Seguimos viendo crecer el universo compartido Marvel en pantalla grande, lo que es un lujazo para todos los Marvel Zombies. En esta ocasión será el turno de Thor, mientras esperamos la inminente Capitán América, y se nos hace la boca agua pensando en la proximidad de los Vengadores.
Llevar al Dios del Trueno a la gran pantalla era complicado y apasionante a la vez. Por un lado te permite jugar con la variedad de géneros que caracteriza al personaje: la aventura, epicidad de la fantasía heroica y el desenfreno del género superheroico. Por otro la translación de toda la mitología asgardiana al celuloide se presumía bastante más complicada y espectacular que los terrenales Iron Man y Hulk que habíamos visto hasta ahora.
El encargado de hacerlo será para sorpresa de todos Kenneth Branagh, otrora gran esperanza blanca del cine en los 90, y que hoy día es más recordado por su papel e Harry Potter que por sus fantásticas adaptaciones shakespearianas. La llegada de Branagh hace entrever precisamente que los conflictos en Asgard y los luchas de poder, cual escritos por el bardo inglés, van a ser importantes en la trama.
Y en ese sentido la película no defrauda. Empezando por un prólogo que recuerda poderosamente al del Señor de los anillos (y contando que aquél recordaba al Thor de SImonson, pues se cierra el círculo) que nos introduce de lleno en la mitología asgardiana de manera sencilla y eficaz. Y en seguida conocemos la relación de Odín y sus dos hijos. Aquí echo de menos un poco más de profundidad en los personajes, especialmente en los padres (sangrante el caso de la madre) El Thor arrogante e impulsivo cumple sobradamente, y aparece lo suficientemente impetuoso para liderar junto a sus compañeros el ataque a Jotunheim. La escena de acción mejor de la película. Es importante recalcar que al menos en la película no se le ponen limitaciones al poder del personaje y si el Dios del Trueno debe salir volando, o manejando su martillo a enorme velocidad así lo hará.
Siendo lo más diferente a las moles de hielo kirbynianas, los gigantes de hielo aparecen como verdaderas amenazas. Jotunheim es siniestro y oscuro, igual que los gigantes. Hay que reconocer que la puesta en escena es un acierto total de Branagh. Esta Asgard es mucho más Kirby que Simonson. O sea, en vez de ser un típico lugar de fantasía heroica, se respira una amalgama entre fantasía y ciencia ficción, con edificios imperiales y majestuosos. Incluso la concepción es kirbyniana en esa mezcla (se deja entrever que los asgardianos son extraterrestres que fueron tomados por dioses) SE ve igualmente en el puente del Arcoiris, que no deja de ser un agujero de gusano que conecta ambos mundos. Inteligente manera de colocar uno de los aspectos más característicos del personaje y que podía haber caído en el ridículo.
Todos los fans de Thor tenemos que lidiar con la dualidad del personaje y su convivencia entre los dos mundos. Esto en verdad es una bacalá, porque los que siguen a Thor, lo que quieren de verdad es épica a la máxima potencia. Sus estancias en la tierra son interludios aburridos que hay que pagar por estar dentro de los Vengadores y del Universo Marvel. Pero a lo que vamos, en la película también toca pasar por el mismo trance. Thor es desterrado a la Tierra y la película cambia de tono. El Thor eminentemente Kirbyniano pasa a ser el Thor de Stranzcinsky, con Nuevo Méjico, la caída del martillo, un montón de paletos intentando levantar el martillo, entre ellos Stan Lee y el propio JMS (que tío. Ya no es solo capaz de hacer tres cómics con una sola idaea, ahora es capaz de hacer un cómic y una película. ¡Jugón!)
Lo cierto es que la película no se resiente y sigue siendo divertida. En especial calza un sentido del humor muy ameno y simpático que funciona mejor de lo que podíamos esperar en un principio. Aunque alguno no lo aceptemos, el Thor simplón y bonachón también es esencia del personaje. Eso sí, aquí pasa de ser “la Peli de Thor” a ser “una peli más de los Marvel Studios”, lo que no es forzosamente malo, pero sí parece que estén todas cortadas por el mismo patrón. La entrada en escena de Coulson y Shield no es tan abrupta ni rompe la dinámica como sí lo hacía en Iron Man II, teniendo quizás el momento con más fuerza de la película, cuando Thor demuestra no ser digno a la hora de levantar a Mjolnir (y con una aparición emblemática de un tal Barton con un arco. Ahí lo dejo)
EN cuanto a los cambios en los personajes en esta película, Jane Foster pasa a ser científica en vez de enfermera (o enfermera florero) y le cae mejor al personaje para tratar de entender de donde viene Thor. Y la manera en que está introducido Donald Blake es graciosa y tiene más coherencia que buscarle una forzada doble personalidad. Por la parte asgardiana nos encontramos con un Heimdall negro, que debería ser anatema que un negro represente a un Dios nórdico, pero bueno, tampoco molesta demasiado. En cambio los Tres Guerreros son bastante pfff…. No tienen un ápice de carisma, al igual que Lady Sif (que se la compara con irónico acierto con Xena la Guerrera) y que ha perdido toda la personalidad. Frandall y Hogún sí están clavados físicamente, pero no creo que tengan tres frases en toda la película. Volstagg sí tiene más momentos, pero fracasa totalmente como recurso cómico y la verdad es que da un poco de vergüenza ajena. Es el único que al verle en pantalla da la sensación de estar disfrazado en lugar de ser un auténtico Dios.
El cambio que más moleste quizás sea el de ver relegado al Destructor al papel de guardaespaldas de museo. A ver, que cumple su función de amenaza previa al final. Y la escena con el Destructor no es mala, aunque carece de bastante fuerza para lo que debía ser. Porque es el Destructor. El indestructible ser que cuando abre su visor va a acabar con el mundo. Es el problema de adaptar a Kirby, que es inabarcable. En esta parte es cuando la película no está a la altura. Porque vuelve a aparecer los Tres Guerreros otra vez que no interesan a nadie. Y sobre todo porque la evolución de Thor no es lógica. Es aparecer el Destructor y de repente se convierte en un altruista generoso dispuestos a sacrificarse y salvar a los demás, cuando no ha habido atisbo de conversión en toda la película (y aclaro, THor no fue desterrado por su egoísmo, sino por su vanidad, y ese pecado no lo llega a curar nunca) Igual pasa con la historia romántica con Jane Foster, inexistente durante todo el metraje, pero en la despedida le tiene que dar un beso de película, porque toca, y ¡ala! Ya somos novios.
El final con la vuelta a Asgard y el combate contra Loki pece de ser un pelín precipitado, aunque el final sacrificando el puente del arcoíris y con ello su acceso a su amada sí es apropiado.
En cuanto a los actores Chris Hemsworth convence como Thor. La verdad es que el actor tiene una pinta de limitado que espanta y su único registro interpretativo parece una sonrisa franca (la ironía de Robert Downey Jr. puede ser antológica frente a la pinta de paleto que deja el Dios del Trueno) Pero misteriosamente tiene más carisma de lo esperado. Y físicamente es clavadito al Thor de Hitch. Personalmente le hubiese puesto el casco durante más tiempo, al menos en el combate final.
EL rey de la función sin duda es el desconocido Hiddelston que hace de Loki. Sin duda alguna la mejor actuación de la cinta, siempre rubricando sus palabras con segundas y terceras intenciones. Y la verdad es que se sale, hasta el punto de comerse en duelo interpretativo a Anthony Hopkins cuando éste le confiesa su verdadera naturaleza. Este hecho le da mayor dramatismo al personaje, y hace entender mejor que Loki actúe como lo hace y se disponga a traicionar a todo el reino (aunque queda un poco incoherente que sea el responsable del intento de robo del Cofre de los Antiguos inviernos, porque entonces Loki no tenía razones para estar en contra de Thor y su Padre) Al personaje le falta algo del tono burlón e irónico que siempre ha hecho gala, y que daba la impresión que Hiddleston lo bordaría, pero me da la impresión que esto se subsanará próximamente en Vengadores.
Luego, pues dos lujazos como son Anthony Hopkins y Natalie Portman. Hopkins tiene una presencia regia e imperial, aunque aparece menos de lo que debe. Una vez que termina con el destierro de Thor su presencia no es requerida y se sumerge en el sueño de Odín (que en la película ni se explica lo que es) Y la Portman, pues no sé como la convencieron para hacer este papel, que es básicamente de comparsa. Hace su personaje agradable y sale guapísima, como no podía ser de otra manera. Pero tampoco es para sacar conclusiones de su actuación. El mismo caso de Idris Ebla, que es un tío que me encanta, pero entre la cara imperturbable y los ojos blancos, pues nadie se puede hacer la idea de si ha actuado bien o no.
Y acabamos. Una película que cumple sobradamente. Es muy entretenida y se hace agradable. Sin llegar a ser Iron Man supera por bastante a la secuela del vengador dorado. Podía haber sido más profunda o dramática, pero eso es salirse del estilo que se está impregnando en la Marvel Studios. Y es importante destacar que tiene suficiente entidad por sí misma, y no solo una pieza de un puzle mayor, que se sigue construyendo con la escena posttitulos y que nos recuerda que los Vengadores ya están aquí.
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