Bueno, con varios años de retraso al fin he podido leerme la que se supone una de las obras capitales de final de milenio: The authority, de Warren Ellis y Brian Hitch. Normalmente entre el público distinguido nombrar a Ellis es nombrar a un pedazo de guionista... pues no seré parte del público distinguido. Como suelo decir aún no me he leído un cómic bueno de Ellis. Y vuelvo a repasar la lista: EL Thor con Deodato, Ultraforce/Vengadores, Excalibur con Pacheco, el primer número de Planetary, y más recientemente dos sagas olvidables de Ultimates Fantastic Four. A falta de la que se supone es su obra clave (Transmetropolitan) esta Authority y la ya mencionada Planetary eran las que venían con mejores críticas. Mi acercamiento a Elijah Snow y su panda me hizo salir de allí pitando, pues encontré un tebeo sobrevalorado y con un dibujante (Cassaday) desaprovechado. Ahora es el turno de valorar su segunda obra.
Es evidente que The Authority tiene cosas buenas. Es una colección que se supone surge de otra (StormWatch) que no tengo el gusto. Y el verdadero sentido de esta colección es la escala a la que se mueve. Los enfrentamientos son más grandes que la vida, y los malos suponen una amenaza a escala planetaria. Eso es todo un hallazgo principalmente para exprimir al máximo las posibilidades del dibujo de Hitch. Que es alucinante ahora, pero como sería para los que lo leyesen hace siete años y que consideraban a Hitch un mindundi que se había echado a perder calcando a Alan Davis. Hoy por hoy Hitch es el dibujante más espectacular que existe. Y Ellis sabe sacar tajada de eso. Su primera saga es un ataque a gran escala a Moscú, París y L.A. Para seguir con la invasión de una tierra alternativa y finalmente el enfrentamiento con Dios (¡!) Ahí es nada.
¿Qué problema tiene Ellis? que no sabe gestionar la tensión. Porque es cierto que presenta conflictos motivadores. Pero fracasa en absoluto a la hora de solucionarlos. Si damos un primer repaso en El círculo después de estar escuchando al malo de turno decir lo malo que es y lo invencible que va a ser... le tiran una nave encima. Y punto. En nave transmutadoras se nos pasan tres capítulos contándonos lo maligna que es la otra Albión, pero para nuestra incredulidad se cargan al malo en una viñeta. Y en Oscuridad exterior crean la amenaza más grande desde Galactus, pero le frien el cerebro y listos. O sea, el mismo Ellis pierde cancha a sus mejores armas, a lo no saber dar con una resolución que esté a la altura.
Haciendo un repaso saga por saga vemos que la serie va in crescendo. El círculo está bien, pero una vez las comparas a las otras te das cuenta que es un combate genérico, con un malo que no tiene más personalidad que ser malo, y un montón de carne de cañón que muestra más nivel destructivo que lo habitual en cómics Marvel o DC, pero que no ofrecen nada nuevo y nunca son una amenaza para el grupo. Naves transmutadoras tiene un buen planteamiento de cienciaficción (que es donde de verdad se mueve bien Ellis) Una tierra Alternativa, en que los extraterrestres llevan siglos cohabitando con los humanos intentan conquistar la tierra. Los malos tienen más enjundia con una mezcla entre ciencia ficción y el siglo XIX (Aunque Hitch no le saca mucho jugo a las posibilidades del Steampunk) y el villano de la función parece más carismático que el anterior. Al menos hasta su muerte, que es de lo más anticlimático que te puedes echar a la cara. Para eso no hacía falta que te pasases tres números presentando la amenaza. Más cuando le vas a dar el poder a uno de tus personajes de sacar a la Italia del mundo alternativo de la rotación terrestre. Porque se empieza a ver que los personajes de Authority son demasiado poderosos y el transporte puede hacer casi de todo. Ante estas perspectivas Oscuridad Exterior solo puede ofrecer el enfrentamiento más grande imaginado: Los verdaderos dueños de la tierra vuelven a acabar con la infección de la raza humana. Una vez más el concepto de cienciaficción a gran escala está conseguido, y en esta ocasión la sensación de fatalidad extrema apunta bien... hasta el último capítulo donde se vuelve a abusar del camino fácil. Sparks se carga el cerebro de ese bicho y nos volvemos a casita.
Por supuesto siendo Ellis hay aspectos que chirrían como de costumbre. Uno es su absoluta inutilidad a la hora de conseguir llenar 24 páginas. Suerte he tenido de leerme The authority en tomo, pues mes a mes tiene que ser de un tedio insufrible. ESte hombre no es capaz de contar una historia en poco tiempo ni aunque le maten.
Otro es la repetición constante de sus personajes. Como ya hemos dicho los malos solo tienen como caracterización ser muy malos, algo habitual. O si no Jenny Sparks, el personaje cínico tipo de Ellis que ya hemos visto en Elijah Snow, Spider Jerusalem, Peter Wisdow.... y todas las obras que alguna vez ha escrito. Pero bueno, mejor eso que el resto, que no tienen personalidad alguna. Porque quitando a Spark, el espíritu del siglo XX (acertada coletilla que cobra sentido al final) los demás pasan sin pena ni gloria. Se salva Apollo y Midnighter por la coña de poder tener a Batman y Supermán siendo gays, pero del resto... vamos la mayoría no sé ni como se llaman. La chica alada no creo que tenga más de diez frases en el guión. EL chamán tres cuartos de lo mismo y sus personalidades (o la de Engineer) son nulas. Además tienes el problema que estás en un grupo donde Apollo es Supermán ejerciendo de Supermán. Donde Jenny Sparks puede cargarse una flota de naves con un impulso electromagnético y si te falla eso tienes el Transporte para viajar entre dimensiones y ejercer de Deus ex Machina. En un grupo así ¿qué cabida tienen Midnighter, Chamán, Swift o Jack Hawksmoor? Están ahí de relleno y se nota a la legua que realmente no pintan nada. Todas las frases guapas son para Sparks. El resto a verlas venir.
Vamos, que lo que vengo a decir es que si The Authority no es un bluff se lo debe todo al increible dibujo de Hitch. A partir de esta obra Hitch se ha convertido en una estrella por méritos propios. Realmente visto en retrospectiva te das cuenta que Ultimates está aún mejor dibujado. Aquí Hitch aún sigue con la alargada sombra de Davis, a la que contribuye mucho el entintado de Neary. Y sobretodo en la primera saga se ve una línea demasiado fina y estilizada. Luego, a medida que avanza el tomo la cosa va aún a mejor y la última saga se puede decir que está ya casi a nivel de los vengadores definitivos. A Hitch se le disfruta a gran escala.
Así que en definitiva puede que sí sea la mejor obra que haya leído de Ellis, pero no me deja el mejor sabor de boca. Máxime cuando nos han vendido esta serie como una revolución del género (¿?) y que a partir de The Authority los superhéroes se vuelven proactivos (aunque aquí lo único que hacen es enfrentarse a las amenazas que van surgiendo, no creo que eso les diferencie demasiado de los Vengadores, por ejemplo) En resumen una historia para disfrutar del dibujo de Hitch, pero no esperes mucho más.
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