domingo, mayo 1

Acción de autoridad

Mark Waid ya lleva un tiempo en los cuatro fantásticos. Realmente la nota ha de ser forzosamente alta, sobre todo en sus primeros números, y acompañado con un Wieringo que demuestra estar a gran nível. Reconozco que el dibujante al principio me daba miedo, pero una vez acostumbrado a su estilo me parece un artista más que correcto.
pero después de estos primeros números tan prometedores la cosa ha empezado a torcerse. Ya pasó en el decepcionante final de Impensable (saga irregular, y con cosas que no me gusta, pero que globalmente hay que calificarla de buena). Depués de esto vino "la quinta rueda" con una premisa demasiado simple para ocupar dos números. No digo yo que no pueda ser interesante, pero ya en la quinta rueda se empieza a abusar de alargamiento de números, en los que casi no pasa nada. Habría estado mejor desarrollado los traumas de Franklin a modo de subargumento que asi, que simplemente se hace cansino.
Y el siguiente arco es "Acción de autoridad": Debido a lo pasado en "Impensable" Latveria es un estado sin gobierno y Reed Richards decide asumir esa función. Y Mark Waid empieza a perder los papeles. porque lo que hasta ahora había sido una base sólida sobre la que construir sus 4F, la excelente caracterización de personajes, se va al traste. Reed Richards se empieza a comportar como un perturbado mental desde el principio. Oculta información a sus compañeros, se encabezona, apenas habla con sus familia, idea planes a sus espaldas..., como digo yo en el psicoanalista de Reed debería de prohibirle pisar Latveria porque cada vez que va allí actúa como un paranoico (Ver la saga de Muerte de Claremont) Supongo que es una manera de enseñar lo tocado que ha quedado Richards de su último combate con Muerte. Ya lo hacía con Franklin en la quinta rueda y Waid fracasó. Y lo hace con Reed y Waid vuelve a fracasar. Porque la venganza post-mortem contra Victor es INDIGNA de un personaje como Reed. Reed Richards actúa aquí con un sadismo contra su mayor enemigo que no tendría ni el peor Batman. Y lo siento, pero la escena con el cuadro de la madre de muerte es monstruosa en relación a este personaje. Absolutamente inadmisible.
Del transfondo político que tiene la saga es mejor no hablar. Porque todos sabemos que los búlgaros es un pueblo imperialista que ha estado siempre intentando anexionarse países vecinos, sí. Y por supuesto la ONU y los EEUU se lo pueden tolerar. Puede llegar a ser interesante la conversación en la ONU que deja ver que la decisión unilateral de Richards pone en entredicho la diplomacia estadounidense, como ciudadano americano que es. Pero en definitiva todo queda en nada. Porque lo único que se hacen son tres reuniones (que presumiblemente tienen que dar sensacion de urgencia), una en cada número y finalmente mandar a Furia para hablar con su amigote. Pos vale. La sensación definitiva es que el montaje político no deja de ser algo más de relleno.
Porque el segundo gran fallo de esta saga es el sobrealargamiento que padece. Por favor, son seis números. Si no tienes historia que contar en seis números no la cuentes. Porque lo único que haces es arruinar lo que tengas, incluso si es bueno. La política queda como relleno, pero aún peor es el papel de la resistencia latveriana que tiene que hacer su aparición entre el segundo y el tercer número, básicamente porque no tienen nada más que contar. Y es que el resultado es el siguiente en los cuatro primeros números: 1) A reed le pasa algo; 2) Reed empieza a actúar raro;
3) Reed actúa raro y los demás se dan cuenta; 4) Reed actúa raro y los demás lo comentan entre sí. Es demasiado. Es darle vueltas todo el rato a lo mismo para frenar la llegada del tercer acto, simplemente por llenar más números.
La única premisa que encuentro positiva es la utilización del metalenguaje como elemento dramático. Es decir Muerte ha muerto. Sí, vale, y yo me lo creo. Hasta que llegue el guionista de turno. Ése será el pensamiento de cualquier lector. ¿Por qué no va a serlo también de Reed? Todos estamos seguros que Muerte volverá, y hartos de que resucite. Nadie lo estará mas que Reed Richards. Sabe que su victoria nunca será definitiva (porque ahí están los guionistas de Marvel para darle vueltas otra vez al asunto) así que decide coger el toro por los cuernos. Es el gran capítulo de esta saga, ése en el que Reed se suicida para mantener su lucha eterna con Muerte lejos de su familia. La idea es buena, aunque personalmente creo que esa decisión no la tomaría nunca alguien como Reed. Para verle alejarse de todo lo que quiere Waid ha tenido que tratar a Richards como loco durante cuatro números (seis si contamos la quinta rueda). Y otro problema es el desenlace final en la lucha con Muerte. al igual que le pasa a Impensable la derrota de éste es demasiado fácil. Un Muerte con los poderes de Susan puede llegar a ser del todo terrorífico, pero apenas en dos viñetas el resto de los cuatro fantásticos pueden con él. Lo mismo pasa con Johnny y con todos a los que salta. SUpone un problema porque te terminas dando cuenta que el villano no muestra todo su poder sólo porque estamos en el desenlace, y eso repercute en la lectura y en el último sacrificio que sinceramente no llega a emocionar.
Y el tercer gran fallo de Acción de autoridad es para mi el dibujante. Howard Porter demuestra ser un artista bastante mediocre. Tiene un estilo feísta que la verdad no le va nada a la Primera Famila, que siempre son mejor retratados iluminados y esplendorosos. Por lo que las escenas de diálogo e interactuación funcionan mal. y en las escenas de acción lo encuentro demasiado estático en todo momento. Muchos dirán que su estilo es mejor que el de Wieringo por el tono oscuro de la historia. Aunque no le vea yo demasiado oscuro a Porter, siempre preferiré a Wieringo. No será oscuro, pero es mejor dibujante. Y por cierto aprovecho para tirón de orejas. Menudo dibujante regular, que lleva un descanso de seis meses. yo quiero unos 4F con uniformidad gráfica, no que cada dos por tres me cambien al dibujante. y Wieringo ya ha fallado un par de veces, ésta última de forma alarmante, estar medio año sin el dibujante fijo es una cosa de locos. Espero que vuelva pronto.
La saga en sí no es un despropósito como lo eran algunas de Pacheco, y ha tenido algún elemento interesante, pero el sobrealargamiento ha acabado por matar una idea y unas caracterizaciones que se cogían con pinzas. ESpero que en los próximos números W&W vuelvan a coger las riendas que tan bien manejaban al principio. Eso sería fantástico.

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