domingo, enero 28

PRISON BREAK

De un tiempo a esta parte parece que las series americanas han ganado notoriedad y calidad. Perdidos, 24, House, Mujeres desesperadas, Nip/Tuck o la aún no estrenada Heroes... presentan un buen panorama en televisión. Bien, esto puede ser cuestionable. Una vez que uno se acerca a estas series de éxito empieza a descubrir que no es oro todo lo que reluce. Es cierto que son productos atractivos y que por una u otra razón te enganchan, pero están lejos de la redondez de los Soprano, A dos metros bajo tierra o la mítica Doctor en Alaska (curiosamente a éstas nadie las nombra cuando habla de las grandes series)
Hoy nos acercaremos a una de ellas: Prison Break, aprovechando que ha acabado su primera temporada. Prison Break nace de una premisa tan estereotipada como interesante: Michael Scofield entra en la cárcel con el propósito de sacar de allí a su hermano, encerrado por un crimen que no cometió (¡!) Como decimos nada nuevo, pero que puede dar para unos cuantos capítulos meritorios. ¿Cuántos? Ésa es la pregunta del millón.
Los primeros capítulos de la serie son los que de verdad enganchan. Vas conociendo a los personajes, y Scofield va tejiendo poco a poco su plan para sacar a su hermano Lincoln. La idea inicial de que el protagonista se haya hecho tatuar los planos de la cárcel por todo su cuerpo es muy atractiva. Y aunque parece que Scofield puede pasear impunemente por los pasillos de mantenimientos como y cuando quiere todo en su plan parece estar estudiado al milímetro. A la vez se van presentando otros personajes, que no escapan del estereotipo clásico: el agente Belic (poli malo) el Alcaide Pope (el tipo comprensivo, pero firme) o la doctora Tancredi (que nada más verla sabes que va a ser el interés amoroso de Scofield, vamos)
Por contra el subargumento de fuera de la cárcel es tirando a horroroso. La abogada de Burrows (y antigua novia) investiga el caso de Lincoln (ni más ni menos que el asesinato del hermano de la vicepresidenta de los Estados Unidos, toma ya) Esto llama la atención al servicio secreto que se disponen a liquidarlo. Todo lo que pasa fuera de la cárcel tiene la misma sutileza que un zapato. Los abogados consiguen pruebas de la nada de manera burda, que hace pensar como no las consiguieron antes del juicio. Y los agentes del gobierno no dan una a derechas cargándose a cuantos haga falta (excepto a los abogados o al hijo de Licoln, por razones obvias de guión) y actuando sin ningún tipo de inteligencia (vamos, se cargan a la familia de LJ, al novio de la abogada y le ponen una bomba en su casa... todo hecho con mucha discreción. Seguro que nadie puede relacionar los casos, ¿verdad?)
Pero bueno, la serie compensa esto con los protagonistas. No es que sean un ejemplo de caracterización, pero te mantiene en vilo los hilos que poco a poco va tejiendo Scofield para su telaraña inmensa. En ella se ven involucradas la doctora de la cárcel, su compañero de celda, un mafioso que busca venganza o el preso más antiguo de la prisión. De todas maneras a los guionistas se les ve el plumero con la moralidad de Scofield (y también de Burrows). No va a permitir que Abruzzi se cargue a Fibonacci por las buenas, o él mismo aparecerá, cual héroe, para salvar a la doctora durante el motín que se genera en la prisión. Necesitamos justificar al bueno, por lo visto. Poco importa al parecer que vaya a poner en libertad a uno de los mafiosos más importantes de la ciudad, o a un violador de niños buscado por todo el país.
Porque cuando el violador T-Bag (el personaje detestable de la función hasta el momento) también se entera del plan de fuga se empiezan a ver las carencias de la serie. Ese rellenar de capítulos sin sentido, manteniendo situaciones imposibles estiradas al máximo. Ahí tenemos a este tres o cuatro capítulos diciendo que me voy con vosotros, y parece mentira que no se lo carguen, cuando nadie le soporta.
y aquí empieza la clave de porque la serie va a naufragar. Alguien me apuntó que Prison Break era una serie que pusieron para rellenar los meses que no pasaban 24. Pero la serie tuvo éxito y claro, no la íbamos a acabar. Toco estirarla. Así que cuando todo parecía converger hacia la fuga y la ejecución de Burrows en el capítulo doce... nada. Es una falso final: el plan de Scofield falla y los presos no van a poder escapar. Y los guionistas tienen que dar un requiebro para no cargarse a Burrows y postergar la ejecución.
A partir de aquí se nota que los guionistas están improvisando de mala manera. El que parecía magnífico plan de SCofield ahora se vuelve un chusco. Tiene que entrar en psiquiatría con un uniforme de guardia, más tarde depende de quitarle la llave a la doctora... demasiados elementos al azar en lo que parecía la fuga perfecta. Por ahí la serie pierde su mejor versión. Además sigue el fenómeno del estiramiento innecesario, como los tres capítulos que se cuelan por la quemadura que se hace Scofield en la espalda, y ya no hablemos del capítulo de flashbacks. En definitiva los guionistas no saben a donde ir.
Y si eso se nota dentro de la cárcel, fuera ya es el despiporre. Primero con la aparición, Dios sabrá para qué, del padre de Burrows y Scofield, que también se ve imbuido en la trama. Y luego la irrupción de "la compañía". Hasta ahora parecía que la vicepresidenta de los EEUU era la mala malosa, pero ahora resulta (ya perfilando la siguiente temporada) que trabajaba para una de esas organizaciones más malas que el hambre que pueden hacerlo todo (menos encontrar dos abogaduchos, of course) y llevar las manijas de sus marionetas políticas. Pues vale. Politíqueo maniqueo burdo y aberrante que no ayuda en nada a la serie. Ya era malo de por sí que Burrows (un don nadie, en definitiva) se hubiese cargado al hermano de la vicepresidenta. Pero ahora resulta que lo escogieron a él como parte de una venganza personal contra su padre y.... bufff que rollazo. Ni me interesa. Tres cuartos de lo mismo pasa con los abogados. AHora que se han quitado de encima al servicio secreto ¿qué hacemos con ellos? Pues al guionista se le ocurre en los tres últimos capítulos que uno de ellos trabaja para Abruzzi... porque sí, porque no había dado pistas hasta entonces de ello, pero se nota que no saben que hacer. Mención especial para el hijo de Burrows, parte importante de la trama durante buena parte de los capítulos que se quitan de en medio al final.
El clímax de la serie llega con los tres últimos capítulos en que la fuga va a ser un hecho. Pero lo cierto es que Scofield ya ha perdido todas sus armas de tener enganchado al público. Porque su fuga empieza a ser vox populi. Todo el mundo que ha sido alguien en la serie se ha apuntado: el negro que engaña a su mujer diciendo que está en Irak, el viejete que no estaba interesado, pero ahora le da por querer ver a su hija, el primo de Sucre que trabaja en lavandería, el chaval rapero que hacía de informador a Belic, si hasta se une a ellos el loco que había salido en los primeros capítulos. Vamos, sólo falta decírselo también al alcaide... ah no, espera. Que también se lo dice. Porque el que al principio parecía cautivador plan de Scofield al final es una mierda de muy señor mío. Su superplan depende de tener a un tío en la lavandería para que le pase los trajes. Depende de entrar en psiquiatría y que nadie se de cuenta que hay cinco o seis tíos nuevos. Depende que la doctora piense que es buena persona y deje la puerta abierta para que se fuguen. Depende de secuestrar al Alcaide (¡!)... no se sabe muy bien para qué. (Esto solo sirve para que los pillen antes) ¿Y todo eso lo tenía calculado al milímetro Scofield? ¡Amosandaya! Tampoco tiene parangón la manera en que rescata a su hermano. Tras capítulos de pensar como conseguir sacarle, lo que hacen es presentarse seis presos delante del guardia y éste se rinde. Sí, señor. Todo muy refinado.
Finalmente, tras la fuga el plan de escape es poco más o menos. Sigo sin entender para qué ata y amordaza al Alcaide, ya que sólo consigue tener encima a los polis más pronto que tarde. Así que el plan es llegar a un aeropuerto ocho kilómetros. Aquí se nota que ya se está preparando la siguiente temporada, pues se resuelven las tramas (Abruzzi y TBag, el rapero y su traición) pero dejando a todos los personajes con final abierto por si los recuperamos, o no, para el siguiente año. El final únicamente es un cliffhanger para mantener el interés hasta los nuevos capítulos.
Así que al final de la primera temporada la cosa ha caído muy mucho. Lo que era una serie que avanzaba a paso firme con un plan muy estudiado ha degenerado en un montón de sinsentido donde se ven los hilos argumentales por todas partes. Estoy muy seguro si se le hubiese dado un gran final a los primeros doce capítulos el conjunto habría quedado mucho más redondo. Así le ha tocado morir de éxito. Veremos lo que se les ocurre para la próxima temporada.

2 comentarios:

japs dijo...

Bueno, vayamos con la segunda temporada.
Decir si la segunda temporada es una mejora respecto a la primera es una pregunta difícil. Sí, globalmente la sensación que deja esta segunda temporada no es tan frustrante, aunque aquí ya no se está viendo Prison Break. Se está viendo otra cosa.
Porque el Leitmotiv de la serie, que era escaparse de la cárcel, ya se consiguió en la primera temporada. Aquí los presidiarios pasan a ser fugitivos, y eso ayuda bastante a crecer a los personajes. Tienen bastante más aspectos que mostrarnos y más ámbito para desarrollarse. Así TBag parece realmente peligroso y otros personajes como Tweener también ven aumentado su caché respecto al encorsetado papel que ofrecían en la primera temporada.
También ayuda sobremanera el ponerle una verdadera némesis a Michael Scofield, más allá del inútil de Beric, como es el agente Mahone. Un tipo inteligente y capaz de preveer los movimientos de los hermanísimos. Incluso personajes tan lamentables como el agente Paul Kellerman que en la primera temporada era un inútil empieza a hacer movimientos inteligentes.
El problema de esta temporada es que no tiene un sentido claro, más allá de los personajes escapando siempre. No tienen una idea de adonde quieren llegar y la serie va pegando bandazos. Se puede decir que es el reverso de las series de J.J. Abrams: Si en Lost o en Alias los planteamientos son inamovibles, en Prison Break se va surgiendo nuevos movimientos y se abandonan al momento. Así lo del dinero de Westmoreland dura cuatro capítulos y luego sálvese quien pueda. El hábil juego de Kellerman con la Dra. Tancredi que estaba dando para mucho también es abandonado y hasta personajes que estaban ganando en carisma como Tweener son desechados. Es una buen noticia tener la serie en constante movimiento, pero tienes que conseguir que las nuevas ideas sean tan sólidas como las abandonadas. Por ejemplo Mahone nos había parecido un buen personaje en sus primeras apariciones y luego le transforman en un drogadicto psicótico esbirro de King (el malo maloso de la función, dado que por lo visto la presidenta no estaba por la labor de salir mucho en la serie) Tbag nos gana siendo el más peligroso de los siete de Fox River, sobretodo cuando se siente acorralado, pero a mitad de función se dedica a irse a casa de su antigua novia para intentar vivir una farsa de familia, argumento tan interesante como una tienda de zapatos. Los hermanísimos vuelven a ponerse en contacto con la jodida organización de su padre, mala idea donde las haya, que luchan contra el gobierno malísimo y tal...
Como decimos la serie va fluctuando según se le ocurra al guionista un giro bueno o malo. Recobra el interés cuando Kellerman, que es la verdadera sorpresa de esta temporada, se pasa al lado de los fugitivos para hacer caer a la presidenta que le ha traicionado. Un movimiento sorpresivo y coherente con el personaje que vuelve a resucitar a la serie, un poco enquistada y sin sentido hacia donde ir. Además las tramas de Sucre o Franklin no aportan tampoco demasiado, ya que es prácticamente lo mismo durante toda la temporada. Durante estos capítulos los hermanos, Kellerman y la Dra. Tancredi intentan hacer caer a la presidenta, encontrando a su hermano y, con la incoherente ayuda del alcaide Pope, descubren una grabación de la misma donde a los guionistas se les va la pinza una barbaridad. Pero no deja de ser una demostración que la trama de Prison Break es una patochada infumable en la que mejor no pensar en ello.
Después de finiquitar la historia de la presidente llega el momento de poner a los personajes para el clímax final. De manera algo incoherente todos acaban en Puerto Rico, y se las apañan para que varios personajes, algunos de la manera más lamentable posible, terminen encerrados en una cárcel de allí. Parece que para la tercera temporada quieren volver a los orígenes de la primera. Mala señal es la del general ése que sale siempre con cara de palo y mirada penetrante, que parece que todo lo que ha hecho Scofield estaba planeado al milímetros y tal... Volvemos a dar la paliza con la teoría conspiratoria que tanto daño le hace a esta serie, y que parece quiere ganar protagonismo para las siguientes campañas. Bueno, seguiremos informando.

japs dijo...

Las críticas a la segunda temporada fueron tan terribles que desde el final de la misma tuvieron claro que querían hacer un retorno a lor orígenes para el tercer año. O sea, volver a meter a Scofield en la cárcel.
Aquí la serie pierde su primera baza, pues en un intento de no repetirse demasiado con la anterior crean Sona. En el intento de crear un ámbito peligroso Sona queda ridículo. Una carcel donde no hay guardias, sino que la gestionan los mismo presos y donde rige la ley del más fuerte. Es pasarse siete pueblos. Vale que consiguen una cárcel diferente que Fox River, pero a costa de que nadie se trague el ambiente donde se va a ubicar la acción.
La temporada gira a través del personaje de Whisler, al que hay que sacar de la carcel por motivos no claros, pero que tienen que ver de nuevo con la organización más malvada que el hambre, con esta vez una mujer a la cabeza, que como actriz es bastante deprimente. Y en uno de esos golpes donde los responsables de Prison Break han demostrado no tener término medio dejan sin cabeza a la Dra. Tancredi
Añadamosle además que todos los personajes empiezan prácticamente en su peor versión: Mahone ejerciendo de yonqui, Burrows sin aportar nada fuera de la cárcel, Belic siendo aún más patético de lo que ya lo era, T-Bag haciendo toda la temporada de corderito, en lugar de mostrarse peligroso, que es cuando más nos gusta... Bueno, la serie empieza a despegar cuando Scofield empieza a idear su plan para escapar de prisión, con la ayuda de Sucre fuera y con Mahone como aliado forzoso. Suele ser lo mejor de la serie, pero esta vez el plan de Scofield no es ni mucho menos el plan perfecto que nos suelen querer vender. Porque se trata de salir al patio cuando a un guardia le da el sol en los ojos y salir corriendo... joder, para eso tampoco creo que haga falta un genio de la huida.
Afortunadamente el plan fracasa y volvemos a estar como antes. Hay algún giro imprevisto de guión como que Whisler oculta más de lo que parece, la redención drogadicta de Mahone, y otros que son más previsibles, como que todo el mundo que haya sido alguien en la serie se apunta a la fuga. El capo de la carcel (con el confuso nombre de Lechero), McGrady, Belic, T-Bag... Vamos, lo que pasa en cada temporada. AL final la fuga sale bien para quien debe salir y mal para otros. Perdemos a lechero como personaje, que tampoco nadie la va a echar de menos. Se le ha dado importancia en la serie, pero ha quedado demasiado ambivalente y no es que haya aportado muchas cosas. Belic sigue demostrando que en la serie está de más hace tiempo, y T-Bag y Sucre se mantienen en la cárcel para la siguiente temporada. Por otra parte fuera de Sona BUrrows y Scofield consiguen eludir a la justicia con otra fuga lamentable (salimos a mitad del patio con coches de policia rodeandonos y los aprovechamos para escondernos) y terminan rescatando al hijo de Burrows (que lo único que ha hecho en la serie desde que apareció ha sido que le secuestren repetidas veces) Whisler sigue sin quedar claro a que banda juega y lo dejan convenientemente ambiguo para la siguiente campaña.
En fin, una serie que hace tiempo tenía que haber puesto el punto y final. La gente le recuerda esta temporada a los mejores momentos de la primera temporada por el tono carcelario, pero desde mi punto de vista, pocos giros y argumentos de interés ha provocado. La serie sigue languideciendo y cada vez interesa menos. A ver con que nos salen para la siguiente temporada