en el senado donde retrata al Emperador Palpatine como el verdadero monstruo entre nosotros entra ya en las escenas cumbres de la saga.
Luego viene el momento de la extracción, con Andor actuando como hombre de acción en unas escenas muy bien medidas. Me encanta el momento en que se presenta Cassian como el hombre de confianza de Luthen y Mon Mothma duda de él, porque no sabe si su misión es sacarla del país o deshacerse de ella. No se puede describir mejor al personaje de Luthen sin que salga en escena. 

CUARTO ARCO

La serie ya esta lanzada y para empezar el desenlace nos regalan el que puede ser el mejor capitulo de la serie, contando que descubrimos el destino del sin duda mejor personaje de la serie. Al final Deedra Meero ha conseguido su objetivo, incluso cuando la habían apartado de la investigación, y ha descubierto la tapadera de Luthen Rael. Rael deja su última gran aportación a la Rebelión con la noticia de la gran arma que está preparando, aunque sea a costa de sacrificar a su mejor confidente. Pena el destino  de este personaje pero habla a las claras de hasta donde está dispuesto a llegar Luthen por su causa. Igual que en su enfrentamiento con Deedra, que jugando con doble sentidos en sus palabras se sabe perdido y decide sacrificarse a sí mismo.

Ahí sale a colación  el personaje de Kleya, que sube hasta el firmamento como el personaje revelación de esta temporada. Primero por los sugerentes flashbacks  que nos dibujan su relación a lo Lobo solitario y su cachorro y entendemos la dedicación de Luthen hacia su causa.  Y en el presente con la determinación con la que Kleya va a buscar su objetivo en el hospital, ejerciendo de asesina profesional contra la seguridad imperial y cuando llega hasta Luthen no vacila a la hora de acabar con su vida.  Duele más cuando hemos conocido su historia, cuando  adoramos a Luthen pero sabemos que era la solución que él mismo hubiese  adoptado. Antes muerto que preso por el Imperio. Nos despedimos del mejor personaje de la serie, que ha hecho subir enteros la mismas cada vez que ha aparecido y cuyo actor se ha exhibido constantemente.

De Aquí al final tiene la serie la dificil opción de dar un cierre a todas las tramas a la vez de tender un puente coherente con Rogué One. Y la verdad es que salen muy airosos. El rescate de Kleya es una de esas escenas de acción contenidas, bien medidas que nos ha regalado Andor en toda su andadura. Y de ahí a relatar el destino de todos los grandes personajes que ha tenido la serie. Dentro de la República se ve que no todo el mundo está contento con como se hacen las cosas en Yavin IV  la figura de Luthen se pone muy en entredicho por sus  formas,  para desespero  de Kleya.  Porque dentro de una rebelión hay muchas rebeliones. La de Mon Mothma y Bail Organa es política, la de Luthen es conspiranoica, la de Andor o Saw Guerrera es sucia y a ras de suelo. 

Y también tenemos que cerrar la carpeta imperial, y una vez más tocan el tema de forma maravillosa. Al final el organigrama imperial termina fagocitando todo, y gente que se ha mostrado realmente eficaz van a verse arrastrados por la maquinaria imperial. Así Pertagaz tiene un final muy digno para el, Kremick es un arribista que se va a beneficiar del trabajo de otros, para que en Rogue One le paguen con la misma moneda, y especialmente desolador es el caso de mi estimada Dedra Meero, que ha conseguido todos los objetivos que le ha pedido el imperio pero a la hora de la verdad un simple error (que ni siquiera es suyo) la condena al ostracismo más absoluto. 

El final con Andor saliendo hacia la misión con la que empieza Rogue One es perfecto para cerrar el circulo. Aunque añaden un epilogo con la sorpresa que Blix ha sido madre, que la gente lo ve como un mensaje de desesperanza cuando yo no puedo evitar lo triste que va a ser tras el destino que espera al personaje de Cassian.


CONCLUSIONES

Pues dos temporadas nos han regalado de Andor, y el resultado no ha podido ser más sobresaliente. Saco aquí a colación mi primera impresión sobre la serie, diciendo que no entraba para nada y me interesaba poco. Pero madurándose de a poco consiguió su propio ritmo, sus propio apartado diferencial dentro del universo Star Wars y desde ese punto darnos un producto con nota altísima y en un In crescendo brutal llegando a la excelencia. Ha servido como una serie de espías, como una serie de guerra, como una serie política, de intriga y de maquinaciones y con unas tramas inteligentes y sin mancillar el lore con el que juega. Mas bien al contrario. Sumando conceptos interesantes y tratando a los antagonistas como no se hacia en esta saga nunca. VAmos, un 10 de 10. 





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