VAle, ya hemos dado carpetazo final al Evento del año, y para algunos el evento más importante de la historia de la casas de las ideas. La Civil War ha levantado expectativas desatadas, desmesuradas al resultar todo un terremoto dentro del seno de Marvel. Pero la verdad es que nunca podía haber pesado que iba a terminar siendo tan mala como ha sido.
Civil War es el paradigma de lo que es la Marvel actual. Una MArvel no tan alejada de los 90 como se podría creer. Si en ese tiempo los artistas hot eran los niños mimados a los que no se les reprochaba nada ahora pasa lo mismo. Solo que los Lee, Portaccio, Liefeld & Cía han dejado paso a los guionistas hot. Así que ahí tenemos a Bendis, Millar, Loeb o Stanckzinsky haciendo y deshaciendo a su antojo para regocijo de un Quesada al que no le importa mancillar la casa de las ideas todo lo que haga falta. Es cierto que todos han demostrado ser guionista buenos en algún momento de su carrera, pero darles el mando absoluto a gente como Bendis que hace seis años reconocía no haber leído ningún cómic Marvel es para hacérselo mirar. Luego salen las cosas como salen.
Y al frente de todo el sinpar Mark Millar. Millar pasa por ser el guionista estrella del momento y más de una vez se le ha puesto la etiqueta de "el nuevo Alan Moore" Pues no. Millar podría ser un guionista bueno, o incluso muy bueno de no ser por su vagancia, y su evidente interés por escribir para un público de ocho años. Millar es, y lo repetiré cuando haga el artículo de los Ultimates, el guionista blockbuster.
Y es una lástima porque Civil War parte de una premisa interesante. No es la primera vez que surge un debate sobre "vigilar a los vigilantes" y la necesidad o no de legislar la acción superheroica. El debate es interesante y alentador, pero el problema es que en Civil War no hay debate. Más allá de tres páginas con superhéroes charlando en el edificio Baxter (con argumentos harto ridículos, todo hay que decirlo) todo se dispara a la primera. En la página siguiente la nueva directora de Shield ya manda capturar al Capitán América. ¿? Eh... ¿me he perdido algo? Vale, Shield vuelve a ser malos-malísimos que es la manera de hacerlos más aburridos, pero porque razón se pasa de hablar con el capi sobre el acta de registro a perseguirle por no registrarse es una incógnita.
Y así va Civil War desde entonces. Sin más razón que necesitar una excusa para darse de piños se crean dos bandos que se comportan como enémigos acérrimos en todo momento. En el segundo número ya está organizada la "resistencia" con el Capitán América ejerciendo de líder. Y, yendo de mal en peor, tenemos que poner a alguien en el otro bando que sea su némesis. Este no será otro que Iron Man porque... pues bien puede ser porque lo echaron a suerte, porque buscar razones lógicas no parece que sean importante en este crossover. ¿Qué mas da sacar a personajes de una personalidad que han tenido durante cuarenta años? Esto nos sirve para dar piños, es lo que piensan los artistas molones. Además de Iron man que es tratado directamente como si fuese el Barón Zemo, con planes maquiavelicos y segundas intenciones, mención especial para Reed Richards, aquí pasa por ser un jodido pusilánime que, a pesar de ser el tipo más inteligente del planeta no es capaz de encontrar soluciones a un conflicto en que solo se trata de conversar con el contrario. Y por supuesto Spiderman, en el movimiento más impactante de la saga descubre su identidad secreta ante todo el mundo. O sea, el personaje Marvel para quien es más importante su identidad secreta decide revelarla. No sé si el alcohol había corrido el día de la reunion de guionistas cuando surgió esta idea, pero realmente hacer eso es directamente no saber nada de Spiderman (y el hecho de que JMS también estuviese de acuerdo dice poco del guionistas de "ey, y si Gwen se acostó con Norman Osborn?") Vamos, el siguiente paso sería que Peter se encontrase a su Tía al llegar a casa cubierta de arena, con una calabaza o un brazo de adamantium. Pero ey, con esto salimos en la tele, todo el mundo habla de nosotros y llamamos la atención. ¿Qué más da que sea algo que va en contra de todo lo que significa el personaje?
Ojo, que el bando antiregistro no es mucho mejor. Vale, al menos no han hecho la tontería de poner al Capi en el lado del gobierno, pero este Capitán américa, lejos de defender los ideales de libertad y de EL Sueño, no hace más que tener cara de mala leche y está ansioso por darse mantecados con su examigos. A él se le unen todo los parias de la sociedad, menos los mutantes, que únicamente por motivos editoriales prefieren mantenerse al margen (claro, ellos llevan luchando contra el Acta de mutantes desde el 81, así que es una postura muy coherente, si) y lo dicho, todo es un sinsentido tras otro. En apenas dos números los héroes son más proscritos y perseguidos que lo que han sido los supervillanos Marvel en toda su existencia. Nueva York se convierte en un estado policial por orden de Iron Man. Con una falta de grises inaudita, digna de un chaval de quince años, todo el que no se registre ha de ser encerrado, y todo el que se registre ha de perseguir al bando contrario. Vamos Tony, ni siquiera un Sith es tan extremista.
Pero lo peor está por llegar por dificil que parezca, en la primera gran batalla entre ambos bandos, en que de nuevo el Capi no tiene otro argumento que sus puños y aparecen cosas tan TERRIBLEMENTE estúpidas como el Clon de Thor. Venga Millar. Que sí, que sé que eres un efectista de narices, que acabar con la llegada de Thor el número tres es guapo y todo eso, pero no estáría de más que mirases de vez en cuando lo que haces. Tony Stark ha tenido la oportunidad de hacer un clon de Thor toda la vida, pero no lo ha utilizado las trescientas veces que la tierra ha estado en peligro. No, se ha esperado a utilizarlo contra sus amigos. Claro, luego todos nos lamentamos de la muerte del personaje más prescindible de la trama (porque un crossover sin muertes no es nada) y el cambio de bando de personajes como Sue Richards (ante un imbecilizado Reed, miedo me da ver lo que vas a hacer con este personaje, Mark) y posteriormente de Spiderman. Porque claro, ver como encierran de por vida a superhéroes en la zona negativa o la estúpidez supina de sacar a todos los supervillanos más desequilibrados que han encontrado para perseguir a los héroes es la manera sutil que tiene Millar de que quizás no están en el bando correcto.
El resto de la miniserie no aporta nada excepto esperar el combate final, con lo que tenemos un par de números bastante tediosos esperando el clímax. También porque varios de los elementos que aparecen aquí se están dando en todas las colecciones del Universo Marvel, impregnada de Civil War hasta la médula. Así, si no sigues Spiderman te encuentras que Peter ha cambiado de bando de una viñeta a otra, y supongo que momentos tan ridiculos como el de Namor y los atlantes, o la esperpéntica escena del Castigador y el Capitán América tienen justificación en otras colecciones. Por mi parte solo puedo hablar de algunas de ellas, en que los guionistas no implicados en la saga de marras no han hecho otra cosa que burlarse de la guerra civil y tomarla como lo que es: Factor X de Peter David, donde tienen una postura más coherente que el resto de mutantes. Pantera Negra que deja en ridículo a ambos contendientes, o Hulka que pasa tangencialmente por el asunto, en su vertiente más legal. Los que están más implicados en el asunto no tienen tanta suerte y lo resuelven con suerte desigual. Así pues JMS hace un gran esfuerzo por hacernos entender el punto de vista de Spidey en todo momento, y se puede decir que sale medio airoso (apoyando en un enorme Garney), a pesar de escribir a Stark aún peor que en la serie madre. Por contra en los 4F hace el ridículo más espantoso tratando de defender la incoherente postura de Reed Richards (pero esfuerzo, 4F y Straczinsky no pueden ir en la misma frase) Luego está Primera línea que es tan demagógico, narcisista y pretencioso que da miedo y espanto por igual.
Y en esta llegamos al aburrido clímax de civil war, donde una excusa tonta para poner ambos bandos frente a frente y darse de tortazos. La verdad es que todo es bastante aburrido, un combate genérico de unos contra otros que nunca da la sensación del dramático combate de compañeros que deberían ser.. McNiven es un gran dibujante, muy detallista y correcto, pero se va desinflando con el paso de los números y tiene que dibujar tantas tonterías que al final no se disfruta tanto como debía. Finalmente pierde puntos en este combate final, mal coreografiado y con una falta de épica bestila. En el centro por supuesto Iron Man contra el Capitán américa, y cuando el capi va a ganar, está a punto de dar el golpe de gracia... se rinde. ¿pero qué dices? Sí, se rinde. SE da cuenta que está equivocado porque... están causando destrozos (joder Steve, y en la segunda guerra mundial pasaste sin cargarte ningún edificio) Es una metedura de pata de quinto grado. Porque vale, entiendo que los mandamases de Marvel pensaron que un universo postcivil War (el que muestra el epílogo de la saga, aunque la iniciativa de los 50 estados va a ser dificilmente sostenible) puede dar más juego que el anterior. Y estés de acuerdo o no es de agradecer que haya movimientos en el estancado Universo Marvel. Pero lo que no es de recibo, escribas lo que escribas, es que en favor de ese final traiciones toda la historia. Puede ser lícito que el lado que tiene razón pierda la guerra peron no que pierda la razón. Porque al final de Civil War afirmas que el lado bueno está equivocado. El Capitán América asume que luchar por la libertad y los derechos civiles ha estado mal y se deja apresar. Y No Millar, no me seas demagogo y me digas que has jugado a la equidistancia toda la saga porque cualquiera que haya leído cualquier comic Marvel del último año sabe quien son los buenos y quien los malos. Joder, ¿y la frase de BEnjamin Franklin que servía para publicitar la saga? él también se levantaría ahora para decir lo equivocado que eran esos valores por los que luchar.
En fin, el final es un despropósito, como lo ha sido toda la saga desde su concepción. Una pena, porque se han pretendido hacer cosas que estaba pidiendo desde hace tiempo en Marvel: cambios en el status quo e interconexión del Universo. ¿Pero a costa de qué? de lanzar excrementos a personajes tradicionales en función de lo que necesite la saga, de movimientos "impactantes" que van a hacer más mal que bien en el futuro próximo y en definitiva de una saga que se anunciaba como una metáfora política pero que es de un simplismo y maniqueismo que un debate entre niños de ocho años. Supongo que es el público con el que Millar se muestra más cómodo.
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