viernes, abril 14

BUFFY CAZAVAMPIROS ¿Por qué esta serie tiene un nombre tan malo?

Vale, al final me he enganchado. Después de escuchar a gente hablar sobre lo buena que era esta serie y después de darle varias oportunidades sin encontrarle el qué la reposición desde el primer capítulo de la serie ha sido una magnífica oportunidad para tragarte la serie completa y seguir la evolución de la misma, y finalmente me he convertido en un Buffyadicto, a pesar que ni yo mismo me lo esperaba. No voy a defender la serie como una obra maestra, o la mejor serie que se ha hecho nunca en televisión. TAmpoco pretende serlo. Es un entretenimiento divertido, vacuo en algunas ocasiones, y desenfadado, sobretodo en sus primeras temporadas. Es difícil que nadi se enganche a la serie viendo un único capítulo, aunque sea el mejor, pues se necesita seguir a los personajes, de donde vienen y a donde van para pillarle el tranquillo. Porque el cambio es una de las bazas que mejor utiliza Whedon.
¿y qué convierte a esta serie en algo mejor que Xena la guerrera, Smallville o cosas por el estilo? Es dificil identificarlo. Por un lado uno de los méritos de la serie es haber creado un universo compartido mucho más compacto que otras series de estas características. Para que Sunnydale tenga vida propia es necesario mimar no ya a los personajes secundarios, sino también a los terciarios. Por la serie pululan personajes como Harmony, o Jonathan que en otras series tendrían una sola aparición y no se volvería a saber de ellos. El acierto de Whedon and company es mantenerlos, e incluso en algunos casos ganando importancia. Solo hay que ver como empezó por ejemplo Anya en la serie: personaje de una única aparición, pero que se mantuvo, y poco a poco fue ganando protagonismo. Porque la otra gran baza a jugar es la de la continuidad. En Buffy se mima la continuidad como hubiesen querido en Marvel. Nada, absolutamente nada de lo que ha pasado en la serie es obviado (ni siquera cosas tan olvidables como el encuentro sexual entre Gilles y Joyce) y es una gozada ver referencias a episodios anteriores durante toda la serie, no ya las evidentes, sino pequeños guiños, como la rata Amy, que bien podrían haber sido enviados al ostracismo.
Estas características ya de por sí dan un tono compacto y firme a la serie. Pero ésta no pasaría a nada mejor si no fuese por el constante cambio que en ella existe. La serie cuenta con una evolución subyacente, claro está. Pero los guionistas no dudan ni un momento en echarse la manta a la cabeza si hace falta y hacer explotar el status quo (en ocasiones de manera literal) de sus personajes y tramas. Esto es lo que hace más grande a Buffy: no se limita a exponer la premisa de la serie y mantenerla ésta inamovible por más cosas que sucedan (¿alguien ha dicho Alias?) Uno puede tener la sensación que realmente en seis años la serie no ha avanzado y se mantiene en el mismo punto muerto de "la cazadora Vs vampiros" Pero a poco que uno piense en por lo que se ha pasado se tiene que callar: Buffy muere y resucita, su madre descubre su identidad secreta y la asume, su novio se vuelve malo y lo tiene que matar, Buffy se autodespide del Consejo, explotan literalmente el instituto, castran a su peor enemigo, cambia la sexualidad de Willow, le dan retroactivamente una hermana, su peor enemigo se enamora de ella, muere su madre, pierde a su novio, vuelve a morir y a resucitar.... Este maremagnum de cambios en ocasiones puede resultar contraproducente: por ejemplo liar a Willow y Xander provoca que Cordelia Chase no pintase nada en el resto de la temporada, o cargarse la biblioteca del instituto desubica por completo a Giles. Pero aunque haya habido algún que otro movimiento equivocado siempre es de agradecer esa sensacion de imprevisibilidad, que en ocasiones parece incluso improvisación.
Como dije no voy a decir que la serie es perfecta. Peca en algunos puntos obvios: Es necesaria la batallita contra vampiros de rigor por capítulo, y llegado a cierto punto la Cazadora es tan superior en combate que cansa. Además lastra capítulos que sin duda no las necesita (estoy pensando en "el Cuerpo") Y por cierto la sutilidad de la Cazadora es la de un combate de Jack Kirby: creo que en seis temporadas vistas no ha tenido un plan mejor que no sea una confrontación directa. Por no hablar que por regla general el combate final de temporada suele dejar un deje decepcionante. Quizás lo peor que llevan los guionistas sea la vida civil de la Cazadora. Después de todo lo que pasa en la serie querer mantener la identidad secreta de Buffy es muy inconsistente. ¿Cuántas veces han atacado el Bronze, o la casa de Buffy como para que la gente no se dé cuenta que pasa algo raro? Querer mantener ese aspecto a toda costa es un lastre y lleva a consideraciones estúpidas como los problemas de piel de los demonios.
Así las cosas empecé a ver la serie sin demasiado entusiasmo. La primera temporada no destaca por nada. Es cierto que los personajes tienen algún buen diálogo que otro y Willow es adorable desde el principio, pero no había nada que la alejase de la típica serie de adolescente. Y si la idea más significativa era un triángulo amoroso entre Xander, Willow y Buffy no se va por el buen camino. ¿cuánto tiempo más se puede aguantar capítulos con una bruja que quiere ser animadora o un robot chateando con Willow? La segunda temporada va por el mismo camino, quizás la llegada de Spike y Drusilla llama la atención pero poco más. La historia se centra en la historia de amor entre Angel y Buffy sin que pase nada especial... hasta que pasa. Llega Passion, el capítulo en que Buffy y Angel hacen el amor y de repente Angel se convierte en malvado. "vale, está bien pero durará un capítulo es lo que piensas" Pues no. Angelus se mantiene como malvado y apenas unos capítulos después, zas, se carga a una secundaria de lujo con sádica satisfacción. Y mientras Angel era un pedazo de soso con cara de corderito y unidimensional Angelus es un malvado fabuloso. ES terriblemente sádico, pretende acabar con el mundo y lo peor no son sus actos, lo peor es su lengua y sus hirientes comentarios, que calan en la Cazadora. Es cierto que se veía venir que la situación no era para siempre y se volvería para atrás, pero en un trágico movimiento en el clímax de la segunda temporada Buffy debe sacrificar a su amor, reconvertido en bueno.
El inicio de la tercera temporada es un paso atrás respecto a los muy buenos últimos capítulos de la segunda. Los primeros movimientos son equivocados. La resurreción-para-nada de Angel, que lo único que hace en toda la temporada es... nada. Ya ha hecho todo lo que tiene que hacer en la serie. La historia de amor con Buffy corre peligro de estirarse a lo Pícara-Gambito, y realmente solo está esperando que le den serie propia. La otra mala elección es el romance Xander-Willow, algo incoherente por lo visto hasta ahora en la serie, y que sobretodo deja a un personaje como Cordelia Chase sin ámbito. Sin Xander, que es lo único que le une al grupo se queda sin nada que aportar durante la serie. No es de extraña que desaparezca al final de la temporada. Tampoco ayuda el nuevo malo, el alcalde, que no hay por donde pillarlo (como le gusta a Whedon los malos petardos). Son movimientos discutibles, pero da igual. A estas alturas los personajes ya me tienen ganado. Ya ha calado y te importan los personajes lo suficiente como para estar enganchado. Diablos, si han conseguido que me importe un personaje como Cordelia lo tienen todo ganado. La temporada mejora cuando se alejan de Angel y su sufrimiento (aunque nos obsequia con "enmiendas" uno de los dos mejores finales de la serie) y se acerca a Faith. Es un personaje muy bien perfilado, con una personalidad magnética y muy chula, pero subyaciendo desde el principio un sentimiento de inferioridad hacia Buffy, lo que la convierte en fácilmente corrompible. E incluso el Alcalde gana muchos puntos como personaje hacia el final, en especial en su relación paternal con la cazadora renegada. Finalmente la temporada acaba con todo por los aires, con Buffy negándose a seguir las órdenes del consejo como hasta ahora y destruyendo literalmente el Instituto, centro neurálgico de la serie. La verdad es que los guionistas le pegan una patada al tablero.
LA iniciar la cuarta temporada se necesita una reubicación. Del instituto se pasa a la universidad, y los espectadores están tan descolocados como Buffy en el nuevo entorno, casa de Gilles incluida. Y definitivamente pierden la partida pues no consiguen hacer interesante ni la vida universitaria, ni la Iniciativa (por muy guapo que sea el nombre) y mucho menos a Riley Finn, nuevo interés romántico de la Cazadora (que manía tiene la muchacha con los chicos sosos) Además la temporada se cierra con un Deus ex Machina excesivo para vencer al malo de la función, Adam, que también ni chicha ni limoná. Pero los guionistas tienen una consigna clara: si tienes problemas aférrata a Willow. Efectivamente, la Rosenberg se convierte por derecho propio en la reina de la función, si no lo era ya. Empieza la temporada rompiendo su relación con Oz, entrañable personaje que funcionaba muy bien, y cayendo en un pozo de tristeza, pero sin perder su ternura. Poco a poco lo superará gracias a su relación con Tara. Y aquí hay que quitarse el sombrero. Todo el proceso de cambio de sexualidad de Willow es lento, gradual y muy natural. Desemboca en "Luna nueva" con el regreso de Oz y la confesión de Willow. Cuando éste es el mejor capítulo de la temporada es porque la historia de Willow nos interesa más que la de Adam. A eso ayuda un personaje como Tara, que entra poco a poco en los corazones de los espectadores, pero para quedarse. Yo, que pretendo ser guionista, me pregunto como se hace. Cómo creas un personaje que apenas habla cuando hay tres personas en la sala y se convierte en el favorito para muchos. (Y por cierto, odio a Whedon. Ya sabía cual iba a ser el destino de Tara y aún así se convirtió en MI personaje)
La quinta temporada quizás es la más completa. Ayuda que no tenga el bajón de interés de inicio de temporada por las que pasan todas. Aquí desde el primer momento se presenta a Glory, que vuelve a ser malo petardo, pero sí da una sensación de invencibilidad para mantenerse como amenaza durante toda la temporada. Y en un movimiento genial de los guionistas le buscan una hermana a Buffy, Dawn, de manera retroactiva, con lo que todos aceptamos sin problemas que Buffy SIEMPRE ha tenido una hermana. Además la pequeña Summers, y bastante es que no se convierta en insoportable, es elemento clave en la trama. Pero lo que de verdad aviva el interés en esta primera parte de la temporada es el drama personal de Joyce Summers, enfrentándose a una enfermedad para la poco puede ayudar la cazadora. Es quizás la única vez en la serie en que acontecimientos civiles hacen bien a la serie. Este acercamiento al drama desemboca en "El cuerpo", impagable capítulo de personas, no de cazadoras, ni brujas ni vampiros. La dirección de Whedon es enorme en todos los sentidos (si la firmase Spielberg estaría en libros de estudio) con planos desencajados, desenfocados, sin música, primeros planos de Buffy perdido... todo lo necesario para mostrar la repentina tragedia de la muerte. EL momento en la habitación de Willow está escrito con una sensibilidad extraordinaria. A partir de aquí los personajes se han convertido en adultos. Esto favorece un oscurecimiento en general de la serie que le hace ganar enteros: Los personajes están al límite y eso ayuda a percibir a Glory como más definitiva, más letal hasta el punto de volver loca a Tara. El capítulo final de la quinta temporada, "el regalo" es de gallina de piel. Quizás el combate contra Glory vuelve a pecar de lo de siempre, pero se arregla con el sacrificio de Buffy en favor de su hermana, y toma ya, su muerte.
La sexta temporada tiene más problema. los personajes quieren seguir el lado oscuro que ya habían anticipado en la quinta, así que casi todos los personajes entran en una espiral autodestructiva: Willow, nuestra adorada Willow, se convierte en una yonqui de la magia DAwn es cleptómana, Gilles decide que debe irse para que Buffy crezca como persona. Y buffy, después de resucitar prefería estar muerta, con lo que el ambiente despresivo y atormentado impregna la pantalla. Esto no es malo per se (Buffy está un poco insoportable, pero la trama de Willow es buena) pero va a chocar de frente con los malos de la función: el trío, unos secundarios de varios capítulos que se unen contra la cazadora. Una panda de frikis no parecen la mayor amenaza jamás vista, y efectivamente no lo son. Sólo sirve para presentar un montón de ataques chorras, que son divertidos pero chocan demasiado con el tono que se estaba apropiando la serie. Si en la quinta temporada la amenaza de Glory era suficientemente importante para mantener e incrementar el oscurecimiento, ahora es al contrario. Los malos tiran hacia el lado divertido, mientras que los personajes están en un maremagnum de dudas intensas. La verdadera razón es que estos no son los villanos de la sexta temporada. La saga capital es la de Willow oscura, por lo que debe mantenerse como subargumento hasta que finalmente explote. Por eso hasta llegar allí nos vamos encontrando con capítulos sin interés para la trama, que van desde los capítulos chorras como el de la hamburguesería o el de la invisibilidad, hasta otros geniales como Tábula Rasa.
Por supuesto entre estos hay que hacer mención especial al que bien puede ser considerado el mejor capítulo de la serie: "Otra vez... con más sentimiento". Efectivamente, el capítulo musical. Whedon se le va la olla y aprovecha que ya puede hacer lo que quiera para meter un musical (ya anteriormente había hecho experimentos raros como el último de la cuarta temporada, el capítulo de Jonhattan o el silencioso) EFectivamente aquí los personajes sin saber porqué se ponen a cantar, con voz preciosa de Tara primordialmente, aunque también muy bien Giles y Spike. Pero la genialidad está en aprovechar la cualidad clásica del musical, como es que en las canciones uno dice cantando lo que siente. Así que esto se repite, y los personajes no pueden evitar contar sus secretos interiores: los miedos prematrimoniales de Xander y Ania, el sentimiento de bloqueo de Giles, la desconfianza de Tara, la sensación de pérdida en la resurrección de Buffy y el amor de spike. y lejos de lo que pueda parecer las canciones son terriblemente buenas, divertidas y melodiosas para engancharte. Un capítulo que no te hartas de ver coronado por ese beso de Spike ante el son de "¿qué hacemos de aquí en adelante?.
Porque Spike hace tiempo que es el rey de la función. La idea de dejarlo sin capacidad para dañar en la cuarta temporada no parecía la mejor, pero hay que reconocer que era la única manera de mantenerlo en la serie. Pero el problema surge: ¿como mantener a Spike de secundario sin traicionarle? Dos temporadas les va a llevar conseguirlo. EFectivamente en la quinta temporada Spike asume y confiesa su amor por Buffy. "mal vamos. Ahora toca convertirse en bueno" Pues no. Su amor es tratado de manera totalmente obsesiva. Él mismo se autoimpone el ayudar a la cazadora, a pesar de que ni ella, ni sus amigos le traten demasiado bien. Pero ahí está en la pandilla, más Lobezno que nunca (y no es de extrañar que su relación con Dawn se parezca a la de Logan y Kitty) Especial es su relato de como se cargó a dos Cazadoras, lo que demuestra que de lado bueno nada. Pero ya en la sexta temporada, cuando parece que a los guionistas no les queda otra que tratarlo como un buen chico dan un giro imprevisto: es Buffy quien poco a poco, consumida por el deseo va cayendo del lado de Spike. ESto permite al vampiro poder seguir siendo perverso (además de tener unos polvos demoledores) y a la Cazadora seguir atormentada por su comportamiento. Finalmente cuando la Cazadora decide cortar de raíz su insana relación con el vampiro ya no queda otra opción, si quieres mantener a Spike que acercarlo a Buffy. Nuevamente dan otro giro imprevisto y Spike va a intentar violar a la Summers (y si tú esperabas esto en una serie de estas características te he sobreestimado) Este actor sirve de catarsis para que ahora sí SPike pueda ir en busca de su alma sin haber traicionado en ningún momento al personaje.
Y vale, es cierto todo los problemas de la sexta temporada, pero la saga de Willow oscura (si no sabes a qué es guiño yo no te lo voy a contar) es un pedazo final de temporada, inesperada por la muerte de Tara y con una Willow desatada que causa sensación y donde el amor de Xander por su amiga es lo único que hace volver a la simpática pelirroja. Y si un final como ese consigue funcionar es que la implicación emocional con los personajes es enorme.
"Desde abajo te devora". Esta inquietante coletilla acompaña el inicio y en esencia toda la séptima temporada. Esta temporada empieza un poco diferente al resto. En lugar de empezar con capítulos autoconclusivos para esperar a media temporada a sacar el gran tema final, en esta ocasión la gran amenaza se presenta ya en los primeros capítulos y desde "conversaciones con los muertos", el mejor capítulo de la temporada, de forma primordial. La séptima temporada se beneficia de tener al que quizás sea el mejor villano de la serie: el Primero. El primero toma la forma de cualquier persona muerta y es intangible. Su infisicidad, su discurso y su arrogancia le hacen un oponente temible y en ocasiones aparece como realmente imbatible. DEcir que el primero y sus acólitos, los portadores, ya habían aparecido en uno de los grandes capítulos de la serie "enmiendas" allá por la tercera temporada. Y es que en esta temporada final hay un sinfín de referencias a la continuidad de la serie: Faith y el alcalde, el capítulo musical, la iniciativa y Riley Finn, los anteriores directores del insitituto, incluso se cierra un cabo suelto de la ¡segunda temporada! Eso además de las obvias consescuencias del final de la sexta: la magia de Willow y el alma de Spike. Los guionistas siguen jugando magistralmente con Spike. Lejos de su intención es convertir a un Spike con alma en otro Ángel. Todo lo contrario. Primero tiene que luchar con su lado animal (¿alguien ha vuelto a decir Loberno?) y una vez controlado éste no se convierte precisamente en buen chico: sigue fumando, siendo malhablado y cabezota, y a punto está de cargarse al director Wood.
El problema va a surgir de mantener la tensión tantos capítulos. Whedon quiere crear un clima de guerra total contra el mal, y para eso llena la casa de potenciales cazadoras. Es una mala idea. Las cazadoras son demasiadas y apenas hacen el papel de "cabeza de turco genérico" Sólo con Kennedy tienen pensado alguna idea, el resto están para hacer bulto. Lomejor sería haberse centrado en dos o tres y darles más personalidad. Más teniendo en cuenta que también vas a unir al grupo al director Wood, Andrew y Faith. Wood tiene una buena historia detrás suyo, aunque una vez resuelta tampoco aporta nada. Andrew ni siquiera es un personaje, es un recurso para hacer chistes frikis y referenciales. y Faith llega de manera un tanto abrupta, pero da igual. Su interacción con la Cazadora es tan buena que poco importa (lo que si es "de cara a la galería es la aparición final de Ángel) De todo esto salen perjudicados los secundarios de siempre, en especial Giles, Dawn y Willow. Cierto es que casi todos tienen un capítulo para ellos, pero su aportación entre tanta sangre nueva es casi nula. Xander se salva, porque tiene un par de momentos de humanidad muy buenos. Y en el momento en que pierde el ojo te das cuenta que es realmente un personaje imprescindible. Parece que sólo esté ahí para contar chistes, pero a la postre resulta el ancla sentimental que tienen todo los personajes y por eso te duele más que con el resto.
Para el colocón final de la serie Whedon vuelve a darle una patada al tablero, como ya hizo en las temporadas tres y cinco, pero esta vez definitivo: Se carga la base de la serie, la única cazadora, y finalmente se carga Sunnydale. Y vale, el momento heroico de spike es un DEus ex Machina sacado de la manga, pero tiene ese dialogo tan bueno "es mentira, pero gracias por decirlo de todas maneras" que te lo tienes que tragar todo. Es el fin de la Cazadora.

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